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La huelga total de Metro desata el caos del transporte en Madrid

Madrid se ha despertado este martes sin Metro. La huelga de sus trabajadores, que han optado por eliminar los servicios mínimos, ha afectado a dos millones de usuarios y, a falta de un acuerdo, continuará hasta el próximo jueves. La Comunidad de Madrid y los sindicatos se culpan por esta decisión. Los madrileños han sufrido las consecuencias de esta situación inédita en 91 años.

Un autobús abarrotado en Atocha. OLMO GÓNZALEZ

El tráfico se vio incrementado en más de un 20% a primera hora de la mañana

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gentedigital.es/Marcos Blanco
29/6/2010 - 17:19

Madrid se ha sumido en un caos absoluto desde primera hora de este martes 29 de junio debido a la huelga de los trabajadores de Metro, convocados por las organizaciones sindicales. Después de 24 horas de paros con servicios mínimos, ésta vez el suburbano ha dejado de funcionar y dos millones de personas, usuarios habituales de este medio de transporte durante un día laboral, se han visto afectados por esta circunstancia.

La situación, inédita en la historia de la ciudad madrileña, ha provocado que quienes utilizan diariamente el metro para acudir al trabajo o realizar sus actividades cotidianas hayan tenido que recurrir al autobús, al taxi o buscar la mejor opción en los servicios de cercanías. De este modo, el panorama circulatorio de la capital española se ha transformado en un infierno humano debido a esta sorprendente orfandad, ya que muchos se despertaron esta mañana sin el conocimiento de lo que se iban a encontrar cuando acudiesen a su parada habitual.

La huelga de Metro ha provocado escenas dantescas en los autobuses de la EMT (Empresa Municipal de Transportes). Las colas de espera en las paradas urbanas se convirtieron en una tónica habitual, los vehículos iban completamente llenos y se sucedían las peleas corporales para poder entrar o salir. Muchos conductores se veían impotentes ante la entrada de personal por las puertas traseras. Las personas de mayor edad sufrían las consecuencias del hacinamiento en los autobuses y se vieron imágenes de tensión con carteristas de por medios.

La duración temporal de los trayectos habituales para acudir al trabajo, a casa o a cualquier cometido personal se multiplicaron por dos o incluso por tres. Además, el malestar general convertía a muchas personas en seres poco civilizados. El aeropuerto de Barajas era un claro ejemplo del caos que la huelga causaba en el transporte madrileño. Los taxis hicieron su agosto ("¿Les interesa un taxi entre varios? " era una pregunta muy habitual en aquellos lares) y en los autobuses apenas cabía un alfiler, maletas incluidas. "Esto parece el fin del mundo", bromeaba un joven francesa ante sus amigas. "Llevamos una hora esperando y todos éstos se están colando", reclamaba una pareja de Pozuelo. "Estamos a tope", bromeaba un conductor de autobuses, resignado ante la avalancha humana que llevaba al volante. De hecho, se calcula que el tráfico en Madrid vivió un incremento superior al 20% en hora punta, entre 6:30 y 8:30 de la mañana.

Las líneas circulares de la EMT también reventaron con el paro total del Metro. "He salido de trabajar a las 12 de la mañana de Campo de las Naciones porque he tenido que cubrir a mi compañera, que debía entrar a las 7. Es la una y media, voy a Palos de la Frontera y todavía estoy por aquí (Avenida de América)", explicaba sobre las 13:30 horas un hombre argentino, que trabaja en el departamento de seguridad de una empresa por aquella zona. "Es una vergüenza que no tengamos servicios mínimos. Creo que todo esto sucede porque no quieren que les reduzcan el sueldo un uno y algo por ciento. Se nota que somos latinos, porque esta situación no sucedería, por ejemplo, en los países del norte", añadía con espíritu crítico. Quienes pudieron sustituir su frecuente viaje en Metro por el servicio de Cercanías pasaron menos agobios. El refuerzo en las líneas también soliviantó cualquier posible inconveniente.

UNA SITUACIÓN 'ILEGAL'

"Metro de Madrid informa que con motivo del incumplimiento de los servicios mínimos establecidos no se presta servicio en toda la red de metro. Rogamos abandonen las estaciones", advertían por megafonía en el suburbano pasadas las 6:00 horas, una circunstancia sorprendente para cientos de miles de usuarios, concienciados de que tendrían servicios mínimos como el pasado lunes.

José Ignacio Echevarría, consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, entiende que los conductores de Metro son los principales causantes de "una huelga salvaje e ilegal", ya que "ellos no nos permiten usar los trenes". De hecho, aduce que "el metro lo tenemos abierto en sus oficinas y servicios de mantenimiento".

UNA ACTITUD POLÍTICA 'NO JUSTIFICADA'

Si no hay cambios de última hora, la huelga de Metro sin servicios mínimos se mantendrá durante las jornadas del miércoles y jueves, aunque la gravedad del suceso puede provocar un acuerdo inmediato entre los trabajadores del suburbano y la Comunidad de Madrid. La reducción en el sueldo de los trabajadores de Metro que ha decidido el gobierno regional, dentro de las medidas de ajuste provocadas por el Gobierno central, "no está justificada", según Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CC.OO. "Les asiste la razón a los trabjadores de Metro ante la vulneración de un convenio colectivo con plena vigencia", añade Toxo, quien entiende que esta decisión excepcional viene como consecuencia de anteriores movilizaciones en las que la Consejería ha impuesto servicios mínimos sin negociar.

 

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