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Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

La trainera vasca conquista Bretaña

Archivado en: Reportajes, Viajes, Bretaña, Albaola

La asociación Albaola muestra en Morbihan (Bretaña) algunas joyas de la navegación histórica vasca: réplicas de un astillero y unas chalupas balleneras del siglo XVI y una trainera del XIX.

(Foto: François Berland).

Del reportaje Boga en Bretaña, publicado el 6 de junio en El Diario Vasco (para verlo bien bonito, aquí, en pdf):

"Este viaje a través del tiempo comienza con el olfato: nos llega un aroma de bacalao, aceite y ajo. La brisa también trae ráfagas de salitre y un olor a madera densa. Luego oímos voces, choques de tablas, martillazos rítmicos. Salen de un cobertizo construido con tablas de abeto, en cuyo interior se afanan dos carpinteros vestidos con blusas de lino y pieles de cabra. Están armando las cuadernas de una chalupa ballenera, golpeando con mazas los clavos elaborados uno a uno por un herrero artesano. Otros dos carpinteros calafatean con pez las junturas de una chalupa ya terminada. Y cerca de ellos, un cocinero, ataviado con pañuelo en la cabeza, camisa de lino y chaleco de lana, menea una cazuela de barro en la que va ligando la salsa de unas tajadas de bacalao al pil pil -esas cuyo aroma nos ha atraído hasta aquí-, listas para cuando los carpinteros acaben la faena.

Estamos en un astillero vasco del siglo XVI, idéntico a los que se levantaban en las campamentos balleneros de Terranova, pero recién injertado en mayo de 2009 y en la ciudad bretona de Vannes. Sus autores: los carpinteros y navegantes de la asociación pasaitarra Albaola, empeñada en recuperar y divulgar el patrimonio marítimo vasco".

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Publicado el 10 de junio de 2009 a las 08:00.

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Los golfos de Morbihan

Archivado en: Viajes, Bretaña, Albaola

Más de mil embarcaciones tradicionales navegan estos días por el golfo de Morbihan, en Bretaña. Entre ellas, la trainera Ameriketatik con los remeros de Albaola, la asociación que preserva y difunde la historia marítima vasca.

He pasado cuatro días con ellos y acabo de volver de Bretaña, cargado de historias, fotos y ampollas. (Lecciones del remero novato: 1) al día siguiente, un remero novato no puede chocar los cinco; 2) al día siguiente, un remero novato sólo puede trabajar de pie).

Os contaré algunas historias sobre este encuentro de embarcaciones tradicionales de toda Europa, pero por ahora os dejo algunas fotos.

1. La trainera Ameriketatik sale del puerto de Vannes. El patrón es Xabier Agote, quien hace once años construyó en Estados Unidos esta réplica de una trainera del siglo XIX, de una manera completamente artesanal, pieza a pieza. Xabier demostró que el invento de la trainera fue una consecuencia del Tratado de Utrecht, toma ya. Os lo contaré. ¿Y os extraña ver una trainera con mástiles? Algunos veteranos del remo vasco suelen reírse y preguntan  a los de Albaola si llevan esos postes para colgar la ropa. Es pura ignorancia acerca del origen y la historia de la trainera, el ferrari de la costa vasca.

2. Un par de remeros en el golfo de Morbihan: Miel y Josu.

3. El cocinero de la expedición: Andoni Etxarri, alias Duinta, con sus recetas de bacalao.

 

Publicado el 22 de mayo de 2009 a las 11:00.

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Un laboratorio de navegación ecológica

Archivado en: Viajes, Le Manguier, Pasajes

El barco Le Manguier zarpó de Bastia (Córcega) el 26 de abril y espera llegar dentro de cinco  meses a Tokio "por la ruta de los hielos". Hace un par de días atracaron en Pasajes de San Juan, donde nos permitieron echar un vistazo al barco, y después seguirán por Bretaña, las islas Británicas, Escandinavia, el norte de Siberia y el estrecho de Bering, hasta Japón.

(Foto: El barco Le Manguier en Bastia, Córcega).

Le Manguier es un barco muy peculiar. En su vida anterior fue remolcador de la Marina francesa, y en 2003, cuando ya tenía 35 años, fue comprado por un grupo de marinos que lo reciclaron y lo transformaron en barco ecológico. El corso Philippe Hercher, capitán de la expedición, explicó en Pasajes que el tráfico marítimo es especialmente contaminante y que quieren probar sistemas más limpios: "Le Manguier es un laboratorio de navegación ecológica".

El invento más peculiar es un sistema de navegación mixto: el barco va a motor, pero también lleva unas velas que se despliegan cuando lo ordena un programa informático, que a su vez está conectado a un anemómetro. Si los vientos son favorables, el sistema despliega las velas. Según Hercher, así se puede ahorrar hasta un 20 o un 30% de combustible. Los consumos de los barcos son altísimos, así que ese recorte es muy sustancioso. (Le Manguier, por ejemplo, consume 30 litros de gasoil por hora a una velocidad de 9 nudos, unos 16 km/h: echadle unos 188 litros cada 100 kilómetros, cuando vuestro coche gastará treinta veces menos).

El barco también lleva paneles fotovoltaicos, sistemas eólicos y un captador solar, para alimentar los grupos electrógenos sin usar combustible. Las aguas sucias se filtran antes de devolverlas al océano. Y el casco está cubierto por una pintura ecológica: habitualmente se emplea una pintura muy tóxica para evitar que las algas y los moluscos  se adhieran a los cascos, porque frenan el avance y sobre todo afectan a la estructura, pero Le Manguier prueba otro tipo de pintura menos agresiva.

Hercher y sus tripulantes quieren experimentar estos sistemas con la esperanza de que en el futuro se puedan comercializar. El objetivo: que dentro de unos años los pesqueros sean más rentables y limpios.

La ruta también es significativa: han escogido navegar desde Europa hasta Japón por el océano Ártico para recalcar que este itinerario permanecía cerrado por el hielo casi todos los veranos y que ahora parece cada vez más accesible. La apertura de esta vía puede significar una gran ventaja para el transporte y el comercio (los propios chinos andan interesados en esa ruta septentrional para enviar sus mercancías a Europa), pero detrás se esconde el rapidídisimo deshielo del Ártico, un fenómeno muy preocupante causado por el ser humano.

Si andáis cerca de Pasajes, estáis a tiempo de echarle un vistazo al barco. Con un poco de suerte, quizá Agathe os deje ver su camarote y sus trabajos escolares: es una niña de 6 años, que junto a su hermana Léonie, de 2, también navegarán estos seis meses por el Ártico.

Si no andáis cerca, podéis asomaros a la página web y al blog de la expedición.

El jueves o el viernes, depende del tiempo, Le Manguier zarpará hacia Bretaña. Allí participarán en los encuentros de la Semana del Golfo de Mor Bihan.

Josu y yo también viajaremos a esos encuentros de embarcaciones tradicionales, la semana próxima, acompañando a la gente de la asociación Albaola. Los de Albaola llevan a Bretaña la réplica de una trainera del siglo XIX, para hacer algunas navegaciones, y montarán una pequeña estación ballenera vasca. Nosotros nos asomaremos y lo contaremos.

Publicado el 13 de mayo de 2009 a las 07:15.

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¿Qué hizo esta señora?

Archivado en: Viajes, Islandia

Con vuestros conocimientos de islandés y vuestra intuición, ¿qué diríais que hizo la señora que protagoniza este cartel?

 

Publicado el 22 de abril de 2009 a las 20:15.

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Qué será lo que tiene el delta

Archivado en: Viajes, Tarragona, Ebro, Volga, Los sótanos del mundo

Cuatro días de vacaciones felices en Tarragona. Uno de ellos, dedicado a caminar y navegar por un paisaje al que vuelvo a menudo, que me fascina y no sé muy bien por qué: el delta del Ebro. Hay algo en esa geografía de aluvión, algo improvisado, precario, equilibrista, una colonización ya larga pero siempre de prestado.

Cuando me ponga de nuevo a escribir Vespaña, tendré que pararme a pensar qué tiene el delta. Pararme y, una vez parado, pensar, como decía el maestro. Porque los viajes se piensan mejor a la vuelta, ya en casa, incluso años después.

Hasta que me pare, voy juntando pistas y grumos sobre la marcha. Ya sospeché en el inicio de los tiempos que un blog podía ser eso, un juntagrumos, la primera masa del futuro pastel.

Oskar Alegría acaba de prestarme un libro titulado Topofilia, de Yi-Fu Tuan. Quizá encuentre en él alguna explicación sobre la atracción por los deltas.

(Foto: casa de colonos en la isla de Buda, junto a la desembocadura del Ebro)

* * *

Aquella vez que pateamos varias lagunas, buscando flamencos en vano. Preguntamos a un arrocero y descubrimos que los flamencos fichan:

-¿Ésta no es la laguna de los flamencos?

-Sí, pero hoy no han venido.

Recordé aquel cartel en una playa de Phillip Island, en Australia: "Penguins are expected at 7.45 pm". Salieron del mar a la playa justo a las 7.45, y corretearon por centenares en busca de sus nidos.

* * *

Otra vez conocí a un arrocero cabreado con los señoritos de Barcelona: "Cataluña insólita, no te jode".

* * *

"Cuentan que los deltas están en crisis en todos los lugares del mundo. En el Nilo, en el Po, en el Misisipi. Como en el caso del Ebro, los ríos transportan cada vez menos sedimentos a las desembocaduras, y el mar, los mares, avanzan drásticamente. El viajero supone que su desaparición sería una gran pérdida ecológica pero, sobre todo, moral. Un delta, cualquiera, traza una completa geografía de la duda. La identidad del agua, de la luz, de los peces, de los árboles, de las tierras o de los hombres se fragmenta en mil visiones diferentes. El viajero no ha recorrido siquiera muchos de entre los más célebres. Pero aventuraría que entre los seres que habitan los deltas del mundo hay más en común que entre ellos y sus respectivos y oficiales compatriotas. Todas las vidas de los hombres de los deltas se han desarrollado en torno a un tema único: la arena movediza de las fronteras. El viajero no habla ahora de política. Sólo piensa en los hombres de Arbó, y en sus mujeres, y en sus cerrados caminos en la noche: todo frágil, todo a punto siempre de caer hacia el otro lado"

Arcadi Espada, Ebro/Orbe (Tentadero, 2007).

* * *

Algunas historias en el delta del Volga (fragmentos del libro Los sótanos del mundo):

"Nikolai, un militar empapado en vodka, bruto y cruel, requisa nuestros pasaportes y juguetea con ellos sobre las aguas del río Volga. Nos rodean diez mil kilómetros cuadrados de marismas, islotes y canales: el delta del Volga traza un laberinto vegetal tan grande como Navarra, del que nunca podremos salir sin ayuda. Y Nikolai lo sabe. Hace media hora arreglamos con él un paseo en barca hasta la desembocadura en el mar Caspio, a cambio de veinte dólares. Pero ahora flotamos en un pantano remoto, a merced de su capricho. Abre en abanico nuestros cinco pasaportes y nos desafía con una sonrisa de matón borracho: "Dadme cien dólares".

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Publicado el 18 de abril de 2009 a las 08:00.

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Alertas aéreas

Archivado en: Logomaquias, Viajes, Blogs, Allendegui

El transporte aéreo está fatal. En su regreso a Atlanta, Allendegui tuvo como azafatos a varios maoístas peruanos armados con rifles.

A principios de febrero volé a Santiago de Compostela y el asunto tampoco fue mucho mejor. El vuelo desde Bilbao se retrasó dos horas. Primero dijeron por los altavoces que la demora se debía a "causas operativas". Todos suspiramos, aliviados por el hecho de que no fueran causas de las otras. Una hora más tarde precisaron que la culpa era de "ajustes en el programa de vuelos". Un trabajador de la compañía cruzó la sala de embarque y a su walkie talkie se le escapó una confesión en voz alta que pudimos oír todos los pasajeros: "¡Joderrrr, va todo a pedo burra!". Los paneles informativos de los aeropuertos serían mucho más humanos y reconfortantes si incluyeran este tipo de explicaciones sinceras: "Vuelo 8446 a Santiago. Delayed / Pedo burra".

La azafata que nos dio la bienvenida a bordo se llamaba, para inquietud de los pasajeros aviófobos, Beatriz Fuego. Y en cuanto despegamos, el avión empezó a bailar la conga, meneado por el vendaval. El azote era persistente, de manera que la megafonía mezclaba continuamente avisos con anuncios: nos recomendaron por nuestra seguridad que permaneciéramos con el cinturón atado y que visitaramos Castilla y León. Inquieto por la nueva estrategia de publicidad intimidatoria, temeroso de que un burgalés me rompiera una pierna, y a la vez atraído por la belleza de esa tierra, la hidalguía de sus gentes y sus caldos incomparables, prometí volver a comer un bocadillo en Pancorbo este mismo año.

El que no me pude comer fue el bocadillo de pan apenas descongelado y cuatro rodajas de chorizo (s)ibérico que nos sirvió la amable Beatriz. Quería pedirle un poco más de zumo de naranja y estuve muy tentado de llamarle a voces por su apellido, para aflojar tensiones entre el pasaje y fomentar un sano espíritu de risas y camaradería.

Pero antes de que me diera tiempo, saltamos en otra oleada de turbulencias y en la parte trasera del fuselaje empezó a sonar el chillido angustioso y ascendente de una sirena. Se me ocurrieron dos opciones: nos estaban bombardeando o acababa de desprenderse la cola del avión. La diligente Beatriz corrió por un pasillo de caras pálidas y aterrorizadas, llegó a la parte trasera, desconectó aquel aullido atroz y nos explicó la tercera posibilidad, a la que no había llegado mi aprensiva imaginación: "Perdonen, con las turbulencias se han caído unos libros encima de la sirena y la han activado". Los pasajeros reímos con un evidente alivio oxidonitroso.

Cuando el avión empezó a bajar hacia Santiago, aún quedaban algunas personas asustadas por los saltos y los sustos del trayecto, de manera que Beatriz intentó calmarnos con un anuncio que terminó de aterrorizar a algunos, a pesar de que sonaba a dulce promesa de paz eterna: "¡Nos queda poco!", anunció Beatriz con una sonrisa celestial.

No entiendo las quejas constantes por las malas experiencias en los vuelos, porque las compañías lo avisan en todo momento. Si lo dicen hasta los asientos: "Es mejor vivir debajo de su coche".

Life vest

(Foto: Skoop).

Publicado el 24 de marzo de 2009 a las 09:00.

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Zapatillas de camión

Archivado en: Blogs, Marc Roig, Atletismo, Viajes, Kenia

Además de las fibras musculares y de otras claves biológicas, acabo de descubrir una razón por la que los kenianos corren que se las pelan: sus zapatillas están fabricadas con neumáticos de camión.

Marc con zapatillas de goma

Lo he descubierto gracias a Marc Roig, nuestro atleta favorito, que acaba de pasar unas semanas en Kenia. Lo explica así: "Antes habían sido unas ruedas de coche o de camión desgastadas e inútiles. Ahora, por muy poco dinero, se convierten en algo tan útil como unas sandalias. Se eliminan los deshechos, se crea un empleo y se satisface una necesidad. El hombre al que se las compré trabaja por su cuenta. Compra neumáticos viejos y, sentado bajo la sombra de un árbol, va creando zapatos. He visto algunas tiendas similares pero es mucho más común la venta de calzado de segunda mano: cuando en Europa ya no nos gusta un par (o se intuye que se está rompiendo), en Kenia se genera un negocio".

Marc es atleta (corre el maratón en 2h25') y fisioterapeuta, y ha pasado varias semanas en Kenia ayudando a una ONG. Lo que más le gusta en esta vida es que le den un bocadillo enorme al final de una carrera.

Os recomiendo que sigáis su blog, Carreras del mundo, y que dediquéis un rato especialmente a sus interesantes crónicas kenianas, en las que habla de las sorpresas de aquel país; del drama de los niños desahuciados y adictos al pegamento; de otros niños más felices que van a la escuela con zapatos y uniforme... corriendo a un ritmo de cuatro minutos por kilómetro; de la pasión keniana por el atletismo; de la cuna de los grandes fondistas mundiales...

Merece la pierna.

Publicado el 6 de marzo de 2009 a las 09:00.

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Las lecciones de Agustín

Archivado en: Viajes, Agustín Egurrola, Por qué viajar

ACTUALIZACIÓN (13/02/2009): El periodista Ramon Olasagasti me pasa varias entrevistas que hizo a Agustín Egurrola para el diario Berria. Hay una maravillosa sobre su viaje australiano: Zahartzaroaren antipodetan (pdf).  Ez al duzu euskaraz ulertzen? Pues sólo ver las fotos, sobre todo la primera, ya merece la pena.

* * *

Entre los papeles que me envió Agustín Egurrola, el hombre que después de jubilarse cruzó todos los continentes a pie o en bicicleta y que falleció la semana pasada, encuentro la fotocopia de una entrevista que le hizo Juanjo Alonso en mayo de 2005 para la revista Aire Libre. Copio aquí algunos extractos.

Viajar para rumiar. Alonso le pregunta qué busca en los viajes. "Primero, estar en contacto con la naturaleza, tranquilo, lejos de los ruidos urbanos, para pensar y reflexionar. Me gusta hacer los viajes con este motor -se señala el corazón-. También quiero revivir algo de las experiencias de los pioneros, montañeros o viajeros, de una manera mucho más humilde, por supuesto.  Por eso me gusta ir a pie o en bicicleta, para evocar a los primeros exploradores. Por ejemplo, el verano pasado en Australia, cuando se me pegaban los pantalones a las piernas por el sudor, con las moscas invadiéndome la cara, el sol, el viento azotando la inmensidad del desierto, la soledad.

"Aprecio la soledad, el silencio, la reflexión. Porque una de las mejores cosas de este modo de viajar es que tienes tiempo para rumiar pensamientos. Eso es un lujo que la mayoría de la gente no se puede permitir, porque está bombardeada por la radio, la televisión, los ruidos, la gente, las opiniones... y no hay paz para pensar adecuadamente.

"Otro valor añadido es ver cada día sitios nuevos y caras nuevas, continuamente. Es como volver a ser niño otra vez. Para un niño el tiempo es muy largo porque está pendiente de todo; todas las cosas son una novedad. Viajando así, especialmente solo, tienes que estar muy despierto, ocupado en tomar las decisiones, y el día es mucho más largo e intenso que en la vida normal. Una semana en Sheffield [donde vivía] pasa enseguida, sin consecuencias, pero cuando escribo las experiencias y las emociones que me han pasado durante una semana de viaje, veo que son mucho más ricas que en la vida cotidiana".

Vejez y ganas. "Con la edad, todo lo que haces cuesta más esfuerzo. Pero la edad sólo añade más dificultad, no es un impedimento. Yo lo llamo `el peso de los calendarios'. Hagas lo que hagas: comer, dormir, caminar o cualquier actividad, siempre llevas un peso en la espalda que al aumentar los calendarios supone más esfuerzo, y hay que adaptar el ritmo del viaje al número de calendarios que llevas a cuestas (...). No soy fuerte ni atrevido, ni mucho menos joven. Mi secreto para hacer las cosas son las ganas".

Incomprensión. "Mi hermano me dice que no me meta en líos y que deje de hacer viajes. Mis padres murieron hace tiempo sin comprender mi manera de vivir, y eso que mi padre era pelotari profesional y estaba acostumbrado a viajar por Europa jugando a pelota, pero nunca entendió mi filosofía de vida, durmiendo en el campo, viviendo con lo justo, sufriendo calores y fríos. Eran otros tiempos y no admitía que hiciera todo eso por gusto.

"Cuando llego a un pueblo donde tengo pensado pasar la noche, busco primero el sitio para dormir y luego voy al bar o me siento en un parque hasta que se hace de noche. Después, sin encender la luz, para que no me delate, voy al lugar elegido, monto la tienda y duermo tranquilamente hasta la mañana siguiente. Eso lo he hecho cientos de veces y es algo que mis padres nunca llegaron a comprender.

"Me inventé un modo de vida que en aquel entorno rural no existía. En el primer viaje que hice por Vizcaya haciendo dedo, cuando escalé el Gorbea, me hacía pasar por francés para no tener que dar explicaciones".

Sus libros. "Quiero ver publicados mis libros porque me gustaría transmitir mi visión de la vida, para intentar que la gente lleve un ritmo vital, sencillo, física y mentalmente activo y sin grandes derroches de consumismo para encontrar un equilibrio entre el progreso y el respeto por el medio ambiente".

Agustín Egurrola, su mujer Shirley, su hijo David y la burra, durante el viaje vasco de 1971

La mayor aventura. "La mayor aventura, la más memorable, fue la vuelta en burra por el País Vasco o, mejor dicho, por los territorios donde se habla el euskera. Fue en 1971, con mi mujer Shirley y mi hijo David, que cumplió un año y medio por el camino. Uno de los mejores momentos fue cuando nos cogió una tormenta de nieve en el Pirineo y tuvimos que refugiarnos en un pueblecito del lado francés, donde nos acogieron dos monjas que nos dieron techo y comida durante una semana. Quien más lo agradeció fue la burra, porque pude curarle unas rozaduras producidas por las correas de las cestas".

Consejo para las personas de su edad [yo diría que para cualquiera]: "Que salgan a caminar. Que no es demasiado tarde. No tienen que ir a dar la vuelta al mundo. Pueden ir de Burgos [donde hicieron la entrevista] a Belorado o a León, siempre será una gran experiencia. Es importante que alguna vez duerman en el campo, que vivan la experiencia de la inseguridad y la aventura. Y que se olviden del colesterol y la tensión, que haciendo ejercicio al aire libre la buena salud está asegurada".

Publicado el 12 de febrero de 2009 a las 07:00.

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Ha muerto Agustín Egurrola

Archivado en: Viajes, Agustín Egurrola

En mayo del año pasado, Josu Iztueta y yo subimos al volcán Hlidarfjell, en Islandia, para buscar en su cumbre una botella con mensaje que había dejado Agustín Egurrola cuarenta años antes, en 1968. Podéis ver el mapa del tesoro dibujado por Agustín y leer el desenlace de nuestra excursión aquí.

Estos días hemos repasado con mucha nostalgia los mapas y las cartas que nos envió Agustín, el jubilado trotamundos. Porque hemos sabido que murió el pasado 3 de febrero, en Inglaterra, a los 75 años.

Agustín recorrió todo el mundo caminando, pedaleando o viajando con un burro. Pero sus viajes más impresionantes empezaron con la jubilación: a partir de los 66 años se dedicó a cruzar continentes de punta a punta. Dormía al aire libre o en tienda de campaña. Todas las noches escribía los detalles de sus viajes, luego mecanografiaba, fotocopiaba y encuadernaba esos diarios y los regalaba a los amigos.

Con 66 años, pedaleó por Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay.

Con 70 años cruzó Canadá en bici durante tres meses.

Con 71 años cruzó Australia en bici durante seis meses.

Con 72 años viajó desde Sudáfrica hasta Egipto, a pie y en transporte público.

Con 73 años pedaleó por Turquía, Irán, Pakistán y China.

El año pasado, con 74, atravesó el centro de Europa a pie, del Adriático al Báltico.

Decía que la Antártida no, que era muy friolero.

Cada vez que hablamos de Agustín, terminamos con la misma conclusión: ya me gustaría llegar a los 75 años con esa chispa y ser capaz de hacer las cosas que hizo él con esa edad; pero, pensándolo bien, ya me gustaría a mí tener esa chispa y hacer semejantes planes... ahora mismo, con mis 32.

En septiembre recibí un paquete suyo desde Sheffield (Inglaterra, donde vivía). Además de una carta en euskera muy cariñosa, Agustín me enviaba una montaña de fotocopias de color: los minuciosos mapas de sus recorridos, apuntes en los que hablaba de la austeridad y la vida sencilla, las cubiertas de sus libros autoeditados y unas extensísimas tablas en las que recogía los datos de sus salidas por el mundo. Las tablas, que indican  año tras año el destino, el modo de viajar, el alojamiento, la comida y comentarios diversos, empiezan en 1954-57: "Outings to the hills around Markina". Luego vienen Gredos, Pirineos, Escocia, Irlanda, Islandia, Sicilia, Marruecos, Israel, Turquía, Canadá, Patagonia... Y las grandes travesías continentales a partir de la jubilación.

En una esquina de la carta, fechada el pasado 9 de septiembre, Agustín me escribió: "Ah, mañana es mi 75º cumpleaños. El año que viene quiero ir en bicicleta desde Ciudad de México hasta Canadá. Luego Europa (adjunto mapa) o Asia o África...".

El mapa de Europa aparece atravesado por una línea discontinua que sale de Cabo da Roca (el punto más occidental de Europa, en la nariz de Portugal) y llega hasta los montes Urales (el punto más oriental), pasando por los nacederos de 14 grandes ríos europeos, desde el Tajo hasta el Pechora. Esa ruta serpenteante traza el último sueño viajero de Agustín, el que ya no pudo cumplir.

* * *

En los próximos días colgaré algunos extractos de entrevistas que le hicieron a este hombre bueno, sencillo y alegre.

Publicado el 10 de febrero de 2009 a las 00:15.

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Les arrancan el clítoris y las cosen con espinas

Archivado en: Viajes, Yibuti, El testamento del chacal

Leo que hoy es el día mundial contra la mutilación genital femenina. Y me acuerdo de Sor Luisa, la monja colombiana que encontramos en una aldea de las montañas afares, en Yibuti. Llevaba seis años en el país, sin nadie que la acompañara, había dirigido la reconstrucción de un  pequeño hospital destruido durante la guerra en la aldea de Randa y dedicaba dieciocho horas diarias a atender a los habitantes de una comarca remota y paupérrima. Entre muchas otras miserias, nos habló de algunas costumbres brutales como la de la ablación:

"-A las niñas, cuando tienen entre seis y ocho años, les arrancan el clítoris y los labios mayores, y después les cosen los labios menores, para que lleguen vírgenes al matrimonio. Las cosen con las espinas de los árboles. Algunas mueren desangradas. A los niños los circuncidan con ocho años, y en algunas aldeas, cuando el joven cumple doce o trece, se lo llevan al monte para una ceremonia de iniciación: abren una raja en la corteza de un árbol para que el niño meta el pene y lo dejan allí un par de semanas, acompañado por familiares que le llevan comida... Los pobres se quedan fatal, en el hospital he visto hinchazones enormes, infecciones terribles.

La organización humanitaria católica Cáritas asegura que el 98% de las mujeres yibutíes sufre mutilaciones genitales. Por eso, emprendió una campaña junto con la Unión de Mujeres Yibutíes para luchar contra esas prácticas. El Gobierno acaba de adoptar esa campaña como parte de su política para rebajar la tasa de mortalidad femenina. Las mutilaciones matan a muchas jóvenes o dejan lesiones que producen quistes, fístulas, daños en la uretra y complicaciones muy graves en los partos. Además, hace un par de años se desveló que algunos emigrantes africanos en Europa viajaban hasta Yibuti para mutilar a sus hijas. Los imanes de Yibuti -encargados de dirigir las oraciones musulmanas- se han sumado a la campaña, recalcando que las mutilaciones no figuran en el Corán. Muchos yibutíes creen que las mutilaciones constituyen una tradición islámica y resulta difícil convencerles de lo contrario".

(...)

"En las paredes del hospital de Sor Luisa, los carteles recuerdan el artículo 333 del Código Penal de Yibuti: 'Se impondrán penas de cinco años de prisión y un millón de francos yibutíes a quien practique mutilaciones sexuales'. Estas prácticas se prohibieron en 1995, pero jamás se ha condenado a nadie. Sor Luisa sabe quién se encarga de las mutilaciones.

-Todo el mundo sabe que son algunas viejas de la tribu, pero no se las puede atrapar y demostrarlo. Por suerte, esas costumbres van cambiando, sobre todo en las poblaciones mayores. En Randa se practican menos que en las aldeas perdidas del monte. Y en la ciudad de Yibuti, muchas menos".

Son extractos del libro El testamento del chacal (Laertes, 2003).

Publicado el 6 de febrero de 2009 a las 00:00.

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Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

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