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Blog de Javier Memba

El insolidario

Una lectura de Pessoa

Archivado en: Cuaderno de lecturas, "El lregreso de los dioses"

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            No he vuelto al pensamiento impío desde que mis lecturas de Bakunin, hace ya la friolera de cuarenta años, me convirtieron al ateísmo sin el más mínimo escándalo por parte de mi madre, que tan en vano intentó inculcarme su sincero catolicismo. Creí que El regreso de los dioses supondría mi retorno a estos viejos escepticismos. Pero estas páginas de Fernando Pessoa, que atesoro desde 1986, cuando llegó a las librerías su primera edición[i], en modo alguno constituyen un texto impío. Muy por el contrario, surgen frente a ese agnosticismo que empezó a extenderse inexorablemente entre la intelectualidad europea durante el siglo XIX, prolongándose en su paroxismo hasta nuestro nefasto siglo XXI. "He nacido en un tiempo en el que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué", escribe Pessoa en El libro del desasosiego. Antonio Mora, el heterónimo con el que el portugués firma El regreso de los dioses propiamente dicho[ii], llama "paganismo" a la pérdida de dicha creencia. Paganismo entendido como el antagonismo del cristianismo, sustituido por otras divinidades, antes que por sus características propias al margen de la comparación.

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Publicado el 31 de julio de 2016 a las 09:30.

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Una obra maestra de André Malraux

Archivado en: Cuaderno de lecturas, "La condición humana", de André Malraux

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                   Individualista irreductible como soy, por lo general aborrezco el llamado "compromiso". Como detesto, aún más, a quienes exigen su compromiso a los demás, tengo por norma ignorar la creación artística y literaria mediatizada por el compromiso de sus autores. Pero las reglas siempre se confirman en sus excepciones. En el caso de esta mía, una de ellas es La condición humana (1933), la magistral novela de André Malraux ambientada en la Guerra Civil China.

 

                   La leí hace ahora dieciséis años. Lo que sigue son las notas que tomé entonces. Aún recuerdo la emoción que me produjo el fragmento en que Katow entrega a sus compañeros, conscientes de que no soportarán la tortura, el cianuro que se reservaba para él mismo cuando llegase la hora de su suplicio. Y me descubro ante la definición de la condición humana de Kyo. Tal recuerda Gisors, su padre -pág. 160, tercer párrafo-, es "todo aquello por lo cual los hombres aceptan dejarse matar. Más allá del interés, tiende, más o menos confusamente, a justificar esa condición, fundiéndola en dignidad: cristianismo para el esclavo, nación para el ciudadano, comunismo para el obrero".

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Publicado el 20 de julio de 2016 a las 11:45.

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Ediciones B reúne las aventuras de Manse Everard

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre La patrulla del tiempo

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            Puede que sea una apreciación mía, pero en mi primera visita a esta 75 edición de la Feria del Libro, he creído percibir un mayor protagonismo de las editoriales jóvenes, de fundación aún reciente, que de los grandes sellos del negocio. No citaré marcas, que el lector y el buen entendedor conocen sobradamente, sin embargo, me da la impresión de que la absorción de algunas de las casas más veteranas por parte de los grandes grupos editoriales ha venido a despersonalizar a los sellos absorbidos. Tan es así que algunas de las editoriales más prestigiosas comparten caseta con otras dedicadas a la mera divulgación. Es algo que se me antoja innoble, como eso de que alguno de esos grandes autores a los que admiro desde hace décadas dedique menos ejemplares que un cocinero o cualquier otro escritor ocasional -por no decir un advenedizo en el muy noble y siempre improductivo oficio de las letras-, al que probablemente le ha escrito el texto un profesional que permite que firme su trabajo el famoso de turno porque así le pagan más.

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Publicado el 31 de mayo de 2016 a las 13:30.

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El verano de Villa Diodati

Archivado en: Cuaderno de lecturas, el verano de Villa Diodati.

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            Ayer se cumplieron doscientos años del comienzo del viaje de Lod Byron y su médico, John Polidori, por el Continente. El periplo, tras su encuentro con los Shelley, culminaría en el verano de Villa Diodati. Allí, en la hoy legendaria residencia suiza, tendría lugar el duelo de ingenio que vio nacer a dos de los tres mitos del triunvirato rector de la novela y el cine de miedo: la abominación de Frankenstein y el Vampiro. Vaya este fragmento del capítulo que dediqué a aquel estío glorioso en No halagaron opiniones (Un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada) (Huerga y Fierro, Madrid, 2014) a modo de conmemoración de aquellas jornadas:

Antes de que los amantes de la literatura fantástica y de la literatura en general la convirtieran en un inmueble legendario, cierta residencia que todavía se alza en la orilla del Lago Leman más próxima a Ginebra, era conocida por sus vecinos como la casa Cologny. El Diodati del que tomó el nombre con el que habría de pasar a la historia fue un teólogo, Giovanni Diodati, que la mandó construir en una fecha imprecisa. Según algunas fuentes, en 1639, el insigne bendito que fuera su primer propietario alojó en ella al mismísimo John Milton. Aunque los últimos estudiosos de Frankenstein han desmentido este punto argumentado que la mansión fue edificada en 1710, con lo que difícilmente hubiera podido albergar al autor de El paraíso perdido (1671) sesenta y un años antes.

Lo que nadie duda es que Honoré de Balzac la visitó a finales 1833. El francés viajó a ella atraído por la experiencia allí vivida, en el verano de 1816, por una colonia inglesa integrada por lord Byron, Percy Bysshe Shelley, Mary Shelley, John Polidori e incluso Claire Clairmont. Malditos, heterodoxos y alucinados todos ellos en su Inglaterra natal, de la que habían huido espantados, casi doscientos años después se impone la entrada en matices sobre las distintas intensidades y calidades de los estigmas que obraron sobre ellos.

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Publicado el 25 de abril de 2016 a las 10:45.

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"La amante", una "nouvelle" de Jules Renard

Archivado en: Cuaderno de lecturas, "La amante" de Jules Renard

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            Estas notas tienen dos orígenes. Por un lado, un fichero de mi primer ordenador -uno de aquellos Amstrad de hace treinta años- donde fui a consignar someramente los argumentos de los textos que leía para cuando la memoria empezara a fallarme; por el otro, la perdida del archivo donde apuntaba esos asuntos. Desolado ante el desastre, resolví acometer la empresa de nuevo. Ahora bien, más allá de concisión y la brevedad de las primeras fichas, decidí extenderme en artículos tan completos como los que entonces publicaba con cierta regularidad en algunos suplementos literarios. En consecuencia, aunque su destino era un cuaderno privado mío, empezaron a costarme el mismo trabajo que cualquier otra pieza de las que publico en la prensa impresa para que me salgan esas cuentas que casi nunca me salen.

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Publicado el 7 de marzo de 2016 a las 22:00.

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Dos lecturas de Ambrose Bierce

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El monje y la hija del verdugo" y "Cuentos de soldados y civiles", de Ambrose Bierce

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                   Cuentista antes que novelista, Ambrose Bierce ocupa un puesto prominente en medio del camino que lleva al amante del cuento de miedo de Poe a Lovecraft. Siempre entre los grandes del género, sólo escribió una novela corta. El monje y la hija del verdugo, el título en cuestión, apareció en 1892. Parece ser que basada en un amor proscrito, alumbrado en 1680 por un franciscano de un monasterio de los Alpes bávaros llamado Berchtesgaden y la hija de un verdugo. El escenario, no puede ser más gótico. De hecho, el texto está considerado uno de los mejores ejemplos del género. Di cuenta de él hace diecinueve años, las líneas que reproduzco a continuación son las notas que tomé entonces:

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Publicado el 16 de febrero de 2016 a las 12:30.

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Las almas enfermas de Machcado de Assis

Archivado en: Cuaderno de lecturas, "La causa secreta y otros cuentos de almas enfermas" de J.M. de Assis

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                   Si no fuera por el subyugante magnetismo que ejerce sobre mí la narrativa de fondo editorial decimonónica nunca hubiera descubierto al brasileño Joaquín María Machado de Assis (1839-1908). Considerado uno de los grandes autores de aquellas letras, me fue dado en los relatos reunidos por Celeste Ediciones en La causa secreta y otros cuentos de almas enfermas (2000). Aún guardo memoria de la grata sorpresa que supuso el descubrimiento hace ahora quince años.

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Publicado el 27 de enero de 2016 a las 13:30.

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Frankie y la boda

Archivado en: Cuaderno de lecturas, "Frankie y la boda", de Carson McCullers

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                   Cuando el universo de un autor comienza a resultarme conocido, más temprano que tarde dejo de leerle. Ese fue el caso de la gran Carson McCullers. La descubrí maravillado, mediados los años 80, en La balada del café triste (1951). Al punto hice de ella mi favorita de todas las autoras de más allá de la línea Mason-Dixon. Casi podría decirse que estas escritoras sureñas -Flannery O'Connor, Eudora Welty, Katherine Anne Porter...- constituyen por sí solas todo un género literario.

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Publicado el 15 de enero de 2016 a las 22:15.

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Una celebración del universo de Blake y Mortimer

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Las aventuras de Blake y Mortimer, sobre "La vara de Plutarco"

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            El inexorable alejamiento de la impronta de Edgar P. Jacobs, por el que derivaron las aventuras de Blake y Mortimer cuando fueron retomadas por otros autores, alcanzó sus cotas más altas en El juramento de los cinco lores (2012), mucho más cerca del universo de T. E. Lawrence que del los héroes de Park Lane. Desde entonces ha habido un intento deliberado por parte de los sucesores del maestro de retomar sus asuntos, que a la postre no son otra cosa que los cánones de la serie. De ahí que La onda Séptimus (2013), la penúltima entrega, sea una vuelta al argumento de La marca amarilla (1956), la obra maestra de Jacobs. Ésa también es la causa de que La vara de Plutarco (2015), este último álbum de la serie que vengo a comentar con el entusiasmo que me ha procurado su lectura, nos lleve a los días anteriores a El secreto del Espadón (1950-1953), esa triple aventura que abrió la colección.

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Publicado el 7 de enero de 2016 a las 22:45.

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Dos lecturas imperialistas

Archivado en: Cuaderno de lecturas, "Los herederos de Joseph Conrad y Ford Madox Ford y "Tifón" de J. Conrad

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                   A mi juicio, ese culto a Joseph Conrad al que asistimos durante tantos años fue debido a un par de adaptaciones cinematográficas de la talla de Los duelistas (Ridley Scott, 1977) -sobre El duelo (1907)- y Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) -sobre El corazón de las tinieblas (1899)-. Acaso sea ahora, que parece haber remitido tanto afán de Conrad, el momento de dar a conocer estas notas que tomé de dos lecturas de su obra en la primavera del año 98. Al volver sobre ellas para hacerlas públicas, dadas algunas de mis afirmaciones de entonces -que sigo manteniendo sin fisuras- vaya por delante que tengo el convencimiento de que la ideología de un autor no contamina en modo alguno su obra. Y así lo demuestra mi admiración por las páginas de Louis-Ferdinand Céline, Pierre Drieu La Rochelle y el resto de los colaboracionistas franceses por más que abomine -como no podía ser de otra manera ya que si volvieran sus amigos sería el primero al que mandarían a la cámara de gas- de su ideología.

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Publicado el 28 de diciembre de 2015 a las 20:30.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

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