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Oscuro como la tumba donde yace mi amigo

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Oscuro como la tumba donde yace mi amigo"

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            Texto póstumo, como Escúchanos, señor, desde el cielo, tu morada (1962), Oscuro como la tumba donde yace mi amigo fue compuesto partiendo de varios manuscritos del gran Malcolm y dado a la estampa por su fiel Margerie en 1968. Es decir, once años después de que La Parca se llevara a su autor a consecuencia de una mezcla fatal de antidepresivos y alcohol. Siempre he tenido el convencimiento de que esa asfixia que mató a Lowry mientras dormía, de la que hablan sus noticias biográficas, no surgió por generación espontánea.

            En cualquier caso, Oscuro como la tumba donde yace mi amigo puede entenderse como una variación del mismo tema de Bajo el volcán. Su acción está fechada en 1946, ocho años después del viaje en que tuviera su origen esta última y uno antes de que apareciera en Nueva York su primera edición estadounidense. En sus capítulos, Lowry vuelve a los mismos lugares de México donde localizó su obra maestra.

            En esta ocasión, el escritor se nos presenta bajo el nombre de Sigbjørn Wilderness y viaja acompañado de una nueva esposa, Primerose, después de que Ruth -la Ivonne de Bajo el volcán- se divorciara de él al regreso de su primera visita al país azteca.

            Desde el comienzo del periplo, los fantasmas de su pasado acechan a Lowry. Ya sea bajo el nombre de Geoffrey Firmin, el cónsul de Bajo el volcán, ya bajo el de Sigbjørn Wilderness, el protagonista de estas páginas y los relatos reunidos en Escúchanos, señor, desde el cielo, tu morada (1962), el protagonista de estas turbulentas ficciones siempre es el propio autor.

            Aquí, su principal agobio es el recuerdo del incendio de su casa en Canadá, siniestro que provocó él mismo en una de sus borracheras. Pasto de aquellas llamas fue el manuscrito de la novela en la que trabajara en su primera experiencia mexicana. Tengo entendido que hubo más desastres de este tipo en la vida del escritor. Pero esa referencia fundamental en su obra es éste. A él vuelve a referirse Lowry en El sendero del bosque que nos lleva a la fuente, una de sus novelas cortas póstumas.

            Desde el mismo momento en que coge el avión, Sigbjørn comienza a ser acechado por la mala conciencia de lo que hizo en su experiencia mexicana del 38, la que dio origen a Bajo el volcán. La creencia de que los aduaneros norteamericanos no le dejarán entrar en el país, da paso a más de lo mismo respecto a sus colegas mexicanos.

            No obstante, por encima de todas sus obsesiones, destacan las referidas al alcohol. Tras un largo periodo de abstinencia, procura consumirlo con moderación, casi exclusivamente cuando Primrose le da pie a ello. Es precisamente en la veracidad con que describe las miserias del alcoholismo -búsqueda de justificaciones para beber, jactancia del tiempo transcurrido sin hacerlo, duración de las resacas, amistad con los compañeros de barra, etcétera- donde Lowry alcanza la perfección más singular.

            El resto de su prosa, con Bajo el volcán al frente, suele entenderse como un compendio de todos los hallazgos de las técnicas narrativa modernas. Pero su descripción de esa locura que Baco tortura a sus víctimas antes de matarlas es de una maestría que no admite comparación. En lo que a mi concierne, no he leído a nadie que retrate la angustia y la teatralidad de un borracho como el gran Lowry.

            Ya en México, aquel "¿Le gusta este jardín que es suyo? Evite que sus hijos lo destruyan", se repite en la memoria de Sigbjørn como una letanía. Además de toda una alusión al Jardín del Edén, el Paraíso Perdido, dichas frases también son la leyenda escrita en el cartel junto al que tiran el cadáver del cónsul sus asesinos en Bajo el volcán.

            Juan Fernando Martínez, empleado en el Banco Ejidal y compañero de parranda de Firmin en El Farolito -la inolvidable taberna de Bajo el volcán- es el amigo aquí aludido en el título. En el recorrido a su tumba, Sigbjørn se reencontrará con la calle Nicaragua, donde estuvo sita la famosa taberna, que, por supuesto, ha cambiado de emplazamiento.

            Desde el primer momento, los nativos intentan estafarles en todo. Así que el matrimonio repetirá en varias ocasiones, a lo largo de la narración, que no son "norteamericanos, sino canadianos (sic por canadienses) pobres".

            Y, en efecto, lo son. Lógicamente, el manuscrito que Sigbjørn ha enviado a las editoriales, le ha sido devuelto. Unas veces, aduciendo que las técnicas que utiliza en él son iguales a las de una obra muy apreciada en la época: El rigodón del borracho; otras, invitándole a que lo vuelva a reescribir. Pero Sigbjørn se ha negado a ello porque ya le ha dado varias vueltas al texto.

            A medida que llega el momento de acercase a Cuernavaca y al resto de los lugares en los que transcurrió la primera estancia de Lowry en México, Sigbjørn -que siempre es igualmente Firmin y el escritor- va experimentando nuevos temores. Sólo se atreve a afrontarlos ante la insistencia de Primerose en conocer unos espacios que sabe míticos para él, o acompañado de sus antiguos amigos en la región.

            Uno de ellos es el doctor Hippolyte, un médico haitiano. También cuentan un par de anglosajones, tan borrachos como Sigbjørn. Alguno de estos viejos compadres aparece con otro nombre -que aquí se recuerda- en Bajo el volcán.

            En resumen, Sigbjørn, y Firmin son algo así como los dos espejos sobre Lowry lleva a cabo esa introspección personal que es toda la obra del gran Malcolm. Así, en la lectura del fragmento en el que Sigbjørn recuerda cómo fue detenido por meterse con Franco en una taberna, podemos deducir que Lowry -quien en verdad sufrió dicho arresto- sacó de este asunto materia literaria para la detención de Firmin por los milicianos que acabarán matándole en Bajo el volcán.

            Finalmente, llegado junto a su esposa al banco de Ejidal, Sigbjørn sabrá que Juan Fernando, quien debido a su oficio llamaba al escritor "el fabricante de tragedias" ha muerto tiroteado durante una borrachera y descansa entre las sombras de su sepulcro.

            No hay duda, Oscuro como la tumba donde yace mi amigo es, junto a Bajo el volcán, las más veraz e interesante aproximación al alcoholismo que he leído. Arte mayor.

Publicado el 10 de marzo de 2012 a las 02:30.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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