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Aceite, una segunda vida de oro

El reciclaje del aceite doméstico es uno de los retos en materia medioambiental al que se enfrentan ciudadanos y administraciones. Los inconvenientes de los puntos limpios se van paliando con la instalación de contenedores y más iniciativas para acabar con las malas prácticas.

Archivado en: medio ambiente, reciclaje, sostenibilidad, ecología

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Francisco Quirós
02/6/2017 - 12:34

En la fórmula del proceso de reciclado hay dos factores que tienen un peso más destacado que el resto: consumidores y administraciones. Esta afirmación se pone aún más de relieve cuando se trata de dar salida al aceite usado en el hogar, un elemento indispensable a la hora de cocinar, sobre todo en España donde se apuesta por la dieta mediterránea.

El hábito de separar los envases respecto a los residuos orgánicos está cada vez más consolidado entre los consumidores, pero aún falta cierto camino por recorrer en lo que al aceite se refiere. Conscientes de ello, varios municipios españoles han optado por facilitar a sus ciudadanos esta tarea, con fórmulas que buscan la comodidad y, sobre todo, el respeto por el medio ambiente. De este modo, se espera que acciones como la de verter el contenido de una sartén por el desagüe sean una estampa del pasado.

UN PROCESO IMPARABLE
Alguna de las primeras iniciativas en este sentido fue la colocación de recipientes específicos en los puntos limpios. El problema derivado de ello era que el usuario tenía que desplazarse hasta estos espacios, ubicados en muchas ocasiones en polígonos industriales. Ante esta situación, localidades como Logroño decidieron situar contenedores en puntos mucho más accesibles y cercanos, como centros comerciales. Otro ejemplo a destacar es el de Bilbao, donde los depósitos específicos del aceite usado están situados junto a otros contenedores, ya sean de residuos, papel o vidrio.

En este caso y en el de ciudades con puntos limpios, los usuarios deben portar el líquido usado en unos envases como botellas de plástico, aunque este aspecto también está siendo objeto de mejoras. En esta línea, la empresa Eko3r ha puesto en marcha un dispositivo especial que incluye un bote para cada vivienda, hecho con materiales reciclables y capacidad para 1'2 litros. Tiene una boca ancha para que no se derrame nada de aceite al volcarlo desde la sarte, y un visor lateral para saber cuándo está lleno.

EL BIODIÉSEL, UNA GRAN SALIDA
Del uso doméstico al industrial. A pesar de que el aceite de origen vegetal es empleado fundamentalmente para cocinar, la evolución de las energías renovables hace que este producto tenga un hueco en otro ámbito destacado: el combustible para automóviles.

La razón de esta conversión se halla en el biodiésel, un elemento que se obtiene a partir de plantas oleaginosas, como la colza o el girasol, aunque en el futuro se podría extender hasta las algas.

Teniendo en cuenta el gran peso que tienen los coches diésel en el parque automovilístico español, este combustible se presenta como una alternativa muy aconsejable para intentar reducir los altos niveles de contaminación registrados en grandes ciudades como Madrid. Esa opción es muy viable si se tiene en cuenta que por cada litro de aceite usado se produce otro de biodiésel.

Entre las ventajas del uso de este producto no sólo sale beneficiado el medio ambiente con la reducción de emisiones de CO2, sino que está comprobado que su lubricación es mejor para la parte mecánica del vehículo.

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UN ELEMENTO QUE DEJA UNA HUELLA DESAGRADABLE:

Se estima que cada español usa al año cuatro litros de aceite de origen vegetal, es decir, el que está destinado al ámbito doméstico, no al industrial. La suma global en nuestro país asciende a 180 millones de litros por año.

Una gran parte de este aceite acababa en el fregadero de la cocina, después de haber sido utilizado para fritos o asados, lo que ocasionaba importantes daños a corto y largo plazo en las tuberías de los edificios, en la red de alcantarillado y, en último lugar, en los ríos donde acaban llegando las aguas residuales. Para hacerse una idea más precisa, un litro de aceite puede contaminar mil litros de agua.

Otro aspecto a tener en cuenta es el impacto que tiene este elemento en el ecosistema acuático, donde las especies se quedan sin oxígeno.

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