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El perro como medida de protección, un complemento perfecto

Archivado en: violencia de genero, proteccion, perros, security dogs

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"Hablar de Leo es hablar de Dios, de mi muro protector. Me da fuerza, me obliga a levantarme de la cama...". Así habla Ana del pastor alemán que le acompaña las 24 horas del día desde hace dos años, cuando sufrió un grave caso de acoso laboral. Perros como él son adiestrados por Security Dogs en Navalcarnero (Madrid), con la finalidad de proteger especialmente a víctimas de violencia de género. "El objetivo es repeler la agresión, nunca agredir", explica Ángel Mariscal, su director. "Se trata de darle tiempo a ella a reaccionar, a pedir ayuda. Son perros de defensa que sólo empujarán gracias a un bozal específico que deben llevar siempre", añade Ángel Serrano, coordinador.

Laguna legal

Uno y otro plantean esta medida como el complemento perfecto a otras formas de protección ya implantadas, como la pulsera GPS. Pero existe un gran problema: la laguna legal. "Estos perros no pueden acceder a lugares públicos, como los que acompañan a los ciegos, y la defensa de la mujer se ve entonces limitada. Catalogarlos como perros de asistencia sería fundamental, porque pueden salvar una vida", explica Serrano. Antes de recibir uno de estos animales de acompañamiento, la mujer tendrá que someterse a varias pruebas psicológicas, y habrá que comprobar si el can puede adaptarse a ella, y viceversa. Entonces comenzará el 'acople', que puede durar un mes o un año, con trabajos de obediencia, tratando situaciones cotidianas y, en último lugar, la violencia.

Comando neutro, verbal y gestual

Llego a la escuela canina Security Dogs. Ángel Mariscal me presenta a Sioux, un pastor belga 'malinois'. Le han enseñado a positivizar la imagen de la mujer, y se viene conmigo sin problema. Hacemos un simulacro de ataque, y me enseñan para ello tres comandos. Uno neutro, una palabra que sólo yo conozco y que pone en alerta a Sioux. Otro gestual, que consiste en la tensión suave del arnés. Y otro verbal, un vocablo que activa al perro en caso de ataque si yo le doy la orden.

El pastor alemán o el pastor belga 'malinois' son las razas más adecuadas y su alquiler mensual no supera los 400 euros, según Security Dogs, la empresa contratada por Global Security para adiestrar a estos animales, una suerte de salvavidas que, quizás, ayuden más de lo que imaginamos a reducir el número de muertes.

Publicado el 26 de noviembre de 2010 a las 15:00.

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Terapias para hijos 'agresores' y padres 'víctimas' de violencia

Archivado en: violencia familiar, leganes, violencia ascendente, terapias

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Escuchar que un hijo maltrata a su progenitor todavía resulta extraño a nuestros oídos. Sin embargo, la llamada 'violencia ascendente' es más habitual de lo que imaginamos. Sin ir más lejos, las derivaciones referentes a esta tipología han aumentado en un 35% este año en el Centro de Estudios de Violencia Familiar de Leganés, que pertenece a los Servicios Sociales del municipio.

Coordinado por la psicóloga Natalia Villanueva, el CEVF ofrece atención psicosocial a personas que ejercen violencia en el entorno familiar, y se centra especialmente en la parte agresora. Lo hace desde 2006, dando prioridad a la intervención, a través de terapias dirigidas, en el caso de la 'violencia ascendente', tanto a los padres que la sufren como a los hijos 'agresores'. Y teniendo muy claro que "la violencia es aprendida y se puede erradicar", como explica Natalia.

TRATAMIENTOS INTENSOS

Las terapias que desarrolla Villanueva junto a otra psicóloga, se programan una vez por semana. "Lo primero es reconocer que tu hijo te agrede y dejar de minimizar lo ocurrido, aguantando, en muchos casos, niveles de violencia altísimos", asegura. Y lejos de lo que podamos pensar, la familia que se suele encontrar es "de perfil económico medio-alto, aparentemente normalizada". A la terapia, insiste, deben acudir el padre y la madre, "porque el estilo educativo es de los dos, y es muy importante que estén unidos", concluye Natalia. Todo esfuerzo será poco para eliminar la violencia de sus vidas.

LA MADRE PRINCIPAL VÍCTIMA

El 40% de los jóvenes que agreden a sus padres son chicas, la madre se erige como la víctima más frecuente, y "el hedonismo o la poca tolerancia a la frustración", están detrás de estas agresiones, según Villanueva. Algunos de los jóvenes se someten a estos tratamientos de forma voluntaria, pero otros no, llegando derivados del ARRMI (Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor), por ejemplo. El CEVF de Leganés trabaja en red y a él llegan casos derivados de los Servicios Sociales municipales, de los de la zona sur, de colegios, hospitales, etc..

Publicado el 26 de noviembre de 2010 a las 14:45.

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"A menos cuatro grados, en Galapagar, nos sacaban desnudos al patio y nos enchufaban agua fría con la manguera"

Archivado en: derechos humanos, violencia, centros de menores, picon de jarama, hogar galapagar, madrid, comunidad de madrid, la jarosa

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Comienza la proyección, apago el móvil. Las primeras escenas me dan una idea de lo que me espera. En diciembre de 2009, Amnistía Internacional pone sobre la mesa el informe 'Si vuelvo, ¡me mato!', que denuncia la violación de derechos humanos en centros terapéuticos de menores. Posteriormente -hace un mes-, la ONG publica la segunda parte del estudio, analizando la pasividad de la Administración, que nada hace, de momento, para garantizar la protección de estos niños.

Los créditos iniciales me presentan a los protagonistas. Sin embargo, y aunque se ha intentado minimizar por todos los medios las denuncias que han recaído sobre estos lugares en los últimos años, madres, hijos y trabajadores, todos ellos víctimas de este 'descuido' continuo, siguen dando la cara para que sus casos no se olviden, y para que nadie vuelva a pasar por los que ellos un día pasaron.

Quiero imaginarme que lo que escucho pertenece a una buena película de cine social, escrita por Fernando León de Aranoa o Ken Loach. Pero la interpretación de los actores sería sospechosamente talentosa. Entra en escena Juan Carlos, de 20 años. Vivió poco más de un año en 'Hogar Galapagar', centro madrileño al que él mismo denunció por maltrato, junto a otros tres supervivientes y un testigo:

"En pleno invierno, a menos cuatro grados, en la sierra de Galapagar, nos sacaban desnudos al patio y nos enchufaban agua fría con la manguera. Y porque ellos querían. En ese centro ha habido hasta abusos sexuales a chicas por parte de los trabajadores, o palizas a niños de 7 u 8 años", cuenta en primer plano.

Jose Antonio, que tiene la misma edad, residió tres años y medio en el mismo centro:

"Mi estancia fue como estar en una cárcel, no había actividades, los educadores nos contenían cada dos por tres, haciéndonos daño... Pero lo peor que he visto fue una niña de 15 años que se intentó tirar por un balcón porque estaba desesperada y pensaba en suicidarse. O una paliza de un educador a un niño de 11 años por robar en un colegio".

Me remuevo en la butaca. Cuesta escuchar.

"¿El peor día que recuerdo? Era el cumpleaños de un compañero. Vino un educador. Le pregunto si le habían comprado el regalo. Contesta que no. De broma, entre nosotros, le digo al que estaba de cumpleaños: 'No te han comprado el regalo'. Me responde: 'Déjame en paz'. Le replico: 'Déjame tú'. Él sigue: 'Me cago en tu puta madre'. Y yo continúo: 'Me cago yo en la tuya'. Entonces vino Antonio, el vigilante, 'el Puertas', me pegó un empujón contra el sofá, y me amenazó: 'Como no te tranquilices, te vamos a tener que contener, tirarte al suelo y llevarte a la cama para atarte'. Y así ocurrió. Me tiraron al suelo, me subieron los brazos, me sujetaron las piernas, me arrastraron hasta la habitación y me ataron. Así estuve toda la noche, y al día siguiente no me dejaron ir al instituto", explica J.C.

Nudo en la garganta. Demasiada violencia en el guión.

"Era algo normal, nos insultaban, nos pegaban, nos daban medicación forzosa, sin informarnos, se ponía un niño nervioso y enseguida lo echaban al suelo... Y yo he ido a la Comunidad de Madrid a denunciarlo, pero no te hacen ni caso. También visité al Defensor del Pueblo, hablé con la secretaria, le avise: 'tenéis que ir a este centro'. Pero te responden que no es para tanto, que están informados, que realizan visitas...", continúa J.C.

La trama avanza y nos presenta a una nueva víctima.

Se llama Santiago, es psicólogo, y en 2007 trabajó en uno de los primeros centros terapéuticos denunciados y cerrados en Madrid: 'La Jarosa'. Nos revela que en 2009 hubo ni más ni menos que 48 bajas de trabajadores en otro centro que todavía permanece abierto, a pesar de las denuncias, el de Picón de Jarama (Madrid):

"En La Jarosa me encontré un centro que olía mal, con pesonas que no sabían como tratar a adolescentes con problemas, con un nivel de violencia muy alto, con prácticas impensables. Por ejemplo, una persona -que no era médico ni enfermera-, al ver a un niño nervioso le introducía sedantes en la leche. También se producían castigos en celdas de aislamiento, donde un niño podía estar hasta tres días. Pero, sobre todo, lo más grave era la situación de indefensión en la que se encontraban unos chavales que en teoría estaban siendo protegidos. Lo puse en conocimiento del Defensor del Pueblo, y una semana después se cerró, pero lamentablemente todos los chavales fueron trasladados a Paracuellos de Jarama, al centro de Picón de Jarama, que pertenece a la misma empresa".

El film nos aclara ciertos conceptos que quizás desconocemos.

¿Qué es un centro de menores?

"El término centro de menores es muy confuso. Pensamos en un reformatorio, un lugar donde van chavales que han cometido delitos, pero también hay centros a donde van niños sin familia, con padres toxicómanos, o presos en la cárcel, o que no quieren vivir con ellos. Los centros que ha denunciado Amnistía pertenecen a este tipo", añade Santiago.

¿Cuánto cuesta 'proteger' a cada uno de estos niños?

"Dinero hay. La consejera de la Comunidad, Engracia Hidalgo, confesó que entregaba a estas empresas unos 5.000 euros por niño, pero no se invierte en las familias, sólo cuando el niño está en una situación extrema. Cuando sacamos a una persona de su entorno, y le introducimos en una institución de este tipo, ya le estamos poniendo en riesgo. No es lo mismo que estén en un entorno familiar, que en un edificio masificado, con rejas, celdas de aislamiento, seguridad... Y la Comunidad habla de un 85% de resinserción, pero a mí me gustaría saber cuántos de estos chicos tienen el graduado, cuántos hay indigentes, ejerciendo la prostitución, en prisión... Quizás las cifras sean muy altas y no nos las dan por eso", afirma el psicólogo.

"Haciendo el cálculo, partiendo como mínimo de los 3.800 euros por niño que ha dicho el Defensor del Pueblo concede la Comunidad, la inversion pública en estos dos chicos -Juan Carlos y Jose Antonio-, ha supuesto unos 320.000 euros", concluye.

¿Qué futuro les espera a los protagonistas?

Juan Carlos salió de 'Hogar Galapagar' sin la ESO y no tiene trabajo. Jose Antonio sí salió con la ESO, aunque estuvo un año sin escolarizar.

"Va a ser muy difícil que salgan hacia adelante. Salen con miles de euros de inversión, pero no pueden trabajar ni en un supermercado", analiza Santiago.

"Se han beneficiado únicamente ellos, el dueño del centro, recibían un dinero y en nosotros invertían lo mínimo, en comida, ropa... Ni siquiera 500 euros al mes, de esos 3.800. En tres años me compraron unas zapatillas y un pijama", confiesa J.A.

J.C. y J.A. hablan de Nacho, el director del centro, constantemente. Y recuerdan las inspecciones de la Comunidad, que siempre avisaba con tiempo de sus visitas: "nos llevaban de excursión, disimulando, para aparentar que todo iba bien, y no te dejaban hablar con ellos. Era imposible contarles lo que vivías allí", dice J.C.

Tercera víctima

Ángel Alonso Pozo, de 18 años, vivió en el ya mencionado centro de Picón de Jarama alrededor de un año y medio:

"Lo peor es la impotencia que sientes cuando están haciendo una contención y no te puedes meter. Aunque el peor castigo era estar un mes sin salir, o 24 horas en un cuarto, encerrado, sin ir al patio. Eso si hacías algo leve, y hasta una semana si cometías una falta gorda, como amotinarte. A mí me dislocaron un hombro en una contención, y me lo hizo un educador, que en teoría no puede. No me llevaron ni al médico, y me lo tuve que colocar yo mismo. Más cosas... Si te negabas a algo, limpiabas el patio o hacías otro trabajo para el centro, tareas para las que ya había personas asignadas".

Violaciones. Vuelven las agresiones. Cierro los ojos.

"Hay gente que dice que la situación ha cambiado, pero sigue habiendo contenciones, sala de reflexión...Y me han dicho que han echado a un vigilante por violar a una menor. Le han expulsado y eso es todo, pero no se ha hecho justicia".

Estoy enganchada, pero miro el reloj. Entra un nuevo personaje.

Se llama Noelia y es educadora social. Trabajó en distintos centros de menores, uno de ellos el de El Escorial, que es la misma compañía que gestiona 'Hogar Galapagar', la empresa de salud mental 'Consulting':

"No llegué al año de estar allí. La gota que colmó el vaso fue un fin de semana que yo no había trabajado. Cuando volví, me enteré de que le habían dado una paliza a dos niñas de 16 años, con un palo. Me las encontré llenas de moratones. Nos lo contaron porque dos días después venía la Comunidad, y preparaban una excursión para que las chicas desapareciesen ese día. Era un sábado por la mañana, una de ellas se despertó muy temprano, se levantó, hizo ruido, despertó a este hombre, al agresor, y él empezó a pegarle. La compañera le defendió, y entonces él descargó también su ira contra ella. En este centro siempre había insultos, humillaciones, medicación... Mucho maltrato, de todo tipo".

Nueva dosis de maltrato.

"Y debido a ese maltrato se están creando delincuentes y toxicómanos, porque esa rabia tiene que salir por algún sitio. Meten a todos en el mismo saco, y a niños que los han sacado de sus familias por un problema de maltrato, por ejemplo, los ponen hasta arriba de pastillas. Recuerdo a una niña de siete años, sentada en una silla, no se podía mover porque le habían subido la medicación. Estaba babeando, con los ojos en blanco. Se me cayó el alma a los pies. Otra vez, por un exceso de medicación, tuve que llevar a un niño de 17 años a urgencias con mi coche, porque ni movía la mandíbula, le habían puesto hasta arriba de pastillas también. Era totalmente frecuente. Otros niños se pasaban durmiendo el día entero. Y lo peor era la falta de preparación de la plantilla. La misma persona que cuidaba a los tres mayores, por ejemplo, se encargaba de mantenimiento y de hacer la compra".

Nada se mueve en la sala. Hablan las madres.

Marta es madre de acogida de una niña que ahora tiene 18 años. La sacó de Picón hace cuatro años, porque la conocía y porque no estaba en las mejores condiciones. "Me la encontré medicada, sin escolarizar, muy deprimida… Ella no quería estar allí, se autolesionaba, como otros muchos, porque no tenía actividades, no iba al colegio. Estamos yendo al psicólogo todavía. Fue maltratada, tenía el cuerpo lleno de golpes en una salida. Les encerraban en una habitación sin derecho alguno, ni siquiera a ir al baño. También le quitaban el colchón a modo de castigo, a ella y a su compañera de habitación, para que no durmiesen juntas. Y cuando la recogí no me dieron nada, sólo una tableta de pastillas, pero no tenía ningún diagnóstico, no sabía qué tenía".

Marisa Garro Martín tiene dos hijos, David (14) y Diego (11). El primero se encuentra en estos momentos ingresado en el centro de menores Picón de Jarama, y el segundo lleva tres cursos en otro centro, en Berzosa del Lozoya (Sierra Norte de Madrid), porque tiene un trastorno de hiperactividad. David duerme allí desde el pasado mes de julio. Antes estuvo en un centro de Leganés, de lunes a viernes, después de que su madre solicitase una guarda. Pero empezó a autolesionarse al verse encerrado. De ahí fue al Gregorio Marañón, y de allí a Picón, después de que su padre denunciase a su madre por abandono, y después de que la Comunidad de Madrid le quitase la tutela a Marisa.

"Mi hijo me dice que le saque de allí, que no aguanta más, y que va a hacer algo. Tiene sólo una hora de patio, no le ponen a estudiar, tan sólo hace jardinería una hora por la mañana. No les hacen ni caso. No le dejan salir fuera a estudiar porque tiene que pasar unas fases o algo así. Lo aislan completamente. Además, al principio le hacían muchas contenciones, me lo contaba por teléfono y me cortaban las llamadas. Le dolían hasta los hombros, de cogerle entre tres o cuatro educadores. Mi hijo me llegó a decir que llevaba calzoncillos de cuatro días, la ropa se la dan contada... y eso no lo puedo permitir. Todos los días hablo con él por teléfono y me pregunta cuánto le queda".

El día de su traslado a Picón, Marisa pidió al director que le enseñasen el centro para saber dónde viviría su hijo, nada más llegar allí, pero se lo negó.

"En un cuarto pequeño, con la cama atornillada al suelo, una puerta muy gruesa, una ventanita... Así estuvo una vez desde por la noche hasta el día siguiente, y eso es inhumano, no se le puede hacer a una criatura. Y sólo por contestar o por no cumplir los objetivos de los educadores. Están todo el día adormilados con la medicación, y lo veo excesivo. Salen peor, y aprenden cosas que no tienen que aprender, porque mezclan a unos niños y a otros".

Lo ve una vez a la semana. Se queja de que las visitas a casa estén sumamente controladas por los educadores que acompañan a David. También de que no tiene coche, y tiene que arreglárselas para ver a uno y a otro, ya que sus hijos se encuentran en centros separados.

"Entiendo que un chaval no puede estar solo en casa tantas horas, pero también es cierto que pueden ponerme un asistente en casa, alguien que me ayude, con todo ese dinero que paga la comunidad de Madrid por cada uno de ellos, o sino que lo manden a un centro de día y que por la tarde pueda volver a casa. He pedido informes médicos, escolares... y no me dan nada".

"A mi hijo Diego también le han hecho muchas contenciones, le han cogido por el cuello, le han tirado al suelo, le han subido los brazos hasta la nuca. Diego tampoco quiere estar allí, echa de menos su casa. Ha visto hasta niños con escayola después de las contenciones. Mis hijos no se merecen estar ahí. Les ha condenado a ellos y a mí".

El desenlace. Hora de pedir cambios.

Jose Antonio: "Que contraten a gente titulada para trabajar en los centros de menores".

Juan Carlos: "Salí muy mal viendo lo que me hacían a mí y a mis compañeros, necesité tiempo, y sigo yendo al psiquiatra para superarlo".

Santiago: "Debería intervenirse en los propios barrios de esos niños, llevar a alguna persona a su casa, a su familia".

Ángel Alonso: "Sólo pido que se cierren estos centros, o que se intente cambiar a la gente que está dentro".

Noelia: "Yo le diría a la Comunidad de Madrid que no deje estos centros en manos de empresas privadas con ánimo de lucro. ¿Por qué no ven la despensa cuando visitan estas residencias para comprobar qué alimentación tienen los niños?. Era penosa, unos críos en edad de crecimiento con una dieta a base de fritos. ¿Por qué no abren el armario para ver la ropa que tienen? La que vestían era la que donábamos nosotros. Y las instalaciones también dejaban que desear, no era un centro cálido, sino destartalado...".

Marta: "Si se hacen cargo de ellos, que lo hagan de verdad. Me gustaría saber cómo llegan a estos centros, si hay algún juez que lo dictamine. También orqué están medicados, y si hay alguien al que se le haya dado el alta terapéutica y se lo hayan dado a sus padres antes de los 18".

Marisa: "Entiendo que tenga que haber centros, pero de otra manera. Solicité una ayuda a los servicios sociales y me han condenado. Quiero que me ayuden, pero no así, porque mi hijo no es un niño problemático".

Se encienden las luces, pero los actores no se han ido. Aquí están, sentados junto a mí, en esta particular sala de proyección, cada uno en su butaca, esperando a la señora 'Justicia', tratando de olvidar los golpes y de borrar las crueles escenas que un día vieron sus ojos.

Publicado el 27 de octubre de 2010 a las 13:00.

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"A mi hermano Najen el Kerji lo enterraron sin contar con su familia"

Archivado en: Najen el Kerji, Essayda el Karji, Marruecos, violencia, asesinato

La cadena Ser ha colgado este miércoles en su web un vídeo de Essayda el Karji, hermana del menor fallecido este domingo por presuntos disparos del Ejército marroquí, Elgarhi Nayem. El niño ha sido enterrado durante la noche sin el conocimiento de su familia, según ha denunciado también este martes el Frente Polisario en un comunicado. "Queremos enterrar a mi hermano y no sabemos dónde está", asegura Essayda.

"Yo soy Essayda el Karji, hermana del martir, Najem el Karji, hija de Fuedal Uold Sueidi. A mi hermano lo mataron los marroquíes con una bala. Toda mi familia se encuentra en el campamento, mi madre , mi abuela y mi hermano nos traían productos alimenticios, con él estaba su hermano y otros jóvenes que fueron interceptados por el ejército marroquí y les dispararon con balas. Cuando nos enteramos de la noticia nos fuimos al hospital para saber la verdad de los hechos pero el ejército marroquí nos interceptó impidiendo acercarnos al hospital con porras. Al cabo de un rato nos confirmaron la noticia de la muerte de mi hermano y que Zuber, su hermano, se encontraba herido de gravedad. En estos momentos queremos que se investigue lo sucedido con detalles. A mi hermano Najen el Kerji lo enterraron sin contar con su familia", cuenta Essayda en el vídeo, según la web de la cadena Ser.

P.D.: No a la violencia.

Publicado el 27 de octubre de 2010 a las 09:45.

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Reino Unido veta el spot de un grupo ecologista por violento

Archivado en: reino unido, spot, campaña, ecologistas, calentamiento global, violencia

Las imágenes, que en principio tenían buena voluntad, muestran a una profesora explicando en qué consiste el calentamiento global. Pero a los alumnos que no quieren poner de su parte para frenarlo, los hace explotar por los aires mostrando imágenes violentas más propias de un ataque en cuaquier guerra que de un anuncio cuyo objetivo es sensibilizar y concienciar.

¿Por qué la publicidad recurre a la violencia con tanta frecuencia? ¿Es que es necesaria para poner nuestro cerebro en marcha y reaccionar?

Publicado el 7 de octubre de 2010 a las 09:00.

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Instrumentos eficaces para la igualdad en el desarrollo

Archivado en: UNIFEM, violencia de geénero, igualdad, naciones unidas, desarrollo

La Oficina de Acción Solidaria y Cooperación de la UAM, la Dirección General de Planificación y Evaluación de Políticas para el Desarrollo, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y UNIFEM/parte de ONU Mujeres (el fondo de las Naciones Unidas para la mujer, dedicado al avance de los derechos de la mujer y la igualdad de género), acaban de celebrar en Madrid el II Foro de Difusión GEDEA, bajo el título "Instrumentos eficaces para la igualdad en el desarrollo. Una alianza entre la Cooperación Española y UNIFEM, parte de ONU Mujeres".

En este evento se han analizado, entre muchas otras cosas, dos interesantes vídeos sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio en materia de género:

LA VIOLENCIA CONTRA MUJERES Y NIÑAS EN HAITÍ, NICARAGUA O REPÚBLICA DEL CONGO

LIBERIA Y EL TRABAJO DE SUS MUJERES EN FAVOR DE LA PAZ Y EL FUTURO DE SU PAÍS

Otros vídeos que pertenecen a esta serie de UNIFEM, son:

ERRADICAR LA POBREZA EXTREMA Y EL HAMBRE. EL CASO DE UNA MUJER EN CAMBOYA

SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL: LA HISTORIA DE MªELENA AL NOROESTE DE COLOMBIA

P.D.: Consulta la web de UNIFEM.

Publicado el 6 de octubre de 2010 a las 13:30.

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'Si vuelvo, ¡me mato!' (II), pura indiferencia a la violación de derechos en centros de menores

Archivado en: centros de menores, derechos humanos, amnistia internacional, su vuelvo me mato, violencia, maltrato

Hace ya unos nueve meses, Amnistía Internacional presentaba el informe 'Si vuelvo, ¡me mato!', que daba cuenta de las graves violaciones a los derechos humanos de niños y niñas cometidas en centros terapéuticos.

Ahora, la ONG publica la segunda parte de este estudio, analizando esta vez la vaga reacción de la Administración a dicho documento. Y lo hace al mismo tiempo que el Ministerio de Sanidad da un paso adelante al suscribir un protocolo básico de actuación en centros o residencias para menores con trastornos de conducta, que permitirá, entre otras cosas, recurrir a medidas de aislamiento y contención física, de forma "excepcional", siempre y cuando se produzca una situación "de crisis" con los jóvenes.

Amnistía denuncia que con esta medida, insuficiente, el Gobierno pretende "regularizar la existencia de estos dispositivos, a medio camino entre centros de detención ilegales y clínicas psiquiátricas para adolescentes víctimas de exclusión social"; y sigue reclamando una ley estatal que regule todos los centros y que proteja a los menores que en ellos residen, y que siguen saliendo a la luz para denunciar episodios de malos tratos, lejos de gozar de garantías.

"Bajo la protección y el cuidado del Estado, menores que no han cometido ningún delito pueden sufrir privación de libertad sin orden judicial, malos tratos, ser encerrados en celdas de aislamiento, atados y amordazados. Pueden verse privados de su derecho a la salud al ser sometidos a tratamientos médicos sin diagnóstico, administrados sin la debida diligencia, sin información y sin su consentimiento, a veces medicados forzosamente con fines sancionadores", explica AI en su página web.

'Si vuelvo, ¡me mato!' (II) denuncia la indiferencia de las autoridades estatales y autonómicas que, a pesar de conocer la primera parte del informe, poco o nada han avanzado, relegando tan grave problemática a un asunto más de alarma social, lejos de dedicarle todos los esfuerzos necesarios.

Así que, de momento, los castigos corporales, los aislamientos forzados, la sobremedicación y contenciones físicas seguirán siendo una realidad, y casos como el del centro hogar de Galapagar (Madrid), al que han denunciado cuatro jóvenes, continuarán sucediéndose a lo largo de toda la geografía española.

P.D.: Tolerancia Cero a la violencia, tolerancia cero a la indiferencia.

Publicado el 17 de septiembre de 2010 a las 08:30.

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La historia de Foucraui, una joven saharaui salvajemente atacada por la policía marroquí

Archivado en: marruecos, el aaiun, agresion, violencia, sahara, tetraplejia

Hoy 20minutos recoge la historia de Foucraui, una joven saharaui golpeada salvajemente por la policía marroquí mientras trataba de proteger a una mujer embarazada. Ocurrió el pasado 30 de agosto en El Aaiún, tras la concentración de un grupo de jóvenes para protestar contra la ocupación. Las fuerzas de seguridad, por llamarlas de algún modo, entraron en las casas golpeando a diestro y siniestro. Fruto de la agresión, Foucraui ha perdido la movilidad de cintura para abajo:

 

Publicado el 14 de septiembre de 2010 a las 13:15.

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Sonia Chirinos: "La Ley Integral contempla distintas medidas de protección, no sólo la pulsera"

Archivado en: sonia chirinos, violencia de género, pulsera GPS, maltratador, juzgado, justicia, alejamiento, madrid

Hace ya unas cuantas semanas, el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, abrió la caja de los truenos cargando sobre los jueces la responsabilidad de que sólo haya 369 mujeres con pulseras GPS -que se encargan de verificar el cumplimiento de las órdenes de alejamiento dictadas por los magistrados-, a pesar de existir 500 víctimas en situación de "riesgo alto o extremo".

A Sonia Chirinos, magistrada titular en el juzgado de violencia nº2 de Madrid, le llama la atención "el mensaje de que, o se recurre a este sistema, o no hay protección, y no es eso. Tenemos una Ley Integral que contempla medidas de distinta naturaleza, que pueden ayudar a reducir o a dejar a cero la violencia de género. Ahora disponemos de este sistema externo, pero las mujeres siguen muriendo. Independientemente de las pulseras, lo importante es que ellas denuncien, y que no se rindan. Los jueces actuaremos en consecuencia, estableciendo órdenes de protección y adoptando estos sistemas de control cuando sean necesarios, porque son muy prácticos para que no se sientan solas".

El juzgado de violencia nº2 de Madrid es uno de los 11 que existen en la capital, y de los más de 100 repartidos por todo el país (de los 17 especializados que nacieron hace 5 años). De estos 11, 2 están de guardia cada día en la ciudad, durante 12 horas y tres días consecutivos. Hoy, acompañamos a Sonia Chirinos en su guardia. Son las 10.45 de la mañana. A ella le rodeará durante las próximas horas una plantilla de más de 15 personas: fiscal, psicóloga, trabajadora social, diferentes funcionarios, agentes judiciales, médico forense... Excepcionalmente, sólo figuran tres asuntos sobre la mesa, "de momento, tras dos horas de guardia, pero no se sabe lo que puede llegar, siempre serán problemas mayúsculos a los que hay que dar respuesta legal y humana", explica.

¿Cuál es el denominador común de la víctima que te sueles encontrar entre estas cuatro paredes?

La Administración de Justicia no es lamentablemente tan cercana en su jerga lingüistica, en sus procedimientos. El denominador común de las víctimas es cierto despiste o cierta inseguridad que produce el enfrentarte a un escenario absolutamente desconocido. Se trata de mujeres que no saben qué hacer, si repetir o no la palabrota que le han dicho horas antes. No entienden ni tienen porqué entender palabras como diligencia, imputado o sobreseimiento. Por eso, me gusta utilizar un lenguaje un poco más próximo, que denote que no hablan con máquinas, y que sabemos que atraviesan un problema muy personal y muy íntimo.

Hay otro profesional muy importante, el abogado del turno de oficio, que puede llevar a cabo una labor más próxima, y eso se ve en el juzgado, como le pregunta por sus problemas, como le asesora a la hora de plantear la denuncia... Es el guía que va a tener la denunciante y en ocasiones se implica hasta tal punto que se convierte en casi un familiar. Los jueces, en cambio, debemos mantener cierta distancia con respecto a la víctima y al imputado. A veces cuesta y te da ganas de llorar cuando escuchas determinadas declaraciones, pero hay que ser profesional.

¿Y el perfil del enjuiciado?

Hay un perfil que preocupa, los chicos jóvenes, de una media de 20 años, que no hacen nada, que viven de sus padres o de sus novias, y a los que incluso hay que recordar que deben comportarse en una Sala de Vistas...

¿Algún testimonio le ha impactado especialmente en el tiempo que lleva en este juzgado?

Uno que me sobrecogió fue el de una niña de 9 años o menor, que tuvo que contar ante abogados -porque era un delito grave- cómo un individuo mató a su hermana delante de ella. Fue horrible para todos.

¿Cuántas denuncias reciben en una mañana cualquiera?

Diez asuntos diarios por juzgado. Es mucho si pensamos que cada denuncia va acompañada de un detenido y de un problema para una mujer.

¿Quién suele interponerlas?

La víctima y, cada vez más, desconocidos, ciudadanos, vecinos que escuchan un lamento, un grito...

¿El delito más común?

Lo que antes no era delito, el maltrato (art.153 del CP), las amenazas y las coacciones. Hay gente capaz de enviar cien mensajes en un solo día a un mismo número de teléfono.

¿La denunciante se echa atrás frecuentemente?

La verdad es que sí, quizás son demasiadas, porque precisamente ello forma parte de su perfil, de su psicología. Tenemos delante a mujeres que han amado o que aman todavía a esos hombres, y en 72 horas se ven separadas de ellos, lo ven detenidos, esposados, en prisión. Por otra parte, los hijos no entienden nada, a veces exigen a las madres cosas que no deberían exigir. También influyen los principios religiosos, sociales, la presión de la familia... Esto puede producir mella en la persona.

¿Cómo vuelves a casa después de una guardia?

Son demasiados problemas los que uno escucha, digamos que no estoy en mis cabales como persona humana. Mi marido y mis hijos tienen que escucharme, pero luego hago el proceso de catarsis y trato de convertirme en una persona normal y equiibrada.

Entramos en la Sala de Vistas. La médico forense muestra a Sonia imágenes de una de las víctimas, de sus golpes, de sus arañazos, de sus lesiones. Parece un día de juicio, pero se trata de diligencias urgentes. La disposición figura idéntica, aunque la jueza no lleve toga. Comienza la sesión y nos encontramos con casos como el de María.

Tiene 26 años y lleva 4 en España. "He sufrido agresiones y quiero denunciar, pero no sé qué hacer". Está asustada. Se hunde. María acaba de renunciar en la sala a la orden de alejamiento que había solicitado en un primer momento, por miedo a perder a sus hijos, porque su suegra cuida a uno de ellos. "Me he sentido un poco perdida porque no sé ni qué me preguntan y no sé qué responder". Tiene la cara llena de arañazos, fruto de la última agresión, aunque lleva años soportando malos tratos. "Quiero separarme de él -cuenta entre sollozos-, y que se haga cargo de mis hijos y, cuando estemos separados, no creo que ya pase nada malo". Eso es lo que esperamos todos.

Me bajo con Marina Núñez a calabozos, en el mismo edificio. Nos acercamos a la Guardia Civil, que custodia el espacio. Ponen en libertad al marido de María. "¿Así, sin multa y sin nada?", pregunta. "Sí", responde la agente judicial que me acompaña, "se archiva el procedimiento". Así las cosas, María no dispondrá de momento ni de orden de alejamiento, ni de pulsera GPS que la proteja. Ahora sólo queda que siga denunciando su situación si los malos tratos continúan, que pierda su miedo y que confíe plenamente en que la Justicia sabrá aplicar las medidas oportunas de entre todas las disponibles.

P.D.: Tolerancia cero a la violencia de género.

Publicado el 6 de septiembre de 2010 a las 19:45.

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Rihanna y Eminem, juntos contra la violencia de género en 'Love the way you lie'

Archivado en: Rihanna, Eminem, violencia de genero, love the way you lie, musica, videoclip

Publicado el 7 de agosto de 2010 a las 12:30.

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Patricia Costa

Patricia Costa

Asuntos Pendientes. ¿Cuántos tienes tú? En este blog recogeré mi punto de vista y breves reportajes sobre temas sociales y todo tipo de desigualdades, centrándome especialmente en la mujer.

Nací en Redondela (Pontevedra), en 1981. Soy doctora por la Universidad de Vigo (con la tesis 'El tratamiento de la violencia machista y la lucha por la igualdad en la radio pública. Análisis del programa 'Tolerancia Cero' de Radio 5. Propuesta de modelo'), Master en Radio por la Universidad Complutense de Madrid y licenciada en Publicidad y RR.PP (UVIGO). 

Comencé en Radio Galega, en Deportes, y desde 2007 soy colaboradora de Radio Nacional de España. Actualmente trabajo en los espacios 'Abierto hasta las 2' (Radio 1), 'Tolerancia Cero' y 'Tendencias', ambos en Radio 5. Además, soy redactora del semanario Gente en Madrid desde 2006, en este momento cubriendo la información relativa a la capital.

En 2009 gané el premio Carmen Goes de Periodismo en la modalidad de Radio por un reportaje sobre la ablación que podéis escuchar en este programa de Tolerancia Cero.

Y en junio de 2013 el XV Premio Tiflos de Periodismo de la ONCE en la modalidad de radio por un reportaje sobre los recortes en la universidad.

Por otro lado, la Academia de la Radio otorgó a 'Tolerancia Cero' el premio Teresa de Escoriaza en febrero de 2014.

 

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