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Blog de Javier Memba

El insolidario

Un clásico de Gaston Leroux

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El fantasma de la ópera" de Gaston Leroux

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Sé de dos adaptaciones de El fantasma de la ópera -la delicia de Rupert Julian del 25 para la Universal y la no menos notable del gran Terence Fisher del 62 para la Hammer - que demuestran que aquello tan extendido de que las películas nunca superan a las novelas en que están basadas es algo tan gratuito como eso de sentir vergüenza ajena o envidia sana. Hace unas semanas tuve oportunidad de ver en la bienamada Filmoteca -alabado sea por siempre su nombre- la versión del gran Fisher y vuelvo ahora a las notas que tomé en diciembre de 2003, con motivo de la lectura del original de Gaston Leroux en una estimable edición del 98 de Tusquets. Una única acotación, entonces tenía más reciente la cinta silente y es con ella la que establezco la comparación:

 Siendo la película de Rupert Julian no sólo fiel, sino también mucho más entretenida que estas páginas, se impone dar noticia de aquellos fragmentos que el cineasta ignora. Entre las más importantes de esas omisiones hay hablar del origen de los amores de Christine Daaé y Raoul de Chagny, que se remonta a la infancia de la pareja. Fue entonces, en un lugar de la costa bretona llamado Perros (Perros-Guirec) cuando los dos niños, aprendiendo música juntos bajo los auspicios del padre de Christine -un escandinavo que quiso triunfar como intérprete antes de dedicarse a la enseñanza- se enamoraron. Suaviza así este apunte esa suerte de injusticia que siempre he creído ver en la película, cuando Christine se beneficia de las artes de Erik mientras en verdad ama a Raoul.

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Publicado el 12 de febrero de 2013 a las 18:00.

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Jacques Martin total

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El lago sagrado" de Jacques Martin

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            Admiro a Jacques Martin cuando trabaja sin colaboradores, sin que esto signifique que no aprecie sus historietas cuando sus dibujos son obra de André Juillard, Jean Pleyers y, por supuesto, Bob de Moor, tercer miembro del triunvirato de grandes discípulos de Hergé, junto con Edgar P. Jacobs y el propio Martin. Ahora bien, ni que decir tiene, que el auténtico Martin es el que trabaja en solitario.

            Lástima que las diez colecciones que inició acabaran por ir en detrimento de su actividad como dibujante en aras de su quehacer como guionista. Es lástima porque a mi juicio, el cómic es dibujo antes que texto y a la postre, Jacques Martin -sin duda el más ambicioso del triunvirato de discípulos del gran Hergé, uno de los maestros de la Línea Clara- fue más guionista que ilustrador. Si bien es cierto que dibujó y escribió veinticinco álbumes, no lo es menos que su bibliografía como guionista únicamente, dobla esta cantidad.

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Publicado el 9 de febrero de 2013 a las 22:30.

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"El gran dios Pan" y otras lecturas del gran Arthur Machen

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El gran dios Pan y otros relatos de terror sobrenatural" de Arther Machen.

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            Parece ser que El gran dios pan era el relato de Machen preferido por Lovecraft. En verdad no es para menos. Sorprende en primer lugar su construcción a la manera de Stevenson en Las nueva noches árabes; es decir, mediante episodios, aparentemente independientes, pero que en realidad obedecen a una misma trama sin fisuras.

            En el primero de ellos -El experimento- se nos cuenta la suerte de una mujer -Mary- que se somete voluntariamente a la operación cerebral que le practicará el doctor Raymond, científico tan loco como el Moreau de Wells o el Frankenstein de Mary Shelley, que se cree en el derecho de experimentar con la mujer. Merced a la intervención, la paciente voluntaria podrá ver a la siniestra divinidad aludida en el título. Dicho y hecho, Mary -según se desprende de la inquietud con que se nos retrata, y no porque se nos cuente lo que vislumbra- asiste a tamañas visiones que pierde el juicio. Un tal Clarke, que copila hechos sobrenaturales en unas memorias con las que pretende demostrar la existencia del Diablo, es testigo de todo el proceso de Mary.

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Publicado el 22 de enero de 2013 a las 19:00.

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Gótica y anticlerical

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El monje" de Matthew G. Lewis

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            Ateo que fue católico, apostólico y romano; ateo gracias a Dios, como don Luis Buñuel, a mí los tópicos protestantes sobre la corrupción del catolicismo pueden llegar a cargarme tanto como esa gravedad luterana que hace que aborrezca el cine de Bergman en su conjunto. Ahíta de estos prejuicios, El monje, la novela más celebrada del inglés Matthew G. Lewis, por momentos se antoja más anticlerical que gótica. Con todo, al volver ahora a las notas que tomé de mi lectura de ella en 2000 por las alusiones en el asiento anterior, he de reconocer que esta delicia satisfizo con creces el interés que despertó en mí desde que vi su edición de bolsillo en el escaparate de El Aventurero. Aquella librería de la calle Mayor tan entrañable como tantas otras que he visto cerrar a lo largo de mi experiencia como lector. Pero si cabe El Aventurero más porque mi madre me compró allí Tintín en el país de los soviets -¡ni más ni menos!-, uno de los últimos libros que me obsequió en uno de nuestros últimos paseos. Pero vayamos con esas páginas de Lewis que nos ocupan.

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Publicado el 18 de enero de 2013 a las 23:45.

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Un clásico de la literatura fantástica

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Manuscrito encontrado en Zaragoza"

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En agosto de 1997, tras la lectura de Manuscrito encontrado en Zaragoza, del polaco Jan Potocki, comprobé con cierta sorpresa que la España pretérita fue una fuente inagotable de inspiración para los autores de novela gótica. El gran Charles Maturin sitúa aquí una buena parte del periplo de su Melmoth y Matthew G. Lewis también localiza en este país la acción de El monje.

A todas luces, España se antoja mucho más siniestra que Transilvania, aunque aquí se tienda a no reparar en ello. Supongo que ese tenebrismo, que le atribuyen los autores de novela gótica dieciochescos y decimonónicos, obedece a la siniestra fama que la Inquisición procuró a la tierra española en el resto de Europa. En efecto, los tribunales y las torturas del Santo Oficio aparecen tanto en Melmoth el errabundo como en El monje y Manuscrito encontrado en Zaragoza, la que hoy me ocupa.

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Publicado el 15 de enero de 2013 a las 00:15.

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El cine según Antonin Artaud

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El cine" de Antonin Artaud

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            Treinta y seis años antes de que las masas descubrieran a Antonin Artaud en el monográfico que le dedicó la madrileña Casa Encendida en 2009, y lo hicieran además con un alborozo semejante al que experimenta el adolescente fascinado con la creación alucinada al saber del episodio de la oreja de Van Gogh, Artaud ya era un mito entre los cinéfilos merced a su breve pero brillante filmografía silente a las órdenes de maestros de la talla de Carl Th. Dreyer y Abel Gance. Supongo que también lo sería entre los amantes de la escena, pero el teatro jamás ha tenido el más mínimo interés para mí.

            De esa alta consideración en que las minorías cinéfilas tenían a Artaud con anterioridad a la muestra referida -por cierto, primera dedicada al polifacético artista francés en nuestro país- da prueba el pie de imprenta de El cine. Publicado originalmente en el Libro de Bolsillo de Alianza Editorial en 1973, yo me hice con una segunda edición fechada en 1982. Recuerdo que, junto los guiones de Antonioni y de Godard, fue uno de los primeros textos de cine de tan entrañable colección que adquirí.

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Publicado el 1 de enero de 2013 a las 23:15.

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Música para camaleones

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Música para camaleones"

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            No leía a Truman Capote desde hace veinticinco años. Ya entonces, cuando terminé en el 87 El invitado del Día de Acción de Gracias, estaba convencido de que junto con Faulkner y Carson McCullers integra el triunvirato rector de la gran narrativa del Sur estadounidense. Pero la singularidad de aquella edición de Lumen -las letras eran verdes- acabó por hacer que la forma pesara más que el fondo. Fui pues el necio que mira al dedo que señala a La Luna y durante este cuarto de siglo he recordado más el color de la tipografía que el encanto de la evocación de sus recuerdos infantiles por parte de Capote, asunto de El invitado.... Siendo el caso de que su capacidad para la remembranza es lo que más admiro en un escritor atento a la realidad -por encima del asunto y la excelencia de su obra- y siendo esa nostalgia una de las constantes en este autor y en estas páginas, mi reencuentro con él en Música para camaleones no ha podido ser más satisfactorio.

            Como ya se atisba en Desayuno en Tiffany's (1957), Capote no fue ese cínico que aparentaba ser puesto a epatar a la prensa y a la alta sociedad que lo encumbró mucho antes de alcanzar la popularidad, incluso en España, con A sangre fría (1966). Debido a su condición más íntima, que lo marginaba de los demás, fue un observador sensible desde sus primeros días. Si se creó ese personaje excéntrico, que también fue, lo hizo para proteger su verdadero y primer yo -el de la condición más íntima- de la gente, a la que sólo se dirigía con sinceridad mediante su obra.

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Publicado el 13 de diciembre de 2012 a las 11:15.

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Tres lecturas de Bram Stoker

Archivado en: Cuaderno de lecturas, cobre "Drácula", "La madriguera del gusano blanco" y "La dama del sudario"

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                   Decididamente, Bram Stoker no cuenta entre mis favoritos de la literatura consagrada al miedo. Como ya sabrán los lectores de estos apuntes, ésos son el gran Joseph Sheridan Le Fanu -del que Stoker fue un claro discípulo, por no decir imitador- y El outsider de Providence, El extraño cautivo de Rhode Island, que es como también llamamos a Lovecraft quienes descubrimos el encanto del horror en sus cuentos.

                   Stoker es uno de los escritores más sobrevalorados de toda la historia de la literatura. Máxime si se considera que ese vampiro, cuya paternidad suele atribuírsele, es un invento del cine, de tres grandes cineastas: W. F. Murnau, Tod Browning y Terence Fisher. Como vengo sosteniendo desde el estudio que dediqué en al cine de terror de la Universal (T&B Editores, Madrid 2004 y 2006), el Drácula de Stoker no es un dandi y se pasea a las doce del mediodía por Piccadilly. La elegancia del no muerto fue una aportación de Browning, así como la fotofobia lo había sido antes de Murnau.

                   En lo que a la literatura se refiere, también hay antecedentes. Sin ir más lejos está El vampiro (1819), que John Polidori alumbró en junio de 1816, en el glorioso verano de Villa Diodati. Sí señor, en el mismo duelo de ingenio en que Mary Shelley concibió Frankenstein o el moderno Prometeo (1818).

                   Pero también quedó escrito en aquella experiencia suiza de tan insignes ingleses que Polidori, el atormentado médico de lord Byron, fuese uno de los grandes malditos de la historia de la literatura. El resto fue la fortuna, que siempre es ciega, y una crítica superficial -a la que se aferran como a un dogma de fe millones de lectores- que atribuyó un cúmulo de tradiciones centro europeas, relatos anteriores y hallazgos del cine al bueno de Bram Stoker.

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Publicado el 24 de noviembre de 2012 a las 13:00.

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El sudario de hierro y otros cuentos góticos

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El sudario de hierro y otros cuentos góticos"

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                   Tan bien comentada como seleccionada por Roberto Cueto, abre esta espléndida antología -publicada el último año del amado siglo XX por las tristemente desaparecidas Ediciones Celeste con el título de El sudario de hierro y otros cuentos góticos- un lúcido y riguroso estudio sobre lo gótico y los terrores que le sucedieron en el parnaso de la literatura consagrada al miedo. La calidad de estos apuntes preliminares no va a la zaga de los textos copilados en el que fuera el primer número de la efímera pero sobresaliente colección Infernaliana. De modo que es justo decir que ésta selección es en verdad una de las mejores panorámicas que se pueden ofrecer sobre la narrativa gótica desde sus albores hasta sus manifestaciones más logradas.

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Publicado el 18 de noviembre de 2012 a las 22:00.

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El breviario de robots de Stanislaw Lem

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Breviario de robots"

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                   Con el curso del tiempo, las estampas que muestran algunas novelas juveniles han cambiado tanto como la orquestación de las canciones. Yo me quedé con las "250 ilustraciones" de la colección Historias, de la nunca bien ponderada editorial Bruguera. Salvo algunas excepciones, casi siempre concernientes a los sombríos y cautivadores mundos de la fantasía épica, lo que vino después se me antoja tan jovial -y por lo tanto, para mí, cargante- como aquellos dibujitos que hace treinta años ilustraron la campaña electoral del PSOE.

                   No obstante lo cual, es tanta la devoción que siento por Bruguera, donde leí a Charles Maturin y a Francisco Ibáñez, a Raymond Chandler y al capitán Trueno, que cuando di con este ejemplar de El breviario de los robots de Stanislaw Lem, en una librería especializada en restos de ediciones de Gijón, me faltó tiempo para comprarlo. Y sin embargo, su lectura en 2003 fue decepcionante. Ni es la edición íntegra, como se anuncia en la portada, ni sus protagonistas son los robots, como sugiere el libro.

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Publicado el 13 de noviembre de 2012 a las 10:00.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

-Unas palabras sobre Tintín en Cuatro TV

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formentera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del infierno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Una guía clásica de la ciencia ficción

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

De la Escuela de Barcelona al fantaterror patrio

Recordando a Rosenda Monteros

Unas palabras sobre Andrés Sorel

Farewell to Julia Adams

Corto Maltés vuelve a los quioscos

Un editor veterano

Una entrevista a Wendy Guerra

Continúa el misterio de Leonardo

Los cantos de Maldoror

Un encuentro con Clara Sánchez

Recuerdos de la Feria del Libro

Viajes a la Luna en la ficción

Los pecados de Los cinco

La última copa de Jack Kerouac

Astérix cumple 60 años

Getafe Negro 2019

Un actriz entrañable

Ochenta años de "El sueño eterno"

 

 

 

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 



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