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El 'freeganismo' se instala en Madrid, con o sin hambre cerca

Archivado en: freegan, comida, basura, hambre, alimentación, consumo responsable, excedentes excess, cocam, madrid

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Reivindican "el sentido común", que no se tire comida en buen estado, haya o no hambrientos. Son los llamados 'freegans', plataformas como Comida basura o Excedentes Excess, que luchan por un consumo responsable, por dignificar el reciclaje de alimentos, y por una ley que proteja al donante. "Comida basura nace con la vocación de reciclar los excedentes alimentarios. Organizamos recogidas en los contenedores de basura y preparamos comidas populares con esos productos, poniéndonos en contacto con quien tiene menos recursos", explica Luis, miembro del colectivo, que ha celebrado sus últimas cenas 'recicladas' en Lavapiés, en 'Esta es una plaza' (C/Doctor Fourquet, 24).

Con las mismas intenciones, aunque trabajando a través del arte, nace Excedentes Excess, un proyecto desarrollado entre Madrid y Nueva York basado en el llamado 'carrito de mermas'. "Se trata de un contenedor en el que el comerciante deposita los excedentes. Tiene una tapa que se abre y que permite recoger la comida, sin intermediarios, como un dispositivo autónomo. De este modo, se evita que las personas tengan que ir a un sitio a decir, 'hola, necesito que me deis alimentos'. Eso exige autodefinirse como necesitado, con el estigma que ello supone", argumenta David Lanau, portavoz de la plataforma.

Pero el principal obstáculo de este carrito radica en el marco legal. "Intentamos plantear un proyecto de ley que permita esa dación de alimentos sin responsabilidad para quien los da. Pero queremos alejarnos de leyes como la que existe en EE.UU, la del buen samiratano, porque nuestra idea no es funcionar bajo el paraguas de la caridad", añade Lanau.

                

En la otra cara de la moneda, nos encontramos con Javier Ollero, presidente de la Federación de Comercio Agrupado y Mercados de la Comunidad, que regenta el puesto familiar de congelados en el mercado de Chamartín. "Debe haber acuerdos con quienes dispongan de recursos aprovechables, pero no se puede permitir que alguien recoja comida de la basura. En los mercados no donamos nada porque no hay volumen, pero sí que entregamos kilos de productos no perecederos en mercados como el de la Paz o San Fernando", aclara.

En cuanto a los supermercados, que rechazan hablar con los medios, un informe reciente del Ministerio de Agricultura asegura que sólo el 20,5% de éstos entregan productos retirados a ONG's locales o a bancos de alimentos. La cuestión de fondo parece la misma: la responsabilidad legal del donante.

Publicado el 7 de septiembre de 2012 a las 09:15.

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Entrenar en grupo

Archivado en: entrenaengrupo, madrid patina, moycosa, deporte, entrenamiento, crisis

Por aquí os dejo el link al reportaje emitido en el espacio de Tendencias de Radio 5 (RNE) sobre en entrenamiento en grupo. Con Entrenaengrupo.com descubrimos el entrenamiento personal a bajo coste, una nueva tendencia a la hora de practicar deporte, al aire libre e incluso con tus propios amigos. Hablamos también con un portavoz de Madrid Patina sobre sus escuelas y citas deportivas; así como con la empresa Moycosa, fabricante de circuitos biosaludables diseñados para nuestros mayores pero que, debido a la crisis, triunfan entre los más jóvenes.

 

 

Publicado el 13 de marzo de 2012 a las 09:00.

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¿Centros de Internamiento de Extranjeros o cárceles modernas?

Archivado en: cie, aluche, maltrato, violencia, inmigracion, madrid, pueblos unidos, ferrocarril clandestino

Sin servicio médico, privados de comunicación en ocasiones, hacinados, maltratados... Así viven los extranjeros en Centros de Internamiento como el de Aluche, en Madrid. Esta semana he charlado con un hombre africano que pasó allí 53 días, y con una mujer, boliviana, que vio como deportaban y golpeaban a su pareja sin motivo aparente. Participan también en el siguiente reportaje la ONG Pueblos Unidos, que recientemente presentó el informe 'Miradas tras las rejas'; y la red de apoyo Ferrocarril Clandestino, que pide el cierre de los CIE:

 

 

 

Publicado el 7 de febrero de 2012 a las 09:00.

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Microteatro por dinero

Archivado en: microteatro, teatro, madrid

El proyecto 'Microteatro por dinero' (C/ Loreto y Chicote, 9, Madrid) cumplió su primer aniversario el pasado octubre, y con éxito, a pesar de haber nacido de forma totalmente casual. Más de 100.000 espectadores han visto sus peculiares representaciones, respondiendo así de forma positiva a un nuevo concepto: el teatro en pequeñas dosis.

Cada tarde se ponen en marcha cinco funciones de menos de quince minutos y con aforo reducido -una docena de personas-, a diferencia de las obras convencionales. La cercanía del actor y su bajo precio funcionan, de momento, como los principales ganchos de una tendencia cultural que no sólo triunfa en Madrid, sino en otros muchos puntos de España.

 

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Publicado el 19 de diciembre de 2011 a las 14:45.

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"Esta presión debe continuar hasta llegar a la huelga total"

Archivado en: hospital la paz, sanidad, recortes, privatizacion, madrid

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"La Paz asumirá personal fijo de los centros que van a privatizar, con los consiguientes despidos de interinos y contratados", explica Ana, enfermera desde hace más de treinta años en este hospital. Esta es la mayor preocupación que los trabajadores del centro mostraron el pasado lunes en la asamblea convocada por la Junta de Personal del Área Norte del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) para debatir y decidir medidas conjuntas, como los encierros a los que se han sumado ya más de 15 hospitales, tras el inicial organizado en La Princesa.

"Los jefes nos dicen que la cosa está mal, pero de momento no hay ninguna información oficial. Aquí hay unos 200 interinos. Sólo un 20% es personal fijo y el resto contratados", apunta Noelia, enfermera interina desde hace siete años en la UCI de Pediatría. Concretando futuros despidos, Juan Domingo García, presidente de la Junta de Personal del Área Norte y Jefe de Admisión en el Carlos III, matiza que se podrían ir a la calle "entre 6.000 y 7.000 personas".

"La Consejería quiere hacer negocio con la sanidad pública y no le importa la atención a los pacientes, que son los que saldrán perjudicados. Hace cuatro años abrieron seis hospitales de agudos -de estancias cortas-, pero no pensaron que harían falta crónicos. Hay que tener en cuenta que la sanidad privada sólo atiende a enfermos sin tratamientos costosos, a esos les echan a la pública", añade.
marcha blanca

Al margen del encierro, en la asamblea se habló también de la 'marcha blanca' programada para el próximo 18 de noviembre, con salida desde los diferentes centros hasta Neptuno, y de ahí a Sol (13:00), para exigir una sanidad pública y de calidad. "Esta presión debe continuar y desembocar en una huelga indefinida de todos los trabajadores sanitarios", advierte Juan Domingo, una huelga que la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (Afem) ha acordado convocar a finales de mes.

Con Domingo coincide Miguel, celador de La Paz desde hace cuatro años. "Tenemos que hacer algo porque, si se implantan las medidas que proponen, desaparecerán tanto los trabajadores como los servicios públicos". Esas medidas fueron anunciadas por Ignacio González, presidente de la Comunidad, el pasado 31 de octubre, cuando avanzó que seis hospitales de gestión mixta externalizarán su gestión sanitaria. Sin embargo, ha dado marcha atrás en otros planes como la conversión del hospital La Princesa en un centro especializado en mayores, y éste podría seguir siendo de carácter general.

Apoyo de Infanta Sofía y Leonor
A la asamblea de trabajadores convocada por la Junta de Personal del Área Norte asistieron representantes de otros hospitales como el Infanta Leonor o el Infanta Sofía, donde África trabaja como enfermera desde su apertura. "Siento una desilusión horrorosa", apunta. Otro de los centros que mantiene su encierro es el Instituto de Cardiología, hospital perteneciente al Servicio Madrileño de Salud, que se integrará en el Hospital Clínico San Carlos, cerrando sus puertas el próximo 31 de diciembre.

Publicado el 16 de noviembre de 2011 a las 08:00.

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Nueva víctima en 'Hogar Galapagar'

Archivado en: hogar galapar, centros de menores, maltrato, madrid

Recibo la llamada de Juan Carlos. Está nervioso, agitado. Quiere contarme que un nuevo chico ha entrado en 'Hogar Galapagar', el centro madrileño de menores al que él mismo denunció por maltrato después de haber vivido allí durante más de un año,y donde, ya contó a este periódico, "llegaron a sacarnos desnudos al patio cuando estábamos a menos cuatro grados, y luego nos enchufaban agua fría con la manguera".

La nueva víctima tiene doce años y se llama Luis Fernando. "Ingresó este martes en Galapagar, por la tarde, la madre le llevó y quiso ver el centro, pero los educadores no se lo enseñaron. Entonces ella les pidió la licencia, y le dijeron que como estamos en crisis están sin ella", explica Juan Carlos.

"Luis Fernando está muy asustado, y también su madre", continúa. Al parecer, el chico tan sólo padece "hiperactividad". Tiene dos hermanos, Alejandro, de 14 años, que vive en otro centro en Aranjuez; y Andrea, de 16, que ingresó en Picón de Jarama.

Según Juan Carlos, la tutela de los tres hijos le fue retirada a la madre tras la denuncia de su propia hija mayor "tras una discusión sin importancia", comenta. "Servicios sociales le comió el coco. Andrea tiene problemas con el alcohol y las drogas", apunta. Antes de derivar a cada uno a un lugar diferente, los tres hermanos estuvieron en un centro de Hortaleza.

"Luis Fernando se encuentra muy mal y no quiere estar ahí. La madre conoce las denuncias que existen, y no quiere que su hijo sufra un trauma como el que otras personas hemos sufrido. Tenemos que hacer algo", concluye.

Juzguen ustedes mismos.

Publicado el 4 de febrero de 2011 a las 14:15.

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"A menos cuatro grados, en Galapagar, nos sacaban desnudos al patio y nos enchufaban agua fría con la manguera"

Archivado en: derechos humanos, violencia, centros de menores, picon de jarama, hogar galapagar, madrid, comunidad de madrid, la jarosa

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Comienza la proyección, apago el móvil. Las primeras escenas me dan una idea de lo que me espera. En diciembre de 2009, Amnistía Internacional pone sobre la mesa el informe 'Si vuelvo, ¡me mato!', que denuncia la violación de derechos humanos en centros terapéuticos de menores. Posteriormente -hace un mes-, la ONG publica la segunda parte del estudio, analizando la pasividad de la Administración, que nada hace, de momento, para garantizar la protección de estos niños.

Los créditos iniciales me presentan a los protagonistas. Sin embargo, y aunque se ha intentado minimizar por todos los medios las denuncias que han recaído sobre estos lugares en los últimos años, madres, hijos y trabajadores, todos ellos víctimas de este 'descuido' continuo, siguen dando la cara para que sus casos no se olviden, y para que nadie vuelva a pasar por los que ellos un día pasaron.

Quiero imaginarme que lo que escucho pertenece a una buena película de cine social, escrita por Fernando León de Aranoa o Ken Loach. Pero la interpretación de los actores sería sospechosamente talentosa. Entra en escena Juan Carlos, de 20 años. Vivió poco más de un año en 'Hogar Galapagar', centro madrileño al que él mismo denunció por maltrato, junto a otros tres supervivientes y un testigo:

"En pleno invierno, a menos cuatro grados, en la sierra de Galapagar, nos sacaban desnudos al patio y nos enchufaban agua fría con la manguera. Y porque ellos querían. En ese centro ha habido hasta abusos sexuales a chicas por parte de los trabajadores, o palizas a niños de 7 u 8 años", cuenta en primer plano.

Jose Antonio, que tiene la misma edad, residió tres años y medio en el mismo centro:

"Mi estancia fue como estar en una cárcel, no había actividades, los educadores nos contenían cada dos por tres, haciéndonos daño... Pero lo peor que he visto fue una niña de 15 años que se intentó tirar por un balcón porque estaba desesperada y pensaba en suicidarse. O una paliza de un educador a un niño de 11 años por robar en un colegio".

Me remuevo en la butaca. Cuesta escuchar.

"¿El peor día que recuerdo? Era el cumpleaños de un compañero. Vino un educador. Le pregunto si le habían comprado el regalo. Contesta que no. De broma, entre nosotros, le digo al que estaba de cumpleaños: 'No te han comprado el regalo'. Me responde: 'Déjame en paz'. Le replico: 'Déjame tú'. Él sigue: 'Me cago en tu puta madre'. Y yo continúo: 'Me cago yo en la tuya'. Entonces vino Antonio, el vigilante, 'el Puertas', me pegó un empujón contra el sofá, y me amenazó: 'Como no te tranquilices, te vamos a tener que contener, tirarte al suelo y llevarte a la cama para atarte'. Y así ocurrió. Me tiraron al suelo, me subieron los brazos, me sujetaron las piernas, me arrastraron hasta la habitación y me ataron. Así estuve toda la noche, y al día siguiente no me dejaron ir al instituto", explica J.C.

Nudo en la garganta. Demasiada violencia en el guión.

"Era algo normal, nos insultaban, nos pegaban, nos daban medicación forzosa, sin informarnos, se ponía un niño nervioso y enseguida lo echaban al suelo... Y yo he ido a la Comunidad de Madrid a denunciarlo, pero no te hacen ni caso. También visité al Defensor del Pueblo, hablé con la secretaria, le avise: 'tenéis que ir a este centro'. Pero te responden que no es para tanto, que están informados, que realizan visitas...", continúa J.C.

La trama avanza y nos presenta a una nueva víctima.

Se llama Santiago, es psicólogo, y en 2007 trabajó en uno de los primeros centros terapéuticos denunciados y cerrados en Madrid: 'La Jarosa'. Nos revela que en 2009 hubo ni más ni menos que 48 bajas de trabajadores en otro centro que todavía permanece abierto, a pesar de las denuncias, el de Picón de Jarama (Madrid):

"En La Jarosa me encontré un centro que olía mal, con pesonas que no sabían como tratar a adolescentes con problemas, con un nivel de violencia muy alto, con prácticas impensables. Por ejemplo, una persona -que no era médico ni enfermera-, al ver a un niño nervioso le introducía sedantes en la leche. También se producían castigos en celdas de aislamiento, donde un niño podía estar hasta tres días. Pero, sobre todo, lo más grave era la situación de indefensión en la que se encontraban unos chavales que en teoría estaban siendo protegidos. Lo puse en conocimiento del Defensor del Pueblo, y una semana después se cerró, pero lamentablemente todos los chavales fueron trasladados a Paracuellos de Jarama, al centro de Picón de Jarama, que pertenece a la misma empresa".

El film nos aclara ciertos conceptos que quizás desconocemos.

¿Qué es un centro de menores?

"El término centro de menores es muy confuso. Pensamos en un reformatorio, un lugar donde van chavales que han cometido delitos, pero también hay centros a donde van niños sin familia, con padres toxicómanos, o presos en la cárcel, o que no quieren vivir con ellos. Los centros que ha denunciado Amnistía pertenecen a este tipo", añade Santiago.

¿Cuánto cuesta 'proteger' a cada uno de estos niños?

"Dinero hay. La consejera de la Comunidad, Engracia Hidalgo, confesó que entregaba a estas empresas unos 5.000 euros por niño, pero no se invierte en las familias, sólo cuando el niño está en una situación extrema. Cuando sacamos a una persona de su entorno, y le introducimos en una institución de este tipo, ya le estamos poniendo en riesgo. No es lo mismo que estén en un entorno familiar, que en un edificio masificado, con rejas, celdas de aislamiento, seguridad... Y la Comunidad habla de un 85% de resinserción, pero a mí me gustaría saber cuántos de estos chicos tienen el graduado, cuántos hay indigentes, ejerciendo la prostitución, en prisión... Quizás las cifras sean muy altas y no nos las dan por eso", afirma el psicólogo.

"Haciendo el cálculo, partiendo como mínimo de los 3.800 euros por niño que ha dicho el Defensor del Pueblo concede la Comunidad, la inversion pública en estos dos chicos -Juan Carlos y Jose Antonio-, ha supuesto unos 320.000 euros", concluye.

¿Qué futuro les espera a los protagonistas?

Juan Carlos salió de 'Hogar Galapagar' sin la ESO y no tiene trabajo. Jose Antonio sí salió con la ESO, aunque estuvo un año sin escolarizar.

"Va a ser muy difícil que salgan hacia adelante. Salen con miles de euros de inversión, pero no pueden trabajar ni en un supermercado", analiza Santiago.

"Se han beneficiado únicamente ellos, el dueño del centro, recibían un dinero y en nosotros invertían lo mínimo, en comida, ropa... Ni siquiera 500 euros al mes, de esos 3.800. En tres años me compraron unas zapatillas y un pijama", confiesa J.A.

J.C. y J.A. hablan de Nacho, el director del centro, constantemente. Y recuerdan las inspecciones de la Comunidad, que siempre avisaba con tiempo de sus visitas: "nos llevaban de excursión, disimulando, para aparentar que todo iba bien, y no te dejaban hablar con ellos. Era imposible contarles lo que vivías allí", dice J.C.

Tercera víctima

Ángel Alonso Pozo, de 18 años, vivió en el ya mencionado centro de Picón de Jarama alrededor de un año y medio:

"Lo peor es la impotencia que sientes cuando están haciendo una contención y no te puedes meter. Aunque el peor castigo era estar un mes sin salir, o 24 horas en un cuarto, encerrado, sin ir al patio. Eso si hacías algo leve, y hasta una semana si cometías una falta gorda, como amotinarte. A mí me dislocaron un hombro en una contención, y me lo hizo un educador, que en teoría no puede. No me llevaron ni al médico, y me lo tuve que colocar yo mismo. Más cosas... Si te negabas a algo, limpiabas el patio o hacías otro trabajo para el centro, tareas para las que ya había personas asignadas".

Violaciones. Vuelven las agresiones. Cierro los ojos.

"Hay gente que dice que la situación ha cambiado, pero sigue habiendo contenciones, sala de reflexión...Y me han dicho que han echado a un vigilante por violar a una menor. Le han expulsado y eso es todo, pero no se ha hecho justicia".

Estoy enganchada, pero miro el reloj. Entra un nuevo personaje.

Se llama Noelia y es educadora social. Trabajó en distintos centros de menores, uno de ellos el de El Escorial, que es la misma compañía que gestiona 'Hogar Galapagar', la empresa de salud mental 'Consulting':

"No llegué al año de estar allí. La gota que colmó el vaso fue un fin de semana que yo no había trabajado. Cuando volví, me enteré de que le habían dado una paliza a dos niñas de 16 años, con un palo. Me las encontré llenas de moratones. Nos lo contaron porque dos días después venía la Comunidad, y preparaban una excursión para que las chicas desapareciesen ese día. Era un sábado por la mañana, una de ellas se despertó muy temprano, se levantó, hizo ruido, despertó a este hombre, al agresor, y él empezó a pegarle. La compañera le defendió, y entonces él descargó también su ira contra ella. En este centro siempre había insultos, humillaciones, medicación... Mucho maltrato, de todo tipo".

Nueva dosis de maltrato.

"Y debido a ese maltrato se están creando delincuentes y toxicómanos, porque esa rabia tiene que salir por algún sitio. Meten a todos en el mismo saco, y a niños que los han sacado de sus familias por un problema de maltrato, por ejemplo, los ponen hasta arriba de pastillas. Recuerdo a una niña de siete años, sentada en una silla, no se podía mover porque le habían subido la medicación. Estaba babeando, con los ojos en blanco. Se me cayó el alma a los pies. Otra vez, por un exceso de medicación, tuve que llevar a un niño de 17 años a urgencias con mi coche, porque ni movía la mandíbula, le habían puesto hasta arriba de pastillas también. Era totalmente frecuente. Otros niños se pasaban durmiendo el día entero. Y lo peor era la falta de preparación de la plantilla. La misma persona que cuidaba a los tres mayores, por ejemplo, se encargaba de mantenimiento y de hacer la compra".

Nada se mueve en la sala. Hablan las madres.

Marta es madre de acogida de una niña que ahora tiene 18 años. La sacó de Picón hace cuatro años, porque la conocía y porque no estaba en las mejores condiciones. "Me la encontré medicada, sin escolarizar, muy deprimida… Ella no quería estar allí, se autolesionaba, como otros muchos, porque no tenía actividades, no iba al colegio. Estamos yendo al psicólogo todavía. Fue maltratada, tenía el cuerpo lleno de golpes en una salida. Les encerraban en una habitación sin derecho alguno, ni siquiera a ir al baño. También le quitaban el colchón a modo de castigo, a ella y a su compañera de habitación, para que no durmiesen juntas. Y cuando la recogí no me dieron nada, sólo una tableta de pastillas, pero no tenía ningún diagnóstico, no sabía qué tenía".

Marisa Garro Martín tiene dos hijos, David (14) y Diego (11). El primero se encuentra en estos momentos ingresado en el centro de menores Picón de Jarama, y el segundo lleva tres cursos en otro centro, en Berzosa del Lozoya (Sierra Norte de Madrid), porque tiene un trastorno de hiperactividad. David duerme allí desde el pasado mes de julio. Antes estuvo en un centro de Leganés, de lunes a viernes, después de que su madre solicitase una guarda. Pero empezó a autolesionarse al verse encerrado. De ahí fue al Gregorio Marañón, y de allí a Picón, después de que su padre denunciase a su madre por abandono, y después de que la Comunidad de Madrid le quitase la tutela a Marisa.

"Mi hijo me dice que le saque de allí, que no aguanta más, y que va a hacer algo. Tiene sólo una hora de patio, no le ponen a estudiar, tan sólo hace jardinería una hora por la mañana. No les hacen ni caso. No le dejan salir fuera a estudiar porque tiene que pasar unas fases o algo así. Lo aislan completamente. Además, al principio le hacían muchas contenciones, me lo contaba por teléfono y me cortaban las llamadas. Le dolían hasta los hombros, de cogerle entre tres o cuatro educadores. Mi hijo me llegó a decir que llevaba calzoncillos de cuatro días, la ropa se la dan contada... y eso no lo puedo permitir. Todos los días hablo con él por teléfono y me pregunta cuánto le queda".

El día de su traslado a Picón, Marisa pidió al director que le enseñasen el centro para saber dónde viviría su hijo, nada más llegar allí, pero se lo negó.

"En un cuarto pequeño, con la cama atornillada al suelo, una puerta muy gruesa, una ventanita... Así estuvo una vez desde por la noche hasta el día siguiente, y eso es inhumano, no se le puede hacer a una criatura. Y sólo por contestar o por no cumplir los objetivos de los educadores. Están todo el día adormilados con la medicación, y lo veo excesivo. Salen peor, y aprenden cosas que no tienen que aprender, porque mezclan a unos niños y a otros".

Lo ve una vez a la semana. Se queja de que las visitas a casa estén sumamente controladas por los educadores que acompañan a David. También de que no tiene coche, y tiene que arreglárselas para ver a uno y a otro, ya que sus hijos se encuentran en centros separados.

"Entiendo que un chaval no puede estar solo en casa tantas horas, pero también es cierto que pueden ponerme un asistente en casa, alguien que me ayude, con todo ese dinero que paga la comunidad de Madrid por cada uno de ellos, o sino que lo manden a un centro de día y que por la tarde pueda volver a casa. He pedido informes médicos, escolares... y no me dan nada".

"A mi hijo Diego también le han hecho muchas contenciones, le han cogido por el cuello, le han tirado al suelo, le han subido los brazos hasta la nuca. Diego tampoco quiere estar allí, echa de menos su casa. Ha visto hasta niños con escayola después de las contenciones. Mis hijos no se merecen estar ahí. Les ha condenado a ellos y a mí".

El desenlace. Hora de pedir cambios.

Jose Antonio: "Que contraten a gente titulada para trabajar en los centros de menores".

Juan Carlos: "Salí muy mal viendo lo que me hacían a mí y a mis compañeros, necesité tiempo, y sigo yendo al psiquiatra para superarlo".

Santiago: "Debería intervenirse en los propios barrios de esos niños, llevar a alguna persona a su casa, a su familia".

Ángel Alonso: "Sólo pido que se cierren estos centros, o que se intente cambiar a la gente que está dentro".

Noelia: "Yo le diría a la Comunidad de Madrid que no deje estos centros en manos de empresas privadas con ánimo de lucro. ¿Por qué no ven la despensa cuando visitan estas residencias para comprobar qué alimentación tienen los niños?. Era penosa, unos críos en edad de crecimiento con una dieta a base de fritos. ¿Por qué no abren el armario para ver la ropa que tienen? La que vestían era la que donábamos nosotros. Y las instalaciones también dejaban que desear, no era un centro cálido, sino destartalado...".

Marta: "Si se hacen cargo de ellos, que lo hagan de verdad. Me gustaría saber cómo llegan a estos centros, si hay algún juez que lo dictamine. También orqué están medicados, y si hay alguien al que se le haya dado el alta terapéutica y se lo hayan dado a sus padres antes de los 18".

Marisa: "Entiendo que tenga que haber centros, pero de otra manera. Solicité una ayuda a los servicios sociales y me han condenado. Quiero que me ayuden, pero no así, porque mi hijo no es un niño problemático".

Se encienden las luces, pero los actores no se han ido. Aquí están, sentados junto a mí, en esta particular sala de proyección, cada uno en su butaca, esperando a la señora 'Justicia', tratando de olvidar los golpes y de borrar las crueles escenas que un día vieron sus ojos.

Publicado el 27 de octubre de 2010 a las 13:00.

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El lado pedófilo de Sánchez Dragó

Archivado en: sanchez drago, telemadrid, albert boadella

"En Tokio, un día, me topé con unas lolitas. Pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rimel, tacones, minifalda... tendrían unos 13 años. Subí con ellas, y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, otra se me trajinaba (...)", escribe Dragó en 'Dios los cría... y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción...', una recopilación de conversaciones -'absurdas'- con el dramaturgo Albert Boadella. Analicemos el fragmento del libro: "zorritas", "putas", "13 años"... ¿Podría utilizar algún peyorativo más para hablar de unas niñas con las que encima se ha acostado?

Tal crimen -denunciado en primer lugar por el periodista Xabi Larrañaga- ocurrió allá por 1967, cuando Fernando Sánchez Dragó tenía 31 años y, sólo por esta razón, lejos de pedir disculpas tras las palabras vertidas, el presentador de Telemadrid se ríe de todos nosotros, presumiendo en el libro de que el delito ya ha prescrito, e incluso culpando a las niñas del acto cometido. "Fue un coqueteo sin importancia. Los jóvenes japoneses eran así. Estaban ellas, con sus amigos, a la salida del metro. Fuimos todos juntos a tomarnos un café al lado de la estación. Nadie se trajinó a nadie. Lo de los trece años era una forma de hablar. Las japonesas tienen un aspecto muy aniñado", ha confesado el espécimen en Vanitatis.com.

Y continúa, deseoso de entrar en el Guinness de sandeces, con la frase: "si en aquel momento me hubieran pedido que firmara un cheque por el total del poco dinero que tenía entonces, lo hubiese firmado sin pestañear". ¿Alguien quiere aportar alguna burrada mayor? Difícil... En cualquier caso, todo vale para conseguir la mejor promoción de una nueva obra, ¿no?

Pero imagino que, como yo, vosotros os preguntaréis ahora si una persona así debe estar al frente de un programa en una televisión pública ('Las Noches Blancas'), en este caso Telemadrid. "Es absolutamente inadmisible que un tipo que presume de haber mantenido relaciones sexuales con niñas de trece años aparezca en una empresa pública de comunicación como la nuestra", ha transmitido en un comunicado el Comité de Empresa de la cadena. ¿Le veremos esta noche en nuestras pantallas?

P.D.: Igualdad y respeto.

P.D.2: Sigue la polémica en Twitter.

Publicado el 27 de octubre de 2010 a las 08:30.

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El doble significado de la palabra "señorito, ta", según Alfonso Guerra y la RAE

Archivado en: alfonso guerra, trinidad jimenez, bibiana aido, tomas gomez, primarias madrid, psoe, señorita

La primera imagen que me viene a la mente cuando escucho las palabras "señorito" o "señorita", quizás por mi cruda infancia cinematográfica, es la que sigue:

La imagen de Gracita Morales, enamorada de un hombre demasiado "señorito" para fijarse en ella, con todo el significado que la palabra conlleva. Continúo con el análisis y, si me voy a la RAE, me encuentro con:

señorito, ta.

(Del dim. de señor).

      1. m. y f. Hijo de un señor o de persona de representación.

2. m. y f. coloq. Amo, con respecto a los criados.

3. m. coloq. Joven acomodado y ocioso.

4. f. Término de cortesía que se aplica a la mujer soltera.

5. f. Tratamiento de cortesía que se da a maestras de escuela, profesoras, o también a otras muchas mujeres que desempeñan algún servicio, como secretarias, empleadas de la administración o del comercio, etc.

 

Es decir, que cuando el pasado miércoles Alfonso Guerra, el presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, se refirió a Trinidad Jiménez con el término "señorita", lo pudo haber hecho cortesmente, como el mismo ha explicado, o no:

"Ganó el señor (Tomás) Gómez y los que le apoyaban y no ganó la señorita Trini (Jiménez) y los que la apoyaban", declaró.

Guerra aseguró este jueves que no quiso "molestar", pero cree también "que se sacan las cosas de quicio para buscar excusas". La palabra señorita "se emplea cuando las personas son jóvenes y no tuve intención de molestar", aclaró, en mi opinión, de forma poco afortunada, porque Jiménez anda ya por los 48...

La propia ministra de Sanidad, así como la de Igualdad, Bibiana Aído, han criticado la expresión utilizada y la han tildado de machista. Para algunos puede parecer exagerado, y para otros un sin sentido, pero lo cierto es que Guerra ha rectificado diciendo finalmente que las primarias del PSOE:

"Las ganó el señor Tomás Gómez y las perdió la señora Trinidad Jiménez".

¿Tan difícil era hacer las cosas bien sin dar lugar a dobles interpretaciones? ¿Por qué llamar "señorita" a Trini y no "señorito" a Gómez?

P.D.: Igualdad.

Publicado el 8 de octubre de 2010 a las 09:30.

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"Arrestar testigos es de mafiosos", protestas por la detención de Edu León al fotografiar cargas policiales en Madrid

Archivado en: edu leon, inmigracion, carga policial, policia, casa de campo, madrid

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León, especializado en inmigración, se dedica a capturar instantáneas que, en la mayor parte de los casos, reflejan la realidad y nos informan de lo que ocurre a nuestro alrededor. Su cámara se convierte, en ocasiones, en los ojos de todos nosotros, pero el pasado domingo su cámara y nuestros ojos fueron secuestrados por funcionar como testigos en los altercados contra ecuatorianos de la Casa de Campo.

Al parecer, la policía local multó a varias personas que allí se encontraban por vender y cocinar comida de forma ilegal. Acto seguido, medio centenar de ellas comenzaron a lanzar piedras a los agentes. Como consecuencia, cuatro municipales resultaron heridos (uno de ellos se llevó un fuerte golpe en la cabeza) y se registraron cuatro detenidos por alteración del orden público, agresión a la autoridad y negativa a la identificación.

Entre ellos se encuentra León que, aunque supuestamente se identificó, "los agentes le quitaron todo su equipo fotográfico y empezaron a empujarle", explica un testigo. Le acusan de atentado a la autoridad, aunque esta no es la primera vez que le detienen. El fotógrafo fue arrestado recientemente durante una identificación de inmigrantes en el Metro de Madrid.

Ayer, varios colegas se manifestaron a las puertas de la comisaría donde le retienen y a la que llegó descalzo. Entre ellos, según informa la cadena SER, "Walter Astrada (ganador del World Press Photo) o Víctor Caivano (Jefe de fotografía de AP para España y Portugal)", que "han dejado su cámara en el suelo, ante los policías, en señal de protesta por un arresto que, según ellos, arremete contra la libertad de prensa", y que han empleado pancartas con lemas como "arrestar testigos es de mafiosos" o "libertad de expresión". Leon declara este martes en los juzgados de Plaza de Castilla.

P.D.: Sigue todo el caso en Twitter.

Publicado el 21 de septiembre de 2010 a las 09:45.

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Patricia Costa

Patricia Costa

Asuntos Pendientes. ¿Cuántos tienes tú? En este blog recogeré mi punto de vista y breves reportajes sobre temas sociales y todo tipo de desigualdades, centrándome especialmente en la mujer.

Nací en Redondela (Pontevedra), en 1981. Soy doctora por la Universidad de Vigo (con la tesis 'El tratamiento de la violencia machista y la lucha por la igualdad en la radio pública. Análisis del programa 'Tolerancia Cero' de Radio 5. Propuesta de modelo'), Master en Radio por la Universidad Complutense de Madrid y licenciada en Publicidad y RR.PP (UVIGO). 

Comencé en Radio Galega, en Deportes, y desde 2007 soy colaboradora de Radio Nacional de España. Actualmente trabajo en los espacios 'Abierto hasta las 2' (Radio 1), 'Tolerancia Cero' y 'Tendencias', ambos en Radio 5. Además, soy redactora del semanario Gente en Madrid desde 2006, en este momento cubriendo la información relativa a la capital.

En 2009 gané el premio Carmen Goes de Periodismo en la modalidad de Radio por un reportaje sobre la ablación que podéis escuchar en este programa de Tolerancia Cero.

Y en junio de 2013 el XV Premio Tiflos de Periodismo de la ONCE en la modalidad de radio por un reportaje sobre los recortes en la universidad.

Por otro lado, la Academia de la Radio otorgó a 'Tolerancia Cero' el premio Teresa de Escoriaza en febrero de 2014.

 

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