A falta de siete días para que Menéame cumpla 4 años de existencia (100 para los frikis informáticos), hemos pensado que hacía falta un sitio donde poder comentar las anécdotas de esta comunidad cada día más grande.
Con 125.983 usuarios activos en el dia de hoy según las estadísticas, los usuarios de dicha web se las apañan para conocerse luego en persona, agrupándose en cualquier ciudad aunque sea para tomar un café o unas copas. Al principio tímidamente (apenas 6 quedadas en el 2006 y 9 en el 2007), aprovechando viajes de los dueños de la web a cualquier punto, el número de asistentes ha ido creciendo (17 quedadas en el 2008, cantidad ya superada este año), siendo las grandes provincias, sobretodo Madrid, las que más gente ha reunido (32 según consta en el wiki )
Desde aquí queremos animaros a seguir apuntándoos, pero sobretodo queríamos lanzar este blog no oficial para contar eso, cosas no oficiales como anécdotas que se os ocurran, tanto de dichos encuentros como de la web propiamente dicha.
Las podéis mandar a meneameadictos[@]gmail.com, y como no, las iremos publicando, eso sí, os pedimos respeto y privacidad, no se publicarán datos personales (TOS), y si no quereis se publique vuestro nick, indicadlo en el correo.
Y como no, aquí va la primera colaboración que nos han enviado:
"El otro día iba caminando por una calle madrileña cuando me encontré con un grupo de alienígenas. Tuve mucho miedo de ser abducido, así que procedí con extrema cautela. Hablaban un dialecto extraño en el que intercalaban vocablos desconocidos como spam, tits, fail, sensura o melafo entre frases perfectamente comprensibles como "aprende duramente" o "¿estás buena?" y "¿tienes dólares?". Aterrado, observé cómo el grupo de extraterrestres se acercaba hacia mi escondrijo, así que hice lo que cualquier investigador privado habría hecho en mi lugar: me transformé en uno de ellos. Mis años de experiencia me sirvieron para atraer a uno de aquellos seres ruidosos a un callejón, dormirlo y quitarle sus estrambóticas ropas, tras lo cual logré mimetizarme con el resto del grupo.
Los acompañé allá adonde fueron, repitiendo sus consignas y gritos de guerra, sin amilanarme por el temor a que aquello supusiese una invasión. Algunos compartían vestimenta, lo cual me hizo pensar que podían pertenecer a una secta. Un par de ellos poseían alas, prueba inequívoca de que no están emparentados con nosotros. Recuerdo, incluso, haber visto gigantes apacibles, barbudos comeniños, doncellas virtuosas, rizos, sonrisas, miradas de soslayo y, a lo mejor, alguna cara famosa. No podían pertenecer todos al mismo gremio, era imposible. Aquel comportamiento se salía de las pautas de lo admisible, así que los siguientes días los pasé indagando, husmeando y removiendo cielo, mar y tierra hasta encontrar la razón de semejante agrupación variopinta.
Era una quedada.
En mis archivos había pocos datos sobre el significado de esa palabra, pero fueron suficientes para convencerme de que era posible, repito, posible, que no fuesen alienígenas. Sin embargo, esa información no era suficiente. Hablé con mis contactos del Gobierno, con sacerdotes de diferentes confesiones, con los amigos del bar, con los piratas, con el primo informático que siempre me arregla el ordenador y, por fin, resolví el misterio.
Era una quedada de Menéame.
Eso lo explicaba todo. O esa fue la respuesta que le di al que me iluminó en la oscuridad de mis pesquisas. No obstante, soy bastante bueno en mi trabajo y mis compañeros lo saben, a pesar de que en las repetidas ocasiones en las que lo digo sostienen un enorme cartel con un jeroglífico que todavía no he logrado descifrar: 404 - abuela not found. Ya estoy divagando, retomo el tema. Como soy tan bueno en lo que hago, decidí utilizar nuevas fuentes de datos y me adentré en el mundo internauta, no sin antes realizar 14 o 15 llamadas a mi buen colega informático, que terminó personándose en mi oficina para enseñarme lo que era el Firefox.
Tras semanas de investigación logré descubrir lo que es Menéame: una web de frikis pajilleros. Gracias, Google.
Después de eso me despidieron y contrataron a mi primo, obviamente muchísimo menos cualificado que yo para esta labor. Me ha contado que, a partir de ahora, se dedicará a contar anécdotas sobre ese portal en este blog, me ha explicado lo que es un blog y me ha bloqueado en sus contactos. Siempre me quedará el teléfono.
Johann Sebastian Blah, Investigador Privado"
Publicado el 30 de noviembre de 2009 a las 11:45.