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Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

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Archivado en: Cuidadores de mundos, Los sótanos del mundo, Plomo en los bolsillos

Pongo estos tres libros en el escaparate: Cuidadores de mundos, Los sótanos del mundo y Plomo en los bolsillos. Pasen y vean.

Si sois habitantes de la CAV, para los dos primeros podéis aprovechar el Bono Cultura -pagas 25 y te dan un vale de 40 para gastarlo por ejemplo en libros-. Si no lo sois, más mérito.

1. CUIDADORES DE MUNDOS (Altaïr)

Si queréis comprarlo, lo podéis encontrar por ejemplo aquí.

"Josetxo Mayor sube a diario al monte Ulía, sobre San Sebastián, a limpiar senderos. Javier Etxepare ha reconstruido doscientas fuentes. Xabier Cabezón conoce el valle de Leitzarán palmo a palmo. Son personas que han escogido un pedazo del mundo y dedican sus esfuerzos, su tiempo y su dinero a cuidarlo. Otros como ellos reparan los destrozos que hieren sus pequeños territorios, se afanan en mimarlos para que los visitantes los puedan disfrutar. En los veinticinco capítulos del libro, Ander Izagirre da cuenta de estos personajes que madrugan, salen a los caminos con una azada, una hoz, un cuaderno o el equipo de buceo. Custodian paisajes secretos en Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra. Guardan unos saberes que no pueden caer en el olvido. Con sus pequeños gestos, sostienen el mundo.

Audio: Entrevista sobre el libro con Roge Blasco (Radio Euskadi).

Reseñas: La Voz de Galicia / El Boomeran(g)

Entrevistas: El País / El Diario Vasco / Noticias de Gipuzkoa / Berria / El Periódico

 

2. LOS SÓTANOS DEL MUNDO (Elea)

Si queréis comprarlo, lo podéis encontrar aquí.

"Este libro viaja por las depresiones más profundas de cada continente para relatar cómo son esos sótanos y la gente que los habita. El Valle de la Muerte (América del Norte), el Lago Eyre (Australia), la Laguna del Carbón (América del Sur), el Mar Caspio (Europa), el Mar Muerto (Asia) y el Lago Assal (África) son las excusas para trazar un itinerario por territorios ignorados, enigmáticos, a veces hostiles, pero repletos de voces y de vida. En esta crónica sorprendente, sazonada con humor, palpitan historias de colonos, descubridores, pastores nómadas, militares, políticos, religiosos, refugiados, mineros, pescadores, camioneros...".

*

"Los sótanos del mundo es un excelente compendio de la literatura de viajes. Ese tipo de libros en los que, por desgracia para el lector, existe el punto final. En la obra de Ander Izagirre he encontrado historia, reflexión, observación, humildad, silencio, sufrimiento, anécdotas, gozo" (Willy Uribe).

"Una ruta sobrecogedora, una secuencia de lugares poderosos, descritos de una manera minuciosa y amena. (...) Lo mejor de un temperamento viajero se une, en estas crónicas, a una escritura llena de brillos y sensibilidad. El periodista Ander Izagirre reúne algunos artículos destilados en una larga expedición a las mayores depresiones de nuestro planeta. Una lectura muy grata". (Altaïr).

"Izagirre ha escrito un libro en la mejor tradición de la literatura de viajes, a veces fronteriza con las historias de aventuras, que se lee con gusto hasta por los espíritus más sedentarios" (Mitxel Ezquiaga, El Diario Vasco).

 

3. PLOMO EN LOS BOLSILLOS (Pearson, premio Marca de literatura deportiva)

Si queréis comprarlo, escribidme a anderiza arroba gmail.com (despiezo la dirección para que los robots no me la inunden de correo basura).

Pélissier, ganador del Tour de 1923, protestaba contra la dureza del reglamento: "Pronto nos colocarán plomo en los bolsillos". El pequeño Robic, ganador del 47, se cargaba de plomo para bajar más rápido. El sufrimiento que impone el Tour es de plomo, pero también lo es el empeño de los ciclistas. En ese equilibrio se mueven los quince episodios de este libro: historias trágicas como la de Tom Simpson -que murió en el Mont Ventoux- o divertidas como la de Vicente Blanco -un cojo bilbaíno que se dopaba con bacalao y que pedaleó hasta París para salir en el Tour-; las grandes batallas entre Coppi y Bartali, Anquetil y Poulidor, Merckx y Ocaña, o las hazañas de Induráin, Hinault y Armstrong; pero también las malandanzas de secundarios como Walkowiak -que se arrepintió de haber vencido- o el argelino Zaaf -que cuando estaba a punto de ser el primer africano en ganar una etapa, se emborrachó y cayó mareado-.

*

"Ciclismo, poesía y periodismo nutren un libro que se lee con el placer con que se ve una buena etapa de montaña y la velocidad de un descenso. Una obra deliciosa, escrita con un gusto especial y una buena mano literaria" (Mitxel Ezquiaga, El Diario Vasco).

"Un libro brillante y redondo. Quince historias repletas de emoción, humor, ternura, admiración y sobre todo respeto, en el que desfilan todos los caracteres humanos: desde el fanfarrón, pasando por el exquisito, el perdedor, el humilde, hasta el que jamás quiso estar allí o el infeliz" (Víctor Soto, El País).

"Imprescindible para quien quiera conocer los mejores momentos del Tour" (Pedalier).

"Este libro nos hace vivir las entrañas del ciclismo, las luchas contra uno mismo y el sufrimiento". (Raimon Portell, El Mundo de los Pirineos) .

 

Publicado el 15 de diciembre de 2010 a las 21:15.

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Apaizac obeto: la película

Archivado en: Apaizac obeto, Cuidadores de mundos, Albaola, Terranova, Xabier Agote, Jon Maia

Remaron mil millas (casi dos mil kilómetros) por las costas de Labrador y Terranova en una chalupa ballenera, vestidos con pieles de cabra, comiendo habas, queso y nueces, bebiendo sidra y acampando en playas, como los balleneros del siglo XVI. Pero era el año 2006. Cuando llegaron a un puerto y desembarcaron, un canadiense curioso preguntó a estos remeros de la asociación Albaola de dónde eran. Vascos. ¡¿Vascos?! El hombre se quedó de piedra. De pequeño había oído hablar en su casa de los vascos, los primeros hombres blancos que vinieron a este continente desde el otro lado del océano, pero él siempre había creído que se trataba de unos personajes mitológicos. No sabía que existieran de verdad.

Un diario local publicó la foto de los remeros de Albaola llegando a puerto con su chalupa, a toda plana, con el siguiente titular: "500 años después... los vascos".

La historia de los vascos en Terranova es misteriosa y fascinante.

Cuando el explorador francés Jacques Cartier descubrió en 1534 la desembocadura del río San Lorenzo y bautizó aquellas costas como Canadá, reclamó esos nuevos territorios -esa Terra Nova- para la Corona francesa y anotó en sus diarios un hallazgo peculiar: en aquellas aguas remotas encontró a mil vascos pescando bacalao. Nadie sabe muy bien desde cuándo estaban allí porque, al contrario que los exploradores ingleses, portugueses y franceses de la época, que proclamaban sus descubrimientos, los pescadores vascos guardaron en secreto aquel fantástico caladero.

Llegaron a aquellas costas en busca de bacalao pero pronto descubrieron un negocio mayúsculo: las ballenas, cuyo aceite era el combustible más apreciado de la época, por el que se pagaban fortunas. Si en el Cantábrico cazaban 40 al año, en Canadá pronto capturarían más de 400. Y así se encendió la fiebre que revolucionó Terranova en el siglo XVI.

Todas las primaveras llegaban docenas de galeones vascos a Terranova, cientos de hombres desembarcaban en las playas, levantaban campamentos, almacenes, tonelerías y hornos para fundir la grasa de los cetáceos: fundaron la primera industria de la historia de América del Norte. Durante un siglo y medio capturaron 35.000 ballenas y dejaron restos hoy visitables de hornos, cabañas, cementerios de marineros muertos en campaña y unos cuantos galeones hundidos.

En 1978, unos arqueólogos canadienses descubrieron en Red Bay el galeón San Juan, construido en Pasajes, hundido en 1565, el barco del siglo XVI mejor conservado del mundo. Y debajo de él, una de las chalupas que usaban para acercarse a las ballenas y cazarlas, que se encontraba casi completa.

Xabier Agote y los carpinteros de Albaola construyeron en Pasajes una réplica de esa chalupa con los mismos materiales y las mismas técnicas que en el siglo XVI. Siete de ellos remaron durante varias semanas en esa chalupa por las costas atlánticas canadienses, en busca de la embarcación original, conservada en el museo de los balleneros de Red Bay, y visitaron a los descendientes de los mi'qmac, los nativos  que formaron una sociedad amistosa con los vascos y trabajaron para ellos a cambio de pan y sidra. Entre locales y foráneos hablaban un pidgin, es decir, un lenguaje rudimentario que mezclaba el euskera y las lenguas locales. A los misioneros y comerciantes europeos que llegaban en esas épocas, los nativos les saludaban con el término adesquidex (del euskera adiskide: amigo). Utilizaban con ellos docenas de términos como bacailos (bakailao: bacalao), kessona (gizona: hombre) o atouray (atorra: camisa) y a todos los extranjeros los llamaban souriquois (zurikoa: los de blanco). Según relató Lope de Isasti en el siglo XVII, cuando a los micmaq se les preguntaba en euskera nola zaude (cómo estás), ellos respondían apaizac obeto (los curas mejor).

Así se llamó la expedición, Apaizac obeto, y así se llama la película que estrenaron ayer en el Aquarium de San Sebastián, un documental muy hermoso y a ratos emocionante, escrito, dirigido (¡y remado!) por el brillante Jon Maia.

Aquí va un adelanto de cinco minutos (y aquí en inglés).

*

La historia de los constructores de Albaola y la expedición Apaizac obeto se cuenta en uno de los capítulos del libro Cuidadores de mundos.

*

La trainera vasca conquista Bretaña: el reportaje de cuando los chalaos de Albaola me llevaron una semana con ellos a un encuentro europeo de embarcaciones tradicionales en Vannes.

Publicado el 30 de octubre de 2010 a las 10:30.

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El alirón y la huelga general

Archivado en: Cuidadores de mundos, Gallarta

En la misma montaña vizcaína en la que nació el alirón -el grito de la euforia minera, la alerta de las grandes riquezas del hierro-, también nació la huelga general -reacción de los obreros tratados como bestias, sobre cuyas vidas destrozadas se levantaron las compañías mineras, las industrias siderúrgicas, los astilleros, las compañías navales, los grandes bancos-. El grito del alirón y el de huelga fueron anverso y reverso. Conviene recordar de dónde venimos.

Copio de "La montaña del alirón" (pdf), el primer capítulo del libro Cuidadores de mundos:

"Los obreros padecían condiciones tan miserables que la esperanza de vida llegó a caer por debajo de los 30 años. En épocas tan tempranas como 1827 ya había mineros que habían construido chabolas en la zona alta de la montaña, cerca de los yacimientos, para no tener que subir todos los días al trabajo. Con la gran fiebre del hierro brotaron las aldeas champiñón, conjuntos de barracones que se levantaban en el monte sin ninguna infraestructura, y en 1877 se fundó el poblado de La Arboleda, así llamado porque se situaba junto al único resto de bosque que resistía a la deforestación. En cada barraca se hacinaban grupos de mineros que se organizaban con el sistema de camas calientes (tres o cuatro personas se turnaban por horas una misma cama, apenas un tablón) y había chabolas ocupadas por varias familias que incluso cocinaban en el interior, sin agua corriente, luz eléctrica ni alcantarillado. Las jornadas laborales eran terribles -diez horas y media en invierno, trece en verano-, las neumonías devoraban a los mineros, los accidentes dejaban un reguero constante de heridos y muertos.

A la dureza se le añadían los abusos de los patronos. Por ejemplo, los mineros estaban obligados a hacer la compra en los economatos de la empresa, que aplicaba precios abusivos (hasta un 40% más caros que en Bilbao) y los restaba de los sueldos, que se quedaban en migajas. Por eso la Margen Izquierda fue terreno abonado para el sindicalismo más peleón. Los mineros vizcaínos organizaron en 1890 una de las primeras huelgas generales de toda España. El general Loma, encargado de reprimir el levantamiento, conoció de primera mano las condiciones de vida de aquella gente -'en estas casas no deberían vivir ni los cerdos'- y terminó mediando en la negociación. Se concedió a los obreros libertad para comprar y vivir donde quisieran y se redujo la jornada a una media de diez horas.

Aquellas miserias las conoció Antonio Yunquera, 85 años, que empezó de minero con 15 pero ya mamaba los dramas mucho antes: 'Mis primeros recuerdos son los de mi padre cuando llegaba reventado, empapado y con los choclos [las botas] cubiertos de barro. Si tocaba picar mineral y cargarlo, daba igual que cayera un chaparrón, había que picar y cargar desde la mañana hasta la noche.. Yo vi eso desde chaval. En la escuela, a los que teníamos el padre en la mina nos dejaban salir una hora antes para llevarles la comida. Y nosotros, con 13 o 14 años, queríamos empezar a trabajar cuanto antes para ganar algún dinerillo. Es que en las casas había muchos hijos y mucha necesidad. Y por ahí vinieron las huelgas: por la necesidad. Subían el pan cinco céntimos y se montaba una tremenda, pero siempre daban la cara los que más necesidad tenían. Había esquiroles, claro, y buenas palizas se llevaban. Era muy duro, porque en las huelgas aparecía la Guardia Civil y se llevaba a unos cuantos al cuartelillo. Y allí dentro nadie sabía lo que pasaba. Pero mereció la pena, porque gracias a las huelgas se consiguió todo lo que tenemos ahora: jornadas de ocho horas, buenos sueldos, vacaciones... Y la jubilación, porque entonces a los viejos sólo les quedaba pedir. Si no podías trabajar, no cobrabas. Yo recuerdo una imagen muy dura: aquellos pobres viejos, después de toda la vida en la mina, que bajaban cojeando por la carretera para ir a pedir limosna a Las Arenas o a Portugalete'".

(En la foto: mineros jubilados de Gallarta. El de la derecha es Antonio Yunquera).

Publicado el 30 de septiembre de 2010 a las 10:30.

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Es un honor

Archivado en: Cuidadores de mundos

Me hace tan feliz que mis amigos y lectores ganen dinero, que he decidido compartir con vosotros una sencilla manera de llenar el bolsillo: comprad ejemplares del libro Cuidadores de mundos, cuantos más mejor, que aquí cuestan 12 euros, y después vendedlos en Toluca de Lerdo, ciudad a 2.680 metros que presume de ser la más alta de México, habitada por mazahuas, otomíes, matlatzincas y nahuas, urbe hermosa y afrancesada, donde los ejemplares se cotizan a 290 pesos (unos 17,5 euros).

Una vez hecho el negocio, aprovechad para nutrir vuestras selectas bibliotecas. La página recomienda otros "libros similares": Ser como el río que fluye, de Paulo Coelho, El aguacate y su manejo integrado (riego, plagas, cosecha) y Para leer al pato Donald.

Publicado el 8 de septiembre de 2010 a las 22:45.

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Exploración de hierros y palabras

Archivado en: Escapadas, Leitzaran, Xabier Cabezón, Cuidadores de mundos

Ayer hubo un momento en que andábamos un poco despistados, sólo un poco. Xabier se paró de repente, en medio de aquella ladera boscosa del valle de Leitzarán.

-¿No notas una corriente de aire frío?

Sí, venía una brisilla desde nuestra izquierda.

-Entre esas rocas hay una galería.

Pues sí: a la izquierda, medio digeridas por las zarzas, afloraban unas rocas entre las cuales se veía una hendidura. Por allí salía una corriente fresca subterránea. Aquello era una vieja galería de extracción de hierro y, por tanto, Xabier ya sabía dónde estábamos.

Me pidió que buscara un puntito morado en su mapa de escala 1:100.000, un mapa que él mismo ha ido trazando y completando durante años, que imprimió para mí y que está plagado de puntitos  de colores que señalan bocaminas, filones, ruinas de ferrerías y hornos, antiguos trazados de tren, de topónimos remotos que ha recopilado con infinita paciencia. Me costó un rato encontrar el puntito de la bocamina en la ladera por la que andábamos, pero él ya estaba situado.

Xabier sabe que no todo el mundo es capaz de orientarse por una corriente de aire fresco, así que decidió levantar un hito en esa zona del bosque, por la que nunca pasa nadie, para orientar al posible valiente que lea el futuro reportaje y se atreva a explorar esta ruta.

Para ese reportaje pedí consejo a Xabier Cabezón, posiblemente el mayor experto en el Leitzarán, y que luce su título de decimotercer cuidador de mundos.

Me llevó por una vaguada remota, a menudo abandonamos los caminos para meternos por zarzales, helechales y pinares, siguiendo los restos de un viejo trenecillo de sangre (tirado por mulas) que a principios del siglo XX bajaba hierro de unas minas y del que ya nadie sabía nada hasta que Xabier redescubrió su trazado y algunos restos de raíles, bocaminas, planos inclinados, hornos, que ayer fuimos buscando de acá para allá.

Serpenteando cuesta arriba por el bosque, enlazando restos para trazar una excursión interesante, salimos por fin a cielo abierto y coronamos Altzadi (1.019 m.). Al fondo quedan Mandoegi y Urepel.

El descenso por terreno abierto resultó más fácil. Aparecieron las pinturas blanquirrojas del GR-121 (Vuelta a Guipúzcoa), Xabier consultó algunas dudas en el GPS... y siempre nos llevaba de la mano la vieja sabiduría de los topónimos. Debíamos pasar junto a un sitio que en el mapa de Xabier aparecía con el nombre de Putretako Harria ("la roca de los buitres"). Cuando vimos a varios buitres posados en los peñascos de allá arriba, no nos quedó ninguna duda.

Me acordé otra vez del primer mapa de la historia, de los topónimos como eco de una solidaridad genética. Y saboreé la oportunidad de pasear con una de estas personas que cuidan y nombran el mundo.

Publicado el 21 de agosto de 2010 a las 11:45.

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Comiendo niños en Navarra

Archivado en: Valdorba, Navarra, Cuidadores de mundos

En Donosti no somos muy de rendir culto a Satanás, salvo el portero que ayer se nos disfrazó de goleador, pero sospecho que unos cuantos de vosotros lo habéis hecho estos días.

Este monstruo que tritura dos cabezas es Baal, un dios fenicio, caldeo, filisteo, babilonio, que aseguraba cosechas abundantes a cambio de sacrificios terribles: se metían los primogénitos recién nacidos dentro de una cabeza de toro y se le prendía fuego.

De Baal derivan "Baal Zebub", señor de las moscas, y "Belcebú," el príncipe de los demonios, uno de los nombres de Satanás. Y del culto que se le rendía a este viejo dios con fiestas, bailes y sacrificios de niños puede derivar el nombre del carnaval: "carne a Baal".

Algunas personas están realmente preocupadas con vosotros, panda de golfos, porque dicen que durante los carnavales, durante el culto a ese dios terrible, a ese diablo, os habéis entregado a las siguientes tareas: "Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes". Es evidente que estas personas no han estado en el carnaval donostiarra.

En cualquier caso, al dios Baal lo tenemos bastante cerca: anda comiendo niños en la Valdorba, en la Navarra media. Aparece entre los canecillos de la iglesia de San Pedro ad Víncula, en el despoblado de Etxano, y fue uno de los elementos clave para que los investigadores comprendieran uno de los templos románicos más misteriosos del mundo. Porque, ojo al dato, esa iglesia en realidad ni siquiera es una iglesia. Su decoración no es cristiana -caso único en todo el arte románico- y transmite los mensajes alquímicos, astrológicos y cabalísticos que estaban en boga entre los pensadores del siglo XII.

Entre las mil historias fascinantes de este edificio, los expertos hablan sobre todo de la extrañísima portada. Copio dos párrafos de mi reportaje "El enigma románico de la Valdorba":

"Volvamos a la portada, la más fastuosa de todo el románico rural navarro y probablemente la más extraña del mundo. El modelo clásico dice que en el tímpano debe aparecer la imagen de Cristo Pantocrátor o, en todo caso, un crismón (el monograma de Cristo). En Etxano no hay ni uno ni otro: el tímpano está vacío. En una de las arquivoltas aparecen 25 personajes sentados a una mesa. Según la representación habitual, deberían ser Cristo y 24 reyes ancianos que llevan perfumes y tocan cítaras (instrumentos de cuerda, como corresponde a la música sagrada). Es decir: la visión del Apocalipsis descrita por San Juan. Pero aquí los personajes tocan instrumentos populares: cuernos, flauta cuadrada, flauta panera y tejoletas (una especie de castañuelas). Otros cuantos golpean la mesa o tienen las manos levantadas, símbolo de que están cantando. Una juerga en toda regla.

En el centro de la composición, preside la mesa un hombre de grandes barbas con rizos vueltos hacia fuera, al igual que otros personajes que lucen barbas y peinados extravagantes. A la derecha de este hombre aparece una gran máscara. Y a la derecha de la máscara, un personaje con dos cabezas. Este personaje es Jano, el dios romano que mira al año que se va y al año que llega, el que extiende su reinado desde las fiestas de inicio de año hasta las de la primavera: unas fiestas que luego se fundirían con los carnavales del calendario cristiano. La máscara es un símbolo evidente del carnaval. Y las barbas y los peinados representan disfraces. Conclusión: el señor de Etxano y sus amigotes están celebrando el carnaval".

El edificio es un puro misterio: se construyó junto a un palacio cuyas ruinas desaparecieron, jamás estuvo adscrito a ningún monasterio ni a ninguna orden de la Iglesia, data del siglo XII pero no aparece en ningún documento hasta el XV... Los historiadores siguen atando cabos y, con una seguridad casi completa, atribuyen la construcción del templo y la autoría de sus mensajes a un sabio inglés, uno de los personajes más fascinantes que pasó por la Navarra medieval.

La historia completa, tachán, en Cuidadores de mundos.

(Esta segunda foto, cedida por la oficina de turismo de Valdorba, es de Andrés Ortega, principal investigador del templo de Etxano).

Publicado el 15 de febrero de 2010 a las 11:45.

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Pedro contra el olvido

Archivado en: Cuidadores de mundos, Sasiola, Pedro Aranberri

"El convento franciscano de Sasiola es una de las ruinas más desconocidas de Guipúzcoa. Quien lo visite por primera vez sentirá admiración, incredulidad, pasmo. Al final seguramente se marchará triste y descorazonado. Y el convento sólo es una pieza, la más vistosa, de todo el conjunto de Sasiola, un paraje que durante siglos constituyó una de las encrucijadas más importantes de toda la provincia. Al margen de documentos y archivos, esa memoria de Sasiola pende de un único hilo: la voz de Pedro Aranberri, 77 años, habitante del caserío Sindika junto al convento.

Los ladridos de la perra avisan a Pedro. Se asoma enseguida un hombre espigado y de ojos muy claros, con chaqueta de lana y boina. '¿Se puede ver el convento?'. Pedro suspira: 'Está como para no verlo'. Se calza unas botas de goma, agarra un palo largo y sale con la llave".

Es un fragmento de "Pedro contra el olvido", uno de los capítulos de Cuidadores de mundos.

Ahora leo que la Diputación de Guipúzcoa empezará unas obras para sostener el edificio, para que al menos no se siga cayendo a trozos.

Me pregunto qué harán durante las obras con los tesoros que custodia Pedro:

"En el centro del retablo, un San Antonio sostiene en su mano izquierda la figura de un niño, chapuceramente atada con un cordel. 'Ese niño era de otra estatua, pero es un maramia. ¿No sabes lo que significa? Un trasto, un niño travieso, que aparece y desaparece. Las palabras también se pierden'. Se pierden muchas cosas, por dejadez o por maldad. Al retablo, mutilado aquí y allá, se le han caído piezas y además ha sufrido varios saqueos. Pedro va desgranando las pérdidas: '¿Ves aquel ángel con una guitarra? Pues al lado tenía otro igual. Se lo llevaron. Y mira allá arriba, cinco cabezas de ángeles, cada uno representa un continente. Pues había un sexto, el mestizo. Se cayó y ahí está', y señala una cabeza mofletuda de madera, con una mejilla cascada por el golpe. Hay varios santos desmembrados y uno que a Pedro le duele especialmente: '¡El pobrecito Asís! ¡Sin mano y sin cabeza!'.

(...)

"Todo es ruina, olvido y ausencia -la de las dos chalupas que colgaban del techo, ofrenda de los marinos de Deba, por ejemplo-, pero de pronto reparo en un pequeño síntoma de vida: al pie del retablo se alinean unas cuantas velas que parecen recientes. 'Algunos conocidos de Deba me piden que las ponga de su parte. Yo les digo que sí, que las pongo, excepto en época de angulas. Cuando salgo a coger angulas, los favores los pido yo primero', se ríe Pedro".

Publicado el 14 de diciembre de 2009 a las 09:00.

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Vuelven las calaveras

Archivado en: Cuidadores de mundos, Luis García Vidal

Tras la tumba prehistórica de ayer, y en la semana posterior a Todos los Santos, me han pedido unas fotos para un reportaje televisivo sobre Luis García Vidal. Luis era el escultor que construyó en Estella el espectacular Parque de los Desvelados, cuyas calaveras gigantes están siendo poco a poco digeridas por las zarzas y por la misma tierra de las que brotaron.

Luis y sus obras protagonizan el último capítulo del libro Cuidadores de mundos. Y las calaveras y su deterioro han aparecido varias veces en este blog:

-Todos somos calaveras.

-A las calaveras les crece melena.

Ahora he recordado este vídeo que grabaron unas alumnas de la Universidad del País Vasco, en el que aparezco como calavera invitada.

Publicado el 3 de noviembre de 2009 a las 09:15.

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Más destrucciones en Leitzarán

Archivado en: Leitzarán, Xabier Cabezón, Cuidadores de mundos, Blogs, Fogonazos

"El valle de Leitzarán es una especie de museo al aire libre en el que se conserva, petrificado, medio milenio de historia guipuzcoana. Pero la ignorancia y la dejadez están destruyendo un patrimonio asombroso sin que nadie mueva un dedo" (Cuidadores de mundos).

Xabier Cabezón, uno de los cuidadores de mundos, guardián de las ferrerías, rastreador de los rincones y los secretos del valle de Leitzarán, denuncia un nuevo destrozo: se han cargado la presa de la ferrería de Urto, una vieja fábrica que ya funcionaba en el siglo XVI, y puede que antes.

¿Por qué la han destruido? Para "facilitar el paso de las truchas", según un obrero. Como dice Jonathan en los comentarios, parece que las truchas llevaban quinientos años esperando a que demolieran la presa para pasar. Xabier indica que había otras maneras de hacerlo sin destruir una joya arqueológica. Y promete que registrará toda la información posible sobre los restos de las ferrerías, a toda prisa, antes de que terminen de destruirlas. Siguen desapareciendo mundos  pequeños y antiguos; Xabier se empeña en conservar al menos su memoria.

Por ahora ya recoge algunos testimonios históricos sobre la ferrería de Urto, informes breves, meras recopilaciones de datos, que con el paso de los siglos nos llegan como el código extrañamente poético de un mundo que ya se extinguió:

"En 1556 su ferrón era Anton de Yartua (Deba) y contrató a Juanes de Urazandi (Azpeitia) para que le sirviera durante un año en "Urto la pequeña" adelgazando hierro. Antón le entregó 1.200 quintales de "hierro tocho de 150 libras" para adelgazar, y Juanes cobró 28 maravedises por quintal, así como toda la escoria de la fragua. Antón le pagó a 7 reales el quintal de hierro que Juanes obtuvo con esa escoria. Además le suministró carbón, oficiales, "cama y cámara" en la ferrería donde dormir, etc.".

* * *

Otro eco de Cuidadores de mundos: el blog Fogonazos (de lo mejorcito que se puede leer en internet: no os lo perdáis) recoge algunas frases del capítulo sobre los espeleobuceadores navarros y escribe la tremenda historia de los exploradores que murieron en una sima inundada de Sudáfrica: "Pesadilla en Boesmansgat, la sima del bosquimano". De carne de gallina.

Publicado el 30 de junio de 2009 a las 13:15.

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De Olga no sabemos el nombre

Archivado en: Pichorradicas, Cuidadores de mundos

Una amiga profesora nos envía una colección de perlas recogidas en los exámenes de Comunicación Escrita (asignatura común en los primeros cursos de Periodismo, Comunicación Audiovisual, y Publicidad y Relaciones Públicas). Pobres chicos, algunos tan nerviosos, otros tan despistados... y algunos tan burros. Además de una avalancha de faltas de ortografía estupefacientes, destacan unas cuantas frases geniales.

-Características de un buen diálogo: "Tiene que darse entre personas humanas".

-"Los temas son concordes".

-"Está bien describido".

- "Una descripción impresionista es aquella que causa una impresión. La descripción expresionista es aquella que busca expresar algo".

-"El narrador es omniciete".

-In medias res: "Estructura que consiste en empezar por el final, como su propio nombre indica".

-"Si la escritura es mala, el lector también es malo".

-"Un personaje redondo gira sobre sí mismo".

-"Encontramos como actores secundarios a la chica que gustaba al protagonista, Olga, y al hermano pequeño. De ninguno de los dos se sabe el nombre".

* * *

Hace unos meses, esta amiga profesora me invitó a dar una charla sobre los reportajes del libro Cuidadores de mundos. En el examen preguntó a los alumnos por el título del libro. Algunos acertaron, otros anduvieron bastante cerca, y hay unos cuantos que ese día no fueron a clase pero en el examen recordaron vagamente algunas cosas que habían leído en los apuntes de sus compañeros. Como veréis, ciertas respuestas mejoran mucho el título original.

Cuidadores del nudo

Ciudadanos del mundo
Criaturas del mundo
Cazadores de mundos
Cazadores de historias
Guardianes de nuestro mundo
Los guardianes de la tierra

Constructores de mundos
Restauradores de mundos
Trotadores de mundos
Caminando por el mundo
Senderos del mundo

Buscadores de mitos
Buscadores de mundos
Descubriendo nuevos mundos

Los rincones del mundo
Las raíces del mundo

Cruce de raíces
Unas botas y un cuaderno
Los zapatos
Viernes
Ciudades perdidas
Parajes perdidos
Historias sin contar
Salvados del mundo
Vespaña

No me acuerdo pero fue muy interesante

Publicado el 25 de junio de 2009 a las 08:30.

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Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

Enlaces

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- Entre Asia y Europa (Zigor Aldama)

- Las ciudades visibles (Oskar Alegría)

- Balazos (David Álvarez)

- Independent docs (Unai Aranzadi)

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- La buena prensa (Miguel Ángel Jimeno)

- Cosas de cumbres (Javier Marrodán)

- Diario de un escéptico (Jaime Martín)

- Momo dice (Lucía Martínez Odriozola)

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- Letras enredadas (Pedro de Miguel)

- El jukebox (Alberto Moyano)

- Allendegui (Juan Andrés Muñoz)

- El canódromo (Javier Muñoz)

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- Gente de internet (Leandro Pérez Miguel)

- Paper papers (Toni Piqué y Gonzalo Peltzer)

- El adversario (Carlos Ranedo)

- Carreras del mundo (Marc Roig)

- Un quiosco de malaquita (Mònica Roig)

- Un vikingo en Asia (Eric San Juan)

- Vagón-bar (Paco Sánchez)

- Vivir de buena gana (Miguel Sánchez Ostiz)

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