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Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

Dilema del periodista autónomo en día de huelga (bis)

Archivado en: Periodismo

Pues sí que hemos avanzado mucho en cuatro meses.

Si hoy, jornada de huelga, dejo de escribir el trabajo en el que estaba metido estos últimos días, no cobraré. Y si, por el contrario, sigo escribiendo, tampoco cobraré.

Hace cuatro meses escribí que esta imagen parecía una viñeta de El Roto. Aquí tenéis la crisis, explicada en 25 viñetas de El Roto, con unas cuantas razones para apoyar la huelga de hoy.

(Foto: porteador baltí en el campamento Hispam, cordillera del Karakórum).

Publicado el 27 de enero de 2011 a las 10:00.

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Periodismo fuera de juego

Archivado en: Periodismo

Dos cosas.

Una. Me interesa muchísimo el fenómeno Orsai, la revista elaborada por un argentino chiflado, sin publicidad, sin intermediarios y con grandísimos periodistas, escritores y dibujantes, la revista que 10.080 personas de todo el mundo compramos antes de que se publicara, sin apenas saber lo que íbamos a recibir, y sabiendo que además luego la iban a colgar gratis en internet (el fin de la piratería, dicen).

No tengo ni idea de si la revista perdurará, así a botepronto me da la impresión de que su éxito es un caso excepcional debido al talento, la creatividad y el prestigio del director, no creo que se pueda convertir en un modelo generalizado. Pero me entusiasma el revolcón que han dado a los esquemas clásicos para elaborar y vender una revista en todo el mundo, encima de papel, encima con textos muy largos, encima cobrando a los lectores, encima pagando a los autores. Una vez entendido que ahora los medios tradicionales son sólo una de las vías para divulgar historias, y que tenemos más facilidades que nunca para buscar otras por nuestra cuenta, todos estos experimentos editoriales me parecen estupendos.

Dos. La revista, ya en la mano, tiene una pinta muy prometedora. He leído unas pocas páginas y me apetece mucho seguir con las que me quedan. Pero entre los pocos textos que he leído, el primero me ha dejado un poco frío y me ha hecho volver a pensar en un asunto ya recurrente en este blog: el del periodista que se hace pasar por alguien que no es, para luego contarlo.

En este caso, el periodista Alejandro Seselovsky ha escrito "La crónica del deportado": él es un argentino que vuela a Barajas sin pasaporte, sin apenas dinero y vestido con "una muy perturbadora chalina palestina", con la intención de que los policías no le dejen entrar en España, lo detengan y lo deporten, para luego contarlo.

Bueno, va, el texto es interesante, me ha gustado conocer cómo funciona ese lugar de Barajas en el que retienen a los extranjeros a los que luego van a deportar. Vale.

Pero sabe a poco. A Seselovksy lo retienen un tiempo, lo tratan con amabilidad, recibe la ayuda de un abogado y del cónsul argentino y lo montan en un vuelo de vuelta a Buenos Aires. La realidad es así y está bien conocerla, el texto es honrado y no pinta aventuras ni dramas donde no los hay.

El problema es que sí hay dramas. Pero no son los de Seselovsky sino los de otras personas que comparten con él ese sector de inadmitidos de Barajas. Conocemos algunas peripecias de un albañil rumano, dos evangelistas brasileñas, un  venezolano dueño de un locutorio... Y queda flotando un caso inquietante: el de una nigeriana joven, angustiada y llorosa, que desde la sala de inadmitidos hace una llamada aparentemente sin resultados. No sabemos nada más de ella. Y muy poco de los demás.

A mí me da que el trabajo periodístico más valioso estaba en contar a fondo la historia de esa chica nigeriana y otras por el estilo. Ya que hay miles de emigrantes rechazados en los aeropuertos europeos, en lugar de fingir ser uno de ellos ¿no sería mejor buscar a esos protagonistas verdaderos, escucharles y relatar sus historias, conocer de qué vida vienen y a qué vida aspiran y qué les está pasando en ese tránsito, cuáles son sus angustias y sus ilusiones, cómo han vivido esas horas o esos días en las salas donde recluyen a los inadmitidos, conocer los detalles y exponer el contexto? Es decir: menos autonarración y más periodismo.

Los periodistas que recurren a este método de hacerse pasar por otro suelen tener como referente a Günter Wallraff y su Cabeza de turco. En los años ochenta, Wallraff se hizo pasar por emigrante turco en Alemania, y el relato de la explotación laboral a la que le sometieron las grandes empresas del país resulta espeluznante. Eso sí: Wallraff vivió como un emigrante turco durante ¡dos años! Así que, aunque él siempre contaba con una escapatoria que los turcos de verdad no tenían, su historia acabó pareciéndose mucho a la que padecían los turcos de verdad.

Sus imitadores, unos más honrados y respetuosos que otras, fingen ser deportados, mineras o mendigos. Cuentan lo que les pasa a ellos mismos -siempre actores- y tratan de imaginar cómo será de terrible para los protagonistas de verdad, a quienes en ese mismo instante están reemplazando bajo el foco. No dudo de algunas buenas intenciones. Pero, en lugar del relato de un periodista que finge ser deportado, minero o mendigo, preferiría conocer el relato del deportado, el minero o el mendigo.

Publicado el 22 de enero de 2011 a las 16:30.

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Periodismo de trincheras

Archivado en: Periodismo

Alguna vez me cae un comentario de este tipo: "Vaya, vaya, así que publicas con éstos". Ocurre poco, se suele quedar ahí pero deja flotando un tonillo de reproche.

He publicado mis reportajes en toda una gama de diarios que van de la izquierda independentista vasca a la derecha monárquica española, en revistas de feministas, de jesuitas, del opus, de empresarios, de sindicalistas, de sexualidad, de montañismo, de militantes de esta causa, de aquella y de la de más allá, en euskera, en castellano, en italiano, en medios públicos y privados, en revistas de viajeros profundos y en las del turismo más superficial, en medios multinacionales y en revistas de asociaciones de vecinos.

Los del "vaya, vaya" consideran que publicar en alguno de estos medios supone una pequeña traición, pero tampoco dan mucha caña, suelen ser benévolos y conceden la absolución ante el argumento de la necesidad, del pragmatismo: claro, es que la cosa está muy cruda, de algo tendrás que comer, no están las cosas como para ir eligiendo, no te quedará otro remedio que publicar donde sea.

Todo eso es cierto.

Pero el problema es otro. El problema es creer que existe una especie de traición en el hecho de publicar en un medio que no cuadre con tus esquemas mentales. Si tuviera dónde elegir, si los medios más afines a mis ideas me pagaran buenos y frecuentes sueldos como para poder escribir en exclusiva para ellos, también me gustaría seguir publicando en otros medios alejados de mis convicciones.

Mi empeño principal, al margen de ejercicios de periodismo alimenticio, es buscar y contar historias que creo que deben ser conocidas. Cuanta más gente las conozca, mejor. Si el lector habitual de un medio tiene esquemas mentales distintos de los míos, aspiraré a convencerle de que la historia que yo le cuento es importante y que mi enfoque es el justo. Al medio sólo le pido que no sea un medio criminal y que no manipule mi texto.

Qué poco leemos y escuchamos a quienes no son de nuestra cuerda. Tenemos muy poca predisposición para atender a las razones de otros que defienden ideas distintas, para aceptar que quizá tengan razón en algún punto de vista y que quizá debamos retocar en algo nuestras posiciones iniciales. Tachamos al otro con algún adjetivo simplista y nos cerramos de orejas. Leemos siempre los mismos diarios, frecuentamos siempre los mismos blogs, siempre nos damos la razón a nosotros mismos. Casi nunca debatimos.

Publicado el 17 de enero de 2011 a las 12:15.

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El asesino era un chico normal

Archivado en: Periodismo

El asesino era un chico normal y se vengó. Así sigue tratando cierta prensa los casos de violencia machista: poniéndose en el lugar del asesino. Lo explica Lucía Martínez Odriozola: "La violencia machista ni es un suceso ni una venganza".

Publicado el 7 de diciembre de 2010 a las 21:30.

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Periodismo a borbotones

Archivado en: Periodismo

Andan algunos trompeteros diciendo que el periodismo se muere. Tururú. Quizá se esté muriendo el negocio de algunos vendedores de periódicos, pero el periodismo late con muchísima fuerza. Al menos yo me encuentro con más y mejor periodismo que cuando sólo leía periódicos. Esa es la cuestión: que el periodismo se está desparramando por otros muchos caminos. Que además del periódico -sí, seguimos leyendo periódicos- tenemos blogs, medios digitales, facebooks, twitters, vimeos, libros, y que algunos periodistas brillantes encuentran ahí nuevos cauces para divulgar un periodismo mucho más libre y mucho más rico.

De la crisis de los grandes negocios de la comunicación, de los directivos con cochazo, de las empresas de periodismo que cotizan en bolsa o especulan en otros saraos, de los que compadrean con el poder político y económico, de los que publican unas historias  u otras según su valor como mercancía ideológica, de sus crisis ya se preocuparán ellos.

Vamos con el periodismo:

-"It's not easy", el testimonio del emigrante nigeriano George Sunday, catorce minutos estremecedores de Sergio Caro, publicado en Frontera D (es parte de Once Upon a Time, el proyecto de Caro, José Carlos Castaño y Carlos Villalba, que ya ha dado otros frutos como esta pequeña maravilla: "El tiempo al tiempo". Vedla, vedla, vedla).

-"Vida diaria en Kabul", de Alberto Arce, en Periodismo Humano. "Mucha cotidianeidad y poca espectacularidad". La vida asomando tras la guerra. Con una declaración de intenciones muy interesante.

-También en Periodismo Humano, los reportajes sobre la industria farmacéutica, los que desentrañan Colombia, los trabajos en el sudeste asiático de Carlos Sardiña, los reportajes y las entrevistas del todoterreno Juanlu Sánchez...

-En la revista Pikara, "¿Será niño o niña?", un reportaje inquietante de June Fernández y Paloma Migliaccio sobre los bebés que nacen con una ambigüedad genital que hace muy difícil precisar su sexo. Y un adelanto de "Nosotras, centroamericanas", documental de Unai Aranzadi sobre la violencia contra las mujeres en aquella región.

-Los reportajazos de la revista boliviana Pie Izquierdo, fundada y dirigida por el vitoriano Álex Ayala: muuuuuchas horas de grandes lecturas.

-Los diarios de Haití, en el blog de Antonio Pampliega.

-Contra el cambio. Un hiperviaje al apocalipsis climático, de Martín Caparrós...

Por ejemplo.

Publicado el 27 de noviembre de 2010 a las 13:15.

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Cuanto menos publico, más me premian

Archivado en: Periodismo, Groenlandia, La buena prensa

El profe Miguel Ángel Jimeno es una especie de salmonete, siempre envuelto en papeles de periódico, que escribe un blog titulado "La buena prensa", tan optimista como inspirador, empeñado en mostrar que "todos los días se publican páginas de buen periodismo". Aporta pruebas y más pruebas para mantener la fe en este oficio.

Sin tomar en cuenta la ración de croquetas que le va a caer de mi parte, Jimeno habla hoy de "Groenlandia cruje" y lamenta que los diarios no publiquen historias largas. Siempre cuento que Jimeno es mi editor ideal, porque cuando dirigía la revista Nuestro Tiempo me daba páginas y más páginas para que soltara mis morcillas kilométricas. Andaba yo escribiendo un reportaje con cuatro historias de Vespaña cuando, al terminar la segunda, me di cuenta de que ya había rebasado el espacio en el que debía contar las cuatro. Pregunté a Jimeno a ver qué hacía con esas ocho páginas, si lo dejábamos así aunque sólo fueran dos de las cuatro historias, si las abreviaba... y me respondió que siguiera escribiendo, que no había problema en que las ocho se convirtieran en dieciséis, con una sola condición: que fueran buenas. 

Un chollo.

Entiendo que los diarios no publiquen historias tan largas como "Groenlandia cruje", aunque siempre hay opciones: sacarlas en las revistas y los cuadernillos del fin de semana, montar una serie y, por supuesto, abreviarlas. No es nada difícil convertir "Groenlandia cruje" en un reportaje de tamaño convencional para un diario. La cuestión, claro, es si el asunto interesa y si alguien quiere pagar cuatro pelas por el trabajo. Y si no hay nadie, nos buscamos la vida por otros caminos, que cada vez son más abundantes y prometedores.

Jimeno me pidió que escribiera para su blog algunas explicaciones sobre "Groenlandia cruje", sobre mi experiencia de los últimos tiempos con los reportajes y los medios... Lo he titulado "Cuanto menos publico, más me premian". Ahora que lo pienso, ese título necesita un matiz: cuanto menos publico "en los medios tradicionales". Porque de un año a esta parte publico con muchas más dificultades en los periódicos de toda la vida, pero publico cada vez más en pequeños medios, y algunas de mis historias consiguen divulgaciones muy interesantes gracias a que rebotan en medios digitales, en blogs, twitters, facebooks y demás. Me parece un fenómeno cada vez más interesante para los periodistas autónomos. Y sobre eso he escrito los siguientes párrafos para "La buena prensa":

"En el verano de 2009 publiqué dos textos breves sobre Groenlandia en El Diario Vasco. Después seguí escribiendo hasta completar un reportaje largo que se titula "Groenlandia cruje".

Groenlandia me parece una de las sociedades más interesantes en este momento: los inuit orientales que ahora tienen 50 o 60 años nacieron en una cultura prehistórica (no es una manera de hablar: eran cazadores y pescadores nómadas, a muchos sus madres los parieron sobre alguna roca durante las migraciones anuales, pasaron la juventud viajando en trineo para cazar focas a arponazos); el Gobierno danés les obligó -con buena intención y consecuencias desastrosas- a instalarse en asentamientos permanentes y ahora viven con sus hijos y nietos en un mundo de casas prefabricadas, calefacción de gasóleo, muebles suecos, motos de nieve, subsidios, supermercados, relojes, televisión por satélite, internet y turismo. Han pasado de la prehistoria a la globalización en tres generaciones y el coste de semejante salto ha sido brutal (desgarros sociales, tasas inverosímiles de alcoholismo, violencia, suicidios...).

Los jóvenes luchan por fundar una sociedad del siglo XXI en el entorno más hostil del planeta y dentro de pocos años conseguirán la independencia de manera pacífica, apoyada en los ingresos multimillonarios del petróleo, con las mayores reservas mundiales sólo detrás de las saudíes. El deshielo ártico, que acabará definitivamente con el modo de vida tradicional, permitirá extraer el crudo y financiar la independencia de Groenlandia. Así pues, asistimos a la fundación de un país moderno en un mundo de hielo.

No he conseguido que ningún diario quiera publicar esta historia (matizaré: no he conseguido que ninguno quiera pagarla, aunque sea cuatro duros, porque sí que me han propuesto publicarla gratis, como ya me ha ocurrido varias veces con otros temas en los últimos meses).

Cada vez me cuesta más publicar este tipo de reportajes viajeros en los diarios tradicionales, mucho más que hace un par de años, y como no creía que un comando inuit empezara a poner bombas en Copenhague, lo cual quizá me daría alguna oportunidad de venderlo, decidí presentar el texto a un concurso. Lo hago cada vez más a menudo, para intentar completar el sueldo. Y me acaban de dar el premio Essery de relatos viajeros por "Groenlandia cruje".

El fenómeno es curioso: cuanto menos publico, más me premian. Me acaba de pasar con "Groenlandia cruje". También me pasó con "Mineritos", el reportaje sobre los niños mineros bolivianos, hace un año.

Leer texto completo »

Publicado el 16 de noviembre de 2010 a las 11:00.

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Bidai kazetaritzaz

Archivado en: Periodismo

Nerea Azurmendik elkarrizketa egin dit gaurko El Diario Vasco-n: "Topiko eta aurreiritzi asko mugi daitezke istorioak kontatzen".

Publicado el 14 de noviembre de 2010 a las 12:15.

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¡Premio!

Archivado en: Periodismo

Siempre atento a las últimas tendencias, he creado el Premio Anderiza de Periodismo y se lo he concedido a Ander Izagirre, por la excelencia de sus trabajos periodísticos. Enhorabuena.

Publicado el 29 de octubre de 2010 a las 09:45.

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La condición para armar una sociedad

Archivado en: Martín Caparrós, Periodismo, Porteadores, Karakórum

"Pasa una hormiga cargando una hoja verdísima, enorme, tanto mayor que ella, y después otra y otra y recuerdo que alguna vez leí que las sociedades animales más organizadas son la humana y la hormiguera, y que en el puerto de Manaus vi hombres cargando bolsas brutas sobre la cabeza vendada para soportarlas -o, peor, sobre la espalda sostenidas por una tira de cuero que les cruzaba la frente, doblados por el peso, la cabeza echada hacia adelante- y trato de pensar si algún otro animal lo hace y no recuerdo y me pregunto si la condición para armar una sociedad exitosa, organizada -los hombres, las hormigas- es que haya individuos de la especie que estén dispuestos a hacer estas cosas, a llevar estas cargas".

Contra el cambio, de Martín Caparrós (Anagrama, 2010), un libro-reportaje que estoy devorando.

En la foto de Alberto Iñurrategi, un porteador baltí.

Publicado el 17 de octubre de 2010 a las 16:30.

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Caranchos en la mina

Archivado en: Mineritos, Periodismo

1. Miguel Ángel Jimeno, el de La buena prensa, el de la mesa de la oficina sepultada bajo montañas de recortes, rescata esta maravillosa pieza de mala prensa: periodismo de predicción, periodismo de perdición:

2. Ángel Aldarondo -eskerrik asko- dedica su columna de hoy en el Noticias de Gipuzkoa al periodismo carancho.

"Al mundo nunca le ha importado un carajo la vida de un minero sudamericano, pero millones de personas siguen en riguroso directo la liberación de los mineros al más puro estilo Gran Hermano. La explicación es bien sencilla: lo que han rescatado son 33 cápsulas de suspense. No nos importan sus miserables condiciones de vida, ni si tendrán trabajo mañana, ni sus posibles secuelas. Interesa ese momento, esa conexión en directo, ese desmayo, ese posible fallo del Fénix II. Para los medios de comunicación una situación dramática es siempre una mina de oro. Hitchcock explicó que un McGuffin es un elemento irrelevante que funciona como resorte argumental para generar una escena de suspense. El McGuffin es perfectamente intercambiable, da igual que sea el maletín de oro de Pulp Fiction que el derrumbe en una mina del mismo metal precioso. Aún quedan 13.000 niños bolivianos trabajando en la minería. Así nos lo recuerda el escritor y periodista donostiarra Ander Izagirre en uno de sus artículos. Él pudo comprobarlo en el Cerro Rico de Potosí, donde no tuvo que pelearse con cientos de periodistas. Allí no había ningún enviado especial porque aquello no es un drama. Es vida lenta, como la de las rocas que extraen. Y es que esos niños no saben dar espectáculo a los periodistas caranchos. Todo es más fácil cuando la niña Omaira queda atrapada en el lodo volcánico con el cadáver de su madre en los pies. O cuando secuestran a un concejal de pueblo y le dan 48 horas de vida. El suspense es lo que hace que sus vidas, mejor dicho, sus muertes, tengan más trascendencia que otras mil muertes iguales. El feliz desenlace del rescate chileno provocará la pronta retirada de los francotiradores. No hay más héroes, víctimas, verdugos. No hay más carroña, si exceptuamos el morbo del triángulo amoroso del minero infiel, puro culebrón chileno. Y me pregunto yo si para un día que levanto la mirada de esta ciudad no me he vuelto un carancho más".

3. Álber Vázquez, agudo espectador: "Desde el 12-1 a Malta, no me emocionaba tanto. Eso sí, a partir del vigésimo quinto minero la cosa decae un poco".

4. Cuando el presidente de Chile y la comitiva de autoridades se presentaron en la mina al calor de los focos, cuando se encendió el arrebato de patriotismo y el vuelo de banderas, no sé si alguien les preguntó qué fallaba en la patria maravillosa para que 33 mineros hubieran quedado enterrados sin posibilidad de escape.

Por allí también apareció Evo Morales, presidente de Bolivia, como otra polilla. Uno de los mineros atrapados era boliviano. Muy bien. Bonito gesto. Le queda, entonces, un largo camino de visitas y cariños. No sé si algún periodista le preguntó, por ejemplo, por los miles de menores bolivianos que trabajan en las minas y que protestan a menudo por el absoluto desamparo en el que viven. La queja se repite entre ellos: ninguna autoridad les atiende. A nosotros nos lo dijo Abigaíl, una minera de 14 años, con una lucidez demoledora: "Se habla mucho de los derechos de los niños. Pero en Potosí esos derechos no existen. Nos maltratan. Y queremos que las autoridades nos expliquen por qué nadie protege nuestros derechos, por qué no vienen a visitar nuestras casas en la bocamina. Nosotros tenemos miedo. Pero ellos están muy ocupados".

*

El rescate de los mineros chilenos ha sido una gran historia. Había que contarla, por supuesto. Y ahora habría que rascar un poco más. Habría que sacar alguna conclusión. A mí, para empezar, se me ocurre una.

Todos esos miles de enterrados en vida, tan poco lustrosos, tan poco patrióticos, tan poco milagrosos, deberían aprender a no pudrirse de esa manera tan lenta y aburrida en el interior de las minas. Deberían padecer agonías con más suspense para que todas esas autoridades y todos esos periodistas corrieran a hacerles caso.

Lo veo claro. No habría oenegé más eficaz que Guionistas Sin Fronteras.

Publicado el 14 de octubre de 2010 a las 11:15.

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Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

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