jueves, 20 de septiembre de 2018 01:37 www.gentedigital.es
Gente blogs

Gente Blogs

Blog de Javier Memba

El insolidario

Un recuerdo de la calle Cápua

Archivado en: Miscelánea

imagen

El muro de Gijón

            Conocí el mar en Gijón en el año 63, coincidiendo con la primera edición de su festival de cine, entonces infantil. Tres años después, mi madre volvió a llevarme allí de vacaciones y en una de las proyecciones del certamen, celebrado en la Universidad Laboral, descubrí a los hermanos Marx en Sopa de ganso (Leo McCarey, 1933). Mis primeros recuerdos gijoneses se remontan a los primeros días de mi vida. Medio siglo después, al regresar y comprobar que las evocaciones son más numerosas que las cosas que me habrán de dejar nuevos recuerdos, las transformaciones de la ciudad me anuncian que la senectud me aguarda a la vuelta de la esquina.

         Siendo Cristina de allí, comencé a visitar la ciudad con una regularidad de dos o tres veces al año a partir de 1991, tras casarme con ella. Fue entonces cuando verdaderamente conocí Gijón más allá de la playa de San Lorenzo. Aunque nunca me baño -el Cantábrico está demasiado frío para mí-, como soy de secano, me sigue magnetizando el olor a mar y es lo primero que visito cada vez que vuelvo. Pero Gijón ya es mucho más que ese lugar de mis primeros veraneos.

         Ahora es una ciudad que conozco y entiendo. Me muevo con soltura por la Avenida de la Costa, el Paseo Begoña, las calles Corrida y Ezcurdia, mis principales referencias. Sé de Somió, de Viesques y ya no me desubica que a un lado de Cimadevilla se extienda la playa de San Lorenzo y, al otro, el puerto deportivo. Durante muchos años, el día de Navidad, antes de la comida familiar, daba un largo y agradable paseo con mi suegro. Una vez que llegamos hasta el Cerro de Santa Catalina, me explicó que, en aquel promontorio, la cima de Cimadevilla -valga la redundancia- se asentaron los primeros gijoneses. Desde entonces entiendo el trazado de la ciudad.

        Satisfecho mi afán de mar, me gusta abandonar El Muro -que es como llaman al paseo marítimo-, y adentrarme en ella por la calle Cápua. Así tengo oportunidad de detenerme en la plaza de Romualdo Alvargonzález y evocar un pequeño teatro de autómatas que durante mucho tiempo animó la entrada al centro comercial San Agustín. Lo rudimentario de la autonomía de aquellos muñecos, frente a esos fabulosos androides que nos muestra el cine, a mí me fascinaba. Me transportaba al mundo de Villiers de l`Isle-Adam y su Eva futura (1886).

        Ya en la calle Cápua, solía mandar unos artículos que me encargaban sobre los especiales de la programación televisiva en Nochebuena desde un cibercafé que se encontraba en los primeros números. Aquel establecimiento no duró mucho. Los cibercafés fueron un negocio efímero como lo son pocos. No obstante lo cual, aquel permaneció abierto lo bastante como para ocupar un lugar en la edad dorada de mi vida. Y ahora, su ausencia, pone de manifiesto ese final de mis mejores días. Sólo me resta esa vejez que aguarda inexorable a la vuelta de la esquina, según me anuncian todas las cosas que echo de menos, también en Gijón, cada vez que vuelvo a ella.

Publicado el 13 de septiembre de 2016 a las 10:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Comentarios - 2

1 | Jose Manuel - 24/1/2017 - 22:02

Hola Javier, que sorpresa tan grande al saber que tienes tan directa vinculación con Gijón, ciudad en la que nací y vivo. Te explico, descubrí tu blog al leer el post sobre Carole André. Me sentí absolutamente identificado contigo, dado que yo también estuve perdidamente enamorado de ella desde los lejanos tiempos de Sandokán. Te diré que hace cuatro años tuve la inmensa fortuna de conocerla personalmente. Fue en Roma, ciudad maravillosa a la que volví con mi mujer e hijas a cumplir ese sueño que tenía desde mi infancia. Me encantaría poder contarte la historia, pues fue muy bonita, al menos para mí. Ahora veo que no solo compartimos nuestra pasión por la bellísima Carole (aun hoy lo sigue siendo), sino también por Gijón. Un saludo y felicidades por tu blog.

2 | Javier Memba (Web) - 31/1/2017 - 20:06

Hola José Manuel. Muchas gracias por tu interés en mi blog. Tengo mucha curiosidad por conocer la historia de cómo conociste a Carole André. Yo a lo más que he llegado ha sido a ver una pequeña entrevista que le hacía una televisión italiana tras haber ganado una competición de natación.
Un cordial saludo.

Tu comentario

NORMAS

  • - Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • - Toda alusión personal injuriosa será automáticamente borrada.
  • - No está permitido hacer comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
  • - Gente Digital no se hace responsable de las opiniones publicadas.
  • - No está permito incluir código HTML.

* Campos obligatorios

Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


Seguir en Facebook

              Instagram

 

https://twitter.com/javiermemba

 

Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

COMPRAR EN KINDLE:

 

 

 

 

Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

EN TU MAIL

Recibe los blogs de Gente en tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Archivo

Grupo de información GENTE · el líder nacional en prensa semanal gratuita según PGD-OJD