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Blog de Patricia Costa

Asuntos pendientes

Cóbrame un café y otro para el que venga y lo necesite

Archivado en: caffè sospeso, solidaridad, cafe comercial

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Cuentan que Camilo José Cela se inspiró en él para dibujar a personajes como Celestino Ortiz o Doña Rosa en La colmena. También que José Hierro, Antonio Machado o Gabriel Celaya se tomaron algún que otro café aquí durante sus tertulias sin final. "Estoy seguro de que todos ellos se sumarían ahora a la iniciativa del Caffè sospeso y de que se alegrarían de vernos peleando para salir de esta", explica Fernando Vera, gerente del Café Comercial de Madrid, inaugurado en 1887 en la Glorieta de Bilbao.

A lo largo de los últimos seis meses, este lugar emblemático de la capital ha servido unos 500 cafés solidarios, previamente abonados por sus clientes. Recuperan así una tradición napolitana, en la que uno, a modo de celebración, cuando se siente feliz por la razón que sea, paga su consumición y deja otra saldada para la próxima persona sin recursos que entre en el establecimiento y lo pida. En este caso por 2,90 euros, que es lo que Teresa -por cierto, una de las primeras camareras de Madrid- acaba de pedir a uno de los clientes que apoya la causa.

Entre los que pagan nos encontramos a gente de todo tipo, "tengo incluso un buen cliente que ahora está desempleado pero que sigue dejando un par de 'sospesos' al mes. Son personas conscientes de la cantidad de problemas actuales que sufre la sociedad y que no salen tanto a la luz como las cuestiones macroeconómicas", añade Vera. Y entre los consumidores: "hay gente de la calle, indigentes, pero también personas corrientes que han perdido su trabajo y sus medios y ya no tienen la posibilidad de tomar algo en un bar", puntualiza.

Nada más entrar por la puerta y antes de alcanzar la barra, Paco ya tiene su 'sospeso' esperándole. Todo el mundo le conoce. Tiene 41 años, lleva 24 en España pero nació en la República Democrática del Congo. Sobrevive repartiendo propaganda de un pequeño partido político y es músico. "No he visto esta iniciativa en ningún otro sitio de la ciudad, pero siempre es bienvenido algo así. Hay mucha gente pasándolo mal con la crisis y entrar un rato en este café es todo un lujo, es un lugar centenario", confiesa.

Una pizarra colocada en la calle anuncia la existencia de estos 'caffès sospesos' disponibles en el Café Comercial, y una red llamada Cafés Pendientes (Cafespendientes.es), puesta en marcha por el barlonés Gonzalo Sapiña, experto en márketing, intenta extender esta iniciativa solidaria por todo el país, contando ahora con negocios adheridos en ciudades como A Coruña, Gijón, Tarragona, Tenerife o Valencia. Mientras tanto, en el Café Comercial estudian ya la posibilidad de ofrecer un 'mini brunch' para llevar. "La sociedad lo necesita y es nuestra forma de ayudar", concluye Vera.

 

Publicado el 12 de abril de 2013 a las 14:00.

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Dificultades para comprender el mundo y manejarlo

Archivado en: adisli, inteligencia limite, hortaleza

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Pablo, de 22 años, tiene novia (María), vive en Tres Cantos y cada día acude a su puesto de trabajo en Valdebernardo. Hasta aquí, todo normal. Pero detrás de esta normalidad se esconde una lucha constante por convertirse en una persona autónoma y con las mismas oportunidades. A Pablo le cuesta manejar el dinero, calcular el tiempo, los trayectos, las medidas... También le resulta difícil expresar sus sentimientos, relacionarse con los demás, llamar por teléfono a alguien, dominar su teléfono móvil... Pablo sufre discapacidad intelectual ligera, una enfermedad que, junto con la inteligencia límite, afecta a un 1% de la población.

200 de esas personas, de esas familias, entre las que se encuentra nuestro protagonista, se resguardan bajo el paraguas de Adisli, una entidad sin ánimo de lucro, con quince años de trayectoria, que busca mejorar la calidad de vida de estas personas y de sus familias a través de un programa de desarrollo personal. En él participa Pablo cada tarde, acudiendo a la nueva sede que el colectivo ha inaugurado en Hortaleza, única en la Comunidad de Madrid.

Allí aprende a comprar, a organizar su ocio, cuestiones de higiene personal, sexualidad y otros aspectos necesarios para vivir en sociedad. Ubicado en el número 63 de la calle Dionisio Inca Yupanqui, el espacio, cedido por el Ayuntamiento, cuenta con 600 metros cuadrados y sustituye al anterior local, de 100 metros, que el colectivo utilizaba en Pacífico. Además, en el piso de Ventilla, del que Adisli dispone para personas con discapacidad intelectual de edad avanzada, a Pablo le enseñan a planchar, a poner una lavadora o a prepararse una tortilla.

Drama familiar

Para Belén Meyer, madre de Pablo, "nuestro principal drama es pensar en cuando faltemos, porque somos su apoyo fundamental. Mientras tanto, este centro es ahora su punto de referencia, porque aquí se siente importante, no sobra", explica. Gracias a Adisli, su hijo ha descubierto el sentido del humor, "algo que antes no entendía". También queda con otros jóvenes para salir, "hace deporte y está más estabilizado emocionalmente", apunta. Su particular batalla comenzó con la escolarización. "Una profesora me dijo que el niño no respondía. Fue a los 4 años. Empecé a buscar ayuda, pero no sabía dónde hacerlo, hasta que en 1997 conocí Adisli". El diagnóstico final llegaría cumplidos ya los 11 años.

En el programa de empleo que la asociación imparte cada mañana nos encontramos a Roberto, de 29 años, buscando trabajo a través de Internet. "Me gustaría conseguir algo de reponedor o en la industria del plástico", confiesa. A su lado, otras personas con inteligencia límite preparan incluso oposiciones, una herramienta más para sobrevivir en una sociedad que les pondrá a prueba continuamente.


Publicado el 5 de abril de 2013 a las 10:00.

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Olímpicos y paralímpicos, aún a kilómetros de distancia

Archivado en: madrid 2020, alfonso cabello, lorenzo albaladejo, paralimpicos, deporte, igualdad

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Los hipóteticos JJOO de Madrid 2020 serían los terceros para Alfonso Cabello y para Lorenzo Albaladejo. El primero, ciclista, consiguió el oro en Londres 2012 con sólo 18 años y estableciendo un nuevo récord mundial. El segundo, atleta, terminó sexto en 100 metros lisos y séptimo en los 200, recién cumplidos los 22. Ahora, fijan su ilusión en unos Juegos nacionales que eliminen las desigualdades existentes entre deportistas olímpicos y paralímpicos, porque las hay.

"La mayor diferencia la encontramos en el nivel de preparación de unos y de otros. Un deportista en el que se vaya a confiar para un ciclo olímpico se concentrará en un centro de alto rendimiento con muchos otros compañeros y gente que trabajará exclusivamente para él. En el deporte paralímpico es ahora cuando se está dando ese paso", explica Cabello. Tampoco cuentan con las mismas infraestructuras ni con el mismo presupuesto y la falta de integración queda patente. "En otros países, olímpicos y paralímpicos comparten entrenamiento, y eso es algo que aquí todavía no ha pasado", añade el cordobés.

Mientras tanto, sueña con un Madrid 2020 que modifique estas y otras realidades, imaginando una preparación diaria acompañado por otro deportista con mayor rendimiento, olímpico, "que me ayude a mejorar mis marcas, que vaya más rápido y haga de liebre. Eso me obligaría a apretar las tuercas en cada serie, a subir de nivel", reconoce el corredor.

Con él coincide Lorenzo, compañero en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, donde residen. "A raíz de Londres 2012, el deporte paralímpico ha experimentado una profesionalización muy grande, porque hace cuatro años le preguntabas a alguien quién era Teresa Perales o David Casino y no sabría qué responder".

Pero todavían quedan cosas por hacer. "En cuanto al atletismo, se está acordando celebrar campeonatos unificados en la misma ciudad, no a la vez, y eso ya es un paso. No podemos ir nosotros por una parte y los olímpicos por otro, sobre todo cuando hablamos de un deporte con tan poco seguimiento y licencias. Quizás consigamos algo mayor si nos unimos". Quizás Madrid 2020 traiga ese espaldarazo definitivo y la integración reclamada.

"Que no se acuerden de nosotros cada cuatro años"
"Madrid 2020 sería algo super grande, porque tendríamos el calor de todos los españoles, estaríamos en nuestra tierra, con nuestros familiares, el clima, la cultura... Significaría un antes y un después en comparación con Juegos anteriores". Con esta enorme dosis de ilusión y positivismo afronta Cabello la visita del Comité Olímpico Internacional, convencido, como la mayoría, de que esta vez lo lograremos. "Londres fue un sueño hecho realidad, pero Madrid 2020 es lo máximo a lo que puedo aspirar, los JJOO de mi país", apunta Albaladejo.

Esperando esa gran cita, piden, eso sí, "que no se acuerden de nosotros cada cuatro años, trabajamos día a día y merecemos el mismo trato que otros deportistas", advierte el ciclista.

En el lado bueno de la balanza, Lorenzo reconoce el avance que Londres 2012 ha supuesto para el deporte paralímpico, "al menos ya no hablan de nosotros como los pobrecitos a los que les ha salido una enfermedad y corren, nadan o saltan, sino como verdaderos deportistas, y ese es el primer paso para avanzar, el reconocimiento".

Sin embargo, la igualdad total todavía no ha llegado, "aún no nos tratan como olímpicos, como gente normalizada", concluye. Todavía queda tiempo, todavía faltan siete años para que la capital les ayude en su particular lucha. De momento, ambos se preparan para los Mundiales de 2014 y para Río 2016, ese rival que tantos disgustos nos ha dado.

 

Publicado el 22 de marzo de 2013 a las 08:00.

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La calle, lugar de todos y para todos

Archivado en: sin hogar, sin techo, universidad, centro de acogida santa maria la paz, ayuntamiento de madrid, ONG

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2012 pasará a la historia por sus recortes, huelgas generales, desahucios, cinco millones de parados, un panorama hiriente que nos ha hecho gritar en demasiadas ocasiones eso de "la calle es nuestra", con más de 3.000 manifestaciones convocadas en Madrid. Hemos utilizado la calle para ejercer uno de los derechos fundamentales, pero también para perder parte de ellos, porque muchos de esos manifestantes no volvieron a casa una vez expresada su rabia, aunque su indigencia pasase desapercibida. El último recuento de personas sin hogar elaborado por el Ayuntamiento nos dice, por ejemplo, que el 23,6% tiene estudios superiores; y que de las 2.041 personas sin techo en la capital, un 66% permanece alojado en recursos sociales de la red pública y privada.

En esa red abrimos la puerta del Centro Santa María de la Paz (Hortaleza) y nos encontramos a Víctor, perito industrial de 58 años. No tiene barba, ni huele a alcohol. "Hay mucha gente con estudios, empresarios, personas que han vivido bastante bien, y que ahora, como yo, están en la calle", explica. En su caso, después de dirigir un almacén de hierros comerciales que facturaba al año más de tres millones de euros, lo perdió todo tras una expropiación. "El justiprecio que me dieron me arruinó. Las cosas pegaron un giro total, y ahora no tengo ni derecho a una paga", añade, sin dejar de nombrar a su mujer, que ha cruzado el charco en busca de nuevas oportunidades. Porque la calle también destruye familias.

Entre las 114 personas a las que este centro da acogida, la mayoría hombres de entre 45 y 60 años, vemos también a Pedro Pablo, de 44. Tras ocho meses de estancia, espera ahora el acceso a un piso de autogestión que le permita levantarse de nuevo. "Hace menos de dos años mantenía una vida normal, en Valencia, con mi trabajo de logística, mi pareja, el régimen de visitas con mi hijo, porque me separé... Todo comenzó cuando perdí un trabajo fijo y empecé a dar vueltas de un empleo a otro. Y cuando llevaba aquí tres o cuatro meses todavía no lo asumía", afirma.

Como él, Miguel Ángel, de 56 años, veía a la gente de la calle desde lejos, como "personas de mal vivir, sin ilusión por nada, pero me encontré otra cosa. A cualquiera le puede pasar esto", señala este ex empresario hostelero "con mala cabeza", que lleva un año y medio en la residencia.
Esta es la historia de tres manifestantes que un día salieron a la calle y nunca regresaron. Tres ciudadanos del mundo que lo han perdido todo menos lo imprescindible: las ganas. "Lo que tenía ya no lo tendré jamás, me voy a perder muchos años de mi hijo, por ejemplo, pero tengo ilusión", confiesa Pedro Pablo. "Yo sólo pido trabajar, y que la juventud tome conciencia de que no debe dejar de estudiar. Estar preparado en la vida sigue siendo lo más importante", concluye Víctor.

"No pueden quedarse aparcados"

En este albergue residencia gestionado por los Hermanos de San Juan de Dios desde hace 30 años, proporcionan habitación, cuatro comidas al día, asistencia psicológica, asesoramiento... "Se integran además en las actividades cotidianas como la limpieza, la cocina, la descarga de donaciones, la biblioteca... Y organizamos talleres de manualidades, teatro, informática, jardinería, habilidades sociales, yoga... para que durante el tiempo que estén aquí no se queden aparcados, que es un problema de este colectivo", explica Juan Antonio, uno de los Hermanos.

 

Publicado el 8 de marzo de 2013 a las 09:00.

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El desahucio también es cosa de niños

Archivado en: violencia machista, desahucio, arganzuela, menores

Dos niños de 6 y 9 años han descubierto esta semana un nuevo juego, algo cruel. Consiste en guardar juguetes, libros, y el resto de sus tesoros, en cajas de cartón. "Es la única forma en la que me atrevo a explicarles que nos tenemos que ir, aunque les digo que es por una temporada", explica su madre, Nieves, víctima de maltrato con orden de alejamiento en vigor. Este 22 de febrero (13:00), si no hay cambios, los menores, que en los primeros años de su vida han conocido también de cerca el peligroso juego de la violencia machista, se enfrentarán a su propio desahucio.

La sentencia de divorcio de sus padres les otorgó la vivienda, en Arganzuela, hasta cumplir la mayoría de edad. Sin embargo, los abuelos paternos, propietarios de la misma, reclamaron posteriormente el inmueble y, como consecuencia, el desalojo de sus propios nietos. Finalmente, en junio de 2012, la Audiencia Provincial dejó a un lado la protección de los pequeños para dar prioridad al derecho de los demandantes, siempre según Nieves.

Temiendo que este desalojo se ejecute, la madre busca ya una habitación para los tres a través de Cruz Roja, pagando un máximo de 300 euros. "No tengo recursos, me pagan 137 euros de REMI (Renta Mínima de Inserción), mi ex marido no me pasa la pensión de los niños desde hace años y ya he vendido en el rastro todo lo que me quedaba. Además, en Servicios Sociales y en Cáritas me dicen que no doy el perfil para entrar en una casa de acogida, por mi edad -45 años- y por la de mis hijos", aclara. Mientras tanto, acude cada día a un comedor social para conseguir la cena de los niños, que almuerzan en el comedor escolar pagando 1,20 por cada uno, al ser demandante de la renta mínima.

"No hay justicia. Me siento sola, aunque luchadora, abandonada por Asuntos Sociales y por la Comunidad de Madrid", reclama, mientras piensa qué hacer con los menores este viernes. "En el primer desalojo estuvieron fuera de Madrid, pero permanecerán en la vivienda en este segundo intento, porque son ellos los desahuciados. Sé que será duro, pero tenemos mucho apoyo", avanza.

Mientras los niños corretean por el salón, esquivando paquetes, aparentemente ajenos a la realidad que les ha tocado vivir, Nieves confiesa su verdadera preocupación. "Me pregunto qué secuelas les quedarán de todo lo que han visto, las palizas, los insultos. Van al psicólogo, pero no se expresan, se callan. Esto es lo verdaderamente duro, porque yo olvidaré los golpes con el tiempo". Esperemos que ellos consigan hacer lo mismo con sus recuerdos.

"Me quedé con la cara desfigurada"

Primero fueron los insultos, los empujones. Pero la violencia se agravó cuando Nieves le comunicó su intención de separarse. "Me dio un golpe con el coche y una paliza a los seis meses. Me operaron de un desprendimiento de retina, necesité 89 puntos y me quedé desfigurada. Pero nunca olvidaré la noche en la que me arrinconó y empezó a pegarme sin parar, con mi hija presente, diciéndole que me iba a matar. Vio cosas que no tenía que haber visto".

 

Publicado el 22 de febrero de 2013 a las 09:30.

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El sobre sin dinero de Asun

Archivado en: EMVS, Madrid, desalojos, alquiler social, PAH, manoteras, sanchinarro, hortaleza, hipoteca

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El temido sobre, ese que notifica tu futura mudanza a ninguna parte, cayó en el buzón de Asun Querol hace ya algunos meses avisándole del desalojo abortado finalmente el pasado día 8 en Sanchinarro, gracias al apoyo popular.

Ahora, esta mujer de 55 años, que sustenta a una familia de seis con su sueldo de 800 euros, espera que la próxima correspondencia de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo recoja una solución que le permita conservar su hogar a cambio de un alquiler bajo, de unos 300 euros. "La EMVS dijo una semana antes del intento de desahucio que la compañía se quedaría con la vivienda pero que Asun y su familia podrían seguir viviendo en ella pagando un alquiler de unos 325 euros al mes. Luego se echaron atrás y, el jueves, horas antes del desalojo, le plantearon un mes para pagar la deuda, que asciende a 22.000 euros. Es mentira que se le haya ofrecido otra cosa y que Asun no haya aceptado", aclara un portavoz de la recién creada Oficina de Apoyo Mutuo de Manoteras.

Lo que quiere Asun es renegociar la deuda, después de haber dejado de pagar las mensualidades durante tres años, al encontrarse en paro tanto ella como su marido Emilio Martín. "Hubo momentos en los que no podía ni comprar un litro de leche. Ahora llevo tres años trabajando en la lavandería de una residencia de mayores y puedo pagar, pero algo, unos 300 euros. En esta casa vivimos nosotros y, desde hace un año, mi hija Sandra, su marido y sus hijos, de dos y tres años. Sólo trabajo yo, y los mayores nos bastamos con un café negro, pero los niños necesitan leche, yogures... Encima mi yerno es gitano y le cuesta el triple encontrar empleo", explica la propia Asun.

Lamentablemente, el correo de los desahucios, con la EMVS o con cualquier entidad financiera como remitente, ha sido recibido por otros vecinos de la zona. "Tenemos otros seis o siete casos y llegarán más del propio bloque de Asun, en la calle Pintor Antonio Saura. La mayoría, como ella, vivían antes en Los Olivos, al lado de Valdebebas, antes de que les realojasen en estos pisos de protección oficial", añaden desde la OFIAM. "Lo cierto es que esto es una ruleta y nos puede tocar a cualquiera", concluye Asun. Así que, ojo al buzón. Más información: Ofiam.wordpress.com.

Publicado el 15 de febrero de 2013 a las 09:15.

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Los afectados por la hipoteca buscan ya un nuevo punto de acampada

Archivado en: madrid, acampada Bankia, afectados por la hipoteca, desalojo

Después de 108 días de protesta, y de varias daciones en pago y alquileres sociales alcanzados, la acampada pacífica de afectados por la hipoteca situada frente a la sede de Bankia, en la plaza de Celenque de Madrid, ha llegado a su fin, aunque no voluntariamente. A las cuatro y media de la madrugada, el pasado jueves, la Policía Nacional desalojó a las únicas dos personas que permanecían en el asentamiento haciendo guardia, Luis Domínguez y Manuel López, menos de lo habitual por las bajas temperaturas.

Pero, mientras fuentes policiales aseguran que la intervención se produjo sin incidentes ni detenidos, desde la acampada lo niegan. "No fue algo pacífico y se llevaron todas nuestras pertenencias. Lo hicieron como ladrones, por la noche, porque saben que a la luz del día estamos más. Además, había como unos cincuenta agentes para hacer frente a sólo dos personas", explica Gladis, una de las participantes en la protesta. Carlos, otro de los afectados, apunta que la Policía "ha barrido con todo. Toda la comida, los enseres e incluso la documentación, que han rescatado luego unos compañeros. Ha sido un desalojo a la fuerza y los han tratado de malas formas".

Al cierre de esta edición, varios de los involucrados en esta acción se encontraban reunidos para establecer un nuevo punto de acampada frente a otra entidad financiera. "La lucha no se acaba aquí, ahora seremos más fuertes, porque esta acampada ha sido un referente. No pararemos hasta que no cambie la ley", advierte Carlos, que pelea por que su hija, parada de 33 años, consiga la dación en pago. "Ahora siento una impotencia total, pero seguiremos adelante. De momento, la tienda de disfraces situada frente a Bankia nos permite estar en la acera que le pertenece", añade Gladis, que lucha igualmente por la condonación de su deuda.

La acampada comenzó en septiembre de 2012, cuando un afectado por desahucio se declaró en huelga de hambre frente de la entidad financiera. A él se sumaron posteriormente otras personas pendientes de la ejecución de su desalojo, recibiendo el respaldo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, voluntarios, abogados... Todos ellos acordaron permanecer en la plaza de Celenque hasta ver cumplidas las diferentes reivindicaciones de dación en pago y alquiler social de su vivienda, habiéndose conseguido algunas de ellas en este tiempo.

Publicado el 8 de febrero de 2013 a las 10:30.

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Rodajes sin autoría ni continuidad

Archivado en: Holaestáshaciendo1peli, cine, educacion, creación colectiva, marruecos, tanger, abrantes, portugal, madrid

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Sentarse en la butaca y ver una película sin director, es raro. Más extraño resulta aún que un personaje cambie de rostro o de ropa plano a plano, conservando su identidad. Hablamos de 'Hola estás haciendo 1 peli', una experiencia de creación colectiva, una película colectiva abierta al público, que puede participar en el rodaje grabando un plano previamente solicitado en Holaestashaciendo1peli.org (hasta el 31 de enero).

En el proyecto, que se desarrolla entre España, Portugal y Marruecos en esta cuarta edición, intervienen varios adolescentes de la capital, de entre 16 y 18 años, algunos de los cuales estudian en el IES San Isidro (C/Toledo, 39), como Lúa Llavona. Como otros alumnos, ella asistió a un taller de guión el pasado septiembre para formarse y tomar parte en 'Hola estás haciendo 1 peli'. "Ya no eres tú la encargada, sino que todos debemos colaborar, y en la educación falta eso", explica.


Junto a los madrileños, otros adolescentes de Abrantes (una zona rural portuguesa) y de un barrio marginal de Tánger, han elaborado en diferentes fases tanto el guión cinematográfico como el 'storyboard', de forma colectiva y a través de dichas clases. "Cada uno cuenta una pequeña autobiografía. El primer grupo que trabajó el guión fue el de Madrid, luego se lo pasaron a los portugueses y lo terminaron los marroquíes", apunta Marta, involucrada en el proyecto desde sus primeras ediciones. Por otro lado, Portugal ha creado el 'storyboard' del guión escrito por los españoles, Marruecos el redactado en Portugal y España dibujará el elaborado en Tánger.

Finalmente, la película se rueda plano a plano por personas diferentes que sólo conocen el que les ha tocado rodar, no el resto de la historia. Patricia participó, por ejemplo, en la convocatoria de 2010, la primera, que recogió historias de inmigrantes vecinos de Lavapiés. "Lo grabé con una cámara fotográfica básica. Es muy interesante, porque no has visto el resto de la película, ni sabes cuándo va a salir tu plano", confiesa.

"No hay que pensar siempre en las formas dominantes de hacer, tenemos capacidad de hacerlas y también las herramientas necesarias, cualquier móvil , cualquier cámara... De esa manera también se puede hacer una película", concluye Marta. La iniciativa llegará a su fin con el estreno del film en mayo, simultáneamente en los tres países.

 

Publicado el 25 de enero de 2013 a las 09:45.

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Los españoles también se prostituyen

Archivado en: prostitución, explotacion sexual, ayuntamiento de madrid, prostitución masculina, ivan zaro, mario blázquez, cogam, imagina mas

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Se anuncian en Internet, ejercen la profesión de forma provisional y voluntaria, compaginándola con alguna otra, sus clientes son hombres y casi nunca les veremos en la calle. Ni en Desengaño, ni en Montera, Orense... Aguardan en sus domicilios, en pisos o en saunas. Pero están ahí: hombres trabajadores del sexo. Tan sólo nos encontraremos algún porcentaje residual en la Puerta del Sol o en Almirante, un tipo de prostitución de nivel más bajo ligada a magrebíes, rumanos o búlgaros.

En cuanto a la procedencia, según Iván Zaro, coordinador del proyecto de atención a estas personas dentro de la ONG Imagina Más, "el gran grueso siempre ha sido Brasil, pero también Colombia o Venezuela. Les siguen rumanos y búlgaros; alemanes, franceses o italianos en fechas señaladas como Madrid Orgullo; y muchos de África subsahariana". Pero hay el mismo número de brasileños que de españoles, puntualiza Mario Blázquez, técnico de salud y de prevención en COGAM (Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid).

Entre esos españoles se encuentra Aday, un sevillano de 22 años que ejerce en la capital. "Empecé por la crisis, y así llevo tres años", confiesa este enfermero de profesión, que prefiere prostituirse a sufrir la actual precariedad laboral. Y en sus planes a largo plazo no contempla retirarse. "Por ahora seguiré. Tal y como está España, el dinero negro es lo que nos queda", advierte. Hasta agosto, su media de ingresos se situaba en los 4.000 euros mensuales, y ahora, que el nivel -dice- ha bajado un poco, ronda los 3.000. Por servicio cobra unos 100 euros la hora en su piso, 150 más el taxi si se traslada a un hotel.

No hay explotación
Pero insiste, "esto lo hago de forma voluntaria", descartando el hecho de pertenecer a alguna mafia. "No se habla nunca de explotación, aunque hay casos que se han vendido como tal, hace un par de años. Sí puede ser que las situaciones laborales sean desventajosas", señala Blázquez. Aunque los inicios, como el de Aday, pueden venir marcados por la pertenencia a alguna de estas redes, tal y como recuerda. "Yo empecé en una agencia, pero estaba porque quería. En una de ellas, en Granada, el dueño se colocaba de cocaína y un día nos cerró a quince chicos en una habitación, y nos metió papeles ardiendo por debajo de la puerta para asfixiarnos. También es verdad que eso lo he vivido yo".

Como propuesta de futuro, y aquí sí, la reivindicación coincide con la formulada desde la prostitución femenina, unos y otros plantean la regulación y advierten, como Blázquez, que "la mayoría se están yendo a otros países a trabajar, porque hay controles médicos y puedes ejercer en condiciones dignas. Austria es un ejemplo". "Si nos diesen de alta en la seguridad social a todos los que nos dedicamos a ello, la crisis se acabaría en España", concluye Aday.

Blázquez: "La prevalencia del VIH en gais alcanza el 25%, cifra similar a la de estos trabajadores"

Sobre el II Plan contra la Explotación Sexual recién aprobado por el Ayuntamiento, recogiendo la prostitución masculina, Zaro, coordinador en Imagina Más, opina que debería incidir en cuestiones sanitarias, por la vulnerabilidad de estos trabajadores ante el VIH. Según el Centro Sanitario Sandoval de la Comunidad, la prevalencia es del 23% en los trabajadores del sexo, y del 0,3% en las prostitutas.

Sin embargo, Blázquez desvincula el papel activo en la transmisión de esta enfermedad atribuida a estos trabajadores. "Se estima que el 10% de los gais bisexuales están infectados por VIH, y que en las grandes capitales esa cifra puede alcanzar el 25%, mientras que el porcentaje de trabajadores del sexo infectados ronda el 26%". Sobre el consultorio online anunciado por el Consistorio para informar a estos ciudadanos, Zaro opina que "será útil para que conozcan los recursos que existen, dónde hacerse las pruebas de VIH de forma gratuita y anónima, o dónde tratarse cualquier infección de transmisión sexual".

Publicado el 25 de enero de 2013 a las 09:00.

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Historia de España, historia gitana

Archivado en: cultura, gitanos, centro cultural conde duque, radio exterior de españa, radio nacional

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Una fotografía de 1858 tomada en algún punto de Granada, "probablemente de las primeras imágenes que reflejan a una familia gitana en España", inicia el recorrido histórico de una cultura todavía marcada por el desconocimiento y la desconsideración. Ponerla en valor y proyectar la influencia que ha tenido, a nivel nacional, en nuestra lengua, en nuestro cine y en otras disciplinas artísticas, son las intenciones incluidas tanto en esta instantánea como en el resto de piezas que recoge la exposición 'Vidas gitanas. Lungo drom' en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid (hasta el 20 de enero).

"La historia de esta fotografía, cedida por la Universidad de Navarra, es muy curiosa. Su autor es Napper y pertenece a la colección de un mecenas inglés que en los inicios de la fotografía envió a varios fotógrafos a retratar el mundo, y eso es lo que se llevaron de España", explica Joaquín López, uno de los comisarios de la muestra, junto a Joan Oleaque.

En lo que se refiere a las imágenes contemporáneas, López, director de la revista 'Cuadernos Gitanos' y del programa 'Gitanos. El arte y la cultura romaní' en Radio Exterior de España (junto a Manuel Moraga), subraya el trabajo de Isabel Muñoz y de Cristina García Rodero. "Son dos fotógrafas imprescindibles. A la primera pertenece la imagen titulada 'Maternidad', que ilustra el cartel de la exposición; y de la segunda destacaría la fotografía tomada en la romería de Fregenal de la Sierra (Badajoz), a finales de los 90", puntualiza.

'Vidas gitanas. Lungo drom' incluye, además, vídeos como el que homenajea a Camarón, ofreciendo imágenes inéditas de algunas de sus actuaciones. También objetos etnográficos, cotidianos, elementos interactivos y documentos como el que certifica la llegada de los gitanos a España, en 1425, hasta pragmáticas de expulsiones.


En el marco de la muestra, esta semana se han celebrado las jornadas 'Gitanos. Una nueva mirada', que concluyen este viernes día 18 con la proyección del documental 'Romnia, mujeres gitanas', de Pablo Vega, y un coloquio posterior.

 

Publicado el 18 de enero de 2013 a las 09:30.

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Patricia Costa

Patricia Costa

Asuntos Pendientes. ¿Cuántos tienes tú? En este blog recogeré mi punto de vista y breves reportajes sobre temas sociales y todo tipo de desigualdades, centrándome especialmente en la mujer.

Nací en Redondela (Pontevedra), en 1981. Soy doctora por la Universidad de Vigo (con la tesis 'El tratamiento de la violencia machista y la lucha por la igualdad en la radio pública. Análisis del programa 'Tolerancia Cero' de Radio 5. Propuesta de modelo'), Master en Radio por la Universidad Complutense de Madrid y licenciada en Publicidad y RR.PP (UVIGO). 

Comencé en Radio Galega, en Deportes, y desde 2007 soy colaboradora de Radio Nacional de España. Actualmente trabajo en los espacios 'Abierto hasta las 2' (Radio 1), 'Tolerancia Cero' y 'Tendencias', ambos en Radio 5. Además, soy redactora del semanario Gente en Madrid desde 2006, en este momento cubriendo la información relativa a la capital.

En 2009 gané el premio Carmen Goes de Periodismo en la modalidad de Radio por un reportaje sobre la ablación que podéis escuchar en este programa de Tolerancia Cero.

Y en junio de 2013 el XV Premio Tiflos de Periodismo de la ONCE en la modalidad de radio por un reportaje sobre los recortes en la universidad.

Por otro lado, la Academia de la Radio otorgó a 'Tolerancia Cero' el premio Teresa de Escoriaza en febrero de 2014.

 

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