Archivado en: Tony Judt, Por qué viajar
Ha muerto el historiador Tony Judt, de quien no sé nada. Pero El Jukebox recomienda su artículo "Trenes que nunca volveré a coger". Un fragmento:
"De niño, siempre me sentía incómodo y un poco oprimido cuando estaba con gente, en especial mi familia. La soledad era una bendición, pero era difícil conseguirla. "Estar" siempre me producía tensión: cuando estaba en un sitio, siempre había algo que hacer, alguien a quien contentar, un deber que cumplir, un papel que no alcanzaba a desempeñar. En cambio, el proceso de encaminarme a algo era un alivio. Cuando más feliz me sentía era cuando estaba yendo a algún sitio por mi cuenta, y cuanto más tardaba, mejor. Me encantaba caminar, disfrutaba montando en bici, me divertía ir en autobús. Pero el tren era el paraíso.
Nunca me molesté en explicárselo a mis padres ni mis amigos, por lo que me veía obligado a inventarme metas: lugares que quería visitar, gente a la que quería ver, cosas que necesitaba hacer. Todo ello, mentiras. En aquellos tiempos, un niño podía viajar seguro en el transporte público a partir de los siete años, más o menos, y yo empecé a viajar desde muy temprano en metro por todo Londres. Si tenía algún objetivo, era recorrer toda la red, de extremo a extremo, una aspiración que estuve a punto de alcanzar. ¿Qué hacía cuando llegaba al final de una línea, a Edgware, por ejemplo, o a Ongar? Salía, examinaba con gran detalle la estación, miraba a mi alrededor, compraba un sándwich reseco y una bebida... y me montaba en el primer metro de vuelta".
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"Encaminarse" es un verbo precioso.
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Por qué viajar: Colin Thubron / Josep Pla / Miguel Sánchez-Ostiz / Agustín Egurrola
Publicado el 10 de agosto de 2010 a las 12:30.




