jueves, 5 de diciembre de 2019 20:21 www.gentedigital.es
Gente blogs

Gente Blogs

Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

El día en que el pelotón se escapó

Archivado en: Ciclismo

Damiano Cunego, de quien me hice admirador en su Tour más desgraciado, ganó el Giro de Italia (y cuatro etapas) cuando sólo tenía 22 años. Los italianos vieron al campionissimo Coppi reencarnado en aquel crío, pero han pasado seis años y nada: Cunego ha ganado clásicas de mucho prestigio, etapas en grandes vueltas, pero nunca ha vuelto a pelear por la victoria en el Giro, el Tour o la Vuelta. Él mismo anunció que renunciaba a disputar el triunfo final en esas grandes rondas.

En estos años, Cunego ha sido uno de los ciclistas que más ha levantado la voz contra el dopaje. Llegó a impulsar una campaña llamada "I'm doping free", que tenía como símbolo una pegatina con una cara sonriente que él y unos pocos deportistas más solían lucir.

(Foto: Cunego, el día en que se abrasó la barbilla, el pecho, los brazos y las piernas, y pedaleó 160 kilómetros sufriendo como un perro para no llegar fuera de control y no abandonar el Tour. Lo consiguió. Pero esa noche los médicos lo mandaron a casa. En el antebrazo izquierdo se aprecia la pegatina de la cara sonriente, el logo de su campaña contra el dopaje).

Hace un par de días declaró que esta vez sí, que se veía capaz de pelear por la maglia rosa de este Giro. En los últimos años, Cunego veía cómo corredores en apariencia más flojos que él volaban cuesta arriba y prefería no hacerse muchas preguntas. Pero muchos de los ganadores y protagonistas de los últimos Giros cayeron en los controles  y las operaciones antidopaje: Di Luca, Riccó, Basso, Pellizotti... Y ahora Cunego dice que el pelotón le parece más limpio, que después de muchos años se ve de nuevo con posibilidades de luchar por el triunfo... Me gustaría que Cunego anduviera en la pelea hasta el final. Y, sobre todo, me gustaría mucho que nunca jamás lo pillaran haciendo trampas, por Tutatis.

Unos días antes, me gustó leer esta otra noticia: Gerdemann se ofrece para someterse a una
vigilancia constante
durante el Tour y demostrar que se puede correr sin dopaje. Este alemán, que ya ganó una etapa y llevó el maillot amarillo en el Tour de 2007, también se está marcando un Giro estupendo. Esperemos que le quede gasolina para julio, que lleve un médico neutral pegado a la chepa durante todo el Tour y que encima gane una etapa o quede entre los diez primeros. Así los aficionados al ciclismo podremos volver a creer un poquito en los Reyes Magos.

*

Yo sólo quería contar esto, pero hoy el Giro ha vivido una etapa de cinco estrellas. Parecía ciclismo de los años 50: nada de carreras que se resuelven con un par de demarrajes en el último puerto, sino una batalla que ha durado seis horas bajo la lluvia, en un continuo sube y baja, con el pelotón destrozado, en un ajedrez de tácticas, movimientos, jaques, encerronas, malas decisiones y muchos nervios. Y con una trastienda secreta que me encantaría conocer: ¿qué visitas, qué reuniones, qué pactos se celebrarían ayer en los hoteles de algunos de los equipos, para montar el zafarrancho que han montado hoy?

Hasta hoy, el Giro parecía cosa de dos: Vinokourov o Evans. Estirando un poco, podíamos esperar algo de Nibali. Siendo muy optimistas, de Basso. Y para de contar. En la primera mitad del Giro, Vinokourov y Evans han sido los más fuertes con diferencia. Pero ojo: los dos cuentan con equipos bastante flojos (ya sólo tienen cinco corredores cada uno).

Y yo no sé si ha sido casualidad pero hoy los equipos rivales han montado una batalla tremenda en la etapa más larga de todo el Giro (de las que ya no se estilan: 262 kilómetros), en un terreno rompepiernas sin un kilómetro de respiro, bajo un chaparrón. Se han escapado casi de salida ¡56 ciclistas!, que han llegado a tener 18 minutos de ventaja y han llegado a meta, desperdigados, con 13. 

Ha sido el insólito día en que el pelotón se escapó. Y los líderes perdieron 13 minutos y quizá el Giro.

Quizá haya sido casualidad, pero algunos equipos parecían bien avisados para la que se montaba: han metido a sus líderes (Carlos Sastre, Wiggins, Arroyo...) , que ya no pintaban mucho, bien acompañados por varios gregarios y han destrozado a los equipos de los favoritos.

Hasta hoy, las dudas eran entre Evans y Vinokourov. Ahora, ¿quién se atreve a apostar por el ganador del Giro? Falta una última semana de etapas montañosas terribles. El líder es Richie Porte, un neoprofesional tasmano muy prometedor, contrarrelojista excelente, que se ha defendido con dignidad en las pocas montañas que han subido hasta el momento. Yo diría que no va a aguantar en las superetapas de los últimos días, pero tiene mucha ventaja. Segundo es David Arroyo, un escalador brillante, a menos de dos minutos. Carlos Sastre llevaba un inicio de Giro espantoso, en el que había perdido diez minutos entre despistes, caídas y flojeras, pero ahora es octavo a siete minutos de Porte y con una gran ventaja sobre los favoritos. Vinokourov está a diez minutos, Evans a once, Nibali a once y medio, Basso a doce...

Y ojo a otros tapados, que también han cogido muchos minutos y se resistirán como lapas: el sorprendente Kiserlovski, Xavier Tondo (supuesto gregario de Sastre, pero que estaba andando mejor que él, y está a cuatro minutos), el propio Gerdemann (a cinco y medio...).

Mojémonos: a Sastre se le ha puesto el Giro más a huevo de lo que jamás podría imaginar y probablemente irá a más en la durísima última semana, pero yo aún mantengo que Evans es el más fuerte con diferencia y digo que será capaz de remontar los cuatro minutos que le lleva el abulense y el porrón de minutos que le llevan los otros rivales. Lo digo completamente convencido... de que no estoy nada convencido. Vamos a ver un Giro espectacular.

*

Sí, ciclismo de los años 50: todo este jaleo recuerda a Walkowiak, el ciclista que se arrepintió de ganar el Tour (es un capítulo del libro Plomo en los bolsillos)

Publicado el 19 de mayo de 2010 a las 22:00.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

El primero en conseguir los 14 con boina

Archivado en: Montaña, Pichorradicas

36 años antes que Oh Eun-Sun y Pasaban, 12 años antes que Reinhold Messner, aquí tenéis al primero que consiguió los 14 ¡con boina!

Publicado el 18 de mayo de 2010 a las 12:30.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

El lugar donde no puedes vivir

Archivado en: Montaña, Iñaki Ochoa de Olza

Palabras de Iñaki Ochoa de Olza, en una entrevista de Ángela Benavides, publicada en la revista Campo Base en marzo de 2004:

"Yo sólo tengo una ventaja sobre el K2; que yo me muevo; el K2, no. Por lo demás, me gana en todo: es más grande, muchísimo más fuerte, te borra de un soplido. Lo único que puedo hacer es esperar el momento de llegar a su cumbre y, si esa oportunidad no se da, siempre puedo bajar, volver a casa a recuperarme y prepararme para la próxima. Si cada año tengo que pasar dos, tres o seis meses acechando al K2, no pasa nada, no tengo prisa. Es como esa ola mágica de la que hablan los surfistas y que esperan toda su vida. Y si muero sin conseguirlo, bueno, tampoco tendrá mayor importancia. Lo que sé es que, si subo, será de acuerdo a mi estilo y dentro de mis márgenes de seguridad. Ya me he dado la vuelta muchas veces. Una más no va a ser problema.

(...)

Yo no sé explicar por qué subo montañas, no encuentro una razón lógica... pero me obligué a pensar en ello, en qué encuentro allí que no tengo en casa. Allí las cosas son muy sencillas. Tus necesidades, tus deseos, son de lo más simple: comer, beber, escalar, sobrevivir. En cambio aquí, en el día a día, todo es muy complicado, todo se basa en futuribles. Allí se vive el momento presente, no te agobias pensando en el trabajo, la familia, que me deja la novia, que tengo que pagar la hipoteca, cambiar de coche... Ese cambio de prioridades te da perspectiva. Vuelves de la montaña como renacido, con una nueva oportunidad de encarar las cosas de otra manera. Además, vivir un tiempo en la alta montaña te hace encontrar casi cierto encanto en el asfalto y en las comodidades de la ciudad. Claro que el efecto dura poco.

(...)

"Yo no subo ochomiles porque vendan más, sino porque en ellos experimento sensaciones que no percibo en montañas más bajas. Es la aventura máxima. Existe una frontera que no está realmente en cota 8.000 sino más bien a 7.800 metros. A partir de ahí, entras en tu límite como ser humano, un lugar en el que simplemente no puedes vivir, y eso es lo que lo hace único. Es una experiencia irrepetible".

Publicado el 17 de mayo de 2010 a las 11:30.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Cuatro minutos de mineritos

Archivado en: Bolivia, Mineritos

El amigo Allendegui, que trabaja en la CNN en Atlanta, divulgó entre sus compañeros el reportaje "Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia".

Ayer me escribió para contarme que el jefe de cobertura de CNN en español mandó una  periodista a las minas de Potosí en busca de Abigaíl, la niña que protagoniza el reportaje, y que han emitido este vídeo de cuatro minutos.

Publicado el 14 de mayo de 2010 a las 09:00.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Peregrino autocrítico

Archivado en: Pichorradicas

Peregrino autocrítico y un poco cochino en Santiagomendi:

(Zergatik?: "¿por qué?").

Parece que no, que los emos, más que ser buenos apóstoles, preferirían ser crucificados y, a ser posible, antes de cumplir los 33.

Publicado el 12 de mayo de 2010 a las 11:30.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Nos agarramos a un copo

Archivado en: Escapadas, Aralar

La nevada sorprendió al hayedo, que ya desplegaba todo el verdor eléctrico de la primavera: regalos de mayo.

-En este camino -me dijo ayer Josu-, aún se ven las marcas amarillas que pintó Juan Laredo hace cuarenta años, para balizar los primeros itinerarios de esquí de fondo en Aralar.

Conocí a Juan Laredo en una cena: un hombre que ya habrá superado los 70 años, fibroso,  muy vivo, siempre con gorra y mochila, risueño, amable, muy cariñoso. Sé pocas cosas de él, pero siempre me las han contado con admiración: fue uno de los pioneros del esquí vasco, ya hace cincuenta años completaba grandes travesías en los Pirineos y los Alpes, ganaba competiciones en la nieve, también era un gran montañero, piragüista, espeleólogo, maratoniano, fotógrafo, escritor de divulgación del esquí...

Josu y yo caminábamos por la nieve, que a veces alcanza hasta cuarenta centímetros de grosor, y de pronto vimos una figura que se movía muy rápido ladera abajo.

-¡¡¡Juan!!! -gritó Josu- ¡Que está prohibido esquiar en mayo!

Leer texto completo »

Publicado el 10 de mayo de 2010 a las 09:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

"Evo ha dado voz a los excluidos pero le falta un proyecto mejor trabajado" (3ª y fin)

Archivado en: Bolivia, Gregorio Iriarte

Primera parte: "El infierno en el que vivían los mineros me abrió los ojos"

Segunda: "Planearon el ataque al campamento minero para conseguir una matanza".

Y ésta es la última entrega de la entrevista a Gregorio Iriarte:

-Con la democracia de los 80, siguió publicando. Su obra Análisis crítico de la realidad lleva 17 actualizaciones desde 1983 hasta hoy y fue un libro de cabecera para Evo Morales.

-Evo leyó el libro, le gustó mucho y me llamó. Cuando empezaba su carrera política, me llevaba a dar charlas a muchos sitios, a grupos, a reuniones en pueblos, para que les hablara de la situación en el mundo, en América Latina y en Bolivia. Evo no es un político tradicional. Siempre ha intentado que la gente tenga conocimientos y formación, que sepan organizarse, que participen personas que nunca han estado en la vida pública; por ejemplo, las mujeres. Mantiene una vinculación directa con el pueblo y un empeño sincero por mejorar la vida de la gente, no le importa nada el dinero, ni un coche bueno, ni una casa grande. Acá en Cochabamba tenía una casa viejita y ahí sigue, ni siquiera ha hecho asfaltar el camino. No le importa, porque vive volando de acá para allá, viaja sin parar con una energía tremenda, se quiere juntar con todo el mundo en todas partes. A las cinco de la mañana ya está en marcha, y si le pides una audiencia, te la dará a las cinco y media.

-¿Qué le parecen estos años del Gobierno de Morales?

-Ha dado dignidad y voz a los que siempre han estado excluidos de la vida del país, eso es cierto. En Bolivia la mayoría de la población ha vivido marginada durante siglos. Millones de pobres que no importaban a nadie: mineros, campesinos... y los indígenas, sobre todo los indígenas. Muchos no tenían ni una mísera escuelita en sus pueblos. No contaban para nadie.
Evo se ha vinculado con todos esos excluidos. Y ha conseguido un liderazgo muy fuerte porque va más allá de la mera política, se ha convertido en algo racial. "Es nuestra sangre", dicen los indígenas, "por primera vez el Gobierno somos nosotros". Por eso ha ganado las elecciones por segunda vez, porque ha creado un sentimiento muy fuerte, de sangre, y no importa que lo haya hecho bien o mal. Pero hay un riesgo, y se lo advirtió Lula, el presidente de Brasil: "Tienes que gobernar para todos". Y ahí falla.

-¿En qué falla?

-Tiende a ser maniqueo. Por una parte están los suyos, que son los auténticos, los puros, el verdadero país, y todos los demás son traidores, oligarcas, neoliberales, imperialistas... Tiene unas ideas fijas, unas frases que siempre repite, y no sale de ahí. Es muy sincero y ataca a quien cree que tiene que atacar, que si Estados Unidos, las multinacionales, la oligarquía... A veces tiene razón, pero se mete en algunas batallas que no van a ningún lado y sólo sirven para empeorar relaciones. Debe aprender a ser más flexible, más astuto.

El problema es que no tiene equipo, no tiene buenos asesores. Le rodean algunas personas que le idolatran, que no son críticos, y se ha ido creando una especie de mesianismo: Evo y nada más. Es un populismo con buenas intenciones y muchas palabras pero pocos avances prácticos.

Decide nacionalizar el petróleo, controlar el litio del salar de Uyuni, para que las empresas extranjeras no los saqueen, como ha ocurrido siempre en la historia de Bolivia. Perfecto. Pero le falta equipo, no cuenta con gente preparada para dirigir sectores tan técnicos, ni siquiera un sistema para ir formando a sus colaboradores. Y las cosas se hacen mal. Todo se improvisa. Se suponía que íbamos a vender petróleo y gas a medio mundo y ahora necesitamos comprarlo. Los franceses querían invertir en la extracción de litio pero se marcharon porque allí no había carreteras ni infraestructuras, no había ningún plan, y además Evo hacía declaraciones que asustaban a las empresas.

Los proyectos más sencillos tampoco funcionan: la construcción de viviendas no avanza; se nacionalizan el gas y la electricidad pero no llegan a más familias... Lo que sí hay es una especie de rentismo: se da dinero a las viudas, las embarazadas, los discapacitados, los estudiantes... Pero falta una acción de fondo, un proyecto sólido.

-Sin embargo, Morales fue reelegido en los comicios de diciembre del 2009 con un aplastante 62% de los votos.

-La gente le tiene mucha fe, sus medidas han gustado y además la oposición está deshecha: los partidos tradicionales lo hicieron muy mal durante décadas, nadie se fía de ellos, pelean por el poder pero no ofrecen ninguna propuesta, no saben qué hacer con el país. Ahora Morales tiene vía libre para seguir reformando el Estado (con ese sistema tan complejo de autonomías, la identidad plurinacional, el encaje de la cultura, la organización y hasta la justicia indígena, las nacionalizaciones de los hidrocarburos y la minería, las políticas sociales...). Y esa falta de oposición puede resultar un poco peligrosa, porque a Morales se le notan tendencias autoritarias. Quiere controlar el sistema judicial, los medios de comunicación... De todos modos, tengo la impresión de que está aprendiendo a gobernar, de que es un poco más hábil y más respetuoso.

-¿Cómo le irá a Bolivia en los próximos años?

-Soy optimista. Bolivia ha reaccionado muy bien ante la crisis mundial. La oposición sostiene que el éxito económico se debe en buena medida a las aportaciones del narcotráfico, el contrabando y las remesas que envían los emigrantes, y no les falta razón. Sin embargo, hay cimientos sólidos. La esperanza del petróleo nacionalizado se frustró porque YPFB, la empresa estatal, sufrió muchos casos de corrupción y porque las empresas multinacionales no ven seguridad jurídica para invertir; pero Bolivia tiene grandes reservas de gas, de hierro y sobre todo del litio que se empieza a extraer en Uyuni. El Gobierno, con buen criterio, no acepta que las empresas extranjeras simplemente se lleven los minerales: exige que la transformación se haga en el país, que haya una industrialización, y probablemente empezará con una factoría de pilas de litio.

Todo esto dará el dinero necesario para que Evo desarrolle sus políticas sociales. Tiene que ir transformando el país poco a poco para reducir las inmensas tasas de pobreza, la marginación, las desigualdades.

Será muy importante que busque consensos, que trabaje por la cohesión, porque tenemos un país muy diverso y muy fragmentado, con muchas diferencias entre unas clases sociales y otras, entre unas regiones y otras. Hay riesgo de fracturas, pero tampoco tanto como dice la prensa internacional: en Santa Cruz, por ejemplo, hay regionalismo pero en ningún caso separatismo. Siempre hay algún loco, pero no va a ocurrir ningún enfrentamiento grave.

Y mi gran esperanza son los propios bolivianos: son muy trabajadores. A mí me parece que trabajan hasta demasiado, sobre todo las mujeres. Y además son creativos: en los últimos años no paran de sacar nuevos productos al mercado, de crear negocios, de tener iniciativas. Estoy totalmente convencido de que a Bolivia le espera un buen futuro.

Publicado el 8 de mayo de 2010 a las 09:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

"Planearon el ataque al campamento minero para conseguir una matanza" (2ª parte)

Archivado en: Bolivia, Gregorio Iriarte

(Viene de ayer: "El infierno en el que vivían los mineros me abrió los ojos").

-...los militares andaban muy enfadados con el asunto.

-Tan enfadados que desataron la masacre de San Juan.

-En 1967 la tensión era enorme. La guerrilla del Che andaba por Bolivia, se sabía que varios mineros de Llallagua se le habían unido, y en una de las huelgas en Siglo XX los dirigentes declararon que iban a donar el salario de un día a los guerrilleros. Fue un gesto muy imprudente. En esos días se había decretado el estado de excepción y la proclama a favor de la guerrilla sirvió al Ejército como justificación para invadir el campamento.

Para ser sinceros, ninguno pensábamos que el peligro fuera tan grande. Pero la CIA y el Ejército tenían una estrategia muy clara: además de atacar a la vanguardia guerrillera, también querían golpear a la retaguardia. Y planearon un asalto a Siglo XX, organizado a conciencia para conseguir una matanza. Escogieron precisamente la víspera de San Juan, una fiesta de mucha tradición, cuando los mineros y sus familias están de celebraciones durante toda la noche, encienden fogatas, beben mucho... Creíamos que si alguna vez entraba el Ejército, lo haría por la carretera, en camiones. Pero vinieron en tren, a la estación de Cancañiri, que está arriba, en la montaña, y llegaron a las cuatro de la madrugada, cuando todo el mundo estaba durmiendo o medio borracho en la calle. Los mandos dieron de beber a los soldados y los lanzaron monte abajo dando gritos, enloquecidos, rabiosos. Entraron al campamento minero disparando las ametralladoras, tiroteando a cualquiera que anduviera por la calle o al primero que encontraban en una casa, sin mirar si era una viejita o un niño. Fue una noche terrorífica. Algunos murieron porque justo en ese momento habían salido al baño, a las letrinas comunes del campamento, y allí mismo los mataron. Un horror.

Entre los muertos, sólo uno era minero del Partido Comunista, el dirigente Rosendo García Maisman. Corrió a defender la emisora La Voz del Minero, mató a un soldado y luego lo mataron a él. Fue el único que murió en su ley. Al día siguiente yo fui a la morgue y conté 26 cadáveres: todos eran campesinos, serenos de la empresa, mujeres, niños... No eran políticos ni dirigentes sindicales ni nada. Y hubo más muertos, quién sabe cuántos, porque muchos desaparecieron mientras huían por la montaña, se los llevó el Ejército o murieron días más tarde por las heridas.

-¿Cómo actuó la radio Pío XII?

-Denunciamos la masacre, claro. Los militares habían destruido La Voz del Minero, así que sólo quedábamos nosotros para contar la verdad. Y también quisieron liquidarnos. Pero se frenaron porque el presidente Barrientos ordenó que nos respetaran y me llamó de nuevo a La Paz. Allí le pedí algunas medidas y él las aceptó: que no expulsaran de Siglo XX a los familiares de los muertos (en cuanto moría un trabajador, la empresa echaba a la viuda y los huérfanos de la vivienda, les prohibía comprar en las pulperías y expulsaba a los hijos de la escuela), que les dieran pensiones a esas familias... A cambio, los militares y la empresa presionaron para echarme de la radio y tuve que marcharme de Llallagua. Así empezó la segunda época de la emisora: los enemigos ya no eran los comunistas, sino las dictaduras y los militares. La Pío XII se convirtió en la radio de los mineros y así ha pasado a la historia.

-¿Qué hizo al dejar la radio?

-En los años 70 viví en La Paz, en una época de dictaduras militares terribles. Me manejé muy bien en la semiclandestinidad. Mi trabajo visible eran los temas sociales: impulsé cooperativas de viviendas, creé escuelas de radio, busqué ayudas para los necesitados... Y a la vez, en secreto, fundé la Asamblea Permanente de Derechos Humanos con el padre Tumiri. Eran los tiempos del general Banzer, una dictadura brutal, corrupta, desastrosa, que participaba en la Operación Cóndor [una organización clandestina formada por la CIA y las dictaduras sudamericanas, que asesinó a miles de opositores en los años 70]. Y luego llegó el golpe de García Meza y su ministro Arce Gómez, que dirigía todo el tráfico de cocaína y que más tarde fue condenado por alzamiento armado, genocidio, delitos contra la libertad de prensa... Con la droga querían financiar una dictadura de treinta o cuarenta años. En aquellos años publiqué varios libros sin firmar, que se distribuyeron de manera clandestina: El delito de ser periodista, La masacre de Todos los Santos, Narcotráfico y política... En este último publiqué la famosa foto de los paramilitares de la ultraderecha. Arce Gómez había fichado al antiguo nazi Klaus Barbie para que organizara en Bolivia un escuadrón con los principales terroristas mundiales de la ultraderecha. Conseguí la foto y la publiqué: salen todos, Barbie, Fiebelkorn, Delle Chiaie, Kuhlman, Kopplin... Se llamaban a sí mismos "Los novios de la muerte" y mataron a políticos de izquierdas, periodistas, sindicalistas... A raíz de mi libro, el programa 60 minutos de Estados Unidos denunció los negocios que el Gobierno boliviano hacía con la cocaína. Arce tuvo que dimitir. Pero mantuvo el poder desde la sombra. Él mismo dio la orden de matar a Luis Espinal, el jesuita que dirigía el semanario Aquí, y que también denunciaba sus negocios; encargó torturar y matar a Marcelo Quiroga Santa Cruz, el escritor y político socialista que fue muy amigo mío, que estuvo escondido en mi casa...

-¿Usted corrió peligro alguna vez?

-Me expulsaron tres veces del país, por ser "amigo de los comunistas", por proteger en mi casa a "enemigos de Bolivia". En una ocasión me metieron preso por apoyar la famosa huelga de hambre de las cuatro mujeres de los mineros, que encendieron una protesta masiva y acabaron derribando al general Banzer. Me encerraron dos días en un armario. A mí no me torturaron, pero a compañeros míos sí. Aquella vez nos soltaron rápido porque cayó Banzer y ganamos la batalla.

(Seguirá).

Publicado el 7 de mayo de 2010 a las 10:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

"El infierno en el que vivían los mineros me abrió los ojos" (1ª parte)

Archivado en: Bolivia, Gregorio Iriarte

Gregorio Iriarte llegó a Bolivia en 1964 como un peón más de la Guerra Fría. Lo destinaron a Llallagua, el mayor centro minero del país, para dirigir una radio católica y frenar la poderosa expansión del comunismo. Este padre oblato, nacido en Olazagutía (Navarra), no sólo reconcilió a mineros y religiosos, sino que él mismo salvó la vida al líder de los comunistas, acorralado por el Ejército, acompañándole en una fuga con disfraces y documentos falsos. En los siguientes años, Iriarte relató las injusticias que padecían los mineros, denunció las brutalidades cometidas por las dictaduras, se convirtió en uno de los principales luchadores del país por los derechos humanos, escribió libros clandestinos que contribuyeron a derribar gobiernos fundados sobre el narcotráfico...

Sus profundos análisis de la realidad boliviana, plasmados en una veintena de libros, fascinaron a un Evo Morales que iniciaba su carrera a la presidencia y que llevó al sacerdote navarro a dar mil charlas por el país. A los 83 años, Iriarte sigue escribiendo libros y artículos en su austera habitación de Cochabamba, mientras asiste con mirada crítica al proceso de transformación que Morales impulsa en Bolivia.

- Después de su labor evangelizadora en Argentina y Uruguay, en 1964 lo destinaron al campamento minero Siglo XX, en Llallagua, para dirigir la radio Pío XII. ¿Qué panorama encontró en las minas bolivianas?

-Llallagua era un hervidero. Cuando fui a la emisora por primera vez, el edificio estaba rodeado por vigilantes que llevaban armas y dinamita. Había un enfrentamiento muy fuerte con La Voz del Minero, la radio del sindicato comunista, y se atacaban unos a otros, a tiros, a bombazos. Aquello era la pura Guerra Fría, el este contra el oeste, ideología contra ideología, radio contra radio. Casi me da vergüenza contarlo.

El sindicato minero de Llallagua era el más poderoso del país. Y el más radical, el más de izquierdas. Bolivia dependía completamente del estaño y los mayores yacimientos estaban en Llallagua, así que una huelga allá podía ahogar al Gobierno. Los mineros organizaban paros y el Gobierno enviaba al Ejército. Se vivían grandes tensiones.

También descubrí que los mineros sufrían una explotación horrible: morían como moscas por los derrumbes, los gases, las explosiones y sobre todo por la silicosis, que les destrozaba los pulmones porque trabajaban en galerías sin ventilar. Las condiciones laborales eran pésimas, la empresa los alojaba en unas viviendas cochambrosas, apenas tenían médicos, las mujeres y los niños hacían cola desde las cuatro de la mañana para comprar comida en las pulperías [tiendas de comestibles, propiedad de la empresa minera estatal]... Empecé a preguntarme si todo aquello no era una injusticia tremenda, si en la radio Pío XII no estábamos haciendo una interpretación equivocada al ponernos siempre de parte de la empresa y del Gobierno.

-Entonces conoció a Federico Escóbar, el líder comunista de Llallagua.

-Nunca olvidaré el primer encuentro. Unos sindicalistas vinieron a pedirme que bendijera un proyector nuevo en el cine de Siglo XX, un cine regentado por el sindicato. Yo me resistí, al final fui de mala gana, y al entrar me encontré con Escóbar. Al verme, se quitó el sombrero y me dijo: "Padre, usted no quiere bendecir la máquina porque cree que la vamos a usar para poner películas comunistas. Mire: las cosas buenas y santas no necesitan bendición. Si usted cree que esto va a ser para algo malo, precisamente por eso tiene que bendecirlo". Al final bendije el proyector, bebimos unas cervezas y Escóbar me dijo unas cosas que me impresionaron: "Usted no me va a entender, pero yo soy 100% comunista y 100% católico. Lucho contra la injusticia, la explotación, la pobreza...". Bueno, le contesté, en eso también estoy yo. "Ya ha visto cómo trabajan y cómo viven los mineros, entonces dígame: ¿la radio va a estar con ellos o va a seguir apoyando a la empresa? Si está con los mineros, me tendrá a su lado. Si está con la empresa, me tendrá enfrente. Piense una cosa: si ahora viniera Cristo, que es su modelo y el mío, ¿con quién estaría?". Me fui a casa muy impresionado y les dije a mis compañeros oblatos: creo que nos estamos equivocando. Comunistas de verdad serán tres o cuatro, los demás les siguen porque luchan contra la injusticia. Deberíamos hacer lo mismo.

-¿Empezaron a colaborar con Escóbar y los sindicalistas?

-No hubo tiempo para nada porque vino una época muy dura. El general Barrientos dio un golpe de Estado en 1965 y una de sus primeras medidas fue rebajar a la mitad el salario de los mineros. Todas las minas del país se pusieron en huelga. Pero el Ejército organizó una represión tremenda y fueron rindiéndose una a una... menos Siglo XX. Al final, los militares rodearon el campamento y mandaron un mensaje para que lo difundiéramos en la radio: "Si Escóbar no se entrega voluntariamente, entraremos a buscarlo". Él vino a pedirme consejo y le propuse un plan de fuga, porque si no lo iban a matar: al día siguiente, antes de que amaneciera, saldríamos de Siglo XX en un coche. Iríamos tres: un gringuito voluntario que trabajaba con nosotros haría de chófer; yo, vestido de sotana, para impresionar un poco a los soldados; y Escóbar, con traje y corbata, haciéndose pasar por un amigo mío. Le preparamos un documento con nombre falso: Francisco Belzu, comerciante de Llallagua.

Salimos a las cinco de la mañana. Escóbar me dijo: "Padre, recemos tres avemarías, porque el viaje es muy peligroso". Mira, le contesté, justamente los marxistas dicen que el miedo crea a los dioses. "Es posible, pero le aseguro que yo rezo todas las noches, sin miedo". Así que rezamos y arrancamos.

Yo llevaba una cajetilla de tabaco en el bolsillo. Nunca he fumado, pero pensé que en algún momento podía venir bien para ofrecérsela a los soldados y relajar un poco la situación.

Llegamos a las alambradas de los militares, todavía de noche, y me saludó un capitán: "Padre, usted debe colaborar. Dicen que en Siglo XX los mineros están armados, tiene que decirnos cómo se han organizado, dónde están los dirigentes... Voy a llamar al coronel para que usted se lo explique". Le contesté que iba a Oruro a dar una misa y que a la vuelta se lo contaría todo, que no hacía falta despertar al coronel a esas horas. "De acuerdo, pero necesito ver sus documentos, tenemos que controlar los pasos, ya sabe ...". Le dimos los tres carnés y el capitán los acercó a los faros del coche para mirarlos. Miró el mío, luego el del gringuito... y justo entonces me acerqué y puse la caja de tabaco entre sus ojos y el documento falso de Escóbar: "Tome, mi capitán, reparta nomás". Apartó la mirada del carné, tomó los cigarros y empezó a dárselos a los soldados, todos felices. Yo recuperé rápido el documento. Nos levantaron la barrera y seguimos camino.

Dejé a Escóbar en Oruro, donde sus compañeros de partido le consiguieron otro coche para huir a Chile por el desierto, y yo volví con el chófer a Llallagua. De nuevo en la barrera, los militares me preguntaron sobre la organización de los mineros en el campamento, y yo les dije que no se iban a resistir, que no iban a usar armas. Se rieron: "Los comunistas siempre los engañan a ustedes los curas".

Un tiempo después, detuvieron a Escóbar cuando intentaba entrar de nuevo a Bolivia desde Brasil con el documento falso.

-¿Las autoridades sospecharon de su colaboración en la fuga?

-Sí. Ese documento falso me dio muchos problemas. Un día el presidente Barrientos me invitó a su casa, en La Paz. Comimos los dos solos, en un patio, y después de charlar sobre mil asuntos, me preguntó de golpe: "Padre, ¿quién sacó a Escóbar a Chile?". Le dije que yo mismo. "Ya lo sabía. ¿También le hizo usted el documento falso?". Claro, le respondí, porque salvar una vida es más importante que falsificar un carné. Barrientos me dijo que estaba de acuerdo, pero que los militares andaban muy enfadados con el asunto.

(Seguirá mañana: "Planearon el ataque al campamento minero para conseguir una matanza").

Publicado el 6 de mayo de 2010 a las 10:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Todo lo que nos molesta es demagogia

Archivado en: Bolivia, Gregorio Iriarte, Periodismo, Miguel Sánchez-Ostiz

(Viene de ayer: "Periodismo sin afán de lucro")

La entrevista que le hice en Cochabamba al cura navarro Gregorio Iriarte también ha dado más vueltas que la cabeza de San Gregorio. Iriarte ha dedicado los últimos 45 años de su vida a luchar en primerísima línea por los más pobres y los oprimidos de Bolivia: estuvo en los conflictos y las masacres de mineros de los años 60, fundó asociaciones secretas para defender los derechos humanos durante las dictaduras atroces de los 70, escribió libros clandestinos con denuncias que acabaron derribando a los narcogobiernos bolivianos de finales de los 70 y principios de los 80... Se jugó el pellejo muchas veces, fue detenido, algunos compañeros suyos fueron torturados y asesinados (el jesuita y periodista Espinal, el político y escritor Quiroga Santa Cruz...) y él mismo fue expulsado del país en tres ocasiones, siempre por defender a las víctimas de la injusticia.

Como dije ayer, aquellos diarios con los que yo contaba para publicar mis reportajes bolivianos no los quisieron. Tampoco esta entrevista. Otro diario regional me dijo que sí, que la publicarían... siempre que aceptara hacerlo gratis. Ese diario ganaba millones de euros todos los años, así que me negué, claro. Después la historia le interesó a una revista de ámbito español. El redactor jefe me dijo que la publicarían entera: el original es un texto bastante largo, pero quería darlo íntegro porque le parecía que su interés lo justificaba. Me detalló lo que me iban a pagar, comenzó a editarla... y de pronto el dueño de la revista (no el redactor jefe ni el director: el dueño millonetis, el propietario de la publicación) dijo que nones, que no se publicaba porque este cura Iriarte era "amigo de los comunistas" (es la acusación con la que el narcogobierno boliviano de finales de los 70 expulsó a Iriarte del país). El dueño, que alardea de ser cristiano, también respondió en el mismo mail que en su revista sólo aparecen personas "de cuya virtud no se pueda dudar".

Copio unas líneas recientes de Miguel Sánchez-Ostiz, quien precisamente me dio la pista para visitar al cura navarro de 83 años en la austera habitación en la que vive en Cochabamba: "Iriarte ha conocido y padecido los peores años de dictaduras y represiones, y compartido las condiciones de vida de los mineros del estaño, en Llallagua, Uncía y Catavi. Se enfrentó a la injusticia y al crimen con vigor y de una manera pacífica y convincente, movido por lo que para él son irrenunciables valores cristianos: estuvo con los perseguidos, con los más débiles, con los más pobres. Lástima que estas expresiones suenen a demagogia. Todo lo que nos resulta molesto es demagogia".

Para el dueño de esa revista, el relato que hace Iriarte de las injusticias que han padecido millones de bolivianos es... "una sutil justificación de Evo Morales".

Al leer ese argumento, a mí se me quedó la mandíbula colgando.

Os invito a que leáis la entrevista (aquí está entera, la iré publicando por partes en el blog) y juzguéis vosotros mismos. Pero os cuento lo que se me pasa por la cabeza: que hace falta mucho coraje para seguir de verdad esos principios evangélicos, para estar con los perseguidos, los débiles, los pobres. El compromiso de quienes sí lo hacen, como Iriarte, incomoda a los que somos más pasivos, porque nos hace cuestionarnos muchas cosas sobre nosotros mismos, nuestro modo de vida, nuestras responsabilidades. Algunos, para no tener que dudar de sí mismos, que eso siempre escuece, prefieren alardear de su virtud, juzgar a los demás y hacer aspavientos morales. Es mucho más cómodo ver el mundo desde una trinchera y sentirse satisfecho por estar del lado de los buenos.

La revista de este señor proclama sus "raíces cristianas" y presume de "animar el debate intelectual" siguiendo "una concepción liberal y abierta del pensamiento". Muy bonito, pero a la hora de la verdad elimina cualquier idea que raspe su superioridad moral: porque Iriarte es muy crítico con Evo Morales, veréis que le da mucha caña con razones y con fundamento, pero en menor medida también le reconoce algunos méritos y dice que está aprendiendo a gobernar mejor. Y eso, reconocerle bondades a un personaje tabú como Morales, retocar un poco la idea que tenemos de un país tabú como Bolivia, hace que para algunos Iriarte sea sospechoso y que su voz se deba silenciar.

*

Al final, la entrevista se publicó en el diario Berria y, por mediación de un amigo periodista, en La Voz de Galicia.

Publicado el 4 de mayo de 2010 a las 19:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

Enlaces

La primera etapa de este blog:

Aquel blog con ruedas:

Amigos y maestros:

- Entre Asia y Europa (Zigor Aldama)

- Las ciudades visibles (Oskar Alegría)

- Balazos (David Álvarez)

- Independent docs (Unai Aranzadi)

- Salam agur (Mikel Ayestarán)

- El kiliki errante (Daniel Burgui)

- Leitzaran (Xabier Cabezón)

- Sintomático (Miguel Carvajal)

- Vagamontañas (Eider Elizegi)

- Sergio Fanjul (pues eso)

- Mari kazetari (June Fernández)

- Harrikadak (Mikel Iturria)

- La buena prensa (Miguel Ángel Jimeno)

- Cosas de cumbres (Javier Marrodán)

- Diario de un escéptico (Jaime Martín)

- Momo dice (Lucía Martínez Odriozola)

- Fogonazos (Antonio Martínez Ron)

- Letras enredadas (Pedro de Miguel)

- El jukebox (Alberto Moyano)

- Allendegui (Juan Andrés Muñoz)

- El canódromo (Javier Muñoz)

- Eresfea (Josean Pérez Aguirre)

- Gente de internet (Leandro Pérez Miguel)

- Paper papers (Toni Piqué y Gonzalo Peltzer)

- El adversario (Carlos Ranedo)

- Carreras del mundo (Marc Roig)

- Un quiosco de malaquita (Mònica Roig)

- Un vikingo en Asia (Eric San Juan)

- Vagón-bar (Paco Sánchez)

- Vivir de buena gana (Miguel Sánchez Ostiz)

EN TU MAIL

Recibe los blogs de Gente en tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Recibe este blog tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Grupo de información GENTE · el líder nacional en prensa semanal gratuita según PGD-OJD