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Blog de Javier Memba

El insolidario

David Lynch, el onirismo de la modernidad

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(extraído de la introducción de mi nuevo libro, David Lynch, el onirismo de la modernidad (Ediciones JC), que en los próximos días se pone a la venta) 

     Así que pasaran veinticinco años, Laura Palmer (Sheryl Lee) habría de regresar. Fue ella, la asesinada más célebre de la televisión de los noventa, quien, al final de la segunda temporada de Twin Peaks (1990-1991), volvió fugazmente de la muerte para entrar en un sueño del agente Dale B. Cooper (Kyle Mac Lachlan) y fijar para ese plazo su retorno. Fue, naturalmente, en la habitación roja, "un lugar sin contexto, una secuencia sin contexto, sin nada antes ni después", comentaría Michel J. Anderson -intérprete del enano bailarín- recordando la explicación que le dio David Lynch el día que le pidió referencias para interpretar a aquel "hombre de otro lugar". Además de él, fueron testigos el turbador decorado del sofá y las cortinas rojas. Allí todo era del mismo color. Llegado el momento de cumplir lo prometido, la tercera temporada de Twin Peaks, cuya emisión se anunció para 2017, es una de las opciones que despiertan más expectación en ese esplendor de las series de televisión al que asistimos. Y es de ley apuntar que algunos de los parámetros de toda esa bonanza de la ficción catódica de nuestros días fueron sentados en la primera temporada de Twin Peaks, la propuesta que puso en marcha la revolución de la televisión. David Lynch, su creador junto a Mark Frost, es, por tanto, uno de los precursores indiscutibles de la nueva narrativa televisiva. De ahí que sea oportuno analizar ahora su filmografía.

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Publicado el 20 de febrero de 2017 a las 18:00.

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El asunto Rubén Caldas

Archivado en: Bibliografía, "El asunto Rubén Caldas"

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            Fruto de dos de mis pasiones, el cómic belga y la novela de miedo, El asunto Rubén Caldas es una ficción que escribí hace ya algunos años y que ahora puede descargarse en Kindle. Se convierte así en mi primer libro digital -segundo si se considera una edición pirata de Malditos, heterodoxos y alucinados que, me consta, obra en la Red. Su título viene a evocar el de El asunto Tornasol, una de mis entregas favoritas de las aventuras de Tintín. He aquí una sucinta noticia de su argumento:

 

            Rubén Caldas fue un sombrío dibujante de cómics del Madrid finisecular. Recién fallecido en extrañas circunstancias al comienzo de la narración, cultivó la llamada Línea Clara como el ardiente admirador de Hergé y sus discípulos -Edgar P. Jacobs, Jacques Martin, Bob de Moor- que era. Sin más argumento que la crónica de su propia existencia, concibió su obra en una serie de álbumes protagonizados por Bruno Guardiola -trasunto de Caldas- y su perra, una "lobilla sin raza" llamada "Moneypenny", a la que le unió una "franca camaradería". Aunque apenas le apreciaron los lectores, sí hubo un colega -Fabián Bescos- que consideró a Caldas su maestro. Será Bescos quien, tras la muerte de Caldas, habiendo tenido acceso a la última historieta -aún inédita aunque no en vano titulada El sabor a hierro de la sangre- intente desvelar el fabuloso misterio que rodeó la desaparición del dibujante. Una aventura fantástica, en la que la licantropía dejó de ser un mito, que Rubén Caldas intentó exorcizar en esas planchas que guían a Bescos en su investigación.

Publicado el 18 de septiembre de 2014 a las 12:45.

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No halagaron opiniones (un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada)

Archivado en: Bibliografía, "No halagaron opiniones"

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   La prensa ya no se hace para ilustrar, sino para halagar las opiniones de sus lectores, viene a decirnos Balzac en Ilusiones perdidas (1837-1843). En los albores de nuestro siglo XXI, al igual que lo fuera en la centuria decimonónica, dicho juicio es extrapolable a la mayor parte de la literatura que se vende, se celebra y se estimula.

            Partiendo de esta consideración, en No halagaron opiniones  (Huerga & Fierro), mi nueva entrega, recién llegada a la Feria del Libro de Madrid  y en breve a las librerías, he trazado un recorrido por la otra literatura: la maldita, la heterodoxa y la alucinada. Así, he ido desde los goliardos -primeros estigmatizados en los remotos días de la Edad Media-, hasta Philip K. Dick -el último de los grandes autores de ciencia ficción- que murió "perseguido por los seres invisibles" en 1982; "el último alucinado del siglo XX" a mi juicio. En el trayecto, estimo que la Iglesia fue la que impartió las primeras maldiciones.

            Fue en el siglo XX cuando, ya convertido el marxismo en un nuevo dogma de fe, se alumbraron nuevos malditos. Su espectro abarca desde los anarquistas hasta los colaboracionistas franceses. Este último apunte puede dar una idea del eclecticismo de un texto que hace especial hincapié en la trascendencia que tuvieron algunos estigmatizados egregios -Poe, Baudelaire, Rimbaud- en las páginas que les sucedieron. Porque al maldito, a diferencia del bendito que escribe al dictado de lo que es debido, le es más favorable la posteridad, el nuevo camino.

 

 

Publicado el 10 de junio de 2014 a las 00:00.

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Lo que vimos en la puerta de Tannhäuser

Archivado en: Bibliografía, "La nueva era del cine de ciencia ficción"

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  De la contraportada de mi nuevo libro, "La nueva era del cine de ciencia ficción ...", una vez más publicado por mis amigos de T&B Editores. A la venta a finales de septiembre:
  El 21 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong da su "pequeño paso para un hombre" pero su "gran salto para la Humanidad" al hollar por primera vez el suelo lunar, cierra una de las constantes argumentales de la ciencia ficción desde sus albores. Cumplido así un anhelo que como poco se remontaba a De la Tierra a La Luna (1865), la inmortal novela de Julio Verne, se abre una nueva etapa para la pantalla fantacientífica. En 1968, Stanley Kubrick, al llevar a sus espectadores más allá de Júpiter en "2001, una odisea del espacio", ha señalado uno de los principales caminos por los que discurrirá la ciencia ficción a partir de ahora: la space opera. Star Wars, Star Trek o la saga Alien son tres buenos ejemplos de estas producciones totalmente ambientadas en un espacio inimaginable en épocas anteriores.
  Tampoco cabía imaginar en esas cintas pretéritas la nueva concepción del alienígena que impone Steven Spielberg en Encuentros en la tercera fase (1977) y E.T., el extraterrestre (1982). El marciano ya no es ese trasunto del comunista que fuera en la edad de oro del género. Antes al contrario, es un ser entrañable que despierta curiosidad. Superada finalmente la rivalidad entre los dos grandes bloques que polarizaron el mundo en otras épocas, la catástrofe que pone fin a la Historia ya no es atómica. Es ecológica o demográfica. En fin, son tantos los cambios radicales que experimenta el género que hasta aquellas científicas encantadoras, que acababan enamorando a los hombres que no las querían en las misiones, dan paso a las chicas soldado como la teniente Ripley (Sigourney Weaver) de la saga Alien o la Sarah Connor (Linda Hamilton) su homóloga en la de Terminator.
  Esa rebelión de las máquinas apuntada por James Cameron en esta última es uno de los asuntos más genuinos de la nueva era del cine de ciencia ficción. En ella, el ciborg se convertirá en el nuevo enemigo de los humanos. Su relación con ellos inspirará títulos como Blade Runner (1982). Esta sobresaliente cinta de Ridley Scott también será la precursora del cyberpunk, junto a la realidad virtual, una de las constantes del género en los años 90. Los viajes en el tiempo, otra las primeras inquietudes fantacientíficas, encontrarán su mejor inspiración en Doce monos (Terry Gilliam, 1996). De la genética a la carta se ocuparán filmes como Gattaca (Andrew Niccol, 1997). Y, ya en el tercer milenio, el género retomará un camino apuntado por Superman (Richard Donner, 1978) y Batman (Tim Burton, 1989): el de los superhéroes.

Publicado el 1 de septiembre de 2011 a las 01:00.

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Cuanto sabemos de Bosco Rincón

Archivado en: Bibliografía, Cuanto sabemos de Bosco Rincón

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            Ambientada en la Ibiza de los primeros años 90 y dada a la estampa por Ediciones Amargord, mi nueva novela es una ficción con trazas de documental. Sus protagonistas se dirigen al lector como quien comparece ante la cámara de un informador. Pertenecientes a una alegre colonia de desahogados que fueron jóvenes en distintas ciudades de la Península durante los felices años 80, hay algo que les impide hacerse a la vida adulta, aunque su edad ya les aboca inexorable a ello. Convertidas en desgracias las gracias de su juventud, diletantes aún, intentan sobrevivir en la ociosidad mientras su bohemia se aproxima al patetismo.

            Con ese telón de fondo y al amparo de la eclosión filantrópica que comenzó a experimentar la España de los primeros años 90 -sentir que alcanza el paroxismo en nuestros días-. Bosco Rincón, que antaño fuera un figura de la noche madrileña, impelido por su precariedad económica decide poner en marcha una mentira. Los testimonios de quienes le trataron y conocieron -esos protagonistas que comparecen ante el lector-, junto a diferentes textos apócrifos, vienen a dar cuenta del asunto.

            Desde esta perspectiva, Cuanto sabemos de Bosco Rincón acomete con la misma ironía uno de los grandes dogmas de nuestro tiempo -la solidaridad- y el mito de cierta juventud de los años 80.

            Tras quince años de silencio narrativo, regreso con estas páginas a la novela por unos caminos infrecuentes en el género y unos planteamientos impensables desde la corrección política.

Publicado el 6 de diciembre de 2010 a las 01:45.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

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