sábado, 22 de septiembre de 2018 12:25 www.gentedigital.es
Gente blogs

Gente Blogs

Blog de Javier Memba

El insolidario

Las legiones perdidas

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Las legiones perdidas", de Jacques Martin

imagen

            Los bocadillos de los cómics, al igual que los versos, pierden no poca de su gracia con las traducciones. De modo que en mis dos últimas lecturas de las aventuras de Alix -Roma, Roma (2005) y El demonio del faro (2008)-, cuando aprecié cierta merma en la dicha que de ordinario me procura esta colección, la achaqué al francés original de los álbumes, que me traduje sobre la marcha con mis precarios conocimientos de la lengua de Baudelaire.

            Con todo, el júbilo que me ha procurado en estas últimas tardes la lectura de Las legiones perdidas, en la edición numerada del pasado año de NetCom2 editorial -mi ejemplar es el 384/1000-, se ha debido a algo más que a la impecable traducción de Jesús Caso. Tengo la teoría -y ya creo haberla expresado en esta bitácora- de que las series de cómics legendarias, prolongadas más allá de las entregas concebidas por sus autores originales, se ven demediadas de un modo inexorable.

            Blueberry es un ejemplo meridiano a este respecto. Empiezan a serlo Blake y Mortimer y Alix el intrépido no es el mismo cuando es obra de Jacques Martín en exclusiva que cuando el autor original recurre a colaboradores que firman con él el álbum: Rafael Morales, Roma, Roma; Christophe Simon y Patrick Weber, El demonio del faro. De modo que la dicha que me ha procurado esta nueva entrega del Alix se ha debido tanto a la calidad de la serie como a ser una de sus primeras entregas.

            Ese afán de imperio y su lealtad a César, que pese a sus orígenes galos inspirarán a Alix en Roma Roma, ya están presentes en Las legiones perdidas. Dado a la estampa en 1965, fue la sexta entrega de la colección, nacida en la revista Tintín en 1948.

            El álbum comienza una noche en que Alix es llamado a gritos por un fugitivo que pretende darle una espada. Cuando nuestro héroe se interesa por el asunto, Agérix, el tipo en cuestión, resulta ser es un esclavo cuya huida le vale ser arrojado a la arena del circo. Allí habrá de defender su vida en liza con los más aguerridos gladiadores. Inexperto ante los luchadores, Agérix está a punto de morir a manos de su rival cuando Alix -en virtud de su derecho de patricio-, se arroja al coso en su defensa. Naturalmente, le salva.

            Ya en su casa y en compañía de Enak, Agérix pone a su benefactor en antecedentes. El acero que el esclavo -ya liberto- intentó hacer llegar a Alix es la espada de Brennus. Ésta es un arma mítica en la Galia. Después de haber equilibrado la balanza en una rendición de los romanos al caudillo del que toma su nombre, otro de los paladines galos, Vercingetórix, consiguió coaligar con ella a todas las tribus contra la invasión romana. Robada ahora por Garofula -el amo de Agérix- del Capitolio, donde César depositó el arma tras derrotar a Vercingetórix en Alesia, el ladrón pretendía hacérsela llegar a Pompeyo. El cónsul trama una celada para bajar a César, que combate en el norte de Galia, de su "pedestal de vencedor".

            A tal fin, Pompeyo auspicia la sublevación de una colación galo-germana, agrupada bajo el mito de la espada, que blandirá un jefe germano -Kilderic- para crear un reino al margen del imperio romano. Esto echará por tierra el prestigio de César. Pero Alix no está dispuesto a permitirlo ya que a la vez, esto sumiría a la Galia en la muerte y la destrucción.

            Son muchas las connotaciones que se desprenden de este dato. La primera y más singular es la sumisión de Alix al imperio romano. Radicalmente opuesta a postura de Astérix y a la del entrañable Jabato. Nacida sin duda de la pasión de Martin por la antigüedad clásica, en las viñetas centrales de la página 51 su afán romano le lleva a ensalzar la dominación como la impulsora del progreso en una Galia que ya no es más que una provincia del imperio. Frente a esas dichas de la dominación se alzan los bárbaros germanos, siempre prestos a la destrucción y a emborracharse con hidromiel. Amén de la reproducción de la realidad, no hay duda de que la villanía teutona en estas páginas también pasa por esos trabajos forzados, a los que los nazis condenaron a Jacques Martín en la fábrica de Messerschmitt durante la Segunda Guerra Mundial.

            Volviendo al álbum, apenas abandonan Alix, Agérix y Enak la Ciudad Eterna, en pos de la tropa de Garofula y con las de Pompeyo prestas a detenerles, se une a ellos un facineroso al que encuentran en una posada. Se llama Porius y dice haber quedado fascinado por la lucha de Alix en el circo en defensa de Agérix.

            Tras las escaramuzas que son de esperar, la pequeña tropa se dirige hacia Taurinorum -el actual Turín se explica en una de esas deliciosas llamadas a pie de página, tan caras a la escuela de la Línea Clara- cuando Alix tiene oportunidad de salvar la vida a un lobo que ha quedado atrapado en una trampa.

            Una vez en Turín, Alix intenta poner en antecedentes al gobernador de la que se trama contra César cuando descubre que Garofula se le ha adelantado poniendo en su contra al gobernador. Pese a que nuestro intrépido héroe encuentra en las calles a su amigo el centurión Galva, ello no es óbice para que una felonía de Porius, quien también resulta estar al servicio de Garofula, le lleve al calabozo acusado de traición.

            No obstante, será Porius quien, arrepentido de su villanía y ganado por la "valentía" y la "nobleza" de nuestro héroe, se lo cuente todo al general Horatius. Tomando las riendas de la situación, Horatius ordena que Porius vuelva con la tropa de Garofula, que se dispone a entregar la espada de Brennus a Kilderic en una fortaleza escondida de los Alpes. Alix, Galva, Enak y Agérix van tras ellos en tanto que el propio Horatius se pone al mando de las legiones que irán al encuentro de César, pero que acabarán siendo las legiones perdidas entre la nieve de los Alpes y las hostilidades de los rebeldes galos aludidas en el título de esta delicia.

            Más curiosa es la suerte de Alix, quien comienza a recibir la inestimable ayuda de una manada de lobos liderada por aquel al que salvó de la trampa, cuando se ve acosado por los bárbaros germanos y sus perros en el lago que rodea la fortaleza donde ha de entregarse la espada.

            Dentro del bastión, no sin un conato de pelea entre Kilderic y Vanick -el caudillo de los galos- la rebelión contra César se última cuando Alix irrumpe para hacerse con la espada. Descubierto por Vanick, resulta que éste es su primo y sale en su defensa. Con el nuevo aliado y su natural astucia, todos consiguen escapar de la fortaleza germana.

            Puesto al corriente el propio César de lo que hay por unos emisarios de las legiones perdidas, será él personalmente quien mande las nuevas legiones que parten en ayuda de Alix y sus amigos, sitiados en unas ruinas por Kilderic y Garofula. Cuando llegan, Agérix y Porius han muerto y el lector ha asistido a una de las mejores entregas de la colección, que es como decir lo mejor del cómic franco-belga, el primor de la excelencia.

Publicado el 13 de julio de 2012 a las 17:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Comentarios - 0

No hay comentarios



Tu comentario

NORMAS

  • - Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • - Toda alusión personal injuriosa será automáticamente borrada.
  • - No está permitido hacer comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
  • - Gente Digital no se hace responsable de las opiniones publicadas.
  • - No está permito incluir código HTML.

* Campos obligatorios

Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


Seguir en Facebook

              Instagram

 

https://twitter.com/javiermemba

 

Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

COMPRAR EN KINDLE:

 

 

 

 

Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

EN TU MAIL

Recibe los blogs de Gente en tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Archivo

Grupo de información GENTE · el líder nacional en prensa semanal gratuita según PGD-OJD