Los sueldos de los políticos
El sueldo de los políticos es uno de los temas más recurrentes para dar ‘caña’ porque cala rápido en los ciudadanos y más en estos tiempos de crisis, paro y sueldos rebajados. Es evidente que los políticos tienen que estar bien pagados para que los cargos públicos atraigan a personas bien preparadas y triunfadoras en los distintos ámbitos sociales y económicos en busca de cada municipio, diputación, autonomía o el propio país progresen lo más adecuadamente posible. Además, un político bien pagado es mucho más difícil de sobornar y así evitamos nuevos casos de corrupción. Hasta ahí todo claro.
Sin embargo, parece que falta claridad y transparencia en la retribución total. Un alcalde, un diputado provincial, un concejal o un procurador deberían de tener un sueldo fijo y como mucho dietas por trabajar en festivos o por viajar fuera de la ciudad o de la provincia en horas no laborables. También debería estar claramente fijada la compatibilidad -o no- de varios cargos, donde quizá lo más justo sería reducir la dedicación exclusiva en un porcentaje similar a lo que ya cubre el segundo o incluso el tercero y más cargos. Lo mismo pasa con los cobros por formar parte de consorcios o consejos de administración de empresas públicas o municipales. Al final, estas reuniones se hacen la mayoría de las veces en el horario que al menos teóricamente ya paga el cargo principal. También hay que tener en cuenta que uno es alcalde, concejal o diputado las 24 horas del días de todo el año y que hay que estar disponible porque surgen continuas circunstancias (accidentes, incendios,...) que obligan a cambiar el ritmo de vida habitual. En ocasiones, hasta hay que interrumpir celebraciones o vacaciones porque la actualidad exige la presencia en primera línea. Y esto hay que pagarlo...
Actualmente parece un cachondeo el tema de las retribuciones tanto de los políticos como del personal de confianza, dejando margen para la demagogia de bajadas de sueldo o reducciones de personal o de jornada que poco tienen que ver con la realidad. Sería necesario fijar tanto los sueldos, como el número de dedicaciones exclusivas como el poner un tope al cobro de comisiones informativas donde los partidos con menor representación encuentran un ‘filón’, ya que en ocasiones les lleva a cobrar tanto o más que los que tienen dedicación exclusiva y sin apenas responsabilidad.
De ahí que parezca más que sensato el acuerdo alcanzado en la Diputación para consensuar un organigrama y un reglamento de retribuciones de carácter institucional evitando así el ‘capricho’ de cada presidente o partido en el poder. Y este ‘pacto salarial’ tendría que generalizarse en todas las instituciones y adaptándose a los tiempos, ya que la crisis ha machacado excesivamente los ‘sueldos privados’ mientras los ‘políticos’ han mantenido su ‘calidad’. Hay que fijar unos sueldos dignos y al que le parezca poco que no se meta; y al que le parezca mucho, que lo done...
Publicado el 24 de julio de 2015 a las 09:15.