El orgullo de ser periodista
Hace unos años un icono del periodismo mundial, la italiana Oriana Fallaci, escupió, más que escribió un alegato al estilo J'accuse, de Zola, contra la frivolidad, el interés y la miseria que envuelve a cierto sector del periodismo. Hoy en España se da un periodismo de trincheras donde el auténtico, y casi único, motor son los beneficios, lo cual es muy legítimo para los editores, pero no a cambio del beneficio político de quienes nos gobiernan. Si el precio es arrimarse desvergonzadamente y utilizando como herramienta la mentira, la tendenciosidad y la ramplonería, al sol del poder, ningún favor le hacemos a una profesión digna que es esencial para garantizar la calidad de la democracia y el futuro de la sociedad española. Tienen una enorme responsabilidad en este mercadeo de la palabra, algunos líderes públicos que se dejan adular y no exigen el rigor imprescindible a un sector que se denigra en su deontología hasta el extremo de no poder garantizar uno de los derechos fundamentales: el derecho del ciudadano a estar informado de forma veraz, y el deber, del profesional de informar con rigor, objetividad y contraste. La durísima crisis económica ha obligado a las empresas editoriales a hacer severos recortes en sus plantillas, lo cual es comprensible, pero ello no debe ser utilizado como látigo de periodistas para que doblen el lomo ante las arbitrarias prebendas del poder. Los medios de prensa escrita siempre han tenido el orgullo de enarbolar la bandera de la independencia. Hoy día es tan difícil encontrar la independencia en un medio, como una aguja en un pajar. Por eso, en medio de este maremagnum de intereses, GENTE tiene el orgullo de cumplir su tercer año como rotativo independiente. Fieles a los principios de deontología profesional, hemos intentado estar siempre al lado del ciudadano, centrarnos en las noticias de proximidad, reconociendo al máximo su derecho a estar informados para garantizar su bienestar, en salud, en educación, en vivienda, en seguridad ciudadana, en igualdad de oportunidades. Y sobretodo tratar a nuestros lectores como mayores de edad intelectual, que entienden perfectamente cuando los políticos tienen vocación de eficacia y servicio, y cuándo, sencillamente mienten y utilizan el poder para sus propios intereses. Denunciando las corruptelas y las tomaduras de pelo. Porque siempre hemos sabido la función pedagógica de la prensa y el valor de la palabra escrita. Sabemos que influye en los pensamientos y las acciones de la gente más que las bombas y la responsabilidad que deriva de este conocimiento no puede ser ejercida pensando siempre en dinero o a cambio de más dinero y más poder. Como todos, nos hemos recortado en costes, pero la dignidad, el talento y la independencia nos han permitido incluso crecer y expandirnos de 25 hasta 41 cabeceras.
Publicado el 22 de diciembre de 2009 a las 15:30.


