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Blog de Javier Memba

El insolidario

Tres entregas anteriores de los amigos del Centaur Club

Archivado en: Cuaderno de lecturas, las aventuras de Blake y Mortimer, sobre "Los sarcófagos del 6º continente" y "El santuario de Gondwana"

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El interés de los sucesores de Jacobs por situar sus tramas en la época en que el maestro concibió las primeras aventuras de la pareja es más que notable. Así, el primer tomo de Los sarcófagos del 6º continente (2004), con guión de Yves Sente y dibujos de André Juillard, se abre con una intriga en torno al emperador Açoka situada en 1958. Es éste un extraño personaje. Después de llevar muerto más de dos mil años, resucita para llamar a la rebelión contra los ingleses a los distintos señores de la India. Entre sus prodigios destaca una guardia de fabulosos monos. Cuando se nos presenta, está en colaboración con el mayor Voritch, de La maquinación Voronov. El soviético y el paladín hindú tienen un enemigo común: Philip Mortimer…

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Publicado el 13 de mayo de 2015 a las 14:30.

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La noche de la iguana y otros relatos de Tennessee Williams

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "La noche de la iguana"

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                   Cautivado por cintas como Baby Doll (Elia Kazan, 1956) o Dulce pájaro de juventud (Richard Brooks, 1962), mis favoritas de cuantas se basan en piezas de Tennessee Williams, leí con sumo interés La noche de la iguana y otros relatos en noviembre de 2000. Bajo aquel título se reunió, en el número V de la colección Clásicos Modernos de Alba Editorial, una excelente selección de las narraciones del dramaturgo estadounidense. Mucho menos conocidas que sus piezas teatrales, son excelsas igualmente. Escritas entre 1928 y 1978, suponen una auténtica panorámica por la narrativa del gran Tennessee.

                   Se impone empezar apuntando que el relato que da título a esta colección poco tiene que ver con la película homónima de John Huston del 64, sólo en cierto sentido inspirada en él. El protagonista del original de Williams es una puritana estadounidense, varada en un hotel de México, el Costa Verde. Se debate entre el amor y el odio que le inspiran una pareja de artistas, probablemente homosexuales, alojados en la misma casa. En las primeras líneas, creí que su trasunto cinematográfico era Judith Fellowes (Grayson Hall), la capitana de la excursión norteamericana que nos presenta Huston. Pero en realidad es Hannah Jelkes, la mujer triste y religiosa que interpreta Deborah Kerr. Me quedo con la Miss Jelkes de Huston por el encanto de Deborah Kerr. Por lo demás, el revendo Lawrence Shannon, Maxine Faulk y Charlotte Goodall; es decir, los personajes incorporados por Richard Burton, Ava Gardner y Sue Lyon, respectivamente, no aparecen.

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Publicado el 11 de mayo de 2015 a las 19:00.

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El diablo en el cuerpo

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El diablo en el cuerpo"

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                   Pese a que las ficciones suelan referirse a sus aspectos más sublimes, el amor puede llegar a ser tan miserable como el resto de los sentimientos. Ese amor infausto, mezquino como la actividad política en su conjunto, tiene uno de sus mejores ejemplos en El diablo en el cuerpo (1947), una de las dos únicas novelas escritas por Raymond Radiguet. He de reconocer que yo descubrí esta historia por la adaptación cinematográfica de Claude Autant-Lara. Me dejó tan gratamente impresionado que, apenas di con el relato original en una edición española, me hice con él. Fue en la feria del libro de Madrid en 2002 y lo leí con avidez. Lo que sigue son las notas que tomé entonces:

                   Inteligentes hasta en el texto donde se las comenta en la contraportada, como allí se dice, estas páginas constituyen una tardía novela de amor cuando ya parecen haberse dejado de estilar las ficciones dedicadas a las pasiones surgidas entre los aristócratas o entre las burguesas y los militares. Pero lejos de romanticismo sensiblero, esta obra maestra nos presenta el amor desde sus aspectos más miserables. Tal vez sea eso lo más sorprendente: aunque el narrador -y el autor- casi es un niño cuando descubre el sentimiento, ya es capaz de analizarlo con la lucidez y el acierto de un seductor veterano. Así, abundan en el texto frases de una lucidez asombrosa. Tal es el caso de esa que reza al final del segundo párrafo de la pág. 28: "La felicidad es egoísta".

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Publicado el 5 de mayo de 2015 a las 16:30.

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La Onda Septimus

Archivado en: Cuaderno de lecturas, las aventuras de Blake y Mortimer, sobre "La onda Septimus"

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            El pasado otoño, durante un encuentro mantenido con sus lectores dentro de la última edición de Getafe Negro, Jo Nesbø confesó haber leído antes a los imitadores de Raymond Chandler que al propio Chandler. Acudí a la cita por razones de trabajo. No me interesan ni Nesbø ni la novela negra en su conjunto. Sin embargo, aquella paradoja -tan significativa respecto al desmesurado auge del relato criminal al que asistimos- me llamó la atención sobremanera.

            En algunos aspectos, algo muy semejante podrían decir quienes hayan descubierto las aventuras de Blake y Mortimer en las entregas de los últimos diecinueve años. Frente a las ocho escritas y dibujadas por el gran Edgar P. Jacobs, publicadas en doce álbumes entre 1946 y 1970, ya son nueve las debidas a distintos dibujantes y guionistas. Admiradores de Jacobs pero también sus imitadores -al fin y al cabo de eso se trata cuando se incorporan a la serie- sus episodios han ido apareciendo en once álbumes publicados entre 1996 y 2014. En efecto, el año pasado llegó en el mercado francófono Le Bâton de Plutarque, última entrega de la colección, aún inédita en España.

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Publicado el 18 de abril de 2015 a las 22:45.

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Nostalgia de la Cruz de Malta

Archivado en: Inéditos cine, "Nostalgia de la Cruz de Malta"

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            Dicen las asociaciones de exhibidores que la puntilla al celuloide fueron a dársela la alta definición y el moderno 3D, posibles únicamente mediante un soporte digital. Pero no hay duda de que fue el viento de la historia. El cine en tres dimensiones ya existía, como poco, desde Los crímenes del museo de cera (André de Toth, 1953). En cualquier caso, desde mucho antes de la eclosión que, en efecto, conoció con Avatar (James Cameron, 2009).

            Cierto, fue ese viento de la historia, siempre en contra de los ya rudimentarios procedimientos analógicos, lo que acabó por poner fin a ese celuloide cuya simple alusión sintetizaba al cine en general. Ya no se proyectan películas mediante este viejo soporte ni en la Filmoteca -alabado sea por siempre su nombre-. Aquel primer nitrato de celulosa, que por ser altamente inflamable fue sustituido en 1950 por el acetato de celulosa -ininflamable- del safety film, ya sólo es un objeto de culto cinéfilo. De hecho, las películas, a decir verdad, ya no lo son. Ahora, en puridad, son un archivo.

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Publicado el 15 de abril de 2015 a las 15:30.

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Dos antiguas aventuras de Blake y Mortimer

Archivado en: Cuaderno de lecturas, las aventuras de Blake y Mortimer, La maquinación Voronov y La extraña cita

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                   Ultimo estos días la lectura de La onda Séptimus, una vuelta al asunto de La marca amarilla (1956). Ávido por tanto de volver a adentrarme en el universo del gran Edgar P. Jacobs en busca de las referencias comunes a ambos álbumes, he vuelto a revisar el capítulo correspondiente a su adaptación de Ellipse Animation (1997) para ratificarme en mi teoría de que a los grandes cómics no suelen hacerle justicia sus adaptaciones animadas. He vuelto también a mis notas sobre las entregas anteriores de la serie. Leída La marca amarilla en su primera edición española -la de Grijalbo del 84, que naturalmente aún atesoro-, no tomé apunte alguno entonces ni en las relecturas posteriores. En aquel tiempo me dedicaba sólo al placer de leer y no a la tarea de escribir sobre mis lecturas.

                   Sin embargo, recuerdo que cuando, ya en 1996, la serie fue retomada por nuevos autores y descubrí El caso de Francis Blake (con guión de Jean Van Hamme y dibujos de Ted Benoit) mientras buscaba miniaturas de Tintín en una tienda especializada en estas filigranas, fue tanta la alegría que experimenté con el regreso del capitán Blake y el profesor Mortimer -los dos amigos del Centaur Club- que también decidí escribir sobre los cómics que leo. Se trató, como siempre mi tarea, de una forma de prolongar el placer que me causa una lectura. A la espera de que andando en mis archivos le llegué el turno a El caso de Francis Blake, publico ahora las notas concernientes a La maquinación Voronov, tomadas en el año 2000, y a La extraña cita, en 2003.

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Publicado el 12 de abril de 2015 a las 22:30.

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Apuntes para unas estampas madrileñas (XVI)

Archivado en: Apuntes para unas estampas madrileñas

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Recordando a Moncho Alpuente

            Tuve noticia del fallecimiento de Moncho Alpuente recién tomada tierra en el aeropuerto de Gatwick para una estancia de cuatro días en Londres. Vaya este dato como disculpa de mi demora en dejar constancia de la muerte de un buen amigo. Bien es cierto que también allí hubiera podido escribir estas líneas. Pero calculé que la distancia de Madrid habría de ser beneficiosa para evocar a alguien que, amén de una buena persona en toda la extensión de la palabra, fue uno de los principales patrocinadores del Madrid de los años 80. Es más, si no fue él quien llamó por primera vez a todo aquello "La movida madrileña" le faltó muy poco. Desde luego -junto con el también entrañable Oscar Mariné-, fue el que acuñó la expresión Madrid me mata. Nombre que dieron a una las revistas legendarias de aquellos años.

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Publicado el 27 de marzo de 2015 a las 23:00.

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El último Capote

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Plegarias atendidas"

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            Tras concluir Plegarias atendidas, puedo jactarme de otra cosa que no sirve para nada: haber leído toda la narrativa de Truman Capote. Sí acaso, puedo afirmar con conocimiento de causa que Plegarias atendidas, la célebre novela inacabada de uno de los maestros indiscutibles e indiscutidos de la literatura norteamericana del siglo XX, no está a la altura -ni de lejos- de sus grandes títulos. A mi juicio, éstos son Desayuno en Tiffany's (1958) y A sangre fría (1965). Plegarías atendidas es un mito y, como tantos mitos, una vez conocido, se desmorona.

            Es sabido que en sus páginas Capote quiso hacer la crónica de ese gran mundo que le encumbró, como sólo lo hace la alta sociedad con sus autores y artistas favoritos, tal que Proust fue a hacer la crónica de su tiempo perdido. Pero lo que en el francés es sincera nostalgia o admiración por el mundo de los duques de Guermantes, en Capote es insidia y un afán de escandalizar que no se entiende en un escritor tan celebrado como él. Máxime si se considera que lo que está aireando son las intimidades de ese gran mundo que le adoraba. Por eso precisamente se abrió a él. De hecho, cuando el tercer capítulo, La Côte Basque, apareció publicado en el número de noviembre de 1975 de la revista Esquire, la mayor parte de los que ensalzaban a este gran autor -empezando por Jacqueline Onassis- dejaron de dirigirle la palabra. Capote entonces resultó ser mucho menos cínico de lo que parecía.

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Publicado el 14 de marzo de 2015 a las 17:45.

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Alabados sean los "selfies"

Archivado en: Entre la imagen y las mil palabras

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            Me intereso por la fotografía desde que hace cuarenta y muchos años me regalaron una Kodak Brownie Fiesta. Además de la toma de mis propias vistas, siempre he atendido a las de los demás. Así he llegado a conmoverme con las instantáneas que muestran una visión singular de la vida y a aborrecer la fotografía contaminada por la pintura -"pictorialista", que se dice- tanto como odio el cine contaminado por el teatro. Este pictorialismo cobró un auge especial en los años 70. En aquellos días, con las gasas, los flous y demás difuminados del bueno de David Hamilton a la cabeza, las fotos tenían tanto grano que apenas se veían. Pero hoy vengo a hablar de filias, que no de fobias.

            Sobre una de las cosas que he observado en todo este tiempo de interés por el hecho fotográfico -el miedo que inspiraban las fotos a la gente en mi feliz infancia-, Cristina fue a llamarme la atención el otro día. Decía ella que, cuando éramos pequeños, la gente miraba a las cámaras asustada. Basta con fijarse en esas filmaciones documentales de los años 60, en las que el reportero formula cualquier pregunta en la calle, para rendirse ante la certeza de la afirmación.

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Publicado el 2 de marzo de 2015 a las 09:30.

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La Casa de la Cruz y otras historias góticas

Archivado en: Cuaderno de lecturas, "La Casa de la Cruz y otras historias góticas" de Emilio Carrere

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(Como tantos de sus lectores actuales, descubrí a Emilio Carrere merced a la adaptación de La torre de los siete jorobados (1944) de Edgar Neville. Sus visiones mi amada ciudad en tiempos pretéritos me cautivaron desde sus primeras narraciones. De las reunidas bajo el título de La Casa de Cruz y otras historias góticas di cuenta en Formentera en agosto de 2009. Una vez más, lo que sigue son las notas que tomé entonces).

La leyenda de San Plácido, que Carrere noveliza en la primera de las narraciones aquí reunidas, está ambientada en el Madrid del siglo XVII. El Santo Oficio, que tiene sus cárceles en la calle de Leganitos, aún campa a sus anchas. Maese Blas de Toledo es un "hábil tañedor de flauta". Interpreta sus melodías desde el tejado de su casa para temor de los vecinos de la calle de La Luna y aledaños, quienes confunden su silbo con un canto del Diablo. Sus músicas le hacen pasar por un brujo. En realidad, lo que persiguen es distraer la atención del vecindario. Pues cuando suena la flauta del falso nigromante se producen las visitas, nocturnas y furtivas, que un misterioso admirador de la novicia Margarita hace al convento de San Plácido al que alude el título.

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Publicado el 19 de febrero de 2015 a las 13:45.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

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