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Blog de Javier Memba

El insolidario

La obra maestra de Charles Maturin

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Melmoth el errabundo", de Charles Maturin

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Recuerdo bien mi adquisición de Melmoth, el errabundo, de Charles Maturin. Fue, como de casi todo hace más de veinte años, en una librería de restos de ediciones que había a la entrada del parque Arias Navarro. Curioseando entre sus saldos, adquirí con la natural avidez varios crisoles de Aguilar y algunos de mis mejores números de Libro Amigo de Bruguera, una de las colecciones que más amo. Entre los crisoles, he de dar noticia de una edición conjunta de Las noches blancas y Pobres gentes de Dostoyevski; entre los Libro Amigo, del Balzac de Carlos Pujol -una de mis guías en la lectura de La comedia humana- y de Escritos sobre literatura, de Baudelaire. Pero sobre todo de Melmoth el errabundo.

En los más de veinte años transcurridos desde entonces, el local de aquella queridísima librería ha sido ocupado por un salón de belleza como prueba irrefutable de la insoportable levedad de nuestro tiempo. Sin embargo, cada vez que paso por su puerta, me repito que allí nunca ha habido más belleza que la guardan estas páginas del gran Maturin, que leí totalmente fascinado en junio de 1997. He aquí las notas que tomé después:

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Publicado el 9 de octubre de 2013 a las 14:45.

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Mis lecturas de William H. Hodgson

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre William H. Hodgson

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                   Descubrí a William Hope Hodgson con el mismo interés que al resto de los elogiados por H. P. Lovecraft en El horror en la literatura -texto canónico en lo que al género respecta-, que por aquellos días publicaba con regularidad Valdemar. Hablo de febrero de 1998, mes en que la de La nave abandonada y otros relatos de terror en el mar constituyó mi primera lectura de este autor inglés. Siempre en aquellas deliciosas ediciones del Club Diógenes, que tan gentilmente me regalaban sus responsables, leí a Hodgson con avidez hasta que La casa en el confín de la Tierra me cansó en enero del 2000. Lo que sigue, como tantas veces en estos apuntes, son las notas que tomé en aquellos dos años de inquietantes, y por lo tanto felices, lecturas.

                   Cabría calcular que, cuando se dice que William Hope Hodgson "es uno de los representantes más originales de lo que se ha dado en llamar cuento materialista de terror", ello se debe a que en sus narraciones el miedo no emana de espectros ni de entidades excesivamente fantásticas. Sin embargo, considerando que Lovecraft es el maestro de dicho género y que el escalofrío en las narraciones de este último proviene de arcanos y misterios ciertamente inverosímiles, no sé si mi suposición acerca del materialismo de Hodgson es del todo acertada.

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Publicado el 30 de septiembre de 2013 a las 12:00.

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Los relatos del gran Sheridan Le Fanu

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "La habitación del dragón volador y otros cuentos de terror y misterio" de Sheridan Le Fanu

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                   En el bien entendido de que Joseph Sheridan Le Fanu ocupa una de las cimas del terror gótico con sus cuentos de fantasmas, el que abre y da título a esta selección es tan verosímil como podría serlo cualquier relato criminal anclado a la más pura realidad. En ese sentido, La habitación del Dragón Volador es un cuento materialista en la primera acepción del término. Lo en él tratado es la impostura de un grupo de criminales que se hacen pasar por aristócratas.

                   La historia se nos refiere mediante la experiencia de un viajero inglés en Francia -Beckett- quien, accidentalmente, merced a la gentileza de rigor, conoce en el camino a la condesa de St. Alyre, bella dama casada con un hombre mucho mayor y de apariencia despótica de la que quedará prendado. También por casualidad se cruzará en su camino el marqués de Harmonville, un caballero impecable con quien trabará conocimiento por algo que parece ser un error. Por ultimo, ya hospedados en una posada del camino -la Belle Étoile-, entrará en escena el coronel Gaillarde, un irascible ex oficial de Napoleón que persigue al marido la condesa. Esto dará pie a que Beckett vuelva a intervenir en favor de la que tanto le inspira, tomando partido en la pelea por su marido.

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Publicado el 11 de septiembre de 2013 a las 06:30.

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"El juramento de los cinco lores", una nueva entrega de las aventuras de Blake y Mortimer

Archivado en: Cuaderno de lecturas, las aventuras de Blake y Mortimer, sobre "El juramento de los cinco lores"

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            Si hay algo de lo que abomine tanto como del cine contaminado por la política, eso es el cine contaminado por el teatro, excepción hecha de las adaptaciones de Shakespeare de Orson Welles. Tengo la teoría de que es mucho más estrecha la relación entre la pantalla y cómic que entre la pantalla y la escena. Los planos son las viñetas del cineasta y viceversa. El asunto de El juramento de los cinco lores, la nueva entrega de las aventuras de Blake y Mortimer debida a Yves Sente y Andre Juillard, ha venido a ratificarme en mis convicciones.

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Publicado el 30 de agosto de 2013 a las 09:30.

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" Vercingetórix", otra aventura de Alix

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Vercingetórix" de Jacques Martin

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            En 1001 cómics que hay que leer antes de morir, que gentilmente me obsequió el gabinete de prensa de Grijalbo en el invierno de 2012, se afirma que La tiara de Oribal, de Jacques Martin, es uno de esos álbumes que ningún buen aficionado se debería perder antes de ir al encuentro con La Camarada Seca. Así pues, lo tengo por una de las obras maestras de la serie. Desde que me tienen alborotado esas reediciones de las que la colección está siendo objeto por parte de NetCom2, que nunca me cansaré de elogiar, comprarme La tiara... es uno de los grandes deseos en los que se debate mi vida. Ya me he perdido la primera edición numerada y la segunda corregida. De modo que estoy ojo avizor para no quedarme también si mi ejemplar de la inminente tercera.

            Curioseando en las bitácoras de los lectores más entusiastas de Alix -de quienes humildemente me considero un mero acólito- comprendo que La tiara..., además de la primera obra maestra de la colección, es el álbum donde el personaje y su universo quedan definidos por completo. La grafía es otra historia. Esa evolución que muestran las viñetas, común a todas las series cuyos dibujos, por así decirlo, no fueron homologados por su autor, como sí lo fueron las aventuras de Tintín, en Alix llega a ser tan variada como en las aventuras de Blueberry. Ya he sacado algunas conclusiones al respecto en estos mismos apuntes y no repetiré lo sostenido entonces. Diré tan sólo que, según los expertos, La tiara... inaugura una segunda grafía con su publicación en la revista Tintín a partir de 1956.

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Publicado el 16 de agosto de 2013 a las 01:15.

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"Novela de ajedrez", otra maravilla del gran Stefan Zweig

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Novela de ajedrez"

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                   Aún entusiasmado con la lectura del Balzac de Stefan Zweig, recupero los apuntes que tomé en enero de 2003 de Novela de ajedrez, mi segunda lectura del gran austriaco, y pongo así fin a los asientos que, por el momento, he dedicado en estos días a la Joven Viena. Ardo ya en deseos, eso sí, de dar debida cuenta de Leporella, el único relato de Zweig que aún atesoro a la espera de su lectura. La traducción, para avivar aún más el fuego de tanto interés, se debe a Joan Fontcuberta. "¿Será el fotógrafo?", me empiezo a preguntar.

                   Si en Relato soñado, a mi juicio, gravitaba esa alerta ante las enfermedades venéreas expresada por el doctor Gerhard Venzmer en el artículo correspondiente de la Gran enciclopedia de la salud, en Novela de ajedrez -siempre en abstracto- va esa otra apuntada por Alejandro Gándara en Punto de fuga (1984) cuando escribe: "Hacer daño a los demás es una forma de conocerlos mejor". Con todo, si en los diez años transcurridos desde que leí está esplendida Novela de ajedrez, ha habido un texto que me la ha recordado por la genialidad de su asunto y de su prosa, ése ha sido Punto muerto, un relato de Barry Perowne incluido por Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo en su Antología de la literatura fantástica.

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Publicado el 6 de agosto de 2013 a las 09:15.

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Dos lecturas de Arthur Schnitzler

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Relato soñado" y "Apuesta al amanecer"

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                   Entre las innumerables ideas generalizadas que no comparto destaca aquella que sostiene que Eyes Wide Shut (1999), la última cinta de Stanley Kubrick, es una obra fallida. A mi entender, Eyes Wide Shut, que el gran Kubrick no pudo montar porque se lo llevó La Parca apenas acabó el rodaje, es una cinta compleja y misteriosa. Exige pues una reflexión por parte del espectador que quienes van al cine a pasar un rato agradable, comiendo palomitas, no están dispuestos a hacer. Distribuida además como si fuese Un horizonte muy lejano (Ron Howard, 1992) o cualquier otra de las tonterías que protagonizaron el entonces matrimonio Kidman-Cruise -sus productores-, el testamento fílmico de uno de los grandes genios del cine estadounidense se quiso ver como uno de los melodramas al uso del Hollywood agotado y adocenado de nuestros días. Así las cosas, naufragó.

                   Sin embargo, como a las grandes obras, la posteridad comienza a serle favorable. Catorce años después de su estreno, ya empiezan a leerse comentarios que se refieren a esa complejidad que la apartó de ese común de los espectadores, de esas salas comerciales entre las que se fue a distribuir. La última del gran Kubrick, es una cinta que yo recuerdo con especial cariño. Además de ser la despedida de uno de los cineastas a los que más admiró, me descubrió a un escritor al que nunca he de cansarme de aplaudir: el gran Arthur Schnitzler. Miembro prominente de esa Joven Viena a la que me referí tangencialmente en el asiento anterior, apenas publiqué aquella entrada, me puse a buscar en mis archivos las notas concernientes a mis lecturas de aquellos autores austriacos y di con estas referidas a Schnitzler, uno de los más prominentes. Una vez más, las reproduzco a continuación con esas mínimas adecuaciones que exigen los catorce años transcurridos desde ese 1999 del que data la primera.

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Publicado el 1 de agosto de 2013 a las 02:15.

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El "Balzac" del gran Stefan Zweig

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Balzac, la novela de una vida" de Stefan Zweig

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            Hay novelas que me llaman la atención por la película que han inspirado, Carta de una desconocida (1927), del gran Stefan Zweig, fue una de ellas. Cautivo de la maestría y la belleza de la adaptación cinematográfica que el gran Max Ophüls estrenó en el 49, apenas descubrí el original entre los libros que heredé de mi madre, di cuenta de él con la debida avidez. Lástima que no conserve las notas que tomé entonces, incluidas, como tantas de comienzos de los 90, en un archivo que perdí.

            En cualquier caso, recuerdo la dicha que me procuró aquella lectura. Además de comprender que la genialidad de Ophüls correspondía a la de Zweig, me descubrió a este último. De este modo también cayó un prejuicio, el que tenía como lector frente al grupo de la Joven Viena habida cuenta de lo lejano que, de entrada, se queda de mi universo personal aquel grupo de escritores. Con el tiempo, y también gracias al cine -la adaptación de Kubrick de Relato soñado (1926) bajo el título de Eyes Wide Shut (1999)-, me rendí ante el gran Arthur Schnitzler con idéntico placer. Quedémonos de momento con Zweig.

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Publicado el 17 de julio de 2013 a las 15:45.

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Una nueva aventura de Jhen

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Los desolladores" de Jacques Martin y Jean PLeyers

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            En los foros donde se expresan, veo que los lectores más veteranos de las aventuras de Jhen, quienes las leían en francés con anterioridad a las impagables traducciones españolas de NetCom2 editorial de nuestros días, veneran esas ediciones originales de Casterman de los años 80. Hasta el olor estiman de estas últimas. En los 80 yo descubrí las aventuras de Blake y Mortimer publicadas por Ediciones Junior, el sello de Grijalbo Dargaud que tanto contribuyó a la difusión del cómic francobelga en España. Y en efecto, aún recuerdo el olor de los álbumes nuevos. Al tener un mayor número de tintas, puede que incluso fuera más grato que el del resto de los libros recién impresos.

            Mi primer Jhen, El secreto de los templarios, dado a la estampa por Casterman, hubiese sido una de aquellas ediciones mitificadas por los devotos si no fuera porque su pie de imprenta data del año 99. Ya entonces, una de las cosas que más me llamó la atención fue la presencia de Gilles de Rais -uno de los mayores y más despiadados asesinos en serie que la historia registra- como uno de los héroes de la colección. Comprendo ahora que Martín, autor sólo del guión ya que el dibujo es obra de Jean Pleyers, mi favorito de sus muchos colaboradores, se había propuesto la rehabilitación del señor de Rais -que también fue mariscal de Francia y perteneció a uno de sus más antiguos linajes- merced a sus hechos de armas. Sin ocultar para ello el lado abominable del barón de Rais. El propio Jhen le recrimina cuando de madrugada le despierta el hedor que se desprende del inquietante humo que sale de una de las torretas de castillo que les alberga. Siempre que abro un álbum de Jacques Martín me ratifico en la idea de que, debería figurar en ellos, aquella leyenda que rezaba "cómic para adultos", en las publicaciones de propuestas similares de mi juventud. Así se evitaban los malos entendidos que pudieran surgir de la extendida idea de que los tebeos sólo eran para los niños.

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Publicado el 13 de julio de 2013 a las 00:15.

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La primera aventura de Alix

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Alix el intrépido", de Jacques Martin

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            En la posguerra, mientras se aclaraba por qué había seguido publicando sus viñetas durante la ocupación alemana de Bélgica en el diario Le Soir, a Hergé se le prohibió seguir trabajando en la prensa. Ante este panorama, resolvió pasar a color y dibujar de nuevo las aventuras de Tintín. Ésa es la causa de que el infatigable reportero de Le Petit Vingtième presente un trazo homogéneo desde Tintín en el Congo (1931) hasta Tintín y los pícaros (1976). Tintín en el país de los soviets (1929) nunca llegó a ser coloreado por la imposibilidad de enmendar su anticomunismo y Tintín y el arte alfa, aunque fue publicado en 1986, quedó inacabado por expreso deseo de Hergé, muerto tres años antes. Así pues, esos dos álbumes de trazo diferente -en ambos caos poco más que un esbozo, no una aventura completa propiamente dicha-, son dos rarezas de la serie.

            Pero hoy no vengo a escribir sobre las aventuras de Tintín, sino sobre las de uno de sus principales acólitos, Alix, la gran creación del polifacético Jacques Martin. Inédita en España con anterioridad a esa iniciativa de NetCom2, que nunca me cansaré de aplaudir ya que finalmente a vertido a nuestro idioma toda la serie, Alix, el intrépido (1956) es su primera entrega. Anhelada desde que a comienzos de los 80 me hice con la edición de Norma de El príncipe del Nilo (1974), al cabo he tenido oportunidad de leerla en estos días y, acostumbrado como estoy a ese trazo homogéneo de Tintín, lo primero que he acusado son las diferencias entre los dibujos del Alix que había leído hasta ahora y este primero. Algo muy semejante me ocurrió hace treinta años, cuando, después de estar ya hecho al teniente Blueberry de La larga marcha (1980) y La tribu fantasma (1982), me remonté a los orígenes gráficos del personaje en la lectura de Fort Navajo (1965).

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Publicado el 12 de junio de 2013 a las 23:45.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

-Unas palabras sobre Tintín en Cuatro TV

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formentera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del infierno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Una guía clásica de la ciencia ficción

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Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

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Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

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Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

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El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

De la Escuela de Barcelona al fantaterror patrio

Recordando a Rosenda Monteros

Unas palabras sobre Andrés Sorel

Farewell to Julia Adams

Corto Maltés vuelve a los quioscos

Un editor veterano

Una entrevista a Wendy Guerra

Continúa el misterio de Leonardo

Los cantos de Maldoror

Un encuentro con Clara Sánchez

Recuerdos de la Feria del Libro

Viajes a la Luna en la ficción

Los pecados de Los cinco

La última copa de Jack Kerouac

Astérix cumple 60 años

Getafe Negro 2019

Un actriz entrañable

Ochenta años de "El sueño eterno"

 

 

 

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 



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