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Blog de Javier Memba

El insolidario

El metraje encontrado

Archivado en: Inéditos cine, el metraje encontrado

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El "metraje encontrado", que se ha ido a llamar al found footage descrito por la crítica estadounidense, es uno de los géneros que más placer cinéfilo me procuran de un tiempo a esta parte. Puesto a sacar mis primeras conclusiones sobre estas cintas, apuntaré que en sus ejemplos señeros -El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999), Paranormal Activity (Oren Peli, 2007), Monstruoso (Matt Reeves, 2008)...- representan la mesura frente al despropósito en que ha caído el cine fantástico en general -y el de terror en particular- mediante el abuso de los prodigios que procuran los efectos digitales y el execrable gore, que ha acabado por hacer una parodia de tantas atrocidades cuya mera insinuación nos hacía temblar antaño. Me explico:

El metraje encontrado son aquellas películas que aparentan ser el hallazgo de las grabaciones videográficas -raramente filmaciones- que restan de una historia tan brutal que no quedo con vida ni el apuntador para contarla. Fueron otros los que encontraron el material fortuitamente, tal y como lo dejaron cuando murieron en el intento quienes lo grabaron. Y se supone que, aquellos que recogieron los VHS de la película homónima (VV. AA., 2012), la cámara de seguridad de la vivienda de la saga de Paranormal Activity o el disco duro que aparece flotando en un río de África en Proyecto dinosaurio (Sid Bennett, 2012), lo exhiben a los espectadores tal y como quedó el material cuando los acontecimientos se dispararon. Estamos por tanto ante un afán de contar la historia sin artificios tan grande como el que aguijoneaba a Lars von Trier, Thomas Vinterberg y sus acólitos de Dogma 95.

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Publicado el 12 de diciembre de 2017 a las 12:00.

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Una exégesis de "Drácula"

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre Los poderes de la oscuridad

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Los poderes de la oscuridad de Bram Stoker y Valdimar Ásmundsson, publicada recientemente por B, es y no es una edición crítica de Drácula, la celebrada novela de Stoker dada a la estampa por Archibald Constable en 1897. En puridad, se trata de la primera traducción al islandés de Drácula. Pero Ásmundsson, a cuyo cargo estuvo, la parafraseó hasta el punto de hacer una nueva versión del clásico de Stoker, "más corta, más oscura y más erótica" que el original. No faltan, entre las diferencias con el modelo, nuevos personajes y todo ello, según sostiene en el prefacio Dacre Stoker -biznieto de un hermano de Bram-, bajo los auspicios de su antepasado.

Publicada por entregas a partir del trece de enero de 1900 en el Fjallkonan, un periódico de Reikiavik del que era editor el propio Valdimar -en cuyo nombre resuena inexorable el del señor Valdemar de Poe y el de Waldemar Young, uno de los grandes guionistas del ciclo de terror de la Universal-, fue editada como libro en esta misma ciudad en 1901 bajo el título de Makt Myrkranna (Los poderes de la oscuridad). Sin embargo, la paráfrasis de Valdimar -que también demuestra ser una excelente exégesis del original-, sólo aparecía citada como una traducción abreviada en la bibliografía más rigurosa de los textos canónicos concernientes a Drácula. A buen seguro que el secular aislamiento de Islandia respecto al resto de Europa y por ende del mundo -recuérdese que no se independizó de Dinamarca hasta 1944- contribuyó al ostracismo al que se condenó a la traducción durante más de un siglo. Lo cierto es que nadie la recordaba cuando, hace ahora tres años, fue descubierta por el investigador Hans Corneel de Roos.

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Publicado el 3 de diciembre de 2017 a las 23:45.

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Una antología de Valdemar (II)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Felices pesadillas"

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(viene del asiento del 12 de octubre de 2017)

La muerta enamorada (1836), de Théophile Gautier, es un relato romántico canónico. Su propio título lo deja bien a las claras. Pero rezuma un anticlericalismo que ha venido a recordarme la eterna pendencia con el papismo de los góticos ingleses: Ann Radcliffe, Matthew G. Lewis... Clarimonda, su protagonista, además de una vampira singular -se vale de una aguja de oro para la extracción de la sangre de sus víctimas-, parece ser un súcubo que tienta a Romuald el día que va a ser ordenado sacerdote. Que sea un Romuald ya viejo quien cuanta la historia como un asunto de su juventud a un joven cura es un procedimiento que me seduce.

 

Ya en su nueva parroquia, Romuald es requerido para dar una extremaunción. Cuando acude al lugar donde se le llama, la dama, a la que debía bendecir con el último sacramento, no es otra que Clarimonda. Prendado de su belleza y creyéndola cadáver, la besa en los labios. Al punto, la muerta enamorada resucita. Es el comienzo de un apasionado amor que se desarrolla en las noches de Romuald, cuando mediante oscuros prodigios se convierte en el amante de Clarimonda en Venecia. La sombría experiencia del joven no se le pasa por alto al abad Serapione, uno de los superiores del Romuald, a quien advierte que está jugándose la salvación de su alma. Como el joven cura insiste en su nefasto amor -que sí parece cierto- a Serapione no le queda más remedio que mostrarle la tumba donde yacen desde hace mucho tiempo los restos de Clarimonda, quien -en efecto- resulta ser un súcubo de Belcebú.

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Publicado el 28 de noviembre de 2017 a las 12:15.

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Recordando a Karin Dor

Archivado en: Inéditos cine, Karin Dor

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He acusado el reciente óbito de Karin Dor como algo muy íntimo y lejano. Íntimo porque fue la primera chica Bond que me encendió, en la medida que puede encenderse un niño de ocho o nueve años, la edad que yo tenía cuando la admiré en su creación de Helga Brandt de Sólo se vive dos veces (Lewis Gilbert, 1967); lejano porque, sobre esa primera imagen que apuntaba a una incipiente lubricidad, quizás prevalezca la de la chica de tantos eurowesterns de Harald Reinl, su marido en aquellos años (1954-1968). Más candoroso e igualmente emotivo que el de Helga Brandt, es el recuerdo de Ribanna, la chica apache de Winnetou (Pierre Brice) en La carabina de plata (1964), la Cora Munroe de El último Mohicano (1966) o la Mabel Kingley de El valle de los héroes (1968), todas ellas dirigidas por Reinl. La serie de adaptaciones de Edgar Wallace, también realizadas por Reinl y a menudo protagonizadas por su mujer, se me escapa. Empero sé que son dignas del mayor encomio y que contribuyeron a elevar a Karin al parnaso del programa doble en sesión continua, ese altar de mi mitología personal, en el que guardo su doble recuerdo.

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Publicado el 20 de noviembre de 2017 a las 23:00.

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Humanos y androides

Archivado en: Inéditos cine, "Blade Runner 2049"

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            Una concatenación de circunstancias me había impedido escribir sobre ello hasta ahora, pero di cuenta de Blade Runner 2049 en la última fiesta del cine. Hace un mes aproximadamente. Fue una proyección placentera y vengo a elogiar aquí esta sobresaliente continuación de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) sin ambages. Mi entusiasmo con una de las pocas segundas partes dignas del original de toda esa serie de secuelas, sagas, remakes, precuelas, reinicios y demás evidencias del agotamiento del cine comercial de nuestro tiempo no tiene fisuras.

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Publicado el 13 de noviembre de 2017 a las 00:30.

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Una antología de Valdemar (I)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Felices pesadillas"

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Como buen amante del cuento de miedo que soy, empiezan a ser numerosas las selecciones que he tenido oportunidad de leer: las de Rafael Llopis -Los Mitos de Cthulhu (1969), Antología de cuentos de terror (1981)-, las de la Editorial Valdemar – Cthulhu, una celebración de los mitos (2001), Maestros del horror de Arkham House (2007)-, Los hombres lobo (1993), al cuidado de Juan Antonio Molina Foix, o El sudario de hierro y otros cuentos góticos, compilados por Roberto Cueto para la colección Infernaliana de la excelsa y efímera Celeste Ediciones. Por no hablar de las diversas selecciones de los grandes autores -Poe, Lovecraft, Machen…- a los que suele editarse en selecciones de cuentos. No en vano fueron cuentistas antes que novelistas. El cuento es el vehículo ideal para el espanto, como la novela lo es para la aventura, la psicología o el romance.

 

De Felices pesadillas, la selección de Valdemar cuya lectura me ha ocupado estos últimos días, lo primero que me ha llamado la atención ha sido su cronología, que permite trazar un recorrido por el género desde sus orígenes hasta nuestros días. Nada más lógico que empezar las cosas por el principio. Pero que los títulos publicados por la editorial en sus quince primeros años de actividad (1987-2003) ya les permitieran presentar todo un compendio del género a través de sus mejores ejemplos, es la evidencia de la decidida apuesta de la casa por el cuento de miedo. El Club Diógenes, junto con Gótica la colección que incluyó en sus distintos números a la mayoría de los autores recopilados en este delicioso tocho (982 páginas), inició su singladura cuando también lo hizo El ojo sin párpado, la apuesta de Siruela por estos mismos horrores. Pero los cuarenta y ocho números que publicó esta última en sus seis años de vida (1987-1993) se quedan en muy poco frente a los doscientos de El Club Diógenes en sus tres primeros lustros.

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Publicado el 12 de octubre de 2017 a las 18:45.

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La nueva entrega de Blake y Mortimer (y II)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Las aventuras de Blake y Mortimer, sobre "El testamento de William S."

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            (Viene del asiento anterior)

            Así como la textura de los dibujos de Jacobs se perdió inexorablemente en la prolongación de la serie, la densidad de los bocadillos de los discípulos no desmerece, ni en extensión ni en altura intelectual, a los del maestro. En ambos casos son tan enjundiosos y extensos que sólo por ello las aventuras de Blake y Mortimer merecerían ese término de "novela gráfica", que parece referirse a las historietas más elevadas.

 

Tanto es así que el William S. aludido en este nuevo título no es otro que Shakespeare. Sí señor, la eterna especulación sobre la autoría de su obra da pie a Sente a urdir una trama en torno a dos sociedades. Por un lado, están los stratfordianos. Como bien puede deducirse de su nombre, tomado del de Stratford-on-Avon -solar natal de Shakespeare- son los defensores a ultranza de la autoría de todas las obras que se le atribuyen al Bardo. Frente a ellos se yerguen los oxfordianos, quienes lo ponen en duda. A mediados del siglo XIX, la rivalidad entre ambas sociedades llevó a algunos de sus miembros a enfrentarse en duelo. El conflicto tomó tales dimensiones que llevó a un tal Lord Sandfield a donar una cuantiosa cantidad a aquellos que aportasen la prueba definitiva en el plazo de una centuria.

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Publicado el 11 de septiembre de 2017 a las 01:00.

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La nueva entrega de Blake y Mortimer (I)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Las aventuras de Blake y Mortimer, sobre "El testamento de William S."

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            Después de varios meses entregado a los álbumes de los Humanoides Asociados -El Incal de Alejandro Jodorowsky y Moebius, Antes del Incal, también de Jodorowsky como guionista y con Zoran Janjetoc como dibujante-, lecturas a las que también cabría añadir Los tecnopadres, igualmente de Jodorowsky y Janjetoc, mi regreso a la Línea Clara con la última entrega de las aventuras de Blake y Mortimer se me ha hecho tan grata como debió de serlo el regreso a casa del hijo pródigo. Y ha sido tan placentera la vuelta a los dibujos joviales y apacibles de la escuela belga, tras la deriva por el cómic alucinado de la francesa, que me lleva a concluir que mi baremo para medir el cómic es diferente al del resto de las manifestaciones artísticas y culturales, que prefiero malditas, heterodoxas y alucinadas.

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Publicado el 7 de septiembre de 2017 a las 15:15.

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La calle de King Crimson

Archivado en: Miscelánea

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Esta vez sí. Al cabo, hace un par de semanas, en mi última visita a Formentera, di con la calle que Els Pujols dedica a King Crimson, la banda del gran Robert Fripp. No es otra que el pasaje de la farmacia que va desde el restaurante S' avadarero, en la avenida Miramar, hasta la cafetería Espardell. Una pequeña vía que me era conocida desde mis primeras vacaciones en la isla. Pero que ahora, con el nuevo nombre -en realidad data de 2009- ha cobrado una nueva dimensión.

 

Como vengo a dejar constancia en la imagen que ilustra estas líneas, apenas volví a ella, me faltó tiempo para rendir el tributo correspondiente a la formación que elevó la isla a los altares de mi mitología personal. Supe por primera vez de Formentera en aquellos recitados de las regiones españolas en el colegio, cuando las Islas Baleares eran Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera. Mas la pitiusa menor empezó a contar para mí en el primer corte del Islands (1971), cuarto álbum del Rey Carmesí, vieja denominación de Belcebú con la que fue a llamar a su banda el infatigable Fripp. Formentera Lady, era el inequívoco título de aquella canción. Su letra hablaba de extrañas hierbas, acantilados, atardeceres y una payesa que bailaba para el intérprete del tema.

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Publicado el 22 de agosto de 2017 a las 21:30.

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El mar de Aral

Archivado en: Ficciones

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            "Nunca cometían errores", rezaba el mensaje, sin nombre, pero con fecha (11 de agosto de 1964), que encontraste en una botella. Extraño recipiente para asomar entre la arena del desierto cuando se levantó el camello. Insólito: tenía trazas de ser la llamada de socorro de un náufrago. Por un momento te hizo pensar en cierta teoría, según la cual los desiertos serían mares desecados. Y de ella fuiste a rememorar el título de aquella novela del 63 de Aleksandr Solzhenitsyn: Nunca cometemos errores.

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Publicado el 6 de agosto de 2017 a las 07:30.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con casi cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

 

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

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