Seamos egoístas. Apoyemos Madrid 2016
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A veces uno tiene la suerte de vivir un acontecimiento histórico en primera línea y eso queda en el recuerdo de por vida y claro, se pavonea de ello. Por ejemplo, yo he visto una final olímpica de 100 metros lisos, aquella que ganó Lindford Christie en la Barcelona de 1992. Fue la leche.
Vi más pruebas y otras cosas: puede ver durante los años previos la transformación integral de una gran ciudad como aquella, sus preparativos para llegar al momento mágico aquel de la flecha olímpica -para mi que nunca entró en el pebetero- y un montón de días en el que en la calle se respiraba el espíritu ese de "Amigos para siempre". También vi los beneficiosos resultados que quedaron cuando se fueron los atletas. ¡Qué mayor me hago!
Pero sobre todo, y ahí quería yo ir, pude comprobar cómo la influencia de la cita olímpica se expandía como una onda en todo el entorno de la ciudad sede de las Olimpiadas. El entorno de Barcelona -hablo de 200 kilómetros- obtuvo también enormes beneficios de todo aquello.
Este viernes, Madrid se somete otra vez al examen del COI. Es una prueba complicada, porque aunque te sepas el temario, el jurado es muy caprichoso y las variables que inclinan uno u otro voto dependen de tantos asuntos, que no es fácil controlarlo. No obstante, quiero tener "la corazonada". Sólo suponer que, tan cerca, podrá repetirse esa fiesta de la humanidad, me dispara el pulso.
Pero además, quiero creerlo por puro egoísmo. Mire. Si Madrid es ciudad olímpica desde este viernes, las posibilidades de la Segovia Capital Cultural en 2016 se multiplicarán enormemente. Será un paso de gigante. ¿Podrá alguien del jurado que dentro de menos de un año dirimirá la capitalidad cultural obviar las ventajas de mantener tan cerca ambos eventos? No. Si a Madrid le va bien, Segovia estará mucho, muchísimo más cerca de conseguirlo.
Con ese primer objetivo abriendo la lista, se puede incluso ser más ambicioso si se quiere y buscar el nombramiento de subsede olímpica, que eso es poco menos que acabar de rizar el rizo y asegurar la llegada de miles de personas "extra" y disfrutar de una promoción internacional que durará muchos años. Vamos, un no parar para la economía y la vida social local.
Incluso si me pongo en lo peor: ni subsede, ni capitalidad cultural. Pues incluso así. Supongo yo que para entonces habremos creado suficientes infraestructuras culturales y turísticas -al calor de los preparativos de la candidatura cultural o por mera inercia, esa que hará que al final tengamos Palacio de Congresos, o el Cervantes rehabilitado, o el CAT con formas concretas- que nos permitan ser polo de atracción y capaz de absorber el "excedente" de miles de visitantes a la vecina Madrid.
Digo yo que le habré convencido, aunque también supongo que no hacía falta y que este viernes también estará usted atento y con las manos apretadas esperando a que alguien proclame al mundo que la ciudad elegida es Madrid, que se lo merece y le digo yo que para nosotros es como el gordo. Hasta la pedrea es jugosa.
Publicado el 28 de septiembre de 2009 a las 12:45.


