Edurne ha cogido el cielo con las manos
Archivado en: Edurne Pasaban, 14 x 8000, everest sin oxígeno, Cantabria, Club Tajahierro
Edurne en un encuentro que mantuvo esta semana con la prens de la región.
Acompañada del tema de su paisano Fito Cabrales, ese que habla de tocar el cielo con las manos, se presentó ante un auditorio que superaba los 1.500 curiosos. Edurne Pasaban ha estado esta semana en el Palacio de Festivales de Cantabria para contar a sus seguidores en la región sus principales recuerdos, los momentos determinantes de su carrera, y como ella mismo dijo, para presentar a la Edurne persona, además de a esa montañera que ha cautivado al mundo tras convertirse en la primera mujer en coronar las catorce cumbres más altas del planeta.
Cercana, sencilla, familiar, agradecida, valiente, optimista, así es Edurne, y así se mostró en su cita con el público cántabro. Encantadora. La alpinista vasca cautivó a los amantes de la montaña de esta región que asistieron a este acto organizado con motivo del 80 aniversario del Club Tajahierro.
Comenzó a escalar en Tolosa, de donde procede, y lo hizo junto a sus amigas a los 14 años. El motivo: le gustaba el monitor de escalada de su pueblo.
Ahora tiene 37 años y en su haber el Makalu (8.465 m), Cho Oyu (8.201 m), Lhotse (8.516 m), Gasherbrum II (8.035 m), Gasherbrum I (8.068 m), K2 (8.611 m), Nanga Parbat (8.125 m), Broad Peak (8.047 m), Dhaulagiri (8.167 m), Manaslu (8.156 m), Kangchenjunga (8.598 m) y el Annapurna (8.091 m).
"Tengo el mejor equipo del mundo", aseguró tras mostrar a los asistentes uno de los vídeos de sus ascensiones, concretamente al Kangchenjunga, "un ochomil de los altos", como ella denomina a los que superan los 8.100 metros, en el que la alpinista tolosarra se planteó su hazaña y también su carrera, tras varios contratiempo en el descenso al campo base.
Había coronado ocho de las cumbres más altas del mundo cuando decidió completar su aventura. "Aún recuerdo la primera expedición. Éramos cuatro amigos. Pensábamos por qué en Tolosa nadie había coronado un ochomil y ya sabéis que los vascos somos muy competitivos. Allí fuimos y por supuesto, la expedición fracasó", cuenta recordando sus primeras experiencias en el techo del mundo.
¿Y ahora? ... Pues aquí no acaba su aventura. Ha decidido seguir sorprendiéndonos cuando parecía que lo había logrado todo. Ahora, se plantea y prepara su próximo reto, el Everest sin oxígeno, una expedición que prevé realizar en 2011.
Esta licenciada en Ingeniería Industrial sabe que lo que ha conseguido es fruto de su esfuerzo, pero sabe sobre todo, ser agradecida con su equipo, con los sherpas que acompañan sus expediciones y con los porteadores. Como no podía ser de otro modo, para todos ellos hubo un recuerdo muy especial y el agradecimiento de esta gran mujer.
Publicado el 19 de noviembre de 2010 a las 09:00.


