Once Lunas antes del examen
Archivado en: Segovia 2016
Pese a las recomendaciones, sabias, que recibí durante esos años de bachillerato y universidad en los que unos sueña y planifica su futuro, nunca me he planteado estudiar una oposición, quizá por ver el "sufrimiento" de esos amigos que sí lo hicieron, enterrados entre libros y temarios durante años, muchos de ellos sin saber la fecha exacta de la prueba. Claro, que también me atemorizaba el vértigo que produciría la publicación oficial y datación definitiva de la convocatoria. La cuenta atrás, vamos.
Es el caso del sueño de Segovia 2016, para el que ya sabemos que el primer examen se ha programado para julio próximo, cuando el equipo de Nuria Preciado deberá presentarse ante los "13 hombres justos" (Mensaje a ministras bailaoras y otros creadores del lenguaje: "hombres" es aquí genérico y se refiere a ambos sexos).
Uno confía siempre en la neutralidad de los jurados, pero al tiempo le da vueltas a las fórmulas que podrían inclinar sus tendencias. Sólo se me ocurre ahora recalcar que seis de esos "expertos independientes, sin conflictos de intereses" serán nombrados por el Ministerio de Cultura y esbozo una sonrisa esperanzada porque la relación de Segovia con González Sinde y su equipo es muy estrecha...
No sé, es por agarrarme a algo que nos de ventaja en la difícil competición a la que acuden catorce aspirantes que se quedarán en cuatro o cinco a lo sumo en la primera criba.
Dice la responsable de la Oficina de la candidatura que ya lo tiene todo preparado, que sólo falta plasmarlo sobre el papel, aunque a mi me surgen dudas que creo que son razonables.
Verá: En el cuestionario requerido se pregunta con insistencia sobre el apoyo real que la iniciativa tiene de las administraciones y sus responsables políticos, pero a nadie se le escapa que si el Gobierno regional realmente quiere apoyar a Segovia -puede hacerlo con igual decisión a Burgos en esta fase previa- debería hacer un pronunciamiento mucho más explícito antes del examen de julio. El asunto no es baladí: sin unidad de las administraciones, resultará más que difícil ser Capital Cultural.
Pero es que los convocantes también quieren que se de cuenta de las infraestructuras existentes o a crear hasta 2016 ¡con una programación concreta de las actuaciones!. Pues usted me dirá: en cuanto a contenedores, a fecha de hoy, el teatro Juan Bravo. Ni el Cervantes (Preciado bromea diciendo que espera que para entonces esté), ni el Auditorio. Hay tiempo, pensará usted, pero creo que no es mucho, añado yo.
Y sobre el programa, la publicación oficial del BOE me parece a mi que pide concreciones muy firmes, aunque el la Oficina dicen que no se habla de la creatividad de esas actividades, sino de su espíritu...
Hay además un asunto de pasta que los promotores locales simplifican: el Ayuntamiento, el 25 por ciento; la iniciativa privada, en torno a esa cifra; y las administraciones territoriales (debe ser la Junta, la Diputación y ayuntamientos vecinos que se sumen), hasta el 50 por ciento... Fíjese, no me parece tan fácil la cuenta.
Por cierto, se pide que se fije concretamente el "importe total de los recursos previstos" y sus fuentes de financiación y de paso, se recuerda que hay que sumar a la cuenta un millón y medio de euros para organizar el premio en honor a Melina Mercouri, la ideóloga de las capitalidades culturales.
Nadie dijo que fuera fácil y parece evidente que en Segovia quedan muchas cosas por hacer antes del próximo julio, aunque algo sí parece ya ganado claramente: el apoyo ciudadano (el interno), que parece mucho más decidido que el político, dependiente de tantas cosas que nada tienen que ver con 2016.
Yo les sigo el rollo a los de la candidatura y me sumo a sus báculos selenitas: Dentro de once Lunas sabremos si el sueño continúa.
Publicado el 16 de septiembre de 2009 a las 12:15.


