Messi es el mejor jugador del mundo y únicamente puede discutirle ese título el bello Cristiano. Lo ha ganado todo con el Barça, y siendo además pieza clave en esos triunfos. Si en Argentina no funciona es porque la propia selección albiceleste no lo hace. Con mirar las alineaciones del sesudo pelusa nos damos cuenta de sus carencias. Argentina es un retal de jugadores mediocres y viejas glorias sin ningún futuro, en el que Leo se ve perdido.
Para que un jugador triunfe debe tener socios en el campo y Messi, al que le sobran en el Barcelona, no tiene ninguno en este triste equipo que ve la repesca como el tesoro más codiciado. La batalla del Mar del Plata la ganará Diego, como siempre, porque goza de una bula divina; si Argentina gana seguirá siendo Dios y si pierde, los palos le caerán a otro, el mito es intocable. Diego se esnifó una vida volcando sus miserias en los demás y no responsabilizándose del más mínimo error.
Apuesto por Argentina y por Leo, pero o cambian el chip o esto es solo una gris etapa en el viaje hacia ninguna parte, que emprendieron cuando decidieron poner al hombre con menos juicio del país del tango a mal dirigir la selección.
¿De verdad alguien se cree que Palermo es la solución para un aspirante a campeón del mundo?
¿Por qué siempre dudamos de Puyol que lo ha dado todo por la selección?
¿Si Villa juega el sábado le acusarán también a él de no tener compromiso con la roja?
Quien tenga las respuestas que dispare
Publicado el 14 de octubre de 2009 a las 16:30.

