lunes, 17 de junio de 2019 16:06 www.gentedigital.es
Gente blogs

Gente Blogs

Blog de Javier Memba

El insolidario

El mar de Aral

Archivado en: Ficciones

imagen

            "Nunca cometían errores", rezaba el mensaje, sin nombre, pero con fecha (11 de agosto de 1964), que encontraste en una botella. Extraño recipiente para asomar entre la arena del desierto cuando se levantó el camello. Insólito: tenía trazas de ser la llamada de socorro de un náufrago. Por un momento te hizo pensar en cierta teoría, según la cual los desiertos serían mares desecados. Y de ella fuiste a rememorar el título de aquella novela del 63 de Aleksandr Solzhenitsyn: Nunca cometemos errores.

Leer texto completo »

Publicado el 6 de agosto de 2017 a las 07:30.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

El anciano que se creía Peter Pan frente a un sombrío capitán Garfio

Archivado en: Ficciones, "El anciano que se creía Peter Pan Frente a un sombrío Capitán Garfio"

imagen

            Volvió en sí aún entumecido. Un dolor punzante le trepanaba la cabeza de sien a sien. Tardó en hacerse la más mínima composición de lugar. Todavía aturdido, se esforzaba en concentrar su mirada en algún punto cuando reparó en un ruido. Se le antojó insólito para el lugar. Por más que no supiera dónde se encontraba ni cómo era aquel sitio, aquel ruido, oído más que escuchado, fue todo un mal presagio. Era como si alguien estuviese trasvasando agua de un cubo a otro. Al punto volvió a írsele la cabeza. La vista se le nubló otra vez. En esta segunda ocasión, el desvanecimiento fue breve. Algo más que una de esas cabezadas en que, en los días que sucedían a las noches mal dormidas, le vencía el sueño.

           Esta segunda vez, apenas estuvo unos minutos transpuesto. Al recobrar el conocimiento y verla a ella, empezó a comprender. La mujer le miraba fijamente, sin expresión alguna en su rostro, con la inquietante frialdad de un maniquí. De hecho, por un instante, la creyó una de esas figuras que, en la alta madrugada, parecen acecharnos en los escaparates de las calles solitarias. Inútil intentar mantenerle la mirada con esa migraña centelleando en su cabeza.

Leer texto completo »

Publicado el 19 de octubre de 2014 a las 21:45.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

La conquista de lo inútil

Archivado en: Ficciones, "La conquista de lo inútil"

imagen

La conquista de lo inútil

(ficción complementaria al artículo del asiento anterior. Recordando a M. P.)

            Recuerdo a Juliet Berto, aquella musa de Godard y Jacques Rivette, y me parece volver a ver a Lalá Valdés en su juventud. Las dos eran flacas y tristes, tal y como me gustaban las chicas a mí; las dos sintetizaban el ideal de belleza femenina de mi adolescencia; las dos eran actrices y yo las conocí. En realidad, Lalá quería ser actriz y a Juliet sólo llegué a verla una vez. Fue durante la presentación de su película Nieve, cinta que protagonizó y codirigió en el 81 junto a Jean-Henri Roger. Su estreno español la trajo a Madrid aquel mismo año, a uno de aquellos encuentros entre cineastas y cinéfilos que tenían lugar en la cafetería de los cines Alphaville, al que acudimos Lalá y yo.

            Acabábamos de recorrer el camino que nos llevó de la revuelta a la posmodernidad. De modo que la Juliet que vimos ya no era aquella que sintetizaba la estética de la revuelta -estética hippie que se diría en la más tosca simplificación- de los filmes de Godard y Jacques Rivette. Sin llegar a peinarse una cresta ni a teñirse el pelo de color naranja, como mandaba el canon de la posmodernidad, Juliet ya no era la Yvonne de la célula maoísta que nos presenta Godard en Le Chinoise (1967). "¡Eso sí que son rojas!", me dije al verla por primera vez junto a Anne Wiazemsky en las secuencias de aquel filme. Cautivo de su belleza, me enamoré al punto de Juliet. Fue durante la primera proyección española de La Chinoise, que tuvo lugar en la Filmoteca cuando aún estaba en el cine Covadonga de la calle López de Hoyos. Así que debió de ser en 77 o poco más. Sí señor, unos años antes de aquella velada en los Alphaville en la que Lalá y yo conocimos -léase "vimos en persona"- a Juliet Berto.

Leer texto completo »

Publicado el 27 de septiembre de 2014 a las 14:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Tres cartas de Spencer (ficción)

Archivado en: Ficciones, inéditos

imagen

San Francisco Javier (Formentera)

5 de junio de 1966

            Apreciado Bartholomew:

            Supongo que mi salida de Londres te ha cogido tan de sorpresa como a mí mismo. Sin embargo, la huida fue lo mejor de cuanto se me ocurrió tras la prematura muerte de Frank. La absurda desaparición de nuestro amigo, en un momento en que todo le marchaba tan bien, hizo que me decidiera a partir con un ambiente que desde tiempo atrás encontraba caduco, manido.

            Cansado de las manías de Wendy -ya sabes que, cuando no se está verdaderamente enamorado de una mujer y se convive con ella, uno se siente atado- tanto como de esa vana frivolidad en la que habían caído nuestras vidas en los últimos tiempos. Cansado, en fin, de imitar el trabajo de David Bailey, he decidido poner tierra de por medio entre esa belle époque, que está viviendo el viejo Londres desde que fue conquistado por la juventud, y yo.

Leer texto completo »

Publicado el 15 de diciembre de 2013 a las 00:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Círculos en torno a una mujer de muerte

Archivado en: Ficciones, inéditos

imagen

            "No es el tiempo de mi confesión éste en que la escribo a hurtadillas. Mas después de cuarenta años de haber estado copiando obras de Aristóteles no creo pecar de soberbio al poner mi pluma al servicio de mis recuerdos. Pero si estas letras mías vieran la luz ahora, en el año del señor de 1387, yo ardería en la hoguera, tanto por lo pecaminoso que hay en mi confesión como por haber sido redactada entre los muros de una abadía. Será pues en épocas venideras, cuando los días de la barbarie hayan acabado y los hombres de buena voluntad se vean libres de los tribunales eclesiásticos, cuando el lugar que ahora ocupa en el pensamiento humano la exaltación mística y guerrera sea ocupado por la imaginación erótica, cuando podrá encontrar lector mi historia".

            Otto Miranda fue el lector y los albores de nuestro nefasto siglo XXI, el tiempo que encontró aquella historia. Siempre ávido del descubrimiento de un algún dato que le remitiera a un saber mayor, le llevó a la biblioteca de la abadía de Monte Cassino un volumen en el que se recogía el relato de un benedictino del siglo XIV, Dionisio da Fiesole, anotado por un autor de 1800 y bellamente iluminado, quizá por el mismo fraile. Bibliófilo y profesor de literatura en la Universidad Loyola de Chicago, Miranda tuvo noticia del texto una semana antes en la librería Shakespeare & Co. de París. Fue allí buscando la primera edición de La tierra baldía, dada a la imprenta por T. S. Elliot en 1922, cuando uno de sus pares en el afán de libros antiguos y raros le habló de La mujer de muerte (recuerdos de mocedad de Dionisio da Fiesole). No habría de tardar en comprender por qué, al iniciar la lectura del texto del benedictino, una cita de Anaximandro, leída unas semanas antes, le rondaba en la cabeza: Del mismo lugar de donde viene el nacimiento de los seres particulares procede; el castigo los alcanza en el tiempo fijado y cada uno recibe la retribución de su impiedad.

Leer texto completo »

Publicado el 19 de noviembre de 2013 a las 13:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

La invención de Verne según la ficción de Wells

Archivado en: Ficciones, inéditos

imagen

I

La monserga del anciano

            No acabo de creerle. Sé que al contármelo le exalta la ira de los frustrados. Pero también sé que hay algo en el fondo de la perorata de Apolinar Tiramisú que fulge como sólo lo hace la verdad.

            Me habló de ello por primera vez la semana pasada, el lunes creo que fue, en uno de nuestros paseos por el Boulevard de Saint-Michel. De ordinario, cuando empieza con sus historias, no le escucho. Aquella tarde sí lo hice. Ya no es aquel amigo con quien compartía mi pasión por la fantaciencia. Ahora sólo es un pobre anciano -si lo que dice es verdad, mucho más de lo que aparenta- al que nadie aguanta, aunque él aún se cree un gran tipo y está seguro de gustar.

            A mí sólo consigue exasperarme con sus delirios de grandeza. Cuando hay alguien delante y me pone en evidencia con sus voces, sus aspavientos y demás muestras de su incipiente demencia senil, me marcho y en paz. Mas es el caso que, por el momento, prefiero pasear en mala compañía a hacerlo en soledad. De modo que, por no llamarle "viejo" y ponerle en su sitio, evito escucharle. Que cite a Shakespeare mal cuando le dé la gana y que bese la mano a las mujeres -que al verle hacerlo se ríen de él- como se estilaba en los tiempos del polisón.

Leer texto completo »

Publicado el 15 de noviembre de 2013 a las 15:00.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

La misteriosa dama del cerro de Garabitas

Archivado en: Ficciones

imagen

 

La extraña dama del Cerro de Garabitas

         (Esta ficción, sobre un supuesto Francisco de Goya cineasta, apareció originalmente en el número 699 del Magazine de El Mundo. Fechado el pasado 19 de febrero, fue un monográfico dedicado al artista aragonés con motivo de los premios Goya que otorga anualmente la academia de cine).

            Considerando que el Goya que pintó a los reyes, las duquesas y demás grandes de España era un artista que trabajaba de encargo, puede decirse que el verdadero Goya fue aquel otro de Los caprichos, Los desastres de la guerra o las Pinturas negras, su obra culminante a decir de los expertos. El genio que desarrolló sus pesimismos y sus terribles pensamientos, aquel que aludió a los monstruos que engendra en sueño de la razón en el título del más célebre de sus Caprichos.

            Sentado esto, si aquel Goya hubiese sido un cineasta de nuestros días, no hay duda de que habría cultivado el cine de terror. Ese fantaterror español que de antiguo es uno de los géneros más sobresalientes de nuestra cinematografía. Así las cosas, junto a otro aragonés, Luis Buñuel, sería el segundo gran sordo de la pantalla española. Esta noche podría optar al premio a la mejor película por una cinta en la línea de algunos de los grandes títulos del género de Alejandro Amenábar, Juan Antonio Bayona, Paco Plaza o Jaume Balgueró.

Leer texto completo »

Publicado el 24 de marzo de 2013 a las 22:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Relato breve

Archivado en: Ficciones, inéditos

imagen

Cada nuevo día era nueva esperanza, que cada nueva noche se veía defraudada. De modo que asoció la luz a esa fortuna que no llegaba. Y concibió la idea de que la noche que saliera el Sol cambiaría su suerte. Pero el prodigio no se produciría si él estaba dormido. A partir de entonces, cuando se despertaba, no lo achacaba a la angustia. "Es la ilusión" se decía. "Hoy será la noche que el Sol salga". Y así, también las noches, se le llenaron de esperanza.

Publicado el 21 de agosto de 2011 a las 10:30.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Sol y sombra (una enfermedad crónica y mítica)

Archivado en: Ficciones, inéditos

imagen

            Los recuerdos están contaminados no sólo por la subjetividad, también por lo que quisimos que hubiera sido y no fue. Y muy a menudo, incluso por esas mentiras que alumbramos en torno a esos deseos frustrados que nosotros mismos nos acabamos por creer.

Leer texto completo »

Publicado el 14 de marzo de 2011 a las 14:45.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

La inocencia de Anna Has

Archivado en: Ficciones, inéditos

imagen

I

                   "Siempre que te acerques a ellos me bailas. ¿Eh? Hagas lo que hagas, tú siempre bailando... ¿No ves que es lo que más les gusta?"

                   Eso fue lo único que estuvo diciéndole Sanchidrián la primera semana.

                   Ella aún se paralizaba por el rubor. Luego, de un día para otro, apenas estrenó esas botas que le sobrepasaban las rodillas -desde que Michelle se presentó una noche con ellas fue un pequeño capricho que acabaron por permitirse todas-, empezó a bailar como una autómata. Como si no fuera con ella la cosa cuando la miraban. Incluso aparentaba ser quien no era. Todo pasó tal y como Lucyna, su hermana, le anunciara.

Leer texto completo »

Publicado el 15 de junio de 2010 a las 00:30.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


              Instagram

 

 

 

Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

COMPRAR EN KINDLE:

 

 

 

 

Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

-Unas palabras sobre Tintín en Cuatro TV

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

De la Escuela de Barcelona al fantaterror patrio

Recordando a Rosenda Monteros

Unas palabras sobre Andrés Sorel

Farewell to Julia Adams

Corto Maltés vuelve a los quioscos

Un editor veterano

Una entrevista a Wendy Guerra

Continúa el misterio de Leonardo

Los cantos de Maldoror

Un encuentro con Clara Sánchez

Recuerdos de la Feria del Libro

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 



contador de visitas

Contador de visitas


 

 

 

EN TU MAIL

Recibe los blogs de Gente en tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Archivo

Grupo de información GENTE · el líder nacional en prensa semanal gratuita según PGD-OJD