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Blog de José Juan Taboada

De caza

¿Molestos los agricultores?, de Santiago Iturmendi

Archivado en: Santiago Iturmendi, presidente de la Federación de Caza de Castilla y León

Bueno, para ser consecuentes, ¡molestos UPA-COAG o Asaja! ¿Con quién? Con nosotros los cazadores en general y particularmente con la Federación de Caza de Castilla y León y con su Presidente, a raíz de los últimos artículos donde expresamos nuestra opinión sobre la gravísima crisis que atraviesa el agro español sin excepción y que está haciendo que nuestro medio ambiente pierda muchas especies antaño abundantes en parte por culpa de una agricultura demasiado beligerante y casi siempre intolerante con toda propuesta que no signifique aumentar la producción de su cosecha.

Esta Federación y su Presidente están informados, y muy bien, sobre los productos que se utilizan como pesticidas en el campo y de los efectos que estos producen en las especies silvestres. La Fundación para el Estudio y la Defensa de la Naturaleza y la Caza (Fedenca) viene realizando anualmente estudios a nivel nacional que ya han denunciado insecticidas letales para la perdiz aunque legales como el Imidacloprid, o fungicidas como el Tiram.

Parece mentira que estos dos productos tan dañinos estén autorizados en Europa y en España, lo que nos hace sospechar que priman más los intereses comerciales que los medioambientales. A todo esto ¿qué hacen los sedicentes custodios y defensores de la naturaleza, además de denunciar nuestras órdenes de caza?

Acabamos de sobrevivir a las últimas previsiones catastrofistas relacionadas con el mundo Maya, que tal vez sólo están mal interpretadas. Puede que ese holocausto, en caso de no remediarlo, no sea el rápido desastre bíblico de terremotos y fuego caído del cielo; es más fácil que sean nuestra propia estulticia y egoísmo los que terminen con nuestra especie como ya está acabando con los demás seres vivos del planeta.

Miren ustedes: los cazadores no somos responsables de la desaparición de especies, y en el mundo cada vez son más las voces que reconocen este hecho. Las especies objeto de caza, precisamente gracias a la dedicación y recursos de muchos cazadores, tienen muchas veces oportunidades de salir adelante por el hecho de ser más rentable la actividad cinegética que la actividad agrícola en algunos territorios.

Que no nos engañen. Nuestras aguas están terriblemente contaminadas por metales pesados, nitratos y azufres. Los cereales, frutales, huertas, están tratados y curados con fungicidas, pesticidas, plaguicidas (legales y no legales). Y son tantos y tan variados los tratamientos que reciben nuestros alimentos que ya es muy difícil poder adquirir productos con un tratamiento realmente ecológico. Y mientras tanto, se orienta a la sociedad a buscar culpables en aquellos que lo único que pretenden es seguir utilizando la naturaleza y sus seres de una manera sostenible.

Los cazadores avanzamos cada día más en preparación y conocimiento del Medio, y observamos cuanto ocurre a nuestro alrededor siendo cada vez más críticos con nuestras propias gestiones y ordenamientos en materia cinegética. Denunciamos los planes cinegéticos que poco contribuyen al desarrollo de nuestros acotados, y que muchas veces constituyen meros formalismos para recaudar dinero de los cazadores sin evitar que todo se esté yendo al traste por culpa de unos y otros.

Epidemias soportadas por conejos o liebres; semillas tratadas con insecticidas letales que diezman a nuestras aves; eliminación de setos y linderas; exigencias en la identificación de parcelas que obligan a laborearlas en época critica para la reproducción; usurpación de cañadas y vías pecuarias, borradas del mapa por el arado; arroyos y manantiales cegados y eliminados. No pararíamos de contar los atentados gravísimos que se producen contra el patrimonio de todos, no sólo de los siempre sufridos agricultores.

El campo soporta demasiado. Es difícil distinguir qué problema es más urgente solucionar. Este año, la perdiz roja ha disparado todas las alarmas. Ante este hecho, anunciado desde tiempo atrás, unos y otros hemos ido tirando como podemos: dejamos de cazar en los cotos que gestionamos, reducimos jornadas, pero las perdices siguen desapareciendo. ¿Qué pasa? ¡Pues que visitamos al doctor cuando el paciente ya está difunto y por muchas medicinas que le apliquemos ya no hay remedio. Pregunta un diputado del PP a nuestro Congreso de los Diputados el pasado mes sobre el estado de nuestras patirrojas, y la pregunta se queda en el aire, ¿será por no merecer respuesta?, ¿será por falta de interés?, el caso es que nuestras perdices se encuentran en una situación límite, cerca de la espiral del no retorno.

También debemos entonar el “mea culpa” desde nuestro colectivo. No comprenderemos jamás ese desafecto de algunos cazadores por nuestros recursos. Todos los renovables y más los cinegéticos son una fuente de incalculable valor sobre todo para el medio rural. Debemos olvidarnos de la idea de que la caza es gratis; nacidos, casados o residentes se arrogan de potestades y derechos (no deberes) sobre la caza que imposibilitan la gestión y desarrollan en ocasiones una mal medida ansia de posesión y uso de todos los aprovechamientos sin valorar su justiprecio. Las cosas tienen que cambiar para mejorar las acciones y el justo reparto de las cargas, pero el pequeño coto de caza de un término municipal no puede proteger como debiera a una población animal. Se tiene que intervenir en unidades de gestión territoriales más amplias que doten de recursos y medios a sus gestores.

Tal y como se realiza la gestión, en muchos cotos de caza se está eliminando para siempre al cazador que no tiene la suerte de haber nacido en un pueblo. Se impide así la entrada a personas no residentes a no ser que paguen desorbitadas sumas por la tarjeta correspondiente. Esto hace que los que nutrían con sus caudales y posibilitaban la explotación del coto en momentos como los actuales de grave crisis económica, se retiren de la caza. La menor siempre ha tenido este carácter social que los años de bonanza han convertido en artículo de lujo, y estos cazadores, la mayoría urbanos abandonan masivamente el ejercicio venatorio, y esto implica la pérdida de rentabilidad para el agricultor y que este actúe sin el mimo requerido en la protección de las especies en los usos agrícolas.

Cazadores y agricultores no somos adversarios. Todos navegamos en el mismo barco aunque el barco navegue por aguas negras. Lo que necesita nuestra naturaleza es más dedicación y que podamos dejar a nuestros hijos un patrimonio no solo material, también de ética, tradición en usos y aprovechamientos tradicionales, para que sientan y obtengan las mismas sensaciones y beneficios que nosotros sus padres hemos disfrutado.

Publicado el 17 de enero de 2013 a las 17:00.

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La caza: presente y futuro

Archivado en: Caza, Santiago Iturmendi, Relevo generacional

Hace unas semanas asistí a la firma de un convenio de colaboración entre la Consejería de Medio Ambiente y la Federación de Caza de Castilla y León. Durante el acto, en el que además de la consejera estaba el presidente de la Federación, Santiago Iturmendi, se abordaron diferentes aspectos y problemas por los que atraviesa el sector cinegético en la Comunidad.

Iturmendi dio a conocer un dato preocupante “en la actualidad son 126.000 las licencias expedidas en la Región. Castilla y León cuenta con 25.000 cazadores menos en los últimos 10 años”, un descenso que achacó a la falta de relevo generacional así como a la "demagogia" política, especialmente ante la entrada en vigor del nuevo reglamento de armas en España, que supondrá que 200.000 ejemplares sean consideradas ilegales.

Según el presidente de la Federación de Caza en la actualidad "se instruye a los jóvenes a divertirse de otra forma", generándose cierta "animadversión" hacia la caza, muchos jóvenes defienden la naturaleza sin conocerla, lo que ha definido como "la cultura de Bambi" que se enseña en los colegios. "La caza es necesaria y la muerte en la naturaleza es consustancial al ser vivo".

Imagen de una protesta organizada por 'Igualdad Animal'Actividades como la caza sufren una presión social injustificada, fruto de la demagogia barata en la defensa del medio ambiente, por lo que esta actividad vive uno de sus peores momentos, “nos atacan desde todos los frentes", decía Santiago Iturmendi. Sin embargo, prestigiosos naturalistas, como en su día Félix Rodríguez de la Fuente, defienden la necesidad de la caza para mantener el equilibrio natural y por ser esta actividad generadora de importantes ingresos en zonas rurales deprimidas económicamente.

Gracias al convenio firmado entre la Junta y la Federación de caza, esta última diseñará y pondrá en práctica un programa de formación técnica ‘Cazador por un día’, destinado a niños de entre 7 y 12 años. “Vamos a ir a los colegios a decir a los niños que la caza es necesaria”, explicó el presidente de los cazadores castellanoleoneses. El periodo de vigencia del convenio finalizará en diciembre de 2012 y el presupuesto de las actuaciones previstas asciende a 303.000 euros, detalló la consejera de Medio Ambiente, que destacó la caza como “una de las actividades más importantes dentro del desarrollo rural” y destacó la implicación de los cazadores en el trabajo de recuperación de las especies.

El presidente de la Federación manifestó asimismo que el nuevo reglamento de armas de España, que prohibirá la práctica a menores de 18 años, repercutirá en el relevo generacional. Esta nueva normativa, "mucho menos flexible que la europea", supondrá además que 200.000 armas pasarán a ser ilegales, lo que según dijo conllevará la "pérdida de empleo".

El Presidente de la Federación declaró que en estos momentos la caza se encuentra es el momento más difícil de su historia, como consecuencia de normativas estatales que viene creando en estos últimos años una serie de injusticias que en otros sectores serían de alarma social.

"Aquellos que tratan de ningunear la caza con dosis de ignorancia y demagogia deben saber que es necesaria para el equilibrio ecológico", apostilló.

Iturmendi dijo que Castilla y León es la mejor comunidad de España en oferta cinegética. En caza menor somos la región con mayor presencia de codornices y la de perdices de más calidad y bravura y una de las mejores en becada. Con respecto a la mayor dijo que tenemos las mejores y mayores poblaciones de corzo, unas densidades muy destacadas y al alza en jabalí, los mejores machos monteses, los mejores trofeos de ciervo en libertad y una especie singular y única como el lobo.

Nuestras Reservas son también, además de maravillas de las naturaleza a las que los cazadores contribuyen de forma singular en su conservación gracias a la inyección económica de la caza regulada, representativas fundamentalmente por la calidad de sus trofeos.

El 90 por ciento del territorio de Castilla y León, unos 8,6 millones de hectáreas, es cinegético, con 44 especies cazables, la mayoría de caza menor, y unas 126.000 licencias de caza.

En el mismo acto se presentó el Manual de Buenas Prácticas Cinegéticas en Castilla y León, editado por la Fundación Patrimonio Natural, con el objetivo de trasmitir a los gestores y titulares cinegéticos una visión global de la situación de la caza en la Comunidad y analizar aspectos como las repoblaciones, uso de fitosanitarios, el agua para la caza, el control de capturas, los censos cinegéticos, medidas de compatibilización, las plantaciones como mejora del hábitat, etc.

 

Publicado el 31 de enero de 2011 a las 20:15.

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José Juan Taboada

José Juan Taboada

Nací en Salamanca en 1970 y me crié en Extremadura en el seno de una familia en la que nadie en absoluto cazaba. Pese a ello, me inculcaron el amor y respeto por la naturaleza y el mundo rural del que procedo. Viví en Villanueva de la Serena (Badajoz) hasta el verano de 1988, momento en el que me trasladaron a Valladolid. En la actualidad soy director de Castilla y León y de Valladolid del Grupo de Comunicación Gente.

Amante de la caza, pero sobre todo del tiro certero en justa lid. Me gusta cazar solamente lo que me voy a comer, en compañía o en soledad. Un día de caza es un día agradable de paseo por el monte, el páramo o la ribera, o bien un día que comienza con unas migas para, tras unas horas de quietud y silencio en el puesto, terminar con una fraternal comida con un buen guiso casero. Magnífico día si hay abate pero, si no ha sido así, la jornada no habrá desmerecido porque eso habrá querido decir que los animales han sido más listos o rápidos que uno mismo.

El blog pretende ser una zona de intercambio de conocimientos cinegéticos, así como de opiniones relacionadas con el mundo de la caza, abarcando todas las modalidades: caza menor, caza mayor, con galgos, cetrería, con arco y caza internacional, sin olvidar todo el mundo que rodea a esta actividad considerada deporte para algunos y entretenimiento para otros. Intentamos crear un espacio para conocer también los últimos avances en productos y materiales relacionados con las artes cinegéticas.

 

Enlaces

Revisión de estilo hecha por VERBA BONA

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