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Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

Porteadores. Ochomiles sobre sus hombros

Archivado en: Porteadores, Broad Peak, Karakórum, Pakistán, Reportajes

Esta semana he vuelto a cortar diez uñas de mis pies, incluida, por primera vez desde el verano, la del dedo gordo izquierdo que me dejé en la cordillera del Karakórum. Casi a la vez, la revista Nuestro Tiempo publica la versión completa de mi reportaje "Porteadores. Ochomiles sobre sus hombros". Con estos dos acontecimientos, doy por cerrado aquel viaje.

"Un himalayista siempre da el primer paso sobre el hombro de un porteador. Los montañeros más fuertes, los que alcanzan las cumbres más altas del planeta, ni siquiera llegarían al campamento base si no fuera por las docenas de hombres que acarrean cargas de 25 kilos durante más de cien kilómetros por valles y glaciares. Seguimos a los porteadores baltíes por la cordillera del Karakórum (Pakistán)".

Aquí tenéis el reportaje completo y dos despieces ("Al capitán siempre le duele la cabeza" y "Oferta de queroseno y montañas baratas").

(Foto de Alberto Iñurrategi: porteador baltí en el Karakórum).

-El reportaje sobre la expedición de Iñurrategi, Vallejo y Zabalza: "Huella triple en el Broad Peak".

-Apuntes blogueros desde el Karakórum.

Publicado el 1 de febrero de 2011 a las 09:30.

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Ruedas de prensa: antes y después del Karakórum

Archivado en: Viajes, Pakistán, Karakórum, Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo, Mikel Zabalza

Primera rueda de prensa: finales de mayo en Bilbao.

Segunda rueda de prensa: finales de julio en el campamento Hispam, a las siete de la mañana, después de cruzar de madrugada el collado de Gondogoro (5.690 m) en el camino de vuelta a casa, tras casi dos meses de expedición.

No hubo preguntas.

Publicado el 27 de septiembre de 2010 a las 11:30.

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Tragedia en Baltistán (2): más relatos de Ortzi

Archivado en: Pakistán, Karakórum, Félix Baltistán Fundazioa

Ortzi Akizu sigue enviando mensajes desde los pueblos arrasados por las riadas en Baltistán. Con las carreteras destruidas y sin apenas gasolina para los todoterrenos, se mueve por el valle de Hushé en bici, recorriendo distancias de cuatro horas, y encima sin comer nada en todo el día porque están en pleno Ramadán.

En Talis, el pueblo en el quela riada de barro mató a quince personas y dejó a docenas sin casas, la emergencia está controlada pero ahora viene lo peor: llegará el invierno, siempre terrible en esta región montañosa, y los habitantes no tienen casas ni comida. Escribe Ortzi:

"La situación de Talis ya se ha estabilizado. La carretera ya se está abriendo, han construido un puente donde estaba el viejo  (que según ellos aguanta un jeep), los niños juegan inocentes ante los escombros, las tiendas de campaña ya están asignadas a las familias, y viejos arcones de madera (para guardar semillas de trigo y arroz) yacen junto a cada una. Se están "desmontando" y vaciando de lodo las "casas" o lo que queda de ellas, se ha construido un canal nuevo de regadío provisional, se ha habilitado un tubo de plástico para poder llevar agua potable al las casas, las familias ya tienen que comer durante más o menos tres semanas...

Pero esta estabilidad tras el shock de la catástrofe, es sólo un rellano que nos da ese alivio necesario para superar las muertes y así poder retomar la reconstrucción sonrientes. Pero en realidad la comida, tiendas de campaña y las medicinas que se han provisto tienen fecha de caducidad. Y el invierno llegará, pero esta vez la gente no ha recogido la cosecha para hacer frente a los -20ºC que les espera.

Lo más duro está por llegar, y quizás ese sea el momento donde más ayuda necesiten del exterior. Ya que el trabajo en auzolan [trabajo comunitario] que se ha realizado hasta ahora ha sido impresionante, pero a la hora de compartir las cosechas, también los pueblos vecinos a Talis, han perdido mucho, y donde comen dos no comen tres".

Un grupo de turistas madrileños echó un cable en el pueblo de Qumra, donde la riada dejó 38 muertos:

"A causa de la falta de gasolina y las carreteras cortadas, los quince madrileños estaban obligados a estar en Skardú [la capital de Baltistán]. Les comentamos la grave situación de una aldea que visitamos el día anterior, donde había 38 muertos. El pueblo se llama Qumra, y tuve la ocasión subir hasta el lugar de la catástrofe para realizar el informe de petición de ayuda a la Asociacion de ONG Europeas. La situación era horrible: cementerio improvisado, gente desenterrando de los escombros a sus familiares para volverlos a enterrar, olor a trigo podrido, vacas muertas, albaricoques fermentados, casas destrozadas, animales enterrados vivos en lodo en los sótanos de las casas...

El grupo de madrileños puso un bote, con el cual compraron arroz, lentejas, harina, leche... y subieron al puebo andando. El pueblo de Qumra les estaba eternamente agradecido. Y ellos volvieron en shock al hotel, pero con una alegría por poder haber podido contribuir en algo".

*

Las crónicas completas de Ortzi pueden leerse en la página de Felix Baltistan Fundazioa. Como sabéis, esta organización lleva diez años trabajando mano a mano con los baltíes y ahora ha abierto tres cuentas corrientes para atender la emergencia:

BBK: 2095 0038 51 9103522251

Kutxa: 2101 0038 51 0011074747

Caja Laboral: 3035 0044 85 0440018830

*

Leire Escalada entrevista a Ortzi Akizu para El Diario Vasco: "Un río de lodo entró en Talis, llevándose las casas por delante".

Publicado el 19 de agosto de 2010 a las 11:30.

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Tragedia en Baltistán: ayuda sobre el terreno

Archivado en: Pakistán, Karakórum, Félix Baltistán Fundazioa

Ortzi Akizu es un ingeniero guipuzcoano que pasa largas temporadas en el valle de Hushé (Baltistán), al pie de la cordillera del Karakórum, desarrollando algunos proyectos de energía solar en una de las regiones más pobres de un país tan pobre como Pakistán. Trabaja para la Felix Baltistan Fundazioa, la fundación impulsada por los propios baltíes y por los montañeros vascos que frecuentan aquella zona, y que lleva años poniendo en marcha proyectos para mejorar la agricultura, la salud y la educación de los baltíes. 

A principios de junio nos encontramos con Ortzi en Skardú, la capital de Baltistán, antes de que nuestra expedición se adentrara en la cordillera. Allí sigue, y desde allí manda algunos mensajes en los que cuenta la tragedia que están padeciendo los habitantes de la región, como otros millones de pakistaníes.

Sabréis que Pakistán acaba de sufrir unas inundaciones monstruosas, que han matado a miles de personas, han dejado sin casa a varios millones y quizá desencadenen epidemias mortales de diarrea, cólera y malaria.

Como ya os conté en el texto anterior, en el valle de Hushé las inundaciones han destruido casas, carreteras y puentes y han arrasado las cosechas con las que a duras penas suelen sobrevivir los habitantes de esta región. En la aldea de Talis, una avalancha ha matado a quince personas y ha dejado sin casa a más de trescientas.

Ortzi está en Skardú intentando enviar ayuda de emergencia al valle. Aquí dejo un extracto de su último mensaje, en el que cuenta cómo consiguieron hablar por fin con los cooperantes que trabajan en la zona del derrumbe:

"Nos expresaban sus sensaciones al ver sacar de los escombros a una niña de 7 años. Al mismo tiempo, un padre de familia de unos 50 años se le ha echado a llorar a sus brazos, y le traducían que en su familia sólo habían sobrevivido su hija menor y él. Pero no están solos. Gente de todos los pueblos de alrededores han ido a colaborar. A través de iniciativas personales se están realizando colectas de dinero en las calles.

La gente ofrece dinero y mano de obra. Y suben en jeeps con la poca gasolina que han reunido entre todos, casi gota a gota. El gobierno local sin embargo está actuando muy poco. Han dicho que no pueden ayudar a la fundación, ni con un litro de gasolina, y tras ello, el diputado del distrito ha tomado 5 coches y ha ido a saludar y a darles el pésame a los viudos/as.

En Skardú también se han movido las cosas. Hemos montado una pequeña oficina de colaboración entre la ONG italiana CESVI, FIFBM (nosotros) y la RED CRESCENT. Y se han conseguido 4 jeeps llenos de tiendas de campañas, toldos y mantas para Talis. ¡Pero no tenemos gasolina! Hemos ido adonde los militares, pero no nos han dejado pasar, y hemos recurrido a la sede de la ONU en la zona, los cuales nos han facilitado un contacto... A ver si así conseguimos llenar los tanques de los jeep, sólo hacen falta 60 litros por jeep. Y pensar que cada vez que vamos a la gasolinera es tan fácil todo...

Mañana temprano esperemos conseguir todo y que partan los jeeps. Tras ello visitaremos otra de las zonas afectadas. En ella hay 43 muertos. A tan solo una hora de Skardu, donde estamos".

La enorme dimensión de estas catástrofes suele superarnos y nos parece que no hay nada que podamos hacer. Pero, como podéis ver en este informe, los trabajadores de Felix Baltistan Fundazioa están distribuyendo una ayuda muy concreta entre las víctimas de las inundaciones (arroz y harina, básicamente) y seguro que pueden aumentarla si aquí nos rascamos un poco el bolsillo.

Han abierto tres cuentas para atender la emergencia:

BBK: 2095 0038 51 9103522251

Kutxa: 2101 0038 51 0011074747

Caja Laboral: 3035 0044 85 0440018830

Publicado el 16 de agosto de 2010 a las 16:45.

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Regreso al mundo

Archivado en: Viajes, Pakistán, Karakórum, Félix Baltistán Fundazioa

Entre estas dos imágenes hay unas horas de caminata y una frontera.

1. Descenso por el glaciar Gondogoro, resquebrajado y crujiente, con las moles que escoltan el Masherbrum (7.821 m.) al fondo.

2. Aparición de Hushé, primera aldea al pie de la cordillera.

Después de 46 días en el mundo de los hielos, el 20 de julio bajamos desde los 5.700 metros del collado de Gondogoro hasta los 3.500 de la cabecera del valle de Hushé. Por el camino empezamos a descubrir briznas de hierba entre las rocas que emergían del glaciar y a escuchar los primeros trinos de los pájaros. Los primeros puñados de tierra esponjosa en medio de los pedregales, el primer prado, el primer árbol (una sabina tan raquítica como tenaz, todavía por encima de los 4.000 metros), las primeras vacas, cuyas mierdas fragantes y deliciosas nos recordaron que llevábamos casi siete semanas sin oler nada. El aire del campamento base era tan pobre que nos obligaba a concentrar las fuerzas en los pulmones para expandirlos en busca de una bocanada suficiente, un aire tan mineral que nos dejaba las narices cuajadas de sangre reseca; pero cuando el 20 de julio dejamos atrás los últimos hielos de Gondogoro, la atmósfera empezó a empaparse de humedades y oxígeno, a cebarse con los sabrosos olores de musgos, barros y vacas. Respiramos un aire denso, dulzón, nutritivo. ¡Y la lluvia! La habíamos olvidado. ¡Maravillosa y cálida agua líquida cayendo del cielo! Recibimos el primer chaparrón como una bienvenida torrencial, generosa, emocionante. Nadie se puso la capucha.

En el momento de esta foto, entrando al pueblo, me faltaban seis o siete kilos, me dolían varias docenas de músculos y estaba a punto de perder una uña del pie. Pero los baltíes me pusieron esa guirnalda de bienvenida -como si yo fuera uno de los montañeros, je-, me dieron una cocacola de litro y medio y aquello fue pura felicidad.

Me sentí por fin en casa, y eso que aún estaba a miles de kilómetros por senderos, pistas, carreteras y aviones. Es que nunca había vivido algo así: el regreso al mundo.

*

Mi cámara se quedó, olvidada, en una aldea de aquel valle. Estas fotos me las ha dejado el amigo Joanet Riba.

*

Vivir donde acaba el mundo puede resultar muy peligroso. En ese mismo valle de Hushé, las lluvias monzónicas acaban de producir inundaciones y derrumbes que han destruido casas, carreteras y puentes y han arrasado las cosechas con las que a duras penas suelen sobrevivir los habitantes de esta región, que en su mayoría rondan el umbral de la pobreza extrema. En la aldea de Talis, una avalancha ha matado a quince personas y ha dejado sin casa a más de trescientas.

La Felix Baltistan Fundazioa, impulsada por vecinos de la región y por montañeros vascos, lleva años desarrollando proyectos en el valle y tiene a gente trabajando sobre el terreno. Ahora está organizando ayudas para socorrer a los habitantes, como podréis ver con detalle en su página. Han abierto tres cuentas para enviar dinero a la zona:

BBK: 2095 0038 51 9103522251

Kutxa: 2101 0038 51 0011074747

Caja Laboral: 3035 0044 85 0440018830

Publicado el 13 de agosto de 2010 a las 16:15.

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Sed

Archivado en: Viajes, Pakistán, Karakórum

Porteador baltí en el glaciar Baltoro (Pakistán).

Publicado el 12 de agosto de 2010 a las 10:45.

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Llamada desde 8.000 metros: "Azkenean!"

Archivado en: Viajes, Pakistán, Karakórum, Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo, Mikel Zabalza

En el campo base del Broad Peak, el 17 de julio fue el día de los walkie talkies mudos. Después de abrir la vía nueva y coronar la Cumbre Norte (7.550 m.), Iñurrategi, Vallejo y Zabalza pretendían seguir con la travesía de las tres cumbres. Esa madrugada iban a emprender la escalada de la Cima Central (8.013 m.). Yo me desperté a las seis y media de la mañana, ya esperando que en cualquier momento sonara la sirena del talkie, encendido 24 horas al día, para recibir noticias de los montañeros. Pensé que me llamarían hacia las nueve de la mañana desde la Cumbre Central, quizá a las diez, quizá a las once. Pero no hablé con ellos hasta las seis de la tarde.

Imaginad que estáis escuchando un partido de fútbol por la radio y que justo cuando vuestro equipo va a lanzar un penalti en el último minuto la transmisión se interrumpe. Y ahora imaginad que la angustia de ese silencio se prolonga con la misma intensidad durante doce horas. 

Quizá un poco menos: a las tres de la tarde, el talkie zumbó y escuché la remota voz de Juan Vallejo llamándome. Contesté pero él no me oyó y la comunicación se cortó.

Mientras tanto, otros tres montañeros vascos subían por la ruta clásica a la Cumbre Principal (8.047 m.) del Broad Peak. Habían sintonizado sus talkies en el mismo canal que los nuestros, de manera que yo también podía hablar con este trío. Ellos me mandaron alguna noticia sobre su ascensión a lo largo del día. Y por la tarde empezaron a darme referencias muy confusas de Iñurrategi, Vallejo y Zabalza. El montañero que llevaba el talkie bajaba agotado de la Cumbre Principal y empezó a decirme cosas bastante extrañas, a hacerme preguntas sin sentido, y sólo al día siguiente, al repasar los hechos con este otro trío, me di cuenta de que al hombre en esos momentos se le había ido la cabeza. Quizá fue un principio de edema cerebral, pero por fortuna bajó al campo base y se recuperó sin problemas.

Con los datos que este hombre me daba por el talkie, yo llegué a una conclusión muy clara: Iñurrategi, Vallejo y Zabalza estaban ya en la Cima Principal, después de haber atravesado la Central. Es decir: habían culminado la travesía de las tres cumbres del Broad Peak. Alegrón inmenso en el campo base, donde los pinches, el cocinero y yo saltamos y nos abrazamos como celebrando un gol. Por el horario, cuadraba: a esas horas, ya les tenía que haber dado tiempo a coronar las dos últimas cumbres. Así que escribí la nota de prensa anunciando la hazaña y la envié a Bilbao. Estuvimos a punto de divulgarla a los medios. Por suerte, decidimos ser prudentes y esperar hasta que nos lo confirmaran los montañeros.

Aquí tenéis el momento en el que, por fin ("azkenean!"), consigo hablar con Alberto Iñurrategi. Está en euskera. Le felicito, le pregunto qué tal han andado y me contesta que muy mal. Le pido que me confirme si han subido las dos cumbres: "Cómo, cómo que las dos cumbres", me responde. Bueno, las tres cumbres, digo yo, pensando que se refiere a la travesía completa de los tres picos. "Cómo que tres cumbres". ¿Cuántas, pues? Entonces me explica que todavía están bajando la Cumbre Central, que han necesitado ¡quince horas! para subirla porque se han encontrado una emboscada de nieve profunda (vídeo), la nieve más peligrosa que han padecido en toda su carrera, que consideran imposible subir en el mismo día a la Cumbre Principal, que no tienen tiendas ni sacos ni comida ni bebida y que van a bajar  por la ruta normal para buscar un sitio donde dormir.

-Audio: Iñurrategi llama desde el Broad Peak

Bajaron hasta los 7.100 metros y pasaron la noche en una tienda de campaña dejada allí por otra expedición, sin sacos. Con el amanecer, Zabalza y Vallejo, "rotos, agotados", decidieron seguir bajando hasta el campo base. Iñurrategi se había levantado a a las tres de la mañana y había salido montaña arriba. Arrastraba ya tres jornadas de esfuerzo extremo en altitud, especialmente las 17 horas de la batalla de la víspera, dos días sin comer sólido, sin apenas beber y sin apenas dormir. Pero fue capaz de remontar los 700 metros de desnivel que habían perdido la noche anterior, siguió escalando hasta la antecumbre del Broad Peak, atravesó la larga arista cimera como un funámbulo a 8.000 metros y culminó la ascensión de la duodécima montaña más alta del planeta: todo en apenas seis horas desde el Campo 3, menos tiempo que la mayoría de los alpinistas que suben frescos por la ruta normal. A las nueve de la mañana pisó la cumbre, no se lo pudo comunicar a nadie porque se había dejado el walkie-talkie en la tienda, y a la una del mediodía apareció en el campo base, justo a tiempo para pillar por sorpresa a todo el mundo y sentarse a comer. Bajó más de tres mil metros en cuatro horas (aquí, la noticia detallada de la hazaña).

De vuelta en el campo base, Mikel Zabalza y Juan Vallejo explican (en castellano) el suplicio de la Cima Central y la proeza de Alberto, que les dejó con la boca abierta:

-Audio: Mikel Zabalza explica la penosa Cima Central

-Audio: Juan Vallejo explica la penosa Cima Central

¿Y qué dice Iñurrategi? "Es que el camino hasta la Cumbre Principal ya estaba abierto por otros montañeros en días anteriores, así que debo agradecérselo a ellos. Al acostarnos la noche anterior, pensé que si dormía unas horas y bebía algo, recuperaría las fuerzas suficientes como para subir por la ruta normal: no es lo mismo abrir huella que aprovechar la de otros. En la primera hora me encontré bien, remonté bastante desnivel. Pero las energías del desayuno se me consumieron muy rápido y a partir de ahí fue un martirio. Después de dos días sin comer nada sólido y sin apenas beber, el cuerpo no tenía ninguna reserva y subí vacío. Iba muy lento, sufriendo mucho. Pero el camino estaba en muy buenas condiciones: pude subir gracias a la huella abierta por otros".

-Audio: Iñurrategi, Gailur Nagusiko igoera azalduz

Pronto publicaré un reportaje completo sobre la apertura de la vía nueva al Broad Peak y la travesía de sus tres cumbres.

Publicado el 9 de agosto de 2010 a las 11:15.

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Que cómo es la vida en un campo base, preguntan

Archivado en: Viajes, Pakistán, Karakórum

Publicado el 5 de agosto de 2010 a las 11:00.

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Waqar Yunus, porteador de altura

Archivado en: Viajes, Pakistán, Karakórum, Porteadores

Aquí va el fragmento de un futuro reportaje sobre los porteadores baltíes del Karakórum, en el que no todo serán viejillos doblados bajo el peso de bidones enormes.

"-Una vez en el Gasherbrum II me dejaron solo, exhausto, sin comida, y no podía ni moverme. Estaba tumbado en la nieve, pensando que iba a morir allí, cuando apareció un montañero japonés que me preparó una sopa de sobre. Con esa sopa ya pude ponerme en pie y empezar el descenso.

Ese fue el peor momento de la carrera de Waqar Yunus, un porteador de altura de 42 años que lleva desde los 19 abriendo huellas en la nieve, fijando cuerdas en los tramos más delicados y transportando las cargas de los montañeros a siete y ocho mil metros.

(Waqar Yunus, en el campo base del Broad Peak).

-Este año he decidido retirarme. Cuando era joven, subía desde el campo base hasta el campo 3 de tirón, con 13 kilos en la mochila, dejaba el material y bajaba seguido. Ahora ya no puedo. Es muy duro, es peligroso y además tengo negocios y tres mujeres: mucho trabajo -se ríe.

Los porteadores de altura como Yunus ganan mucho más que un porteador común, de los que transportan las cargas hasta el campo base: entre 12 y 15 euros diarios. Gozan de un notable prestigio social en sus valles natales. Y a veces, en su labor de apoyo, llegan hasta la misma cumbre de las grandes montañas. Así se van labrando un palmarés y un cierto caché:

-Empecé como pinche de cocina con 18 años, en una expedición al Broad Peak. Al año siguiente ya me vieron fuerte y me llevaron como porteador de altura al Gasherbrum II (8.035 metros). Esa montaña la coroné con 24 años, ayudando a una expedición catalana. También he subido tres veces al K2, en una de ellas llegué hasta los 8.100 metros. Y en otra ocasión, con una expedición japonesa, nos quedamos a 150 metros de la cumbre del Gasherbrum I (8.068 m.). Soplaba un viento terrible, hacía muchísimo frío y el hielo estaba tan duro que golpeábamos con el piolet y no se clavaba ni un milímetro. Además nos quedamos sin cuerdas, así que tuvimos que bajar.

Con el dinero ganado en los ochomiles, Yunus abrió el hotel Karakorum Inn en pleno bazar de Skardú (capital del Baltistán), un edificio de tres plantas y 35 habitaciones en el que se jacta de ofrecer comida pakistaní, china, inglesa y española. La prosperidad económica también le ha permitido tener tres mujeres, con las que se casó a los 25, 27 y 29 años: una en Kande, su pueblo natal, con la que tiene tres hijos y una hija; otra en el cercano Hushe, con la que tiene un hijo y una hija; y la tercera en Skardú, sin hijos.

-El montañismo es muy bueno para la región. En invierno, muchos hombres emigran a las ciudades, a Rawalpindi, a Lahore, a Karachi, porque en nuestros valles no tenemos ningún trabajo. Las familias apenas pueden sobrevivir con lo poco que cultivan y con alguna cabra. No tienen ingresos. Pero en verano llegan las expediciones, que necesitan cientos de porteadores, cocineros, guías... Es dinero para mucha gente".

El reportaje describirá las andanzas y los sufrimientos de los porteadores, los empeños de los habitantes de los valles del Karakórum para conseguir unas vidas más dignas, las experiencias y opiniones de algunos montañeros para aclarar si estamos ante un caso de explotación o un trato laboral justo...

Publicado el 3 de agosto de 2010 a las 16:45.

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¡Chun-tacatachún-chimpum! ¡Menudos tres!

Archivado en: Viajes, Pakistán, Karakórum

Algunas de estas imágenes dan escalofríos. Pero esos primeros tres segundos de apariencia relajada son los que a mí aún me remueven los nervios: yo veía cómo las tres hormiguitas se alejaban del campo base, pronto desaparecían glaciar adentro, y luego me pasaba el día con el walkie-talkie en el bolsillo, esperando durante horas a que por fin sonara la llamada, tirurí-tirurí-tirurí... Si alguien me explica cómo editar y colgar archivos de audio WMA, publicaré alguna de esas charlas tartamudas y confusas del talkie.

 

Publicado el 1 de agosto de 2010 a las 22:30.

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Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

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