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Blog de Javier Memba

El insolidario

Unos apuntes sobre el Free Cinema inglés

Archivado en: Inéditos cine, Free Cinema

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            Merced a una estancia en París en julio de 1980 que me maravilló hasta el punto de hacerme caer rendido ante la cultura francesa, la piedra angular de mi cinefilia ha sido el estudio entusiasta, para su posterior exaltación, de la Nouvelle Vague. He prestado tanta atención a aquellos cineastas galos que apenas he atendido a sus homólogos del otro lado del Canal de La Mancha: el Free Cinema inglés. Ciertamente, ya en los albores de mi gran pasión, recuerdo haber dado cuenta de If (Lindsay Anderson, 1968), la última cinta de aquel repertorio británico, en una de las emisiones de La Clave, el legendario espacio televisivo de José Luis Balbín. E incluso antes, allá por el año 74, cuando tan sólo era un mero espectador, en base a una pasión anterior a la del cine, la que me inspiraba el rock, vi por primera vez, en otra emisión televisiva, Qué noche la de aquel día (1964). Aunque es obra del norteamericano Richard Lester, algunos comentaristas la incluyen en la nómina del Free Cinema y a mí me parece acertado. De hecho, el El Knac... y como conseguirlo, la excelente y estimulante cinta que Lester estrenó en el 65 y yo vi veinte años después por primera vez, es uno de los títulos canónicos tanto del repertorio del Free Cinema como del Swinging London.

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Publicado el 22 de enero de 2021 a las 13:45.

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Un gran thriller de Lefranc

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Lefranc, "La cripta", de Jacques Martin y Gilles Chaillet.

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            Individualista nato, desde que me recuerdo siempre he rechazado a la grey, fuera cual fuese ésta. Uno de los pocos valores grupales que asumo con cariño es el de haber pertenecido a la última generación de niños que jugó en las calles de Madrid, que también fue una de las últimas que tuvo en los tebeos -cuando todavía no se les llamaba "cómics"- el arranque de su experiencia lectora.

            Supongo que ésa ha de ser la causa de que argumentos de la enjundia del de La cripta se me antojen más próximos a un thriller de Dan Brown que a las queridas viñetas. En estas que hoy me ocupan se trata de la codicia de unos promotores inmobiliarios sin escrúpulos que pretenden agrandar San Larco -ciudad estado de una supuesta república mediterránea a la que da nombre-, hasta convertirlo en todo un puerto deportivo, parangonable con los mejores de la Riviera italiana. Puestos a ello, corrompen al gobierno local y pretenden arramblar con una cripta gótica, descubierta en una gruta durante unas excavaciones. Capitaneados por un magnate llamado Arnold Fisher, no dudan en matar a cuantos se oponen a la empresa.

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Publicado el 15 de enero de 2021 a las 16:45.

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Que la tierra le sea leve a Barbara Shelley

Archivado en: Inéditos cine, Barbara Shelley, fantastique británico

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            Acusado el óbito de Barbara Shelley -fue una de las ochocientas treinta víctimas que se llevó el Covid-19 el pasado día cuatro en el Reino Unido-, cumple recordarla mediado el amado siglo XX, antes de convertirse en una de las grandes damas de la Hammer, antes de presidir el panteón de la casa junto a Hazel Court, Dawn Addams e Ingrid Pitt. En fin, aquellas a las que ningún amante del cine de miedo menoscabaría recordándolas como meras hammerettes.

            Pues bien, antes de acceder al parnaso del estudio del que manaba sangre, la gran Barbara (Londres, 1933) trabajó como modelo en Italia. Pero fue en su país donde llevó a cabo su primera creación cinematográfica, ya para la Hammer y a las órdenes del más destacado de sus maestros: Terence Fisher. Se trata de un personaje secundario en Mantrap (1953), el segundo de los subyugantes thrillers que el entrañable Fisher rodó a la mayor gloria de Paul Henreid. En sus secuencias, la encantadora Barbara incorporaba a una comentarista de desfiles de moda. El avatar no era baladí. Un par de años antes, siguiendo un consejo de su profesora de interpretación ante la preocupante timidez de su pupila, la propia Barbara se había desempeñado como maniquí.

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Publicado el 6 de enero de 2021 a las 04:15.

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Una relectura de Frankenstein

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Frankenstein

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            Mi favorita, de entre las novelas de H. G. Wells, es La isla del doctor Moreau (1896). Aún tengo reciente la revisión de todas las adaptaciones cinematográficas, de las que ha sido objeto, conservadas en mi tesoro filmográfico: La isla de las almas perdidas, que Erle C. Kenton estrenó en el 32 sobre un libreto del gran Waldemar Young; una extraña, pero muy sugerente, versión filipina dirigida por Fernando León en 1959 bajo el título de La isla del terror; las dos homónimas del original, la de Don Taylor del 77 y la de John Frankenheimer del 97; e incluso la interesantísima La isla de los hombres peces (1979), que tangencialmente toca a Wells tanto como a Lovecraft. En fin, una tarea tan grata que la duda de si Moreau es el patriarca de los mad doctors ,frente a su incuestionable decano, el barón Frankenstein -título que en la novela no ostenta en ningún momento-, me ha abrumado. Unida esta duda al viejo deseo de releer Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), aguijoneado el pasado Día del Libro con motivo del asiento que dediqué a la gran Mary Shelley en esta misma bitácora, pero que me venía reconcomiendo desde que empecé a ser consciente de haber visto la mayor parte de las adaptaciones cinematográficas de este clásico de tantas cosas, me he decidido a volver sobre tan celebrado texto.

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Publicado el 31 de diciembre de 2020 a las 03:30.

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Que la tierra le sea leve a Kim Ki-duk

Archivado en: Inéditos cine, Kim Ki-duk, cine asiático

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            Puedo jactarme de haberme entusiasmado con el cine surcoreano, así, en su conjunto, mucho antes del éxito que conoció en la cartelera internacional Parásitos (Bong Joon Ho, 2019) la temporada pasada. Aunque tampoco fui de los primeros en rendirme a la que, a mi juicio, en líneas generales, hoy por hoy, es la filmografía prominente del panorama internacional.

            El propio Bong Joon Ho fue uno de los realizadores que me descubrieron la excelencia del cine de su país en cintas como Perro ladrador, poco mordedor (2000), Crónica de un asesino en serie (2003), The Host (2006), Mother (2009) o Snowpiercer (2013). Tengo a The Host como a una de las mejores películas de terror que ha dado el siglo XXI. Crónica de un asesino en serie y Mother son otro tanto en lo que al policiaco se refiere.

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Publicado el 17 de diciembre de 2020 a las 05:45.

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Algunas adaptaciones de Lovecraft (y II)

Archivado en: Inéditos cine, Lovecraft

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(Viene de la entrada anterior)

            Empero su prematura muerte con tan sólo cincuenta años, Rod Serling tuvo tiempo de ser uno de los más grandes creadores de teleseries fantásticas que han pasado por la antena. Suele recordársele como el productor, a menudo guionista y siempre anfitrión, puesto que él presentaba cada nueva entrega con independencia de lo contado en ella, de La dimensión desconocida (1959-1964), Pero también escribió -o participó en su redacción- los libretos de películas tan sobresalientes como Asalto al Queen Mary (1966), una espléndida aventura dirigida por Jack Donohue en la que yo, siendo un niño de ocho o nueve primaveras, quedé prendado para siempre de Virna Lisi. Un par de años antes el gran Serling había escrito para John Frankenheimer el guión de Siete días de mayo -sobre un supuesto golpe de estado en Estados Unidos- que, junto a El mensajero del miedo (1962), constituye el brillante díptico de política ficción de este gran cineasta.

            Sin embargo, no hay duda de que el libreto más conocido de los que Serling brindó al cine fue el de El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1967), coescrito junto a Michael Wilson sobre la novela de Pierre Boulle, el merecido prestigio que le procuró aquel trabajo terminó de convertirle en un mito, ya en vida, de la fantasía en las dos pantallas.

            Así de bien estaban las cosas cuando volvió a la pequeña y puso en marcha Galería nocturna. Fue en 1969 y la fórmula volvía a ser la misma que en La dimensión desconocida. Eso sí, en esta ocasión estaba producida por Jack Laird para la Universal. El maestro de la antena fantástica ejercía de anfitrión. Pero esta vez, siempre estaba en una galería de arte donde se mostraban los óleos del arquitecto Tom Wright. Dichas telas servían de disculpa para introducir de dos a cuatro historias macabras unidas entre sí por las palabras preliminares de Serling.

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Publicado el 20 de noviembre de 2020 a las 04:00.

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Algunas adaptaciones de Lovecraft (I)

Archivado en: Inéditos cine, Lovecraft

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            Como ya vine a apuntar hará ahora un año, sigo prefiriendo El monte de las ánimas (1861), la célebre leyenda de Bécquer, a eso del truco o trato. Sigo siendo más de la Noche de los difuntos que de Halloween, celebración que cada vez me parece más espuria. Pero no sólo a las tradiciones españolas, también al culto a los muertos, a ese magnetismo que ejercen sobre quienes amamos los cuentos de miedo, al placer que nos procura la inquietud y el resto de las sombras a las que parece aludir esta desafortunada muestra del imperialismo cultural estadounidense.

            Particularmente, ahora, que como diría Luis Cernuda, las sombras van pesando más que los cuerpos, honro a mis muertos todos los días del año. Pero en la memoria, donde los tengo como ejemplo. Por lo demás, como huesos de santo el primero de noviembre y Halloween se reduce a una disculpa para escribir sobre películas fantásticas, preferentemente de miedo.

            Este verano, cuando las salas de cine volvieron a abrirse, asistí a una proyección de El color que cayó del cielo (2019), la adaptación de Richard Stanley de The Colour Out of Space, el célebre relato de Lovecraft publicado en Amazing Stories en septiembre de 1927 sobre el meteorito caído en las afueras de Arkham que libera una extraña entidad. Desde entonces vengo dándole vueltas a las películas basadas en las obras del outsider de Providence y empiezo a sacar algunas conclusiones. Lo primero que me llama la atención es el aplauso que han despertado entre algunos sectores del público -de la crítica no tanto- las abominaciones perpetradas por Stuart Gordon en la saga Re-Animator (1985), sobre Herbert West: reanimador (1922). Prolongada en La novia de Re-Animator (1990) y Beyond Re-Animator (2003), ambas de Brian Yuzna, a veces el productor, otras el acólito de Gordon, todo en esta serie de barbaridades es execrable.

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Publicado el 3 de noviembre de 2020 a las 04:15.

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Lefranc en los años 80

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Lefranc, "El Oasis", de Jacques Martin.

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            Cualquier cómic concebido por un discípulo del gran Hergé, cuyo asunto verse sobre un secuestro aéreo, inevitablemente, se tenderá a comparar con Vuelo 714 para Sídney (1968), mi favorita de las últimas aventuras de Tintín. El Oasis (1981), la séptima de las de Lefranc, no es la excepción a esta regla. De entrada, me ha parecido mucho más apegada a la realidad que el modelo. Aquí no hay extraterrestres para llevarse a nadie en su nave, tal y como les sucede a Rastapopoulos, Allan y el resto de los malotes de Vuelo 714.

            Aquí los secuestradores, a los que apenas se ve, se les supone miembros de alguna de las organizaciones terroristas que operaron a finales de los años 70. Ahora bien, Martin se cuida mucho de dar nombres. De hecho, una de las cosas que más me han llamado la atención ha sido lo fino que hila para ser en todo momento políticamente correcto. Y eso que, a comienzos de los años 80, la corrección política era un concepto inexistente, las palabras injuriosas eran un sustituto a los puños. Afortunadamente, estos sí que se habían dejado de usar.

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Publicado el 9 de octubre de 2020 a las 00:30.

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Nuevos apuntes sobre la cartelera perdida

Archivado en: Inéditos cine, la cartelera perdida

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            Tras una agonía de casi cuarenta años, parece que con el coronavirus la exhibición cinematográfica a la antigua usanza -eso que otrora se decía "ir al cine"- va a quedar definitivamente finiquitada. Puesto a echar las cuentas del balance final, y sin querer caer en la ya manida sensiblería de Giuseppe Tornatore y su Cinema Paradiso (1988), debo reconocer que a esa vieja costumbre de ir al cine le ha ocurrido como a los amores perdidos, cuyo recuerdo siempre es más duradero que el sentimiento en sí. Resulta que he estado más tiempo evocando aquel placer antiguo que practicándolo. Ir al cine como se iba antes -cuando mi madre compraba en el quiosco una pequeña guía impresa en papel de periódico llamada Cartelera, consultaba en sus páginas la programación de las casi dos mil salas que había en el Madrid de hace medio siglo, elegía un título e íbamos a ver la cinta- dejó de estilarse a finales de los 70. Yo diría que fue cuando la Guía del ocio sustituyó a aquella queridísima Cartelera y las salas de reestreno en programa doble y sesión continua, al amparo del fin de la censura, empezaron a programar filmes de destape y otras procacidades -desde violencia extrema, hasta alusiones religiosas y políticas-, que acabaron por echar a su público natural -las familias- de aquellas sesiones. Un lustro todo lo más, pero aún faltaban unos años para que el video se popularizase y los cines de barrio comenzasen a cerrarse a mansalva, marcando así el principio del fin de esa exhibición cinematográfica.

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Publicado el 2 de octubre de 2020 a las 02:15.

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El regreso de Axel Borg

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Lefranc, "La guarida del lobo", de Jacques Martin y Gilles Chaillet

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            Lo primero que se agradece en Operación Thor (1979) es que el villano vuelva a ser el inefable y nunca bien ponderado Axel Borg. El enemigo del mundo entero, que, sin embargo -oh paradoja- nunca ceja en su vano empeño de brindar su amistad a Lefranc. Como si entre ellos todo fuera un duelo entre caballeros que se deben a un antiguo código de honor. Quiero recordar El duelo (1920), mi favorito de todos los relatos de Joseph Conrad, el inspirador de Los duelistas (1977), la primera y una de las mejores películas de Ridley Scott. A medida que avanzo en mis relecturas de las aventuras de Lefranc, publicadas por Ediciones Junior en los años 80, me reafirmo en mi idea de que Axel Borg es el más distinguido de esa terna de grandes malotes -del que el doctor Müller de las aventuras de Tintín y el coronel Olrik de las de Blake y Mortimer serían los otros dos triunviros- que preside la villanía de la bande designée.

            Tras echarle tanto de menos en las dos entregas anteriores -La guarida del lobo (1974) y Las puertas del infierno (1978)-, el gran Axel -tras referirnos su fuga de la prisión veneciana en el flashback de la pág. 10- vuelve ahora dispuesto a llevar a la quiebra a los Estados Unidos reventando su moneda. El primero de los ingenios de los que se vale para ello, es un submarino, a bordo del cual tiene cautivos -a modo de invitados a los que él mismo lleva el desayuno- a Lefranc y Jeanjean. Los ha secuestrado en un fiordo de la costa noruega, donde los amigos se disponían a pasar unas vacaciones.

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Publicado el 17 de septiembre de 2020 a las 10:45.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con más de cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) fue colaborador habitual del diario EL MUNDO entre junio de 1990 y febrero de 2020. Actualmente lo es en Zenda Libros. Estudioso del cine antiguo, en todos los medios donde ha publicado sus cientos de piezas ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. Por su parte, David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), fue un estudio de la filmografía de este cineasta. El cine negro español (2020) es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

-Unas palabras sobre Tintín en Cuatro TV

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Malditos, heterodoxos y alucinados de la gran pantalla

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formentera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del infierno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Una guía clásica de la ciencia ficción

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

De la Escuela de Barcelona al fantaterror patrio

Recordando a Rosenda Monteros

Unas palabras sobre Andrés Sorel

Farewell to Julia Adams

Corto Maltés vuelve a los quioscos

Un editor veterano

Una entrevista a Wendy Guerra

Continúa el misterio de Leonardo

Los cantos de Maldoror

Un encuentro con Clara Sánchez

Recuerdos de la Feria del Libro

Viajes a la Luna en la ficción

Los pecados de Los cinco

La última copa de Jack Kerouac

Astérix cumple 60 años

Getafe Negro 2019

Un actriz entrañable

Ochenta años de "El sueño eterno"

Sam Spade cumple 90 años

Un western en la España vaciada

Romy Schneider: el triste destino de Sissi

La nínfula maldita

Jean Vigo: el Rimbaud del cine francés

El último vuelo de Lois Lane

Claudio Guerin Hill

Dennis Hopper: El alucinado del Hollywood finisecular

Jean Seberg: la difamada por el FBI

Wener Herzog y la cólera de Dios

Gordad, el gran maese de la heterodoxia cinematográfica

Frances Farmer, la esquizofrénica que halló un inquietante sosiego

El hombre al que gustaba odiar

El gran amor de John Wayne

Iván Zulueta, arrebatado por una imagen efímera

Agnès Varda, entre el feminismo y la memoria

La reina olvidada del noir de los 40

Judy Garland al final del camino de adoquines amarillos

Jonas Mekas, el catalizador del cine independiente estadounidense

El gran Edgar G. Ulmer

La última flapper; la primera it girl

El estigmatizado por Stalin

La controvertida Egeria del Führer

El gran Tod Browning

Una chica de ayer

El niño que perdió su tren eléctrico

La primera chica de Éric Rohmer

El último cadáver bonito

La exnovia de James Dean que no quiso cumplir 40 años

Don Luis Buñuel, "ateo gracias a Dios"

La estrella cuyo fulgor se extinguió en sus depresiones

El gran cara de palo

Sylvia Kristel más allá de Emmanuelle

Roscoe Arbuckle, cuando se acabaron las risas

Laura Antonelli, la reina del softcore que perdió la razón

Nicholas Ray, que nunca volvió a casa

El vuelo más bajo de la princesa Leia Organa

Eloy de la Iglesia y el cine quinqui

Entiérralo con sus botas, su cartuchera y su revólver

La chica sin suerte

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

El cine negro español en Zenda Libros

Tres películas para el confinamiento en De Cine 21

 

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 



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