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Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

Plaza de Cochabamba

Archivado en: Viajes, Bolivia, Indígenas, Cochabamba

-Compañeros, ¿qué más necesitamos para hacer la revolución?

El corrillo de oyentes, unos cuarenta, permanece en silencio. Hasta ahora han hablado de la educación popular, de los medios de comunicación alternativos, de la actividad cultural. ¿Qué más hace falta para la revolución? Los cuarenta quechuas y mestizos miran al suelo, para evitar que el orador les pregunte directamente.

-¡Sillas, carajo! ¿No ven que apenas tenemos una docenita? ¿No ven que todos los días están casi todos de pie? ¿No tienen una silla viejita en casa que puedan traernos?

Para la revolución, según explica el orador Ramiro Saravia, también hacen falta cartones, rotuladores, cinta adhesiva y diarios, nuevos o viejos, con los que montan todos los días el panel de información de la red Tinku, en la plaza central de Cochabamba. En el panel pegan recortes con las noticias, y sobre ellas pintan con rotuladores sus críticas y sus comentarios. Análisis de prensa diario y popular.

Para la revolución también hacen falta compañeros voluntarios que hagan de locutores en el programa de radio de Tinku (han comprado dos horitas semanales baratas en la radio pública), voluntarios para ser entrevistados en la televisión pública (¡en las privadas ni modo!), voluntarios para dar charlas en las clases de la universidad popular, acá en la plaza, porque un viejito que luchó en la guerra del Chaco o con la guerrilla del Che puede dar lecciones de historia mejor que un maestro, dice Ramiro.

-¿Ningún voluntario para la radio?

Los cuarenta oyentes callan de nuevo.

-¿Todos son puros tímidos? ¿No saben hablar?

Silencio.

-Ya. Nadie nace sabiendo. Por eso vamos a organizar talleres de radio, para aprender. ¿Quién se apunta?

El compañero Germán levanta la mano. Y luego Juan... Y luego Luis. Y Ramón.

-¿Y mujeres? ¡Necesitamos voces de mujeres!

La plaza 14 de septiembre de Cochabamba debe de ser lo más parecido a aquellas asambleas atenienses, pero en vez de griegos barbudos y con túnicas, imaginad a cientos de indígenas y mestizos bolivianos, mascando coca, reunidos en una decena de corrillos bajo las araucarias y las jacarandás, escuchando a los vociferantes y gesticulantes políticos, místicos, naturistas, humoristas, que hablan y hablan y hablan a todas horas, desde las ocho de la mañana hasta la medianoche.

Doscientos o trescientos campesinos cocaleros se sientan en un lado de la plaza, en una de sus vigilias de protesta ante la prefectura. Un poco más allá, un naturista habla a voces de sus remedios milagrosos para una buena sexualidad (porque ocho de cada diez bolivianos tienen eyaculación precoz, lean, lean, lean esta noticia en la prensa, la mujer que se fue con el compadre, porque el marido era nomás como gallo, subir, bajar y ya), y enseguida se organiza un corrillo de curiosos a su alrededor. El naturista acusa de pajeros a todos sus oyentes (nadie me lo puede negar, dice), y les explica que en cada eyaculación se pierde la energía equivalente a la alimentación de un mes, y por eso están los bolivianos así con treinta años, que ni saltar de la cama al suelo pueden, mientras que los chinos de ochenta años hacen hasta kung-fu (y el orador da una voltereta, ¡uauh!), porque los chinos comen mucho sésamo, para recuperar el zinc que se pierde en las eyaculaciones, y los bolivianos comen pollo y cocacola nomás.

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Publicado el 4 de septiembre de 2009 a las 12:00.

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Esclavos y candidatos

Archivado en: Viajes, Bolivia, José Pimentel, Indígenas

En septiembre de 2008, unos cien paramilitares se liaron a tiros contra una marcha de campesinos indígenas en el departamento boliviano de Pando. Según un informe de la ONU, el ataque dejó entre 11 y 19 muertos, más de 50 heridos y una cantidad desconocida de desaparecidos. Los paramilitares asesinaron a niños y viejos, torturaron a profesores y estudiantes, y a algunos de ellos les arrancaron las lenguas y les sacaron los ojos. Algunos cuerpos fueron trasladados en camiones con rumbo desconocido y otros fueron arrojados al río.

Según los investigadores de la ONU, los paramilitares estaban organizados por Leopoldo Fernández, prefecto [gobernador] de Pando. La Policía boliviana lo detuvo a los pocos días, y desde entonces permanece en una cárcel de La Paz, acusado de terrorismo y genocidio, a la espera de un juicio que no arranca.

Éste es el cogollo del asunto: los terratenientes del Chaco boliviano hacen trabajar en sus estancias a los indios guaraníes en un régimen de esclavitud descarnada. El Gobierno de Evo Morales emprendió una campaña contra esos abusos y desde entonces estallan los conflictos uno tras otro.

Me lo explica Juan Pimentel, diputado del MAS (el partido de Morales). Pimentel proviene de una familia de dirigentes mineros de Llallagua. De joven participó en el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la guerrilla fundada por el Che Guevara en Bolivia. Con las frágiles democracias de los años 80, consciente de que "el deseo del pueblo era la democracia y la paz", decidió que su lucha por la justicia social debía buscar una revolución democrática, no violenta. Ahora es diputado en el Congreso nacional.

Pimentel me habla de los avatares de la minería, de las nacionalizaciones de los hidrocarburos y los yacimientos, de los avances sociales, de la reducción de la inmensa brecha entre ricos y pobres, de las investigaciones de corrupciones que son entorpecidas por un sistema judicial controlado por cargos nombrados por anteriores gobiernos... Y me habla de los 36 pueblos originarios que reconoce la nueva constitución y su incorporación progresiva a la vida pública.

Entonces sale el caso del Chaco, en esa Bolivia remota, en ese mundo impensable de terratenientes feudales (el 86% de los propietarios bolivianos dominan sólo el 2% de la tierra: el resto está en mano de unos pocos terratenientes).

El Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) realizó una inspección en esos latifundios para comprobar cómo se trataba a los campesinos. Si se confirmaban casos de explotación o servidumbre semiesclava, el Gobierno expropiaba las tierras al patrón y se las entregaba a los campesinos explotados. Pero los funcionarios del INRA no pudieron hacer su trabajo: fueron expulsados por las milicias de los grandes hacendados. Los campesinos se manifestaron para apoyar a los funcionarios. Y entonces aparecieron los paramilitares que perpetraron la matanza, de cuya organización se acusa al prefecto Leopoldo Fernández.

Hoy leo estas dos noticias en el diario Cambio:

Primera noticia: la ONU presenta un informe sobre el trato que reciben los guaraníes en las grandes haciendas del Chaco: trabajos forzosos para adultos y niños, abusos sexuales contra niños y mujeres, violencia sistemática, restricciones de derechos ciudadanos (se les impide moverse libremente, reunirse o votar en las elecciones).

Los niños guaraníes se dedican a alimentar gallinas, criar cerdos, pastorear terneros, desgranar maíz y lavar platos. No se les paga por esos trabajos, considerados "naturales" por los patrones.

Persiste la tradición del "criadito": se llevan a los niños guaraníes a las ciudades para emplearlos en tareas domésticas a cambio de ropa, comida y escuela. Algunas de las niñas que sirven como "criaditas" vuelven a su comunidad embarazadas, tras ser utilizadas para la iniciación sexual de los hijos de los terratenientes.

Los adultos que se afilian a la Asociación del Pueblo Guaraní (APG) han sido expulsados de las haciendas, vetados para cualquier otro empleo, y 46 de ellos fueron secuestrados y torturados.

Estos son sólo algunos de los abusos relatados por la ONU.

Segunda noticia: una parte mayoritaria de la oposición a Evo Morales forma un frente y presenta a sus candidatos para las elecciones del 6 de diciembre. El candidato para vicepresidente es Leopoldo Fernández.

Publicado el 3 de septiembre de 2009 a las 08:00.

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Mineros en huelga, soldados salseros

Archivado en: Viajes, Bolivia, La Paz, minería

David Araña, minero en huelga

David Araña Morales, dirigente de los mineros de Huanuni, sale del ministerio y se acerca a los compañeros y los familiares que le esperan en la calle, sentados en plena avenida Mariscal Sucre, en el centro de La Paz, con pancartas en las que piden al presidente Evo que acabe con la miseria y el hambre que padecen.

 "Nos dijeron que el presidente de la Comibol (Corporación Minera de Bolivia) nos recibirá a las tres. Debe darnos ya una solución, porque si no tendremos que radicalizar las medidas. Haremos huelgas de hambre con nuestros hijos y nuestras mujeres. Hemos venido muy respetuosos hasta La Paz, pero no aguantamos más.

"En el 2006 perdimos los puestos de trabajo en las minas de estaño de Huanuni. El Gobierno nacionalizó la mina, la puso bajo control de la empresa estatal. Nosotros no quisimos entrar en la empresa estatal, porque nuestros antiguos dirigentes nos dijeron que el sistema de la cooperativa iba a seguir funcionando. Nos estafaron. Ya no hubo más cooperativas. Y trajeron a mineros de otros departamentos de Bolivia y hasta de Argentina para trabajar en nuestros puestos. Nos alegramos por ellos, que son compañeros, pero le pedimos al Gobierno que nos reincorpore a las minas.

"Somos 1.200 mineros en paro. Llevamos tres años sin trabajar. Y ya no aguantamos más. Nos ofrecieron once minas para que las explotáramos en cooperativa, las caminamos todas y vimos que eran yacimientos agotados. Nos tomaron el pelo. Nos hicieron once ofertas en vano, para que nos cansáramos, para que nos rindiéramos. Pero la miseria y el hambre de nuestros hijos nos empuja. No nos rendiremos nunca.

Sobrevivimos como podemos, trabajando en lo que sea. Pero no nos alcanza y vivimos en una gran pobreza. A algunos compañeros se les han muerto niños pequeños, por mala alimentación. Y otros compañeros de Oruro se autoeliminaron: un minero y su mujer se ataron dinamita en el cuerpo y la explotaron. De ellos sólo quedaron pedacitos.

Usted sabrá que este Gobierno atiende de inmediato las peticiones de los originarios [los indígenas]. Los originarios entran en palacio con paso de parada. Nosotros también somos bolivianos y también tenemos derecho a que nos atiendan. Pedimos al Gobierno que nos dé puestos de trabajo, porque ya no podemos más".

Mineros

Sargento Mamani y sargento Ruiz, cantantes de cumbias

En la plaza Murillo, sede del palacio presidencial, el congreso y la catedral de La Paz, la banda del Comando General del Ejército toca cumbias, salsa y merengue. Los sargentos Mamani y Ruiz, dos virtuosos, cantan cumbias como "Hoy aprendí" o "Bella María",  contonean las caderas y piden palmas al numeroso público. "Has tirado nuestro amor por la ventana. / Tendría que llorar por ti / pero me río", canta el sargento Mamani. Entre canción y canción, prometen premio para la espectadora más alegre de la plaza: un beso de los sargentos.

 

 

Publicado el 1 de septiembre de 2009 a las 11:15.

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La Paz en ebullición

Archivado en: Viajes, Bolivia, La Paz

La Paz está en ebullición. Sólo llevo día y medio aquí, pero nunca había conocido una ciudad tan politizada. Hay elecciones el 6 de diciembre. Discuten por la nueva constitución promulgada por Evo Morales, en la que destaca el reconocimiento oficial de los 36 pueblos indígenas del país. Se nota una brecha muy grande con algunos sectores de la oposición, que de vez en cuando supura por medio de conflictos que amenazan con ser bastante más graves. Dicen que Evo saldrá reelegido con comodidad. Al primer presidente indígena lo pintan de maneras caricaturescas: leo a algunos que lo pintan casi como una reencarnación semidivina del Inca y a otros que lo consideran un peón clave en la estrategia para el rearme atómico de los países islamistas y para así amenazar a Estados Unidos con la ayuda de Rusia. Me parece a mí que tendré que leer, escuchas y observar mucho más.

En La Paz abundan los murales políticos, los cartelones que presumen de los logros y los proyectos del Gobierno, las pintadas (de feministas enfadadas con Evo, de familiares de desaparecidos en las dictaduras que piden desclasificaciones de archivos, de estudiantes combativos), hay mineros huelguistas acampados en pleno centro, hay diarios y semanarios cuyas portadas gritan desde los quioscos y echan mucha leña al fuego, leo a columnistas que escriben con espumarajos rabiosos en vez de con tinta.

Al margen de la política, La Paz es una ciudad viva, estruendosa, caótica, muy seductora para el recién llegado. Los microbuses y las furgonetas de transporte público circulan pegadas a las aceras y los copilotos se asoman por la ventanilla o se cuelgan de las puertas laterales para vocear a pleno pulmón los itinerarios y los precios. Basta con levantar la mano para que frenen en seco y te hagan un hueco en el interior atestado del vehículo. Te llevan a cualquier parte por un peso boliviano (0,10 euros). Pasan camionetas con la caja trasera abierta llena de obreros. El ayuntamiento paga a algunas personas para que se disfracen de cebras y traten de concienciar a los conductores para que respeten los pasos de cebra, pero es imposible poner orden en el tumulto de coches y las oleadas de peatones que cruzan a la brava. En la plaza San Francisco, uno de los cogollos de la ciudad, el vocerío de las furgonetas es tan fuerte que los propios voceadores -los hay por docenas- llevan orejeras para soportar su propio escándalo.

Decía Miguel Sánchez-Ostiz que las plazas y las calles de La Paz, más que lugares de paso, son lugares habitados. En las plazas y en las calles hay vendedores de helados, limpiabotas, puestos de floristas, escribanos que rellenan impresos para quienes deben hacer trámites burocráticos, caldereros, tenduchos de libros esotéricos, mantas con discos piratas, talleres de llaves, vendedores de bollos, salteñas, pollo, jugos y hojas de coca. Y cholas muy viejas que se sientan en la acera, arrebujadas en mantas, y venden tres bufandas o media docena de manzanas.

En la zona de la calle Linares están las chiflerías: las tiendas de brujería que ofrecen amuletos, sahumerios, licores de coca, ayahuascas, estatuillas, plantas medicinales, fetos momificados de llamas, inciensos, paquetes de hierbas, un batiburrillo de olor vegetal y dulzón, de plantas, hojas, cenizas, todo lo necesario para hacer ofrendas a la Pachamama (la madre tierra).

Después de los primeros relumbrones, también se nota enseguida que La Paz es una ciudad muy pobre, desastrada, superviviente. Y eso que apenas entreví desde el taxi del aeropuerto los barrios de chabolas, un gigantesco hormiguero que trepa por las laderas terrosas hasta los 4.100 metros de la megaaglomeración de El Alto, y que parecen a punto de derrumbarse sobre el centro de La Paz.

Sólo son impresiones que he sacado en 40 horas, pero de primeras parece una ciudad equilibrista, en el filo de alguna catástrofe,  amenazada por todo tipo de conflictos, pero a la vez tan viva y tan fuerte, tan orgullosa y tan empeñada en salir adelante con dignidad, que espero que todo les vaya saliendo bien.

* * *

Mañana lunes y pasado mañana martes empezarán a abrirse mis caminos bolivianos, o eso espero. Me reuniré con personas del Centro por la Promoción Minera, del Ministerio de Trabajo,  de las universidades indígenas, quizá con un antiguo líder minero que ahora es diputado del MAS (el partido de Morales), con un sacerdote navarro que lleva cuarenta años metido hasta el gaznate en los lodazales bolivianos. Espero que cunda.

La semana que viene llegará Dani, luego Josema y Laura, luego Elena. Nos juntaremos todos en alguna parte de Bolivia y seguiremos viaje.

Publicado el 30 de agosto de 2009 a las 14:15.

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Marruecos con el pulgar alzado

Archivado en: Viajes, Marruecos

"Conducimos por una llanura pedregosa, al sur de la cordillera del Atlas. Más allá de la cinta de asfalto no vemos ningún indicio humano: no hay postes, caminos, poblados. No hay nada más que un gran valle yermo, apenas delimitado por un cordón de colinas lejanas. De pronto, una figura salta desde la sombra de un montículo y se acerca a la cuneta haciendo señas con la mano.

Recogemos al chico, de 18 o 20 años, que se sube al asiento trasero del coche y permanece en silencio. Le preguntamos en francés adónde va y levanta la mano para señalar carretera adelante. Suponemos que ya nos dirá dónde quiere bajarse. ¿Y dónde vive? Por allí, dice, y apunta con el dedo a un punto del horizonte en el que no apreciamos nada más que una infinita extensión de pedruscos. Intentamos charlar un poco, chapurreando dos o tres frases en francés, pero el chico se calla rápido. Parece un poco nervioso. Hasta que reúne el coraje necesario y nos hace una pregunta. La pregunta.

¿Puedo irme con vosotros a España?

Hasta aquí llega el viaje placentero y exoticoso por Marruecos y a partir de aquí comienzan el revoltijo de tripas, el taladro de la conciencia y las excusas de consumo propio".

(Sigue aquí, en El Diario Vasco de hoy).

(Repostando en la gasolinera de Merzouga. Josema y su viejo Kadett, ya difunto, protagonizan la página de hoy del DV).

Publicado el 21 de agosto de 2009 a las 12:15.

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Groenlandia cruje

Archivado en: Viajes, Groenlandia, Reportajes

Estas son las primeras tres narraciones viajeras publicadas en el cuadernillo veraniego de El Diario Vasco: tres historias de Groenlandia. En los próximos días andaremos por Yibuti, Rusia, La Coruña, Nueva York, Noruega, Arizona, Islandia... Y así hasta el 29 de agosto. Que aproveche.

1.Groenlandia cruje

Hace cien años, los cazadores de focas de Kulusuk (Groenlandia oriental) creían que estaban solos en el mundo. Ahora, sus bisnietos adolescentes recogen las latas de aluminio que afloran con el deshielo y sueñan con marcharse a Dinamarca.

 

2.El respiradero

No nos atrevemos a decirlo pero la huida de la foca nos ha aliviado. A la espera del tiro, sentíamos una congoja que en cierta manera es un lujo: no dependemos de la carne de foca para subsistir. El inuit Georg y sus colegas cazadores parece que ya tampoco.

 

3.Vuelve Josu, el kivigtok

Los kivigtok fueron hombres y mujeres corrientes que alguna vez se adentraron en el indlansis, el terrorífico interior congelado de Groenlandia, y volvieron convertidos en seres con virtudes sobrenaturales. Conocemos a uno.

Publicado el 3 de agosto de 2009 a las 21:30.

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Buscando el norte (1999)

Archivado en: Viajes, Nordkapp, Josema

Hace justo diez años, cuando éramos jovenzuelos y tiernos, Josema y yo salimos en moto desde San Sebastián (paralelo 43) con la idea de llegar a Nordkapp (Noruega, paralelo 71, punto más septentrional de Europa). Nuestro primer viaje en moto había sido unas semanas antes: fuimos a Sangüesa y volvimos. El segundo se estiró un poco más: 11.300 kilómetros por media Europa (por Noruega hasta Nordkapp y regreso por Finlandia y los países bálticos).

En esta foto borrosa estamos a punto de empezar el viaje, el 29 de junio de 1999. En ese momento mi padre me dijo una cosa: "Si estuvieras en edad de prohibírtelo, te lo prohibiría". En el momento me supo mal, me amargó. Pero con el paso de los años cada vez aprecio más aquella frase. Mi padre, que nunca me puso pegas a nada, debía de estar lógicamente preocupado y nervioso ante la idea de que su hijo se fuera a recorrer medio continente en moto. Ahora me doy cuenta: si llegó a decirme esa frase, es que estaría verdaderamente inquieto. Pero aceptó que yo tenía libertad para hacer mis planes, por disparatados o peligrosos que le parecieran. Se guardó la inquietud para sí y no dijo nada más.

Ni mi padre ni mi madre me pusieron media pega en otras ocasiones parecidas: la primera vez que viajé por mi cuenta con una bici y una tienda de campaña sin saber ni dónde íbamos a dormir (también con Josema, con 17 años), ni cuando dejé el trabajo con 24 años para gastarme los ahorros recorriendo los sótanos del mundo. En esos años jovenzuelos tampoco pronunciaron nunca esa frase condescendiente que tanta gente nos decía a Josema y a mí, y que tanta rabia nos daba: "Sí, sí, aprovechad ahora, que dentro de unos años ya no podréis".

Han pasado diez o quince años y hasta el momento hemos podido. Ahora miramos atrás y nos damos cuenta de que hemos podido gracias a unas condiciones privilegiadas: el respeto y la confianza absoluta que nos tuvieron mis padres y los suyos, cuando acabábamos de cumplir 16 años y empezamos a hacer ciertos planes viajeros que debieron de darles ganas de prohibírnoslos. Pero no lo hicieron. Nos dejaron marchar con el saco de dormir, el camping-gas y el paquete de espaguetis, sin ningún reproche. Y en aquellos primeros viajes tan sencillos empezamos a rascar el mundo y aprendimos algunas de las lecciones más valiosas para apañarnos mal que bien en la vida.

* * *

Y, sobre todo, disfrutamos como enanos. Claro, es bastante fácil viajar con un amigo que disfruta con todo, hasta con las caídas.

* * *

(Acampada en una carretera vieja al borde del fiordo de Eid).

(Asomados sobre el fiordo de Geiranger. Se ven dos barcos de crucero blancos a la izquierda de Josema: algo así como encontrarse buques en mitad de los Alpes).

(Con los cuernos de reno en la tundra lapona).

Publicado el 1 de julio de 2009 a las 13:30.

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Navegar de verdad

Archivado en: Reportajes, Viajes, Nora, Costa vasca

En otoño hice tres viajes en velero para conocer la costa vasca desde el mar. El reportaje ("Euskal itsasertza belaontzian") aparece en la revista Nora de junio, todavía en los quioscos, con unas fotos magníficas de Santi Yániz. Mi orgullo principal es que en una de las fotos aparece mi madre, que nos acompañó en aquella taberna de Pasajes de San Pedro donde aprendimos una valiosa enseñanza del patrón Aitzol Burguete: "En caso de duda, almorzar".

Traduzco a botepronto algunas frases iniciales del reportaje:

"Para la mayoría de los vascos, la vertiente norte de la isla de Izaro es tan desconocida como la cara oculta de la Luna. ¿Cuántos han visto el peñasco de Pottorro-harri, escondido en el regazo de nuestra isla más grande? ¿Cuántos han nadado en esas aguas, entre los brincos de los peces luna? ¿Cuántos sabrían llegar a la bahía donostiarra de Murgita? ¿Y cuántos han escuchado los suspiros de esa gran boca oscura que es la Chambre d'Amour, la gruta de Anglet que cobija la leyenda de los amantes ahogados?

La costa ha sido el escenario principal de los vascos: pescadores, mercaderes, armadores, exploradores, corsarios, emigrantes. En la costa hemos construido las ciudades y los pueblos, las calzadas y las autopistas, los talleres y los casinos. 'Pero si nos vamos un poco más allá de la playa, no conocemos nada de nuestro mar', dice el patrón labortano Amaiur Alfaro".

El reportaje echa un vistazo desde el Cantábrico a las costas de Vizcaya, Guipúzcoa y Lapurdi. Y detalla algunas enseñanzas muy interesantes de los tres patrones de los veleros.

"`Hay que estar atentos a muchas señales´, explica el patrón vizcaíno Eduardo García. `Por ejemplo, podemos distinguir olas viejas y olas nuevas. La ola vieja es una ola larga, enviada por una borrasca lejana, y la frecuencia entre olas viejas indica si la mar estará más tranquila o más agitada. La ola nueva, por el contrario, es una ola corta: la ha creado una ráfaga de viento y nos indica por dónde va a soplar. También sabemos que debajo de una nube no tendremos viento, por lo que deberemos esquivarla...'.

A la altura de la playa de Barinatxe, el velero se para casi por completo. Las aguas están en calma, lisas como un espejo. '¡Escuchad!', ordena García. Sólo oímos un leve balanceo y el rumor remoto del mar.  "`¡Disfrutadlo! ¡Esto es el silencio de la vela!". Los tripulantes más hábiles se ponen al timón y dirigen el velero, poco a poco, hacia una zona de aguas más oscuras y agitadas, en busca de viento. 'Con motor se va, pero navegar, lo que se dice navegar de verdad, se hace con la pura vela' ".

Publicado el 19 de junio de 2009 a las 14:00.

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Galería de viajeros (1): Marc Roig

Archivado en: Galería de viajeros, Marc Roig, Atletismo, Blogs, David Álvarez, Viajes

Estrenamos la galería de viajeros, una sección en la que procuraré presentaros mensualmente a alguna persona cuyos viajes merezcan la pena.

Yo quería prepararlo un poco mejor, establecer algunos criterios, soltar dos o tres filosofadas viajeras, pero empiezo la sección corriendo por el andén para subirme a un tren en marcha: nuestro primer viajero, Marc Roig, debe de estar a punto de partir.

El atleta Marc ya pasó por este blog cuando nos descubrió las zapatillas fabricadas con neumáticos de camión durante su estancia en Kenia, donde trabajó de voluntario con niños de la calle y visitó algunas mecas del atletismo africano. Ahora ha decidido marcarse un interraíl de lo más curioso: durante treinta días viajará en tren por ocho países europeos para correr en nueve o diez carreras. A falta de patrocinadores, Marc peleará por los premios en metálico para costearse el viaje. Y donará el 10% de las ganancias a la organización Ex Street Children, con la que colaboró en Kenia.

 

Podremos seguir sus andanzas y animarle en el blog Re-corriendo Europa.

(ACTUALIZACIÓN: Marc acaba de conseguir un patrocinador).

* * *

Para publicar el blog en ABC le ha echado un cable David Álvarez, otro que escribe con los pies y que huele a distancia las buenas historias (perdón por mencionar pies y olor en la misma frase).

* * *

El caso de Marc nos da algunas pistas para saber cómo son nuestros viajeros favoritos. ¿Hay sugerencias sobre los criterios para escogerlos?

 

Publicado el 18 de junio de 2009 a las 08:30.

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¡Nanuk!

Archivado en: Viajes, Groenlandia

Ando escribiendo algunas historietas groenlandesas que probablemente publicaré dentro de un par de meses, y he recuperado esta anécdota que no puedo dejar de contar.

"La pieza más codiciada es el nanuk. El oso polar. Dice Lars-Peter Sterling, el director danés de la escuela local, que cuando alguien grita ¡nanuk! el pueblo se vacía en dos minutos. Las leyendas cuentan que un cirujano de Nuuk, la capital groenlandesa, escuchó el grito de alerta y dejó a un paciente con las tripas abiertas para salir corriendo a cazar el oso. Otra versión dice que fue el propio paciente quien despertó de la anestesia y salió corriendo con las tripas abiertas".

(En la foto: Pili, cazador de focas. Me montaron en su trineo durante una batida por  el mar congelado de Kulusuk).

Publicado el 17 de junio de 2009 a las 11:15.

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Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

Enlaces

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Aquel blog con ruedas:

Amigos y maestros:

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