domingo, 24 de septiembre de 2017 21:27 www.gentedigital.es
Gente blogs

Gente Blogs

Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

Las madres guaraníes saltan a la cancha (1)

Archivado en: Reportajes, Viajes, Fútbol, Bolivia

Las mujeres del Chaco boliviano crían a cinco o seis hijos, a veces nueve o diez, hacinados en una caseta de adobe sin agua ni electricidad, acosados por el hambre y las enfermedades parasitarias. Con los maridos ausentes, ellas llevan la casa, cultivan la tierra, cuidan animales y salen unas horas a la ciudad para vender empanadas en la calle o trabajar en el servicio doméstico. Todavía les quedan fuerzas para organizar un equipo de fútbol, entrenarse por las noches, jugar partidos los domingos y empujar una pequeña revolución social a balonazos.

El partido entre los equipos de Urundaiti y Boyuibe se retrasa unos minutos: Susana, una de las jugadoras, está detrás del córner dando el pecho a su bebé. Por fin, entrega la criatura a una amiga, sale corriendo al campo y se instala en el borde de su área, donde no dejará pasar ni un balón en todo el partido. Susana, defensa central infranqueable, es una mujer guaraní que tiene 25 años y seis hijos.

(Estas fotos y otras más, igual de buenas, son de Daniel Burgui).

El partido sufre otra demora: alguien indica que tres de las futbolistas están embarazadas y no deberían participar. Se reorganiza el equipo. Unas señoras obesas de unos 35 o 40 años se visten la camiseta y sustituyen a las embarazadas. Con ellas sale otra chica de 15 años, que también ha estado amamantando a su bebé en la banda.

El árbitro lleva por fin el balón al centro del campo, una explanada de tierra en la aldea guaraní de Urundaiti, bacheada y generosamente alfombrada por cagadas de oveja. Las futbolistas se acercan y forman un corro para escuchar las palabras de Margoth Segovia, promotora de estos encuentros: "Amigas, nos reunimos para disfrutar todas juntas del deporte. No se trata de jugar a muerte. Queremos que perdure la amistad, el respeto y la solidaridad entre todas nosotras. Hacemos deporte para distraernos de lo que ustedes ya saben".

La revolución del fútbol

Lo que ellas ya saben: cinco o seis hijos, a veces nueve o diez, hacinados en una caseta de adobe sin agua ni electricidad, acosados por el hambre y las enfermedades parasitarias. Maridos que se marchan y no vuelven. O que vuelven borrachos, gritando y golpeando. Trabajo sin descanso para cuidar a los niños y llevar la casa, limpiar, coser, cocinar, cultivar un poco de maíz en una parcelita miserable, criar algún chancho, unas gallinas, y salir unas horas a la ciudad para vender empanadas en la calle o limpiar casas a cambio de unos pesos. Y por las noches, fútbol.

"Estas señoras que vienen a los entrenamientos dos o tres veces por semana tienen un mérito extraordinario", explica Segovia. "Llegan agotadas pero participan porque el fútbol representa para ellas mucho más que un deporte: es su espacio de libertad, el momento de la semana en el que se juntan con las amigas, charlan, se ríen, practican deporte en grupo, y durante unas horas se olvidan de sus vidas tan duras. La sociedad guaraní es muy machista. Aquí las mujeres no tienen vida propia, sólo hacen lo que les permita el marido, pero ellas han ido ganando sus espacios".

En apenas dos años, el fútbol ha impulsado una pequeña revolución social en el Chaco: "Al principio, muchos hombres se negaban a que las mujeres jugaran", dice Segovia. Les parecía algo ridículo, vergonzoso. ¡Sus mujeres jugando al fútbol! Las que se atrevían a venir recibieron más de una paliza. Pero los hombres han ido acostumbrándose poco a poco y cada vez vienen más a ver los partidos. Un domingo me di cuenta de que estábamos cambiando las cosas: vi cómo una de las jugadoras dejaba el bebé a su marido y salía a la cancha. Aquello era revolucionario: el hombre con el niño en brazos, mientras la mujer jugaba. No me lo podía creer".

Sí que hay bastantes hombres viendo el partido Urundaiti-Boyuibe, aunque permanecen en grupos, un poco alejados, a la sombra de los árboles. Las que más jaleo montan son las espectadoras, volcadas en la misma línea de banda: los universales gritos al juez, aunque siempre con educación ("¡marque bien la barrera, señor árbitro!"), las bromas contra algunas jugadoras mayores que pierden el balón ante las jóvenes más ágiles ("¡está muy pesada!") y la carcajada general cuando la extremo derecha de Urundaiti se queja a voces de los malos pases de sus compañeras ("¡me hacen correr como pelotuda para nada!").

No es fácil dirigir el balón entre los hoyos y los bultos del terreno, así que las chicas de Urundaiti intentan pases largos y aéreos hacia sus dos delanteras. "Al principio pateaban la bola y corrían todas detrás como ovejas, hasta las arqueras", dice Carlos, el entrenador. Después de unos meses, las jugadoras han aprendido a repartirse el campo.

Carlos interrumpe las explicaciones para pedirle un cambio al árbitro: un bebé llora y llora en la banda, así que la madre debe abandonar el terreno para atenderlo. Pero no hay manera de calmar al bebé. Llora y no quiere mamar. "Es que tengo la teta caliente de tanto correr y no toma", dice la madre. Y luego chilla: "Señoras, ¿quién tiene una teta fría?". Se ríen las espectadoras y también las futbolistas, que andaban peleando el balón en un barullo dentro del área. "Mírenlas, toditas juntas, parecen hormigas nomás", grita otra espectadora. Más cachondeo.

Mostrarse al mundo

En el descanso, las chicas de Boyuibe están contentas: ganan por dos a cero. Pero su arquera Yobinka Guzmán ha tenido que trabajar bastante. "Necesitamos más fuerza en la defensa para que no me lleguen tantos balones al arco", dice. Yobinka tiene 29 años, cuatro hijos y un sobrino adoptado en su propia casa. Todos los días se levanta a las seis de la mañana, da la leche a su chiquito de 2 años, prepara el desayuno a los mayores y sale al trabajo: es educadora en una escuelita de la aldea guaraní de Pueblo Nuevo, donde atiende a niños pequeños. Al mediodía prepara la comida y arregla a los hijos para que vayan al colegio por la tarde. Luego dedica varias horas a limpiar las ropas y la casa. Y por la noche acude a los entrenamientos. "Duermo como muerta", dice, entre risas. "Pero tenemos que practicar fuerte para viajar a España".

Yobinka y sus compañeras anhelan formar una selección de madres guaraníes que vuele a España y participe en algún torneo, como han intentado algunos organizadores en estos últimos meses. Inocencia, que tiene 23 años y pronto dará a luz a su cuarto hijo, sueña con esa oportunidad: "Ojalá podamos viajar, para nosotras sería una oportunidad única en la vida. El fútbol es importante, nos ayuda a desarrollarnos: yo cuido a mis niños, limpio las ropitas, hago la casa, trabajo tejiendo y haciendo pan, pero siempre guardo tiempo para los entrenamientos porque gracias al fútbol nos reunimos las mujeres, conocemos nuestros problemas, nos ayudamos. Los hombres ya van entendiendo. Les parece bien. En mi casa jugamos los dos: mi marido es futbolista y me apoya, está dispuesto a cuidar los niños si yo viajo a España. Es importante que vayamos: tenemos que enseñar a todo el mundo cómo nos estamos preparando las mujeres de Bolivia".

(Sigue en: "Para que las mujeres tengan vida").

Publicado el 10 de septiembre de 2010 a las 16:30.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Comentarios - 0

No hay comentarios



Tu comentario

NORMAS

  • - Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • - Toda alusión personal injuriosa será automáticamente borrada.
  • - No está permitido hacer comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
  • - Gente Digital no se hace responsable de las opiniones publicadas.
  • - No está permito incluir código HTML.

* Campos obligatorios

Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

Enlaces

La primera etapa de este blog:

Aquel blog con ruedas:

Amigos y maestros:

- Entre Asia y Europa (Zigor Aldama)

- Las ciudades visibles (Oskar Alegría)

- Balazos (David Álvarez)

- Independent docs (Unai Aranzadi)

- Salam agur (Mikel Ayestarán)

- El kiliki errante (Daniel Burgui)

- Leitzaran (Xabier Cabezón)

- Sintomático (Miguel Carvajal)

- Vagamontañas (Eider Elizegi)

- Sergio Fanjul (pues eso)

- Mari kazetari (June Fernández)

- Harrikadak (Mikel Iturria)

- La buena prensa (Miguel Ángel Jimeno)

- Cosas de cumbres (Javier Marrodán)

- Diario de un escéptico (Jaime Martín)

- Momo dice (Lucía Martínez Odriozola)

- Fogonazos (Antonio Martínez Ron)

- Letras enredadas (Pedro de Miguel)

- El jukebox (Alberto Moyano)

- Allendegui (Juan Andrés Muñoz)

- El canódromo (Javier Muñoz)

- Eresfea (Josean Pérez Aguirre)

- Gente de internet (Leandro Pérez Miguel)

- Paper papers (Toni Piqué y Gonzalo Peltzer)

- El adversario (Carlos Ranedo)

- Carreras del mundo (Marc Roig)

- Un quiosco de malaquita (Mònica Roig)

- Un vikingo en Asia (Eric San Juan)

- Vagón-bar (Paco Sánchez)

- Vivir de buena gana (Miguel Sánchez Ostiz)

EN TU MAIL

Recibe los blogs de Gente en tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Recibe este blog tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Grupo de información GENTE · el líder nacional en prensa semanal gratuita según PGD-OJD