Archivado en: Ciclismo, Mikel Astarloza
Después del alegrón que nos llevamos con el triunfo de Astarloza en el Tour, vino el mazazo con la noticia de que había dado positivo una semana antes de la carrera francesa.
El caso suena un poco raro por ciertas circunstancias que no quiero diseccionar ahora, porque después de tantos engaños a los seguidores del ciclismo nos quedan pocas ganas y muy poquita fe.
Sin embargo, esta tarde me han dado una información que justificaría la inocencia de Astarloza. Y ahora mismo, por medio de Iturri, leo que Xabier Usabiaga, periodista de ETB y experto en ciclismo, hace algo muy arriesgado para alguien que tiene su puesto: dice que, dada la información que posee, pone la mano en el fuego por Mikel y que con ello se juega su credibilidad.
No sé si a Usabiaga le han contado lo mismo que a mí.
Es probable que, como en la gran mayoría de los casos, el primer aviso de dopaje termine confirmándose. Nos quedaremos con un enorme disgusto. Y los espectadores del ciclismo nos pareceremos cada vez más a los espectadores de lucha libre, esos que hacen como que se lo creen.
Pero todavía quiero aferrarme al último clavo. En los próximos días, con toda mi ingenuidad, esperaré que las noticias hablen de ese hecho exculpatorio que me han contado hoy. Probablemente haga el bobo. Es que quiero seguir creyendo en los Reyes.
Publicado el 2 de agosto de 2009 a las 22:30.






