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Blog de Javier Memba

El insolidario

Dos cintas de Mur Oti y un apunte acerca de la moralidad de los travelíns según Godard

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            Supe del famoso travelín de Cielo negro (1951) en los albores de mi cinefilia. Ya entonces me llamó la atención que, mediante este procedimiento, Manuel Mur Oti siguiera a Susana Canales -su Emilia en aquella película- desde el Viaducto hasta San Francisco el Grande. Siendo ese tramo de la calle Bailén uno de los lugares del mundo que más aprecio, y estando ya convencido de aquella sentencia del gran Godard que reza que todo travelín es una cuestión moral -porque es una responsabilidad ética del cineasta decidir qué ve y cómo lo ve el espectador-, ya entonces me llamó la atención que el travelín más famoso del cine español -y como el de Truffaut por la playa de Los cuatrocientos golpes (1959) siguiendo a Antoine Doinel (Jean-Pierre Leaud), estudiado en las escuelas de cine del extranjero- discurriera por una de las zonas de Madrid que me son más queridas.

            Pero el melodrama no es un género para cuando se tienen veinte años por muy aprendiz de cinéfilo que se sea. A esa edad apenas se sabe de la alternancia entre las sonrisas y las lágrimas que son la base del género y que, con tanto acierto, nos señala el profesor Echo (Lon Chaney) de El trío fantástico (Tod Browning, 1925) como la esencia misma de la vida. Cuando se tienen pocos años -o poca experiencia cinéfila- sólo interesan las películas resueltas con diligencia. Se exige concreción y rapidez a los argumentos. Al menos, yo así lo hacía.

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Publicado el 22 de octubre de 2013 a las 15:45.

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El cine "steampunk"

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            Mi primer contacto con el cine steampunk fue el coche de Caractacus Potts (Dick Van Dyke) en Chitty Chitty Bang Bang (Ken Hughes, 1968). Gocé tanto viendo volar y navegar la invención de Potts; gocé tanto en mi dichosa infancia de aquella película, desde su primera hasta su última secuencia, que ésa ha de ser la causa de que el steampunk sea mi favorito frente al dieselpunk el tesalpunk y el resto de los retrofuturismos que asoman a la ciencia ficción de nuestros días.

            Todos los inventos del inefable Potts, y algunos de los artilugios exhibidos por los agentes del barón Bomburst (Gert Fröbe) en aquella entrañable cinta, pueden incluirse entre la utilería del steampunk canónico. Pero en aquel remoto visionado -y diría que casi único- de Chitty Chitty Bang Bang, yo sólo atendía al miedo que me causaba el esbirro de la baronesa Bomburst (Anna Quayle) puesto a raptar a todos los niños que tenían la desdicha de nacer en sus dominios, donde, a consecuencia de la esterilidad de esta dama, estaba prohibida la infancia.

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Publicado el 2 de julio de 2013 a las 12:30.

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Amor y muerte en el cine del gran Zulawski

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            A veces me despierto pensando en sitios a los que nunca he de volver. Verbigracia, el puerto de Denia en las madrugadas del tres de agosto, después de conducir durante toda la noche, esperando para coger el barco que habría de llevarnos a Cristina y a mí Formentera. En otras ocasiones me levanto evocando películas cuyo recuerdo, aún entre sueños, ha comenzado a obsesionarme. Como casi siempre atesoro el título en cuestión, ese mismo día doy cuenta de él con la avidez debida. Lo importante es amar (1975), la obra maestra de Andrzej Zulawski, es una de esas cintas.

            La vi por primera vez en el verano de 1984, en una reposición de la que fue objeto en el cine Bellas Artes, para deleite de la cinefilia madrileña. Ya había descubierto al gran Zulawski, siempre tan dado a los amores tumultuosos en La posesión, estrenada en los Cines Luna en el 81. Y, ya en el año 87, en esas mismas salas precisamente, conocí a Zulawski. Es decir, a modo de saludo, intercambié con él una sonrisa. Yo entonces trabajaba en el gabinete de prensa del IMAGFIC, que organizaba allí las proyecciones, y un día, el gran Zulawski entró en nuestro despacho. Visitaba Madrid en calidad de invitado especial de aquel festival ya que no presentaba en él ninguna película. Le acompañaba su mujer de aquellos días, la maravillosa actriz Sophie Marceau. Las sonrisas, que también intercambié con ella a modo de saludo, cuentan entre los grandes placeres que me ha proporcionado la cinefilia. Aquella noche escribí por primera vez sobre el gran Zulawski.

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Publicado el 7 de mayo de 2013 a las 10:15.

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No es la cinefilia quien muere, son los cinéfilos

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            Cuando nacen, todos parecen más poderosos que la vida. Pero la experiencia nos demuestra que hay amores que se acaban. De un tiempo a esta parte vengo comprobando que la cinefilia también puede ser una de esas pasiones con fecha de caducidad.

            Pasadas ya con creces las tres décadas de visión monomaniática de películas, de un tiempo a esta parte he vuelto a encontrarme con algunos amigos de los comienzos de mi obsesión y me han confesado la pérdida de su cinefilia. Recuerdo especialmente a Chema, con quien hice dos cortometrajes y coincidí en tantas proyecciones del monográfico que la Filmoteca -alabado sea por siembre su nombre- dedicó al cine francés en el año 81. Entonces, a falta aún de sala propia, la bienamada organizaba sus sesiones en el cine Príncipe Pío de la cuesta de San Vicente y las matinales en el Museo Español de Arte Contemporáneo. Recuerdo especialmente las del Príncipe Pío y esas cañas que nos tomábamos en las cervecerías de la Plaza de España al salir, hablando sobre los cineastas que acabábamos de descubrir. Chema era un entusiasta del gran Robert Bresson.

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Publicado el 31 de diciembre de 2012 a las 21:45.

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Celebración de Werner Herzog

Archivado en: Inéditos cine, sobre Werner Herzog

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            Descubrí el Nuevo Cine alemán de los años 70 con más entusiasmo que placer en los cinestudios que animaron la cartelera madrileña a finales de aquella década y en el circuito de la versión original, que prácticamente se reducía a los queridísimos -y naturalmente desaparecidos- Alphaville de la calle Martín de los Heros. No faltaba en tan grato panorama la siempre bienamada Filmoteca, que entonces empezaba a frecuentar.

            De entre los nuevos realizadores germanos proyectados en aquellas pantallas destacaba Wim Wenders, sumo sacerdote de aquella liturgia que fue para mí -para toda una generación de cinéfilos madrileños me atreveré a decir, empero mi sempiterno y exaltado individualismo- el descubrimiento del Nuevo Cine Alemán. Otorgué -¿otorgamos?- a Wenders aquella dignidad merced a cintas como Alicia en las ciudades (1973), En el curso del tiempo (1976) y El amigo americano (1977), que aún ahora sigo considerando -junto a Chinatown (Roman Polanski, 1974)-, lo mejor de ese renacer del relato criminal -que hago extensivo a la manida novela negra- del que ya estoy hasta las narices.

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Publicado el 7 de diciembre de 2012 a las 13:30.

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El cine en miniatura

Archivado en: Inéditos cine

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            Ahora se ven más películas que nunca. De eso no hay duda. Es tanta la demanda de cine que todas las semanas se recuperan en DVD cintas cuya vida comercial se dio por concluida hace años. Gracias a ello me he podido hacer con joyas arqueológicas como El hombre de las figuras de cera (Paul Leni, 1924), una de esas maravillas anheladas desde que tuve noticia de ellas, de la que sólo pude ver, a finales del pasado siglo, en la bienamada Filmoteca, una copia con el metraje sensiblemente reducido.

            Pero no es todo epifanía en esa eclosión del cine a la que asistimos. Eso de ver películas en cualquier sitio, a todas horas, ha hecho que el cine haya dejado de ser la maravilla de los sábados y, lo que es peor, ha demediado el visionado hasta la miniatura.

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Publicado el 17 de agosto de 2012 a las 15:15.

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De la serie negra al policiaco español

Archivado en: Inéditos cine, sobre el policiaco español de los 50

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            Con un entusiasmo equivalente al encono con que ahora la rechazo, hace treinta años descubrí la novela negra en la biblioteca que le dedicó la queridísima colección Libro Amigo, de la entrañable Editorial Bruguera. En paralelo, asistí a mis primeras proyecciones de los filmes que eran sus pares, casi siempre de la Warner. Aquellos títulos marcaron uno de los primeros parámetros de mi experiencia cinéfila. Por aquel entonces, estos relatos criminales, tanto en la pantalla como impresos, eran objeto de una merecidísima reivindicación. El Cine y la Literatura, con supuestas mayúsculas, los denostaban como al resto de las ficciones de género. De ahí que en el folleto que acompañaba las primeras entregas de El Club del Misterio -una colección que agrupaba a la novela detectivesca en su más amplio concepto- se recordaran los elogios que dedicó Borges, entre otros nombres incuestionables, a estas narraciones.

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Publicado el 12 de junio de 2012 a las 10:00.

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Una obra maestra

Archivado en: Inéditos cine, "El proyecto de la bruja de Blair"

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            Desde hace algunas semanas vengo dándole vueltas al acierto de El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999) y he llegado a la conclusión de que, en cierto sentido, es la mejor película de terror de los últimos cuarenta años. Para ser exactos, desde el estreno de la abominable La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974).

            No obstante el título, no cabe la comparación con las innumerables cintas de endemoniados, que en todo este tiempo se enseñorearon de la pantalla para desplazar a mis queridas almas en pena de la Hammer, ni con las igualmente numerosas adaptaciones de Stephen King que han dado lugar a varias de las producciones más notables de este periodo. Más aún, hay que dejar a un lado a todos los filmes de miedo cuyos asuntos obedecen a temas sobrenaturales.

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Publicado el 21 de mayo de 2012 a las 00:00.

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Dos Tennesee Williams Menores

Archivado en: Inéditos cine, Dos Tennesse Williams menores

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            Acaso sea escribir sobre cine la mayor satisfacción que me proporciona mi actividad literaria. Ahora bien, concibiendo la escritura en general como un ajuste de cuentas con la realidad, hacerlo sobre películas es otro tanto respecto a la ficción.

            Mi tarea no suele ser la alabanza de la cartelera del momento. Tampoco hacerme eco de los títulos que van llegando semanalmente a ella. Lo mío es el estudio de las películas que ya han pasado la sentencia del tiempo, siempre implacable con la creación artística que no merece la posteridad. En el pasado también se realizaban cintas malas. ¡Naturalmente! Pero el devenir de los días las condenó al olvido. Sólo se recuerda lo bueno, solemos decir.

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Publicado el 7 de mayo de 2012 a las 15:15.

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La antología de los Lumière, una sesión memorable

Archivado en: Inéditos, cine, "La antología de los Lumière"

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            Tras cuarenta años leyendo sobre ella, el tiempo que llevó atesorando mi queridísima enciclopedia del cine de la editorial Buru Lan, el pasado miércoles tuve oportunidad de ver La salida de los obreros de la fábrica Lumiére (Louis Lumière, 1895). Ni que decir tiene que ya había dado cuenta de fragmentos -e incluso alguna versión completa- de la que pasa por ser la primera película de la historia. Y lo es, en efecto, en el sentido que entendemos ahora el cine: una filmación proyectada en una sala.

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Publicado el 25 de febrero de 2012 a las 10:15.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con más de cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) fue colaborador habitual del diario EL MUNDO entre junio de 1990 y febrero de 2020. Actualmente lo es en Zenda Libros. Estudioso del cine antiguo, en todos los medios donde ha publicado sus cientos de piezas ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. Por su parte, David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), fue un estudio de la filmografía de este cineasta. El cine negro español (2020) es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

-Unas palabras sobre Tintín en Cuatro TV

 

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Malditos, heterodoxos y alucinados de la gran pantalla

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formentera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del infierno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Una guía clásica de la ciencia ficción

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

De la Escuela de Barcelona al fantaterror patrio

Recordando a Rosenda Monteros

Unas palabras sobre Andrés Sorel

Farewell to Julia Adams

Corto Maltés vuelve a los quioscos

Un editor veterano

Una entrevista a Wendy Guerra

Continúa el misterio de Leonardo

Los cantos de Maldoror

Un encuentro con Clara Sánchez

Recuerdos de la Feria del Libro

Viajes a la Luna en la ficción

Los pecados de Los cinco

La última copa de Jack Kerouac

Astérix cumple 60 años

Getafe Negro 2019

Un actriz entrañable

Ochenta años de "El sueño eterno"

Sam Spade cumple 90 años

Un western en la España vaciada

Romy Schneider: el triste destino de Sissi

La nínfula maldita

Jean Vigo: el Rimbaud del cine francés

El último vuelo de Lois Lane

Claudio Guerin Hill

Dennis Hopper: El alucinado del Hollywood finisecular

Jean Seberg: la difamada por el FBI

Wener Herzog y la cólera de Dios

Gordad, el gran maese de la heterodoxia cinematográfica

Frances Farmer, la esquizofrénica que halló un inquietante sosiego

El hombre al que gustaba odiar

El gran amor de John Wayne

Iván Zulueta, arrebatado por una imagen efímera

Agnès Varda, entre el faminismo y la memoria

La reina olvidada del noir de los 40

Judy Garland al final del camino de adoquines amarillos

Jonas Mekas, el catalizador del cine independiente estadounidense

El gran Edgar G. Ulmer

La última flapper; la primera it girl

El estigmatizado por Stalin

La controvertida Egeria del Führer

El gran Tod Browning

Una chica de ayer

El niño que perdió su tren eléctrico

La primera chica de Éric Rohmer

 

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

El cine negro español en Zenda Libros

Tres películas para el confinamiento en De Cine 21

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 



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