sábado, 22 de septiembre de 2018 14:23 www.gentedigital.es
Gente blogs

Gente Blogs

Blog de Javier Memba

El insolidario

Amor y muerte en el cine del gran Zulawski

Archivado en: Inéditos cine, "Amor y muerte en el cine del gran Zulawski"

imagen

 

            A veces me despierto pensando en sitios a los que nunca he de volver. Verbigracia, el puerto de Denia en las madrugadas del tres de agosto, después de conducir durante toda la noche, esperando para coger el barco que habría de llevarnos a Cristina y a mí Formentera. En otras ocasiones me levanto evocando películas cuyo recuerdo, aún entre sueños, ha comenzado a obsesionarme. Como casi siempre atesoro el título en cuestión, ese mismo día doy cuenta de él con la avidez debida. Lo importante es amar (1975), la obra maestra de Andrzej Zulawski, es una de esas cintas.

            La vi por primera vez en el verano de 1984, en una reposición de la que fue objeto en el cine Bellas Artes, para deleite de la cinefilia madrileña. Ya había descubierto al gran Zulawski, siempre tan dado a los amores tumultuosos en La posesión, estrenada en los Cines Luna en el 81. Y, ya en el año 87, en esas mismas salas precisamente, conocí a Zulawski. Es decir, a modo de saludo, intercambié con él una sonrisa. Yo entonces trabajaba en el gabinete de prensa del IMAGFIC, que organizaba allí las proyecciones, y un día, el gran Zulawski entró en nuestro despacho. Visitaba Madrid en calidad de invitado especial de aquel festival ya que no presentaba en él ninguna película. Le acompañaba su mujer de aquellos días, la maravillosa actriz Sophie Marceau. Las sonrisas, que también intercambié con ella a modo de saludo, cuentan entre los grandes placeres que me ha proporcionado la cinefilia. Aquella noche escribí por primera vez sobre el gran Zulawski.

            Con todo, no llegué a ver ninguna de sus colaboraciones con la bella Sophie. Entre otras cosas porque la cartelera española, ya empecinada en la manida comedia romántica estadounidense, se cerró por completo a esos  amores convulsos que son la piedra angular del discurso de Zulawski. Así las cosas, los siete títulos que el maestro rodó entre La mujer pública (1984) y La fidelidad (2000), su despedida, permanecen inéditos en la pantalla comercial española. De modo que mi experiencia con la filmografía de este otro gran realizador polaco afincado en Francia, además de a los ya citados, se reduce a La mujer pública (1984).

            Eso era lo que había cuando en 1998, al grabar Lo importante es amar, volví a verla con el agrado que siempre vuelvo sobre los filmes de los que guardo un buen recuerdo. Pero ha sido ahora, con este tercer visionado ya monomaniático de hace apenas diez días, cuando he reparado en toda la gravedad que entraña esta obra maestra, una hondura que la eleva por encima de todas esas comedias románticas sobre las trivialidades de la niña bonita de turno que impone Hollywood a nuestra cartelera. Más aún, la profundidad de Lo importante es amar la eleva por encima del casi siempre liviano y adocenado cine comercial de nuestros días.

            Cualquier lector asiduo de estos apuntes sabe que no estimo el cine grave por el mero hecho de serlo. Aprecio mucho más un buen giallo de Umberto Lenzi que al bueno de Ingmar Bergman con toda su gravedad luterana. Ahora bien, si el cine grave y lento me conmueve, como es el caso de la incomunicabilitá del gran Michelangelo Antonioni, lo prefiero mil veces a ese ritmo sincopado en el que la maldita acción y los abominables efectos especiales suplen las carencias de un buen argumento. Es decir, lo común en la pantalla comercial de nuestros días. La cosa es bien sencilla, el cine me interesa mucho más que la vida y el cine grave y lento, al requerir más atención para su visionado, satisface en mayor medida mi quimera: ese deseo insaciable de ver películas.

            Elevo ahora Lo importante es amar a los altares de mi parnaso cinéfilo porque rezuma amor, muerte y cinefilia en todas sus secuencias. Servais Mont (Fabio Testi) es un fotógrafo especializado en extorsiones que se cuela en el rodaje de un hardcore para retratar a su protagonista, Nadine Chevalier (Romy Schneider), otrora una actriz brillante. Sutil y apasionadamente enamorado de ella, se empeñará con Raymond Lapade (Michel Robin), el hampón para el que acaba de dejar de trabajar, en aras de producir subrepticiamente una obra de teatro que devuelva el prestigio perdido a Nadine.

            Ni que decir tiene que dicho montaje es una fracaso y Servais, aunque devuelve el dinero a Raymond, será apaleado por sus sicarios. Ya estando medio muerto tras los golpes, Nadine va a su encuentro. El camino ha sido tan largo -y tan hermoso- como el que lleva a la Jeanne (Marika Green) de Pickpocket (1959), la obra maestra del gran Robert Bresson, al encuentro de Michel (Marti LaSalle). Rodada con todo el lirismo que el asunto requiere -son frecuentes los planos cámara en mano-, el tomavistas del gran Zulawski traza un recorrido por un acervo de personajes deshechos, a menudo incluso suicidas. Así se nos muestra a Jacques Chevalier (Jacques Dutronc), el marido cinéfilo de Nadine que colecciona fotos de actrices, su gran deseo es ver todos los Maciste, una de las cosas que más me llamaron la atención en el primer visionado de la cinta. Acabará siendo un asesino de sí mismo en unos mingitorios parisinos. Suicida también será Laurent Mézala (Guy Mairesse), el tipo que vive en una casa literalmente llena de libros. Trasunto del filósofo situacionista Guy Debord, como aquél se matará bebiendo. No sé por qué, la forma en que le sujetan las mandíbulas con la mortaja en la morgue, exactamente igual que harán con el cadáver de Jacques Chevalier, ha ido a recodarme la manera con la que cubren las almohadas con el embozo de la sábana en los hoteles parisinos.

            Y por encima de tanto desecho se alza la decadencia de Romy Schneider, sombría y majestuosa, como Baba O'Riley, el tema de los Who. El camino que llevó a esta gran actriz de incorporar a Sissi a ser en la vida real esa mujer destruida a la que aquí representa es, en sí mismo, uno de los asuntos más cautivadores de todo el cine europeo de los años 70. No cabe duda, Lo importante es amar es la película que mejor lo sintetiza. Lástima que aún no haya podido hacerme con La muerte en directo (Betrand Tavernier, 1980), que también apunta maneras. Esa Romy mujer de amor y muerte me seduce. Que otros alaben las comedias románticas con niña bonita.

           

 

 

Publicado el 7 de mayo de 2013 a las 10:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Comentarios - 0

No hay comentarios



Tu comentario

NORMAS

  • - Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • - Toda alusión personal injuriosa será automáticamente borrada.
  • - No está permitido hacer comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
  • - Gente Digital no se hace responsable de las opiniones publicadas.
  • - No está permito incluir código HTML.

* Campos obligatorios

Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


Seguir en Facebook

              Instagram

 

https://twitter.com/javiermemba

 

Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

COMPRAR EN KINDLE:

 

 

 

 

Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

EN TU MAIL

Recibe los blogs de Gente en tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Archivo

Grupo de información GENTE · el líder nacional en prensa semanal gratuita según PGD-OJD