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"En cuanto abrimos la boca nos dicen que no hay trabajo"

Archivado en: pueblo gitano, mujer, igualdad, machismo

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Novia gitana

Interrumpo su taller de corte y confección en Orcasitas (Madrid) y, aunque ante las primeras preguntas se muestran a la defensiva, poco a poco consigo establecer un lenguaje común, el de la tolerancia. Las mayores han vivido ya algún que otro rechazo por parte de la sociedad, especialmente en el ámbito laboral, y rechazan cualquier estereotipo que caiga sobre sus tradiciones y costumbres.

Las más jóvenes afrontan con ilusión una nueva etapa dentro de una cultura que aman y que no consideran en absoluto machista, lejos de los clichés que aparecen cada vez que hablamos de ella. "¿Te importa que te llamemos paya?", me preguntan. Para nada.

Loli, la profesora, tiene 38 años y actúa como la cabecilla del grupo, quizás por poseer un mayor nivel cultural. Sus alumnas Sara (15 años), Fátima (16), Sonsoles (17) y Pili (34), asienten prácticamente a cada una de sus respuestas.

¿En qué lugar se encuentra la mujer gitana?

Loli: Hemos evolucionado. Mi madre no tenía los mismos estudios que tengo yo, ni la misma capacidad de actuación en la vida, al igual que la mujer paya. Hace 30 años no gozábamos de las mismas oportunidades en ningún ámbito. Payas y gitanas somos mujeres, y siempre hemos estado sometidas.

Sara: Sí hemos evolucionado, porque por ejemplo yo voy al colegio, y mi madre no pudo porque tuvo que trabajar.

¿Con qué os habéis encontrado a la hora de buscar empleo?

Pili: Voy con mi marido a pedir trabajo. Nos presentamos en la oficina, con buena apariencia, pero en cuanto abrimos la boca me dicen que no hay trabajo. Estuve muy dolida, es muy duro que todavía haya este racismo tan tremendo.

Loli: Aún son una minoría las mujeres gitanas formadas, pero lo importante realmente es disponer luego de una oportunidad de trabajo y que la sociedad se implique. Yo, por mi físico, no aparento ser gitana, soy de esas gitanas llamadas ‘invisibles'. Todos somos muy guays por detrás, pero los comentarios racistas salen en un momento u otro. Cada vez que he pedido respeto a compañeros o jefes, me han despedido o me han cambiado de puesto. Otro caso que he vivido, fuera ya del mundo laboral, fue cuando una vecina, profesora, me invitó al cumpleaños de su niña, y cuando estaba con mi café y mi trozo de tarta en la mano, me dice hablando de todo un poco que lo que más asco le da son los gitanos, que no los soporta. Imagínate la cara que se me quedó.

¿Seguís estando relegadas al cuidado del hogar o a la venta ambulante?

Loli: No, porque la vida no está para tener un solo sueldo. La mujer tiene que salir y traer dinero a casa, y los hombres gitanos lo ven igual. Nadie quiere pasar calamidades.                                     

Pili: Mi marido no me pondría ningún inconveniente si trabajase, al revés. Él no es como mi padre, que le ponía límites a mi madre, sino que piensa en los niños y en vivir mejor.

¿A qué os gustaría dedicaros?

Sonsoles: Quiero trabajar en un jardín de infancia, con niños pequeños.                                   

Fátima: Yo quiero ser monitora de tiempo libre. No me gustaría quedarme en casa, sino compartir con mi marido las tareas y salir a trabajar.                                                                                        

Sara: Yo quiero ser abogada, porque me gusta estudiar mucho. Haré una carrera.

¿Todavía son muchas las niñas que se quedan en casa?

Pili: No, porque yo no quiero eso para mi hija, no quiero que se pase el tiempo fregando o en la venta ambulante, como mi madre o mi abuela. Y como yo, cualquier mujer gitana. Queremos que tengan una determinada posición social, un trabajo, que sepan enfrentarse a este mundo... Yo sí me quedé, y ahora a los 34 años sé leer gracias a un cursillo al que estoy viniendo. Nunca es tarde, pero si después nos cierran las puertas en el mundo laboral, no valdrá de nada.

¿Ha cambiado vuestra vestimenta?

Loli: Sí, ha cambiado (responde molesta). En otros países llevan la falda más larga, menos escote, muchos colores fuertes, aquí no.

Pili: Un montón, mi madre así no iba, y yo ahora me pongo como me da la gana, y mi marido no me dice nada, pero mi padre si que se quejaba.

Sonsoles: Ahora vamos vestidas como cualquier chica de nuestra edad.

Sara: Con piercings, tatuajes, mechas, los tenis, el oro, las uñas...

¿Seguís contrayendo matrimonio a edades tan tempranas?

Loli: Sí, sigue siendo una mayoría, pero la edad no es tan temprana. Las madres tratan de que tengan una juventud más plena, y las educan para que no se casen tan jóvenes. Es respetable. Por ejemplo, yo creo que ahora las mujeres payas se casan muy tarde y tienen hijos muy tarde, me parece antinatural.                                                                                                                                  

Pili: Yo tengo una niña que se casó con 14 o 15 y una nieta de 2 años. En cambio, mi hermana tiene 30 y no quiere casarse. Hay de todo. Me hubiese gustado que mi hija se casase más tarde. Tuve que sacarla del instituto y no pudo estudiar, y eso que a ella le gustaba. Pero se buscó novio muy pronto y no pude hacer nada.

Sonsoles: Ahora mismo no pienso en el matrimonio. Hay que disfrutar, con veintitantos ya tendré tiempo de casarme y tener hijos.

Fátima: Yo prefiero seguir los estudios y tener un buen trabajo.

Sara: Hasta los 30 nada, lo tengo claro.

También tenéis hijos muy pronto, tal y como decías Loli.

Loli: Es una opción que no es obligatoria, va un poco con nuestra cultura. Con 15 años estamos ‘hechas', preparadas. Pero una paya sigue siendo una niña. Maduramos antes.

Pili: Tengo cuatro hijos, el primero lo tuve a los 17, otro a los 18... Me casé a los 15. Pero hubiese preferido que mi hija no tuviese descendencia tan pronto. Aun así, creo que ha sido muy madura. Lo llevamos en los genes, tenemos fuerza suficiente para llevar una casa. Que nos comemos el mundo vaya. Con 7 años mi hija Nerea me dobla la colada, hace la cama... Lo inculcamos desde pequeñas.

¿Qué me decís del control del varón (padres, hermanos) sobre las mujeres de la casa?

Loli: Una cosa es el respeto y otra el temor, el miedo. Eso no existe. Tengo cuatro hermanos, y lo que hacían cuando vivíamos juntos era protegerme, cuidarme, no me obligaban a nada, me amaban. Ahora a mi marido le tengo un respeto, como él a mí. Pero siempre se ha visto al hombre gitano como a un ogro, y a la mujer como a una pobrecita, y no es así. El machismo existe en todas las sociedades, pero no lo hemos inventado las gitanas.

Pili: Mi madre sí ha podido estar más sometida, pero ha cambiado todo. En cuanto al trabajo, ella no podia trabajar, por ejemplo, pero mi mundo y el de mi hija ya son mundos diferentes.

Sara: En mi caso es mi madre la que está encima, para que limpie, para que haga los deberes...

Sonsoles: En mi caso igual.

¿Os dejan ir a las discotecas?

Pili: Yo sí voy, con mi marido.

Loli: Tenemos otras formas de relacionarnos.

Sonsoles: No me dejan, y además para salir y correr peligro te lo montas en casa, más tranquila y a gusto. Si salgo el sábado el tope es a las 22:30.

Fátima: A mí no me gusta.

Sara: Prefiero estar en casa con mi familia. No salgo mucho.

¿Estáis de acuerdo con la prueba del pañuelo?

Pili: Yo como gitana estoy muy orgullosa, porque es lo que nos hace diferentes. Me gustan mis raíces y demostrar que me he portado bien hasta ese día.

Sonsoles: Es una de las cosas más bonitas en una boda, por lo que se demuestra.

Fátima: Así luego no te pueden echar en cara nada, si has estado con uno o con otro.

Sara: Es lo más bonito que hay en una mujer gitana.

¿Consideráis que ahora vuestra cultura es más igualitaria?

Loli: Sí. Antes no podíamos sacarnos el carné de conducir, ni abrir una cartilla en el banco. Te hablo como mujer, no como gitana. La nuestra es una cultura machista como cualquier cultura. Tengo amistades payas y gitanas, y hay casas en las que el hombre payo es incluso más machista.

Pili: Mi marido no sabe hacer nada sin mí y las cartillas y las tarjetas están a mi nombre, yo soy la que saca el dinero (bromea).

¿Qué significa para vosotras ser mujer y gitana?

Loli: Estoy orgullosa de ser mujer, gitana o no. Ya está bien de etiquetas.

Pero las etiquetas, como dice Loli, todavía están ahí y tardarán en marcharse. El financiero y presidente de la fundación Open Society, George Soros, denunció este miércoles, en el marco de la II Cumbre Europea sobre el Pueblo Gitano que se celebra hoy y mañana en Córdoba, que 12 millones de gitanos que viven en Europa sufren "la peor forma de exclusión social", la étnica.

P.D.: Tolerancia.

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Publicado el 7 de abril de 2010 a las 14:45.

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Patricia Costa

Patricia Costa

Asuntos Pendientes. ¿Cuántos tienes tú? En este blog recogeré mi punto de vista y breves reportajes sobre temas sociales y todo tipo de desigualdades, centrándome especialmente en la mujer.

Nací en Redondela (Pontevedra), en 1981. Soy doctora por la Universidad de Vigo (con la tesis 'El tratamiento de la violencia machista y la lucha por la igualdad en la radio pública. Análisis del programa 'Tolerancia Cero' de Radio 5. Propuesta de modelo'), Master en Radio por la Universidad Complutense de Madrid y licenciada en Publicidad y RR.PP (UVIGO). 

Comencé en Radio Galega, en Deportes, y desde 2007 soy colaboradora de Radio Nacional de España. Actualmente trabajo en los espacios 'Abierto hasta las 2' (Radio 1), 'Tolerancia Cero' y 'Tendencias', ambos en Radio 5. Además, soy redactora del semanario Gente en Madrid desde 2006, en este momento cubriendo la información relativa a la capital.

En 2009 gané el premio Carmen Goes de Periodismo en la modalidad de Radio por un reportaje sobre la ablación que podéis escuchar en este programa de Tolerancia Cero.

Y en junio de 2013 el XV Premio Tiflos de Periodismo de la ONCE en la modalidad de radio por un reportaje sobre los recortes en la universidad.

Por otro lado, la Academia de la Radio otorgó a 'Tolerancia Cero' el premio Teresa de Escoriaza en febrero de 2014.

 

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