La 'general' cierra habiendo sido "floja"
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El presidente de la Federación de Caza de Castilla y León, Santiago Iturmendi, ha explicado hoy a EFE que la temporada, que comenzó el pasado 23 de octubre y terminó el domingo 29 de enero, no ha sido buena ni para especies como la paloma o la becada.
Una de las especies estrella de la caza menor en la Comunidad, la perdiz, había criado de una forma regular, pero "muchas de las crías se han perdido antes de la apertura de la veda".
Santiago Iturmendi ha asegurado que la liebre, que se vio perjudicada por la "atrocidad del tratamiento con veneno para los topillos, se recupera", pero tardará años en alcanzar las densidades que tenía.
Caso contrario es el conejo, que en algunas zonas presenta un exceso de población, con los consiguientes daños en cultivos y la aparición de brotes de mixomatosis.
Santiago Iturmendi se ha mostrado partidario de lcapturar conejos en zonas donde abundan para trasladarlos a otras donde tienen poca presencia.
Una temporada que "no pasará a la historia", por factores como la sequía y el añadido de determinadas prácticas agrarias que dejan "sin cobertura" a muchas especies, ha declarado el presidente.
Al respecto, ha indicado que muchas tierras se labran "en plena media veda", con lo que algunas especies se quedan sin refugio en zonas agrícolas, unido a que la sequía obliga a frecuentar más los escasos puntos de agua, donde muchos animales son presa de predadores.
Santiago Iturmendi ha recordado que aunque la caza menor ha terminado, la temporada de caza mayor continúa en Castilla y León hasta el próximo 19 de febrero.
La caza mayor tampoco atraviesa una temporada buena, con poca comida en las sierras, que obliga a algunas especies a bajar a zonas de cultivos.
La Federación había recomendado a los cotos posponer la apertura de la veda, ya que la sequía hacía más vulnerables a algunas especies, después de que la Junta de Castilla y León no aceptara retrasar la fecha de inicio de temporada.
Un 90 por ciento del territorio de Castilla y León, cerca de ocho millones y medio de hectáreas, es zona de caza y cada año son abatidas alrededor de millón y medio de piezas de caza menor y 27.000 de caza mayor.
La caza mueve unos 150 millones de euros al año en Castilla y León y genera cerca de 1.200 empleos, según datos de la Junta.
Publicado el 31 de enero de 2012 a las 14:15.

El domingo, 23 de octubre, se inició en Castilla y León la temporada de caza menor, que se prolongará hasta el último domingo del mes de enero.
La caza es una actividad de gran importancia para esta Comunidad. Más del 90% de los terrenos de Castilla y León son cinegéticos, en torno a 8,6 millones de hectáreas. Cabe destacar también el atractivo de Castilla y León para los aficionados de la caza, no sólo de nuestra tierra sino también del conjunto de España y de Europa. Esta actividad genera más de 300 millones de euros y una cifra superior a las 124.000 licencias, de las que el 40% se expiden para cazadores de otras Comunidades Autónomas. A nivel nacional, hay 430.000 afiliados y en Europa el número de licencias registradas asciende a 6.500.000.
Ante las actuales condiciones climatológicas, situación anticiclónica desde hace varios meses, caracterizada por una sequía persistente e inusual para esta época, las especies cinegéticas de caza menor se ven, en general, mermadas tanto en sus efectivos como en sus facultades: las perdices aguantan uno o dos vuelos como mucho, las liebres están esqueléticas, hay especies que no han mudado, etc. Por ello, un gran número de cotos, haciendo un ejercicio de responsabilidad y conciencia medio ambiental, han decidido retrasar el inicio de la temporada hasta que esté avanzado el mes de noviembre y el tiempo permita la recuperación de los animales.
En algunas publicaciones anteriores he reflexionado sobre la necesidad de estudiar en profanidad los cambios en los ciclos de nos animales y la adaptación a ellos de las ordenes de veda y los periodos hábiles de caza. Todos, incluida la Administración deberíamos plantearnos esta necesidad y abordar soluciones y actuaciones conjuntas, por ejemplos en casos como el de este año. Está muy bien que seamos los cazadores los que decidamos si en nuestro coto se aplaza el inicio de ‘la general’ o no, así como establecer los cupos diarios. Aún así creo que la Administración debería tener un papel más activo, pues, como en todos los sitios cuecen habas, en el gremio cinegético hay también muchos escopeteros de gatillo flojo a los que no les importa esquilmar un coto del que no saben si al año siguiente renovarán el alquiler o no.
La Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León se ha limitado a “recomendar a los cazadores que adopten las medidas oportunas en beneficio de las especies cinegéticas de nuestra Comunidad”. Además, recuerda “que se tenga en cuenta que la mayoría de los terrenos en los que la caza menor se practica son cotos privados, y que la posibilidad de esta actividad es esperada por gran cantidad de aficionados. Por todo ello, retrasar unas semanas la práctica de la caza hasta que se estabilice la situación climatológica mejorará las expectativas y permitirá a los aficionados disfrutar de esta actividad en mejores condiciones”.
La termporada de caza 2009-2010 no pasará a la historia por haber sido buena, es más, de hacerlo por algo será por la escasez de perdiz tanto avistada como abatida. La mayor parte de los cotos de Castilla y León han centrado su actividad en el conejo y la paloma para entretener las jornadas dominicales. Da igual con quién hables, la conclusión es la misma: probablemente ésta haya sido la peor temporada cinegética de caza menos en muchos años. Lo ha sido desde dos aspectos bien distintos, tanto por el nefasto número de capturas de perdices como por el descenso de cazadores en el monte, aburridos de recorrer los cotos sin poder llevarse al morral una 'patirroja'.
De la liebre mejor no hablar, utilizando la famosa frase de don Sabino Fernández-Campos durante el intento de golpe de estado del 23 F en referencia al general Armada, "ni está ni se la espera". Algunos albergan la esperanza de una pronta recuperación, pero la realidad es que "los brotes verdes" referidos a la liebre aún no aparecen.