miércoles, 19 de septiembre de 2018 21:41 www.gentedigital.es
Gente blogs

Gente Blogs

Blog de Javier Memba

El insolidario

Las memorias de Anjelica Huston

Archivado en: Inéditos cine, cuaderno de lecturas, las memorias de Anjelica Huston

imagen

            Una buena parte de la vida de la mayoría de las personas consiste en demostrar a los demás cuánto se vale. De hecho, esto es algo tan frecuente que contarlo no reviste interés alguno. A no ser que se sea alguien notable. Si además también se es hijo de padres sobresalientes, amén de la propia valía, hay que dejar constancia de que se brilla con luz propia y no por el nombre de los progenitores. Ése el caso de Anjelica Huston.

            Hija de John Huston y su cuarta esposa, la bailarina y modelo Enrica Soma, Anjelica fue consciente de debía dejar constancia de su valor cuando otro gran cineasta, Tony Richardson -uno de los más destacados realizadores del Free-cinema inglés de los 60-, le auguró durante una cena en 1980 que, no obstante su talento, nunca sería capaz de hacer nada con su vida. "Mírame bien", se dijo entonces. Contaba a la sazón 29 años, veía acabar su carrera como modelo y, pese a haber protagonizado Paseo por el amor y la muerte (1969) para su padre y colaborado con Elia Kazan en El último magnate (1976), en el cine seguía siendo una diletante.

 

            Aquel desdén de Richardson fue el acicate para que esa gran actriz que es actualmente se pusiera en marcha. Oscarizada como su padre y su abuelo, Walter Huston, todos la recordamos en sus interpretaciones de Dublineses (John Huston, 1987), Los timadores (Stephen Frears, 1990) y tantas otras películas. Así pues, nada mejor que aquella frase para titular sus memorias cuya edición española acaba de ser publicada por Lumen.

            No hay duda de fue su propio padre la primera persona a la Anjelica reclamó esa mirada. Mientras nacía en Los Ángeles en 1951, el realizador rodaba en el último rincón del entonces Congo belga La reina de África. El cineasta sólo dio noticia del nacimiento de su primera hija cuando, dos días después, Katherine Hepburn -la protagonista de la cinta- le preguntó por la nueva que traía telegrama que un mensajero acababa de entregarle.

            Por la infancia de Anjelica pasaron escritoras como Carson McCullers, de quien su padre llevó a la pantalla Reflejos en un ojo dorado (1967), y actores como Marlon Brando, que la protagonizó. Pero, a diferencia del resto de los hijos del Hollywood clásico, la pequeña se crió en una mansión irlandesa del condado de Kildare. Fue allí donde se instalaron sus padres cuando el cineasta, sabiéndose en las listas negras de la inquisición desatada contra Hollywood por el senador McCarthy, se nacionalizó irlandés. Ese habría de ser el paraíso perdido de la futura actriz, donde su padre le exhortaba a volver montar a caballo pese a estar aún convaleciente de la última caída y ella soñaba con "ser católica para poder hacer la comunión".

            Modelo de alta costura tras el varapalo que dispensó la crítica a sus primeras apariciones cinematográficas, Richard Avedon la retrató para Vogue en el Londres de los primeros 70. Y fotógrafo de moda era Bob Richardson, su primer compañero sentimental, al que se unió cuando sólo tenía 17 años sin reparar en que él la llevaba 20. Todo apunta a que buscaba en él el padre que nunca tuvo del todo.

            El otro gran hombre de su vida fue Jack Nicholson, a quien conoció en 1973. El actor le regaló una casa en California y un Mercedes que ella estrelló. Intermitentemente, permanecieron unidos durante 17 años. En una de las rupturas, Anjelica mantuvo un romance con Ryan O'Neal, uno de los mayores mujeriegos de Hollywood y de los de mano más larga. Ya sabíamos de las palizas que propinaba a Farraw Fawcett cuando eran pareja. Anjelica también fue objeto de uno de esos maltratos. Bastó para la ruptura. Consagrada como actriz por sus propios méritos desde finales de los años 80, ahora es ella la mira hacia atrás y demuestra que entre sus talentos también cuenta el de escritora.

Publicado el 11 de septiembre de 2015 a las 10:00.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Comentarios - 2

1 | Carlos Serrano Galán (Web) - 12/2/2016 - 15:38

Una autobiografía muy cobarde...del incidente de Polanski y la niña de 13 años en casa de Nicholson prefiere no hablar...supongo que tiene que callar. Ya me gustaría a mí tener los amigos que tiene Polanski, siempre protegiéndole. En fin, estoy leyendo "No halagaron opiniones", parece un libro muy interesante y tocas el tema de la literatura maldita...aunque los autores que salen son aceptados por todos ya, Rimbaud tiene ya poco de alternativo y prohibido....Un saludo.

2 | Javier Memba (Web) - 12/2/2016 - 19:17

Espero que sea de tu agrado. Un saludo para ti también.

Tu comentario

NORMAS

  • - Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • - Toda alusión personal injuriosa será automáticamente borrada.
  • - No está permitido hacer comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
  • - Gente Digital no se hace responsable de las opiniones publicadas.
  • - No está permito incluir código HTML.

* Campos obligatorios

Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


Seguir en Facebook

              Instagram

 

https://twitter.com/javiermemba

 

Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

COMPRAR EN KINDLE:

 

 

 

 

Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

EN TU MAIL

Recibe los blogs de Gente en tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Archivo

Grupo de información GENTE · el líder nacional en prensa semanal gratuita según PGD-OJD