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Blog de Javier Memba

El insolidario

Diez años de El insolidario

Archivado en: Miscelánea

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            Mediados los años 90 advertí que se me empezaban a olvidar los libros leídos. Angustiado por ese primer síntoma de envejecimiento -la memoria es fundamental para mi trabajo-, decidí escribir sobre ellos al acabarlos. Metido en faena, el somero apunte del argumento no tardó en resultarme insuficiente. De modo que empecé a consignar entre mis comentarios otras consideraciones sobre la obra, el autor y cuanto la lectura me había sugerido.

            Desde comienzos de la década venía publicando algunas críticas en La esfera, el entonces suplemento literario del diario El Mundo. Siempre que tenía oportunidad de hacerlo, me gustaba puntualizar que, más que críticas, eran reseñas: nunca denostaba ningún texto. Me dolían tanto entonces las malas críticas que se habían dedicado a algunas de mis primeras novelas -y en más de un caso por motivos extraliterarios- que me parecía una inmoralidad hacer lo mismo a otros autores. Nadie escribe un mal libro deliberadamente y, en cualquier caso, en las redacciones nunca falta alguien dispuesto a denigrar un texto.

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Publicado el 16 de abril de 2020 a las 16:30.

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Una vez más, ¡larga vida al rock& roll!

Archivado en: Miscelánea, The Beatles

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            Cantaba Don Mclean en su American Pie (1972) que la música -léase el rock & roll- murió el tres de febrero de 1959, cuando la avioneta en la que volaban Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper se estrelló en un campo de maíz de Iowa. Permítame el lector que añada que la música -para mí nunca habrá otra que me cale tan profundamente como el rock- también murió cuando The Beatles tocaron a su fin. Basta echar la vista atrás para comprender que, semejante afirmación, no es otra cosa que proclamar mi renovado culto a los de Liverpool. Sí, yo también vengo a conmemorar el anuncio, hace en estos días cincuenta años, de su separación. Ahora bien, yo con mayor motivo porque, a lo largo de mi dilatadísima experiencia como amante del rock primero, del rock & roll después y, al cabo, del rock en su más amplio concepto, los negué más de tres veces, pero siempre como se niega al dios de un culto secreto en el que se creyó.

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Publicado el 12 de abril de 2020 a las 04:30.

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Cine para el confinamiento (II)

Archivado en: Inéditos cine, cine para el confinamiento

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            Desde que soy un sexagenario todo me parece un recuerdo. La memoria es mi única medida del universo entero y como no guardo ninguna de arrestos domiciliarios o confinamientos, dos trances en los que con anterioridad nunca me había visto, no acabo de dilucidar las diferencias entre uno y otro. A grandes rasgos el confinamiento de estos días me gusta. Contribuyo de buen modo a esa estancia en casa que se nos pide. Pocas cosas podrían agradarme más que permanecer encerrado junto a mi esposa, frente a mi ordenador y entre mis libros, mis películas, mis fotos... Todo lo que he ido atesorando a lo largo de esos sesenta años que, en mi pequeña república, goza de una doble calidad: la de lo tangible y la de los recuerdos. Por qué no decirlo: me gusta estar apartado de un mundo que ya no me concierne. Ojalá alcance un ápice de ese sabio equilibrio que aparentan tener los ermitaños.

            Está claro que el arresto domiciliario -un castigo leve en comparación con cualquier pena de prisión- se diferencia del confinamiento en que te impide salir a la calle. El actual estado de alarma sólo lo permite para comprar alimentos y otros supuestos de necesidad acuciante. Ninguno de ellos quita para que, cuando se salga, el panorama sea desolador.

            En las tres semanas largas que ya dura el asunto, se han publicado varios artículos sugiriendo películas que, por representativas de la situación, podrían ser adecuadas para hacerla más llevadera. De los muchos títulos que se han propuesto, me quedo con La amenaza de la Andrómeda (Robert Wise, 1971). Basada en el primer best seller de Michael Crichton -que además de escritor, cineasta y creador del techno thriller, fue médico- nos toca especialmente de cerca porque su argumento trata sobre un virus que viene a la Tierra con un satélite estrellado en una población de Nuevo México. La infección que provoca acaba con todo el vecindario, a excepción de un anciano y un niño. Las calles desoladas son las mismas que muestran nuestras ciudades en estos días. Pero aún nos incumbe más esa exposición del asunto a modo de informe médico. Casi medio siglo después de su estreno, La amenaza de la Andrómeda ha quedado como un clásico de la ciencia ficción de los 70, igual que Ultimátum a la Tierra, estrenada por Wise en el 51, es una de las cumbres de la edad de oro del género.

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Publicado el 9 de abril de 2020 a las 21:30.

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Una lectura para el confinamiento

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Jack London, La peste escarlata

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            Admiré mucho al escritor barcelonés Jaime Rosal, fallecido a finales del año pasado, por un relato y una colección de libros que dirigió junto a Juan José Fernández para la mítica revista Star. Aquél fue Debo al jazz, una pieza incluida en La(s) falsa(s) ceremonia(s) (1977), su número de Star Books, la colección en cuestión. Recuerdo que en aquellas páginas refería su entusiasta afición al jazz mediante un soliloquio suscitado a raíz del "memorable concierto" de Miles Davis y su grupo, acompañados por la orquesta de Gil Evans, en el Carnegie Hall de Nueva York el 19 de mayo de 1961. Recogido en el que estaba llamado a ser uno de los álbumes en directo fundamentales del trompetista, Rosal trazaba un recorrido entre aquella grabación, Miles Davis at Carnegie Hall (1961), y el Get Up With It (1974). Tanta era la pasión desplegada en aquella entrega que, apenas acabé su lectura, comencé a esforzarme para que el jazz llegase a gustarme tanto como a él. Y ahora voy a hablar de aquel repertorio:

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Publicado el 4 de abril de 2020 a las 00:30.

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Volver a Robert Graves

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Robert Graves, La hija de Homero

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            Como tantos grandes autores elegidos por cualquiera de las dos pantallas, el británico Robert Graves vio cómo sus novelas eran objeto de nuevas reimpresiones, y en tiradas cercanas al bestseller, a raíz del éxito que conoció su díptico de Claudio y Mesalina -Yo, Claudio (1934), Claudio el dios y su esposa Mesalina (1935)- en la adaptación televisiva producida por la BBC en 1976, con todo el buen hacer que caracteriza a la antena inglesa, bajo el título genérico de Yo Claudio.

 

            Ciertamente, en España, Graves debió haber sobresalido mucho antes. Residente en Deiá (Mallorca) desde 1946, si no gozó del renombre que sí tuvo su compatriota Gerald Brenan entre la intelectualidad española, fue porque Graves, aunque enamorado de España -a la postre vivió más en nuestro país que en el suyo- no fue un hispanista. Y, sobre todo, no fue uno de esos hispanistas británicos prestos a escribir el nuevo relato de la historia de España surgido de la sensibilidad posterior a 1975. Más aún, Graves, que ya se afincó entre nosotros en 1929, abandonó la isla en 1936, ante el inminente estallido de la Guerra Civil, para no regresar a ella hasta 1946. A diferencia de tantos grandes autores británicos, resuelta y apasionadamente implicados en la causa republicana -quiero recordar al poeta W. H. Auden y a mi dilecto George Orwell, gran azote del estalinismo-, Graves salió de la Gran Guerra ahíto de esas carnicerías, que son todos los conflictos armados cuando quedan en la retaguardia los buenos, los malos, las causas justas y todo lo demás. Fue tanto el horror al que asistió en las trincheras de Francia que tras el armisticio se convirtió en un pacifista a ultranza. En este sentido, su proceso resulta semejante al de J. R. Tolkien.

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Publicado el 28 de marzo de 2020 a las 20:45.

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Que la tierra sea leve a una musa del gran Michelangelo Antonioni

Archivado en: Inéditos cine, Lucía Bosé

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            Si la filmografía de Lucía Bosé es mucho más extensa de lo que parece, es debido a que en su tramo final llamó más la atención de los cronistas de sociedad, siempre atentos a su matriarcado, que de los críticos de cine. Sin embargo, llegado el momento del último recuento tras la noticia de su óbito a consecuencia del Covid-19, su carrera arroja un montante de cincuenta y nueve títulos. Entre ellos abundan colaboraciones con algunos de los realizadores más sobresalientes de la edad de oro del cine italiano, del nuevo cine español de los años 60, del experimentalismo más radical de la Escuela de Barcelona y del fantaterror, también patrio, de los 70. En Francia trabajó poco. Eso sí, fue bastante para que, también allí, se hiciera notar la densidad que siempre supo conferir a todos sus personajes.

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Publicado el 24 de marzo de 2020 a las 12:45.

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Un Jacques Martin pleno

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Lefranc, Huracán de fuego, de Jacques Martin

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            Todo sigue siendo epifanía en mi relectura de las aventuras de Lefranc, pero también verificación. Precisamente ha sido en este regreso a las viñetas de Huracán de fuego, segunda entrega de la serie, cuando he comprendido esa revisión melancólica de la que nos habla la lírica de la experiencia. Publicada originalmente en 1961, la primera traducción española de Huracán de fuego, con el sello de Ediciones Junior, se puso a la venta en 1986. Y ése fue el año en que yo la leí por primera vez.

 

            Pero ha sido ahora, que de cuanto concierne a la segunda aventura de Lefranc, como del resto de las cosas, hace tanto tiempo, cuando he comprendido que la melancolía, básicamente, es verificación. Comprobar en la vejez de nuestros contemporáneos, la gente de nuestra época, la senectud de nosotros mismos. Y así, por el mismo procedimiento, dejar constancia de lo viejo que se ha quedado todo nuestro universo, frente al actual. Verbigracia, los arreglos orquestales de las canciones. En mis primeras edades, primaban los instrumentos de cuerda -sobre todo violines y violoncelos- porque la música de entonces estaba marcada por la feliz impronta de un sonido tan de guitarras como el queridísimo rock & roll. Ahora, empero mi supina ignorancia en cuanto a producción musical se refiere, me da la impresión de que los arreglos de las piezas musicales más representativas de este tiempo -a las que no debemos llamar canciones porque no lo son- se deben a ingenios electrónicos sobre los que alguien como yo, que nunca llegó más lejos de los mellotrones de King Crimson en Epitaph y Starless, tiene muy poco que decir.

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Publicado el 21 de marzo de 2020 a las 17:45.

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Cine para el confinamiento (I)

Archivado en: Inéditos cine, cine para el confinamiento

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            Basta un dato para dejar constancia de lo estrechamente ligadas que están las cuarentenas a las narraciones: Giovanni Boccaccio concibió El Decamerón (1351) -huelga decir que la obra maestra de la prosa temprana en italiano- en torno a la huida de diez personas de la Florencia asolada por la peste bubónica de 1348. Epidemia que, por cierto, también tuvo su origen en Asia, entró en Europa por Italia y fue especialmente cruel en aquella península, en la nuestra y en Francia. Más concretamente, la población de Florencia quedó reducida a una quinta parte. Para salvarse de la que, aún ahora está considerada la pandemia más devastadora de la historia de la humanidad, los narradores de Boccaccio -quien hace una descripción de la peste en el proemio que consta en los anales no sólo de la literatura universal, también de la ciencia médica- cuentan sus cien historias -de amor, eróticas, de ingenio y agudeza- durante los diez días que permanecen recluidos en una villa de las afueras de la capital toscana.

 

            Pero, una vez más, hoy vengo a hablar de películas. Aunque no de la adaptación de El Decamerón estrenada en 1971 por el execrable Pier Paolo Pasolini, un realizador al que aborrezco, entre otras cosas, por su tendenciosidad, su maniqueísmo y su propensión a la escatología.

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Publicado el 18 de marzo de 2020 a las 00:45.

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"El cine negro español", mi nuevo libro

Archivado en: Bibliografía, El cine negro español

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(He aquí un fragmento de mi nuevo libro, publicado por Ediciones JC,  que en estos días se comienza a distribuir)

I. El spanish noir

 

            La omnipresencia de la comedia en la historia del cine español puede llevarnos a creer que la primera ejecución por garrote vil que asomó a nuestra pantalla fue la mostrada en El verdugo (Luis Gª Berlanga, 1963). Así lo ha escrito, en efecto, algún comentarista. Sin embargo, y sin querer menoscabar por recordarlo a la indiscutible e indiscutida obra maestra de Berlanga, referencia fundamental del proverbial humor negro de nuestra cultura, hay que recordar que un año antes del estreno de El verdugo, en 1962, en Los atracadores, de Francisco Rovira Beleta, se había mostrado una ejecución por garrote vil y sin humor alguno.

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Publicado el 26 de febrero de 2020 a las 18:00.

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Las relatos más bellos del mundo (VI)

Archivado en: Cuarderno de lecturas, Los relatos más bellos del mundo

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(Viene del asiento del 21 de septiembre de 2019)          

  Los textos reunidos bajo el epígrafe de Historias y leyendas del pasado son, esencialmente, consejas populares. De modo que tienen el mismo interés que puedan tener las apreciaciones meteorológicas de un pastor. Pero nada de ese saber antiguo, que, por ejemplo, ya han empezado a preservar los tratados de fotografía analógica que aún atesoro. Sólo por eso, este capítulo VI de Los relatos más bellos del mundo es el peor de todo el tocho. Bien es cierto que algunas de las leyendas populares han sido recogidas por grandes autores: son las únicas que merecen la pena entre la ramplonería de sus pares.

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Publicado el 17 de febrero de 2020 a las 12:00.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con más de cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) fue colaborador habitual del diario EL MUNDO entre junio de 1990 y febrero de 2020. Actualmente lo es en Zenda Libros. Estudioso del cine antiguo, en todos los medios donde ha publicado sus cientos de piezas ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. Por su parte, David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), fue un estudio de la filmografía de este cineasta. El cine negro español (2020) es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

-Unas palabras sobre Tintín en Cuatro TV

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Malditos, heterodoxos y alucinados de la gran pantalla

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formentera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del infierno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Una guía clásica de la ciencia ficción

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

De la Escuela de Barcelona al fantaterror patrio

Recordando a Rosenda Monteros

Unas palabras sobre Andrés Sorel

Farewell to Julia Adams

Corto Maltés vuelve a los quioscos

Un editor veterano

Una entrevista a Wendy Guerra

Continúa el misterio de Leonardo

Los cantos de Maldoror

Un encuentro con Clara Sánchez

Recuerdos de la Feria del Libro

Viajes a la Luna en la ficción

Los pecados de Los cinco

La última copa de Jack Kerouac

Astérix cumple 60 años

Getafe Negro 2019

Un actriz entrañable

Ochenta años de "El sueño eterno"

Sam Spade cumple 90 años

Un western en la España vaciada

Romy Schneider: el triste destino de Sissi

La nínfula maldita

Jean Vigo: el Rimbaud del cine francés

El último vuelo de Lois Lane

Claudio Guerin Hill

Dennis Hopper: El alucinado del Hollywood finisecular

Jean Seberg: la difamada por el FBI

Wener Herzog y la cólera de Dios

Gordad, el gran maese de la heterodoxia cinematográfica

Frances Farmer, la esquizofrénica que halló un inquietante sosiego

El hombre al que gustaba odiar

El gran amor de John Wayne

Iván Zulueta, arrebatado por una imagen efímera

Agnès Varda, entre el faminismo y la memoria

La reina olvidada del noir de los 40

Judy Garland al final del camino de adoquines amarillos

Jonas Mekas, el catalizador del cine independiente estadounidense

El gran Edgar G. Ulmer

La última flapper; la primera it girl

El estigmatizado por Stalin

La controvertida Egeria del Führer

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

El cine negro español en Zenda Libros

Tres películas para el confinamiento en De Cine 21

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 



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