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Blog de Javier Memba

El insolidario

Un apunte sobre "A Love Supreme" y otros artículos de F. J. González (autoficción) (y III)

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(viene del asiento anterior)

 

            Llevaría estudiada una cincuentena de piezas, del par de centenares de textos que, entre artículos, presentaciones de conciertos e incluso contraportadas de discos mi mentor dedicó al jazz, cuando le llegó el turno a aquel que habría de encabezar mi edición. Un acólito de H. P. Lovecraft, un tal T.E.D. Klein, incluyó en una antología dedicada a celebrar los mitos de Cthulhu, publicada por Arkham House 1999, un cuento titulado Un negro con una trompeta. El "negro" aludido no era otro que John Coltrane; la trompeta, su saxofón. A Klein no se le había ocurrido otra cosa que presentar a un misionero, que temía por su vida tras haber sufrido un conjuro en un recóndito lugar de la jungla malaya hasta donde le llevó su misión evangelizadora. Mientras el brujo obraba en él el sortilegio, soplaba un pífano que le daba una imagen que al predicador del relato de Klein se le antojaba tal que la de Coltrane tocando un saxo en el dibujo de Victor Kalim que ilustra el interior de la carpeta de A Love Supreme (1964), que nos muestra al saxofonista haciendo lo propio.

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Publicado el 22 de octubre de 2019 a las 10:30.

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Un apunte sobre "A Love Supreme" y otros artículos de F. J. González (autoficción) (II)

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            (viene del asiento anterior)

            Más adelante, González continuaba: "Mientras en el mítico Cotton Club de Nueva York Duke Ellington, Count Bassie o Louis Armstrong entraban por la puerta de atrás y una vez dentro se limitaban a animar con su música la velada, cuando el Hot Club les invitaba a actuar en los escenarios galos, eran recibidos por los aficionados franceses con toda la entusiasta admiración que les dispensaban. En 1927, el gran Jean Renoir, uno de los pilares del cine francés, realiza un cortometraje titulado Charleston. En sus secuencias nos presenta a un sabio negro, algo impensable en la pantalla estadounidense, donde los afroamericanos no eran más que payasos, delincuentes o, en el mejor de los casos, ignorados. En esa misma cinta, Renoir fotografía a Josephine Baker con mucho más cariño que sensualidad. Casi noventa años después aún nos conmueve. La diáspora parisina de la gente del jazz, que como poco se prolonga desde que Josephine Baker y Sidney Bechet arribaron a París en 1925, hasta que lo hicieron Lester Young y Bud Powell en los años 50, era inevitable. En Francia no había pueblos del atardecer, en los que, si al caer la noche era sorprendido un afroamericano foráneo, perfectamente podía aparecer el Ku Klux Klan presto a lincharlo.

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Publicado el 14 de octubre de 2019 a las 09:00.

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Un apunte sobre "A Love Supreme" y otros artículos de F. J. González (autoficción) (I)

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            En su último email, F. J. González, un verdadero experto, aunque asegurase que el jazz no le gustaba, fue a cifrarme este misterio en un trayecto abstracto que le llevó de la épica a la lírica. Le respondí al punto, el tiempo que me llevó teclear un ruego de concreción: "¿Puedes ser más preciso?". Supuse que su respuesta tardaría lo que se demorase abundando en el tema. González siempre me contestaba con una diligencia inimaginable en un periodista de su prestigio. Nunca le faltó tiempo para perder conmigo. Pero en aquella ocasión no habría respuesta alguna: la mañana siguiente leí su obituario en Lester. Esta última era la web en la que F. J. firmó sus artículos postreros. "Llamada así en un claro tributo a Lester Young", puntualizaba siempre el ya finado.

            A mí me gusta el jazz por un relato que publicó Jaime Rosal en 1976 -Debo al jazz- y la pasión con la que F.J. González y otros autores, que tan a menudo él me descubrió, escribieron sobre esta música. Mi tradición, como la del propio González, es el rock. Pero el amor al rock, como el don poético, es un fulgor juvenil. De modo que no es raro, incluso puede decirse que es frecuente, que cuando los ánimos se apaciguan con la edad adulta y el rock deja de conmover, los antiguos amantes de El ritmo del Diablo descubran con sumo deleite el bebop y luego el cool, yendo a volar así desde la costa oeste a la este.

  

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Publicado el 9 de octubre de 2019 a las 22:15.

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El mar de Aral

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            "Nunca cometían errores", rezaba el mensaje, sin nombre, pero con fecha (11 de agosto de 1964), que encontraste en una botella. Extraño recipiente para asomar entre la arena del desierto cuando se levantó el camello. Insólito: tenía trazas de ser la llamada de socorro de un náufrago. Por un momento te hizo pensar en cierta teoría, según la cual los desiertos serían mares desecados. Y de ella fuiste a rememorar el título de aquella novela del 63 de Aleksandr Solzhenitsyn: Nunca cometemos errores.

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Publicado el 6 de agosto de 2017 a las 07:30.

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El anciano que se creía Peter Pan frente a un sombrío capitán Garfio

Archivado en: Ficciones, "El anciano que se creía Peter Pan Frente a un sombrío Capitán Garfio"

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            Volvió en sí aún entumecido. Un dolor punzante le trepanaba la cabeza de sien a sien. Tardó en hacerse la más mínima composición de lugar. Todavía aturdido, se esforzaba en concentrar su mirada en algún punto cuando reparó en un ruido. Se le antojó insólito para el lugar. Por más que no supiera dónde se encontraba ni cómo era aquel sitio, aquel ruido, oído más que escuchado, fue todo un mal presagio. Era como si alguien estuviese trasvasando agua de un cubo a otro. Al punto volvió a írsele la cabeza. La vista se le nubló otra vez. En esta segunda ocasión, el desvanecimiento fue breve. Algo más que una de esas cabezadas en que, en los días que sucedían a las noches mal dormidas, le vencía el sueño.

           Esta segunda vez, apenas estuvo unos minutos transpuesto. Al recobrar el conocimiento y verla a ella, empezó a comprender. La mujer le miraba fijamente, sin expresión alguna en su rostro, con la inquietante frialdad de un maniquí. De hecho, por un instante, la creyó una de esas figuras que, en la alta madrugada, parecen acecharnos en los escaparates de las calles solitarias. Inútil intentar mantenerle la mirada con esa migraña centelleando en su cabeza.

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Publicado el 19 de octubre de 2014 a las 21:45.

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La conquista de lo inútil

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La conquista de lo inútil

(ficción complementaria al artículo del asiento anterior. Recordando a M. P.)

            Recuerdo a Juliet Berto, aquella musa de Godard y Jacques Rivette, y me parece volver a ver a Lalá Valdés en su juventud. Las dos eran flacas y tristes, tal y como me gustaban las chicas a mí; las dos sintetizaban el ideal de belleza femenina de mi adolescencia; las dos eran actrices y yo las conocí. En realidad, Lalá quería ser actriz y a Juliet sólo llegué a verla una vez. Fue durante la presentación de su película Nieve, cinta que protagonizó y codirigió en el 81 junto a Jean-Henri Roger. Su estreno español la trajo a Madrid aquel mismo año, a uno de aquellos encuentros entre cineastas y cinéfilos que tenían lugar en la cafetería de los cines Alphaville, al que acudimos Lalá y yo.

            Acabábamos de recorrer el camino que nos llevó de la revuelta a la posmodernidad. De modo que la Juliet que vimos ya no era aquella que sintetizaba la estética de la revuelta -estética hippie que se diría en la más tosca simplificación- de los filmes de Godard y Jacques Rivette. Sin llegar a peinarse una cresta ni a teñirse el pelo de color naranja, como mandaba el canon de la posmodernidad, Juliet ya no era la Yvonne de la célula maoísta que nos presenta Godard en Le Chinoise (1967). "¡Eso sí que son rojas!", me dije al verla por primera vez junto a Anne Wiazemsky en las secuencias de aquel filme. Cautivo de su belleza, me enamoré al punto de Juliet. Fue durante la primera proyección española de La Chinoise, que tuvo lugar en la Filmoteca cuando aún estaba en el cine Covadonga de la calle López de Hoyos. Así que debió de ser en 77 o poco más. Sí señor, unos años antes de aquella velada en los Alphaville en la que Lalá y yo conocimos -léase "vimos en persona"- a Juliet Berto.

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Publicado el 27 de septiembre de 2014 a las 14:15.

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Tres cartas de Spencer (ficción)

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San Francisco Javier (Formentera)

5 de junio de 1966

            Apreciado Bartholomew:

            Supongo que mi salida de Londres te ha cogido tan de sorpresa como a mí mismo. Sin embargo, la huida fue lo mejor de cuanto se me ocurrió tras la prematura muerte de Frank. La absurda desaparición de nuestro amigo, en un momento en que todo le marchaba tan bien, hizo que me decidiera a partir con un ambiente que desde tiempo atrás encontraba caduco, manido.

            Cansado de las manías de Wendy -ya sabes que, cuando no se está verdaderamente enamorado de una mujer y se convive con ella, uno se siente atado- tanto como de esa vana frivolidad en la que habían caído nuestras vidas en los últimos tiempos. Cansado, en fin, de imitar el trabajo de David Bailey, he decidido poner tierra de por medio entre esa belle époque, que está viviendo el viejo Londres desde que fue conquistado por la juventud, y yo.

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Publicado el 15 de diciembre de 2013 a las 00:15.

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La invención de Verne según la ficción de Wells

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I

La monserga del anciano

            No acabo de creerle. Sé que al contármelo le exalta la ira de los frustrados. Pero también sé que hay algo en el fondo de la perorata de Apolinar Tiramisú que fulge como sólo lo hace la verdad.

            Me habló de ello por primera vez la semana pasada, el lunes creo que fue, en uno de nuestros paseos por el Boulevard de Saint-Michel. De ordinario, cuando empieza con sus historias, no le escucho. Aquella tarde sí lo hice. Ya no es aquel amigo con quien compartía mi pasión por la fantaciencia. Ahora sólo es un pobre anciano -si lo que dice es verdad, mucho más de lo que aparenta- al que nadie aguanta, aunque él aún se cree un gran tipo y está seguro de gustar.

            A mí sólo consigue exasperarme con sus delirios de grandeza. Cuando hay alguien delante y me pone en evidencia con sus voces, sus aspavientos y demás muestras de su incipiente demencia senil, me marcho y en paz. Mas es el caso que, por el momento, prefiero pasear en mala compañía a hacerlo en soledad. De modo que, por no llamarle "viejo" y ponerle en su sitio, evito escucharle. Que cite a Shakespeare mal cuando le dé la gana y que bese la mano a las mujeres -que al verle hacerlo se ríen de él- como se estilaba en los tiempos del polisón.

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Publicado el 15 de noviembre de 2013 a las 15:00.

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La misteriosa dama del cerro de Garabitas

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La extraña dama del Cerro de Garabitas

         (Esta ficción, sobre un supuesto Francisco de Goya cineasta, apareció originalmente en el número 699 del Magazine de El Mundo. Fechado el pasado 19 de febrero, fue un monográfico dedicado al artista aragonés con motivo de los premios Goya que otorga anualmente la academia de cine).

            Considerando que el Goya que pintó a los reyes, las duquesas y demás grandes de España era un artista que trabajaba de encargo, puede decirse que el verdadero Goya fue aquel otro de Los caprichos, Los desastres de la guerra o las Pinturas negras, su obra culminante a decir de los expertos. El genio que desarrolló sus pesimismos y sus terribles pensamientos, aquel que aludió a los monstruos que engendra en sueño de la razón en el título del más célebre de sus Caprichos.

            Sentado esto, si aquel Goya hubiese sido un cineasta de nuestros días, no hay duda de que habría cultivado el cine de terror. Ese fantaterror español que de antiguo es uno de los géneros más sobresalientes de nuestra cinematografía. Así las cosas, junto a otro aragonés, Luis Buñuel, sería el segundo gran sordo de la pantalla española. Esta noche podría optar al premio a la mejor película por una cinta en la línea de algunos de los grandes títulos del género de Alejandro Amenábar, Juan Antonio Bayona, Paco Plaza o Jaume Balgueró.

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Publicado el 24 de marzo de 2013 a las 22:15.

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Relato breve

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Cada nuevo día era nueva esperanza, que cada nueva noche se veía defraudada. De modo que asoció la luz a esa fortuna que no llegaba. Y concibió la idea de que la noche que saliera el Sol cambiaría su suerte. Pero el prodigio no se produciría si él estaba dormido. A partir de entonces, cuando se despertaba, no lo achacaba a la angustia. "Es la ilusión" se decía. "Hoy será la noche que el Sol salga". Y así, también las noches, se le llenaron de esperanza.

Publicado el 21 de agosto de 2011 a las 10:30.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con más de cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) fue colaborador habitual del diario EL MUNDO entre junio de 1990 y febrero de 2020. Actualmente lo es en Zenda Libros. Estudioso del cine antiguo, en todos los medios donde ha publicado sus cientos de piezas ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. Por su parte, David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), fue un estudio de la filmografía de este cineasta. El cine negro español (2020) es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

COMPRAR EN KINDLE:

 

 

 

 

Enlaces

-La linterna mágica

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

-Unas palabras sobre Tintín en Cuatro TV

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Malditos, heterodoxos y alucinados de la gran pantalla

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formentera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del infierno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Una guía clásica de la ciencia ficción

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

De la Escuela de Barcelona al fantaterror patrio

Recordando a Rosenda Monteros

Unas palabras sobre Andrés Sorel

Farewell to Julia Adams

Corto Maltés vuelve a los quioscos

Un editor veterano

Una entrevista a Wendy Guerra

Continúa el misterio de Leonardo

Los cantos de Maldoror

Un encuentro con Clara Sánchez

Recuerdos de la Feria del Libro

Viajes a la Luna en la ficción

Los pecados de Los cinco

La última copa de Jack Kerouac

Astérix cumple 60 años

Getafe Negro 2019

Un actriz entrañable

Ochenta años de "El sueño eterno"

Sam Spade cumple 90 años

Un western en la España vaciada

Romy Schneider: el triste destino de Sissi

La nínfula maldita

Jean Vigo: el Rimbaud del cine francés

El último vuelo de Lois Lane

Claudio Guerin Hill

Dennis Hopper: El alucinado del Hollywood finisecular

Jean Seberg: la difamada por el FBI

Wener Herzog y la cólera de Dios

Gordad, el gran maese de la heterodoxia cinematográfica

Frances Farmer, la esquizofrénica que halló un inquietante sosiego

El hombre al que gustaba odiar

El gran amor de John Wayne

Iván Zulueta, arrebatado por una imagen efímera

Agnès Varda, entre el faminismo y la memoria

La reina olvidada del noir de los 40

Judy Garland al final del camino de adoquines amarillos

Jonas Mekas, el catalizador del cine independiente estadounidense

El gran Edgar G. Ulmer

La última flapper; la primera it girl

El estigmatizado por Stalin

La controvertida Egeria del Führer

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

El cine negro español en Zenda Libros

Tres películas para el confinamiento en De Cine 21

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 



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