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Blog de Javier Memba

El insolidario

Otra sobresaliente antología de Valdemar (y II)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Cthulhu una celebración de los mitos"

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(viene del asiento anterior)

Un enemigo de Lovecraft

            El caso del filósofo Colin Wilson -uno de los Jóvenes Airados de la literatura inglesa, autor de ciencia ficción y genuino representante de ese mundo académico que desdeña a Lovecraft como al resto de los escritores de género- es en verdad curioso. Aunque entró en contacto con Derleth polemizando contra él sobre el valor de la obra del Outsider, fue el propio Derleth quien le exhortó a escribir sobre los mitos de Cthulhu. Así las cosas, mientras por un lado disertaba en sus ensayos contra el extraño recluso de Rhode Island, por el otro escribía El regreso de los Lloigor (1969-1974), su pieza incluida aquí.

            Amén de padre de los mitos, Lovecraft es un personaje frecuente en estas páginas y la narración de Wilson es un buen ejemplo de ello. Su protagonista, Paul Dumbar Lang, es un investigador universitario que está a punto de cumplir 72 años cuando comienza su narración. Esto de encontrar en una ficción a alguien mayor que yo ha sido toda una satisfacción. Dumbar es una de esas eminencias que dudan de que Shakespeare fuese el autor de sus obras.

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Publicado el 10 de noviembre de 2012 a las 04:15.

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Otra sobresaliente antología de Valdemar (I)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Cthulhu una celebración de los mitos"

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            Tengo la sensación de que Cthulhu una celebración de los mitos va a ser mi último acercamiento al universo de Lovecraft. En los casi treinta y cinco años transcurridos desde que descubrí la obra del Outsider de Providence en una doble selección de Ediciones Acervo a él dedicada; y en los treinta y dos inviernos que se han ido desde que di cuenta por primera vez de la "celebración" de sus mitos por parte de sus acólitos en La huella de Cthulhu de August Derleth, el heraldo de todos sus discípulos, la cosmología creada por Lovecraft en torno al dios de los profundos me ha sido dada por activa y por pasiva en tantas ocasiones -y a cuál más grata, he de reconocer- que ha llegado a ser una de las más familiares de mi experiencia como lector.

            Tanto es así que ese temor a lo desconocido, factor tan determinante en la literatura de miedo como en el miedo mismo, está dejando de contar para mí en lo que a la mitología de lovecraftiana se refiere. Además, ya voy teniendo una edad en que no es descabellado pensar que puede haber muchas cosas que no he de volver a hacer. No sé por qué me da que adentrarme en el universo de los mitos de Cthulhu es una de ellas. Aunque espero equivocarme.

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Publicado el 10 de noviembre de 2012 a las 03:30.

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Un amor platónico del gran André Breton

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Nadja"

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                   Atraído por la heterodoxia desde que empezó a interesarme la cultura, huelga decir que el surrealismo -que una primera apreciación es la mayor subversión de la realidad- fue la vanguardia que más me llamó la atención desde la adolescencia. Antes incluso de tener noticia de las vanguardias artísticas y literarias del amado siglo XX, las excentricidades de Dalí en la televisión de mi infancia, ya me predispusieron al surrealismo favorablemente.

                   Más en concreto, fue mi amigo Gonzalo Rodríguez Cao, que presentó un impresionante trabajo sobre el surrealismo en el colegio donde los dos cursamos el bachillerato, quien me inculcó el afán de estudio de lo que don Luis Buñuel definió como "un movimiento poético, revolucionario y moral".

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Publicado el 4 de noviembre de 2012 a las 17:30.

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Cthulhu 2000

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Cthulhu 2000"

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                   Al cuidado de Jim Turner, la antología de relatos Cthulhu 2000 fue otra de esas estimables adecuaciones de los horrores de Lovecraft a nuestros días -es decir a los de hace ya doce años- publicadas por la Factoría de Ideas con el nuevo milenio. Acaso menos interesante que El Necronomicón. Si bien esto podría ser una afirmación meramente subjetiva, habida cuenta de que la leí en la dichosa primavera de 2002, poco tiempo después que aquélla, y me pareció más de lo mismo en relación con la primera. El pasado lunes, con motivo de la publicación del asiento dedicado a El libro de Lovecraft, volví sobre las notas -ya archivo- que tomé en su momento sobre la lectura de este Cthulhu 2000. Tras la adecuación correspondiente a nuestros nefastos días, son las que reproduzco a continuación.

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Publicado el 11 de octubre de 2012 a las 01:45.

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El libro de Lovecraft

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El libro de Lovecraft"

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                   Durante quince años, los que se fueron entre 1990 y 2005, reseñé con cierta regularidad novedades editoriales. Fue en la Esfera de los libros, primer suplemento literario del diario El Mundo, y posteriormente en el mundolibro.es, suplemento electrónico de este mismo periódico, donde di cuenta -casi semanalmente- de algunas de las muchas novedades que gentilmente me obsequiaban sus editores.

                   He de insistir en que lo mío eran reseñas porque, convencido de que nadie alumbra un texto mal deliberadamente y dolido por las críticas negativas dedicadas a mi obra por otros comentaristas -a menudo por cuestiones extraliterarias-, jamás denosté ninguna de aquellas publicaciones. Ésa es una de las muchas satisfacciones que aún guardo de entonces. Otra es que de aquellos días -se miren por donde se miren, dichosos-, proceden un buen número de los volúmenes que atesoro en mi biblioteca con el mismo celo que el necrófago Gollum su Anillo Único con anterioridad a la guerra.

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Publicado el 8 de octubre de 2012 a las 10:30.

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Sven Hassel se ha ido al encuentro de los que vio morir

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre Sven Hassel

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            La reciente muerte de Sven Hassel, sobre la que llamó mi atención el pasado martes mi amigo David Gutiérrez, me ha devuelto a las lecturas de mi preadolescencia. Aquellas que sucedieron a las aventuras de Los Cinco, de Enid Blyton. Siempre atento a mi obra, David me recordaba que Kid Valencia -el protagonista de mi segunda novela- se reconocía un apasionado lector de Hassel.

            Ese afán de mi personaje por los textos del antiguo soldado de la Wehrmacht no era sino un trasunto del interés que dichas páginas suscitaron en mí recién despertado de la niñez. Tenía trece años cuando me hice con Los panzers de la muerte (1958). Como todas las novelas de la entrañable colección Reno, de Plaza & Janés, me atrajo por la ilustración de su sobrecubierta, que mostraba a unos soldados ateridos.

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Publicado el 2 de octubre de 2012 a las 10:15.

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Antología de la literatura fantástica

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Antología de la literatura fantástica"

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Tras una interesante explicación de las distintas variedades de narraciones fantásticas -una de las mejores que he tenido oportunidad de leer- los aforismos, las metáforas, y las ocurrencias -a menudo reducidas a un fragmento, un párrafo o unas líneas de una obra mayor- se suceden a los verdaderos relatos. De ahí la desmesura del índice. De ahí también que yo omita las notas de un buen número de propuestas que no las merecen.

 

Una metáfora y una variación

Uno de las primeras metáforas es la pieza del "suicida japonés", como llaman Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo -los antólogos cuyas introducciones son tan notables como cabía esperar en ellos- a Ryunosuke Agutagawa. Sennin, su título, nos refiere cómo un hombre, para alcanzar la santidad -los sennin son una suerte de ermitaños nipones- se emplea durante veinte años como criado sin sueldo. Al final de dicho tiempo, cuando el lacayo voluntario pide a su señora el secreto de la gracia que anhela, ésta le dice que la alcanzará subiendo a la copa de un árbol. Cuando se suelta de la rama que le sujeta, el sirviente comienza a volar llevándome a creer que ha alcanzado el cielo.

***

La primera de esas piezas completas que cautivan poderosamente desde su comienzo es Enoch Soames, original del inglés Max Beerbohm. Se trata al cabo de una interesantísima variación del mito de Fausto localizada en los ambientes literarios del París y el Londres del 3 de junio de 1897. En esta ocasión, el vendedor del alma es el poeta que da título a la narración. A cambio de ello, el Diablo -uno de los pocos textos donde aparece escrito con mayúsculas- se compromete a trasladar al escritor a la sala de lectura del Museo Británico el 3 de junio de 1997, para comprobar en los diccionarios y enciclopedias allí guardados la gloria que le ha dispensado la posteridad. En una escritura fonetizada, Soames comprueba como se habla de él como de un poeta de "tercera categoría" porque escribió pensando en el mañana cuando en el mundo actual los escritores son una suerte de servicio público.

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Publicado el 21 de septiembre de 2012 a las 07:30.

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Las canciones de Frank Sinatra

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Las canciones de Frank Sinatra"

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            Una vez más me ratifico en mi idea de que los versos, con las traducciones, pierden su sentido y su musicalidad. Tanto es así que algunos llegan a parecer obra del traductor del navegador antes que de una persona. Salvo los Veinticinco poemas de Cavafis (Lumen, 1971) en versión de Juan Ferraté, y poco más, ésa ha sido la norma general en mi experiencia como lector. Ahora bien, la gracia de las traducciones de la Colección Espiral de la Editorial Fundamentos no consiste en el acierto de sus versiones españolas sino en su asombrosa capacidad para descubrir el universo de una formación o de un artista. El número dedicado a Frank Sinatra es paradigmático a este respecto. Así, aunque el contenido de las letras de La voz reviste tan poco interés para mí como atractivo tiene su música, vengo a reconocer aquí lo esclarecedora que ha sido la lectura de sus Canciones.

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Publicado el 15 de septiembre de 2012 a las 21:00.

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Los mitos de Cthulhu

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Los mitos de Cthulhu"

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            Acaso obedeciendo a una tiniebla tan matemática como esa que suele atribuirse al armazón de las narraciones extraordinarias de Edgar Allan Poe, en agosto de 1998 -justo veinte años después de haber leído por primera vez en Ibiza a Howard Phillips Lovecraft, en una entrañable selección de Ediciones Acervo con pie de imprenta de 1974-, daba cuenta en Formentera de Los mitos de Cthulhu, la espléndida concelebración del universo de outsider de Providence compilada por Rafael Llopis.

            En las dos décadas que separaron ambas lecturas, Lovecraft se había convertido en uno de mis favoritos. Su obra fue mi pórtico a la literatura de miedo. Volví a él con insistencia en el 86. Fue entonces cuando me compré en la Casa del Libro Los mitos de Cthulhu, que siempre he tenido por uno de los títulos más preciados de El Libro de Bolsillo, la queridísima colección de Alianza Editorial. En los meses que siguieron, di cuenta de toda la bibliografía de Lovecraft publicada en tan entrañable sello. Pero mi vida no tardó en caer en los desórdenes a los que me llevó una borrachera prolongada a lo largo de todo el año 87 -no es retórica-, quedando así imposibilitado para la lectura de Los mitos de Cthulhu.

            Hallado no sólo el sosiego, también la felicidad, en el bello verano del 98 di al cabo cuenta de esta impagable selección. Y es ahora, en el nefasto estío que nos ocupa, cuando maldigo mi actual suerte con la misma insistencia que vuelvo sobre mis notas, mis fotografías y mis filmaciones de aficionado de agosto del 98, cuando recupero, como una dicha antigua, los apuntes que tomé de Los mitos de Cthulhu. Lo que sigue es, pues, lo escrito entonces sin apenas enmienda o corrección.

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Publicado el 10 de agosto de 2012 a las 17:00.

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Los nuevos góticos

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Los nuevos góticos"

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            En las primeras líneas que escribí sobre este texto, una mera reseña informativa con motivo de su segunda reimpresión española de las que pronto hará diez años, me hice eco de ese "nuevo andamiaje" para mi amada literatura de miedo del que hablan los antólogos -Bradford Morrow y Patrick McGrath- en la introducción.

            Así pues, abrí finalmente estas páginas hace unos días sin esperar criptas ruinosas, almas en pena o el resto de los escenarios y prototipos comunes al género en su edad de oro, la que se extendió entre la publicación de la sobrevalorada y grotesca El castillo de Otranto (Horace Walpole, 1765) y la fascinante Melmoth el errabundo (Charles Maturin, 1815).

            Ahora bien, esa nueva literatura macabra de finales del siglo XX -la edición original de Los nuevos góticos data de 1991- que anuncian estas páginas, sólo parece en el texto de Anne Rice y pocos. No obstante su título, esta antología es una selección de los autores en lengua inglesa más publicitados de hace ahora veinte años. Pero, a excepción de Rice y esos pocos, en los textos copilados, no ya el espanto, la simple fantasía no va más allá de la que es menester al cuento en general como género narrativo.

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Publicado el 5 de agosto de 2012 a las 17:00.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

-Unas palabras sobre Tintín en Cuatro TV

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formentera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del infierno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Una guía clásica de la ciencia ficción

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

De la Escuela de Barcelona al fantaterror patrio

Recordando a Rosenda Monteros

Unas palabras sobre Andrés Sorel

Farewell to Julia Adams

Corto Maltés vuelve a los quioscos

Un editor veterano

Una entrevista a Wendy Guerra

Continúa el misterio de Leonardo

Los cantos de Maldoror

Un encuentro con Clara Sánchez

Recuerdos de la Feria del Libro

Viajes a la Luna en la ficción

Los pecados de Los cinco

La última copa de Jack Kerouac

Astérix cumple 60 años

Getafe Negro 2019

Un actriz entrañable

Ochenta años de "El sueño eterno"

 

 

 

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 



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