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Blog de Javier Memba

El insolidario

"El conformista" de Alberto Moravia

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El conformista" de Alberto Moravia

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                   Aludida hace unas semanas, en el asiento referido a ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, vuelvo ahora sobre los apuntes que tomé de mi lectura de El conformista, una de las novelas fundamentales de Alberto Moravia. Dije entonces que la adaptación de Bertolucci me parecía superior. Pero no quería con ello menoscabar el original en modo alguno. Junto con Crónica de pobres amantes de Vasco Pratolini, El desierto de los tártaros de Dino Buzzati y El barón rampante de Italo Calvino, El conformista es una de las grandes ficciones italianas del siglo XX que he tenido oportunidad de leer. Lo que siguen son las notas que tomé al acabarla, en mayo del 99:

                   Tres son los capítulos dedicados a lo que podría entenderse como un prólogo a la aventura de Marcello Clerici, que se nos va a contar con una asombrosa ausencia de artificios para lo que fue la novela en el siglo XX.

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Publicado el 26 de julio de 2014 a las 11:15.

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La tiara de Oribal

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "La tiara de Oribal", de Jacques Martin

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            Si he de ser exacto, anhelé La tiara de Oribal desde marzo de 2012, cuando tuve noticia de su excelencia en 1001 cómics que hay que leer antes de morir (Grijalbo), de Paul Gravett. Sé que fue entonces porque el día treinta de aquel mes, los editores de esta estimable guía coordinada por Gravett tuvieron la gentileza de obsequiármela para mis reseñas. Ávido de toda la obra de Jacques Martin, como lo estoy desde que descubrí a Lefranc -su otro gran personaje- en sus primeras traducciones españolas, dadas a las estampa por Ediciones Junior en los años 80, fue la suya la primera referencia que busqué en la páginas de Gravett y un artículo del inglés David A. Roach me remitió a esta aventura.

            Al punto me puse a buscarla, pero su primera edición en Netcon2 ya estaba agotada. Ha sido recientemente, en la última Feria del Libro de Madrid, donde finalmente he adquirido uno de los primeros ejemplares de la segunda. Pero ya estaba yo metido en la lectura de las aventuras de Alix por estricto orden cronológico y a La tiara de Oribal (1958) no le llegó el turno hasta la semana pasada.

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Publicado el 18 de julio de 2014 a las 10:45.

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La Gran Enciclopedia del Mundo

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre la "Gran Enciclopedia del Mundo"

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            Acabo de leer con sumo agrado un artículo sobre fotografía digital en el apéndice número 26 de la Gran Enciclopedia del Mundo. No es que la información aportada por el texto me haya sido especialmente enriquecedora, la satisfacción me la ha proporcionado volver a consultar esta entrañable obra de Ediciones Durvan, en la que despejé mis incógnitas desde que me recuerdo hasta que Wikipedia acabó por poner el punto y final a la agonía en que se debatieron las enciclopedias tradicionales tras la llegada de las electrónicas.

            Regalo de mi madre por la Primera Comunión, también fue ella la que me acostumbró a buscar en sus entradas referencia sobre los personajes históricos que protagonizaban mis primeras películas. Cine y literatura, literatura y cine, siempre han corrido en paralelo en mi experiencia. Pero no divaguemos. Aquel regalo, llamado a ser -junto con las primeras y segundas ediciones españolas de las aventuras de Tintín- uno de los pilares fundamentales de mi biblioteca (mi tesoro), se concretó a los veinte tomos que forman el corpus de la obra en su tercera edición española (1966) y sus dos primeros apéndices.

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Publicado el 12 de julio de 2014 a las 23:45.

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La esfinge oro

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "La esfinge de oro", de Jacques Martin

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            Las primeras aventuras de Alix, que bien pueden ser llamadas las de viñeta pequeña, destacan por la complejidad de sus asuntos. Su grafía aún está en formación y, como ya observé en las notas correspondientes a Alix el intrépido, todavía carecen de la perfección de las de las últimas entregas. A cambio, sus tramas son tan complejas -si cabe más que las de dibujo perfecto- que atrapan al lector con el mismo magnetismo que esas entregas posteriores de grafías mucho más conseguidas. A mi entender, dicha proliferación de asuntos en el argumento principal -como también creo haber apuntado en alguna de las notas anteriores- se debe a su concepción como entregas semanales para la revista Tintín. Tanta capacidad de trabajo, comparable a la del gran Hergé y Bob de Moor, me lleva a pensar que Jacques Martin también fue un stajanovista. Si acaso, a excepción de gran Edgar P. Jacobs, lo fueron todos los primeros discípulos del gran Hergé.

            Ambientada en las postrimerías de esa batalla de Alesia que es una de las referencias fundamentales de la colección, la primera trama de La esfinge de oro queda en el conjunto del álbum como una especie de prólogo que no tiene nada que ver con la aventura posterior. Con el correr de los años, ya en 1985, en Vercingétorix, Martin desarrollaría lo mostrado en esas primeras viñetas fechadas en 1949. Si este dibujante hubiera revisado sus álbumes, tal fue el caso de Hergé cuando en la posguerra se le impidió publicar acusado de haberlo hecho durante la ocupación, es muy probable que todo ese prólogo -el rescate de Vanik por parte de su primo Alix, favor que le será devuelto por Vanik a nuestro paladín en la espléndida Las legiones perdidas-, se hubiese suprimido. Pero ahí está.

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Publicado el 7 de julio de 2014 a las 21:15.

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¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", de Philip K.Dick

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            Venir a estas alturas con eso de que las adaptaciones cinematográficas nunca superan sus originales literarios es algo tan manido, gratuito e incierto como aquello de llamar "caja tonta" a la televisión. Igual que basta con sintonizar ciertas cadenas -que además emiten en abierto- para rendirse ante la evidencia de que ver la televisión puede ser tan enriquecedor como cualquier otra actividad cultural, es suficiente comparar El conformista (1970), la espléndida película de Bernardo Bertolucci, con la novela original de Alberto Moravia para admitir de forma incontestable que la cinta es mucho mejor que el libro. Así pues, eso de que la película siempre es peor que la novela no es más que una frase hecha que no se corresponde con la realidad. Los filmes pueden ser mejores, peores o iguales que el texto en que se inspiran. Todo depende del talento de cada autor. Ahora bien, cuando se ha leído el original y visto su adaptación, la comparación se impone de forma inevitable. Al menos, a mí me resulta imposible sustraer a una obra de otra.

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Publicado el 30 de junio de 2014 a las 23:00.

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El último espartano

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El último espartano", de Jacques Martin

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            Hergé supo inculcar el didactismo de las aventuras de Tintín, que tuvo su máxima expresión en los documentadísimos viajes del periodista, a sus discípulos. De ahí que Alix, el gran personaje de Jacques Martin -el más pródigo en creaciones de los discípulos de Hergé-, fuese tan viajero o más que el infatigable reportero de Le Petit Vingtième. Sin embargo, acaso sean los de Alix los viajes más célebres de toda la Línea Clara. Objeto de una serie independiente, en España se editaron algunas entregas con el sello de Glenat en los años 2000. Hojeé los primeros de aquellos álbumes con un interés que perdí al comprobar que no eran cómics sino esos libros de viajes que el lema de la colección indicaba de forma inequívoca.

            Mi anhelo era adentrarme en el universo de Alix a través de las aventuras del personaje y ahora, tras una espera digna de Penélope de la que ya he dado noticia en esta bitácora, al fin lo estoy haciendo. En la última edición de la feria del libro he tenido oportunidad de comprar las siete entregas originales de Jacques Martin que me faltaban y a la espera de La torre de Babel -la única que aún me resta-, ya auguro en ellas mis lecturas más felices de este verano. Recientes aún las de El caballo de Troya y El niño griego, una de las cosas que más me llaman la atención de esos viajes de Alix es la frecuencia con que éstos le llevan a los restos de la antigua Hélade. Creo entender que la fijación de Martin con dicho lugar y dicho tiempo -habrá que recordar que Orión, allí ambientada, es otra de sus series más personales- es consecuencia de la trascendencia que esa antigua Grecia tuvo en el Imperio Romano, de cuya peripecia Alix es partícipe.

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Publicado el 24 de junio de 2014 a las 13:00.

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Unos apuntes sobre "Crónicas marcianas"

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "Crónicas marcianas" de Ray Bradbury

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            Publicado originalmente como veintisiete relatos independientes entre 1946 y 1950, Crónicas marcianas, como ese clásico de la ciencia ficción que es sesenta y cuatro años después de su primera edición como libro (1950), viene a demostrar una de las grandes paradojas del género: su apego a la realidad y a las inquietudes de su tiempo. Así, el espíritu que inspira estas páginas -el pacifismo, el entendimiento, el ecologismo y el resto de las grandezas que sucedieron en el ideal humano a la mayor carnicería que la historia registra- se me figura mucho más próximo a ese sueño de posguerra al que alude Pink Floyd en su álbum The Final Cut (1983) que a los viajes siderales que se imaginan al leer el título. Por no hablar de lo lejana que se queda de La guerra de los mundos (1898), ese otro clásico del género debido a H. G. Wells -en este caso con un asunto diametralmente opuesto- sobre una invasión marciana de La Tierra.

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Publicado el 7 de junio de 2014 a las 16:30.

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Recordando al gran Ray Bradbury

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre Ray Bradbury

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            "Vivían y me hablaban", dice uno de los bibliófilos de la adaptación de Fahrenheit 451 llevada al cine por François Truffaut en 1966 y se dispone a ser quemado junto a sus libros. Suele creerse que esta conmovedora despedida obra en el original literario de Ray Bradbury. Sin embargo, es una cita que el gran Truffaut extrajo de uno de sus textos favoritos, Los libros de mi vida, un recuento de sus lecturas copilado por Henry Miller. Pero a buen seguro que Bradbury la hubiera suscrito.

            Esa sublime entrega al holocausto por parte del bibliófilo hace al propio Montag -el bombero encargado de quemar los libros porque "leer hace pensar y quien piensa no es feliz"- replantearse su abominable empleo. Y el sacrificio pareció resonar en el óbito del maestro de la ciencia ficción, uno de los grandes cuentistas del siglo XX, hace ahora un par de años. Bradbury murió cuando el libro estaba siendo saqueado impunemente por las nuevas tecnologías -y sigue estándolo-, con la complicidad de cuantos piensan desde antiguo que tienen que ser gratis.

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Publicado el 4 de junio de 2014 a las 16:00.

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Alix vuelve a Grecia

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El caballo de Troya" de Jacques Martin

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            Otra de las muchas cosas que me maravillan de las aventuras de Alix es la frecuencia con que Jacques Martin alude en ellas a los mitos de la antigüedad. En este sentido, puede perfectamente compararse con Robert Graves. Al menos, yo acabó de leer El caballo de Troya con la misma satisfacción que hace treinta años leía El vellocino de oro, La hija de Homero, Rey Jesús y el resto de las novelas grecolatinas -si se me permite la expresión- de Graves en aquellas espléndidas ediciones que ponía a la venta Edhasa.

            Aunque se tienda a asociar todos los mitos de la antigüedad clásica en una misma época, lo cierto es que la guerra de Troya, en cuyo final se enmarca el episodio del caballo, dista más de un milenio del siglo I a de C. que sirve de telón de fondo a las aventuras de Alix. Puesto a salvar semejante anacronismo, el gran Jacques Martin inventa una conjura integrada por los descendientes de los troyanos. Se han unido a fin de destruir el para ellos nefasto caballo, que ahora, más de mil años después de llevar la destrucción a Troya, se venera en un templo de Priene.

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Publicado el 13 de mayo de 2014 a las 17:45.

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Un pilar de "La Comedia Humana"

Archivado en: Cuaderno de lecturas, sobre "El tío Goriot", de Honoré de Balzac

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            Hace algunos años, hablando con un prestigioso traductor, me contó que las traducciones tienen fecha de caducidad porque el lenguaje es una cosa en constante evolución. En efecto, ya no se dice aquello de "por mor de" y tantas otras expresiones que aún pueden leerse en las versiones españolas de la novelas extranjeras editadas en nuestro país hace sesenta u ochenta años. Cuando la gente, en efecto, utilizaba esa aféresis de "amor" que es "mor" en su lenguaje coloquial. No hay duda: algo chirría al abrir un libro y encontrarse con una traducción pretérita. Como también chirría, más incluso, en esas películas antiguas -que tanto amo- que al engolamiento del doblaje de antaño suman los arcaísmos de la traducción pretérita.

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Publicado el 2 de mayo de 2014 a las 01:30.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

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