Representantes de sí mismos
Archivado en: Palacio de Congresos, Senado, Juan Luis Gordo, Francisco Vázquez
No sé si los conozco bien o sería petulante por mi parte decir que es así, pero lo cierto es que los dos gremios con los que más me muevo -afortunadamente no los únicos- son los de los políticos y los de los periodistas. Sobre los segundos no hablaré, que entre bomberos... Por cierto, ayer se eligieron los premios San Frutos y Domine Cabra, sin duda lo más importante que hacemos como colectivo en todo el año. El Mester y la consejera de Cultura, María José Salgueiro, tendrán estatuilla en enero.
Así que me quedan los otros. Hace sólo unos días leía (en otro medio) al secretario general del PSOE, Juan Luis Gordo, proclamar su satisfacción por su condición de servidor público desde la política, aunque sólo unas horas después su grupo en el Senado daba una patada a la Junta en el culo de todos los segovianos a cuenta del famoso Palacio de Congresos pese a que sólo unos meses antes proclamó en entrevista editada que entre sus prioridades estaba implicar al Gobierno en este proyecto.
Bajo la fórmula de "no liderar que eso es de la Junta y si eso ya les seguiremos", los socialistas, apoyados por republicanos y comunistas, además de otras izquierdas de IU, si las hubiere -también sería necesario estudiar la vida y coherencia de las fuerzas minoritarias, a ver si me pongo un día- certificaron que el Gobierno no tiene interés alguno en ese asunto. Al menos de momento. Ya veremos más cerca de elecciones.
Bien es cierto que otra cosa sería si la Junta hubiera formalizado las también famosas promesas y compromisos de Herrera, dotando los Presupuestos del año que viene con una partida específica. Pero eso tampoco está, que a esto se juega en todas las canchas y sobre esto, nada ha dicho el presidente popular, Francisco Vázquez, impulsor de la moción en el Senado.
Lo malo es que la cuestión de fondo, con ser importante en 2010 en el que ninguna administración tendrá pasta, no es el dinero, sino esa lacra, curiosamente esencia de la democracia: los votos. Aquí se trata de gastar al contrario. Los unos, demonizando al presidente regional, "que todo el mundo sabe que no quiere saber nada con Segovia"; los otros, tirando del agravio que supone la magnífica instalación en León, "pagada por el leonés Zapatero (bueno, por el Gobierno que preside)", u otras.
Y el ciudadano, con cara de pasa preguntándose por qué la misma persona que en una cámara dice o hace decir una cosa -hay mociones e iniciativas casi calcadas a las del Senado en el Ayuntamiento y en las Cortes regionales, aprobadas unánimemente- luego dice o hace decir lo contrario en otra. Le pasa a los dos partidos, no crea.
A ver. Dudas que me asaltan. ¿Se imaginan al alcalde de León, Francisco Fernández (PSOE), orgulloso como está de su Palacio, aceptar que Herrera "liderara" aquel proyecto? ¿Y al de Palencia, Heliodoro Gallego (PSOE)? ¿Un regidor como Pedro Arahuetes (PSOE con independencia), que acaba de anunciar que si nadie le acompaña él solito (bueno, el Ayuntamiento y sus arcas) están en condiciones de invertir 32 kilos en recrecer Puente Alta, no podría echar el mismo órdago (ya le advierto que me suena que lleva un pito y dos cuatros) en el caso de la deseada e imprescindible infraestructura?
Me hago más preguntas, no crea. Por ejemplo ¿Sobran todos los organismos de Cultura y Turismo del Estado, teniendo en cuenta que, según el senador soriano Félix Lavilla, la Junta tiene "competencias exclusivas en materia de gestión y promoción turística" y eso le vale para rechazar la famosa moción de la que hoy hablamos? Pues qué dispendio ¿No?
Y ahora, a lo inmediato. Me dibujo en la mente la cara de Nuria Preciado ante los "13 hombres justos" -Bibianas y demás soplagaitas, por enésima vez: "hombre" es aquí un genérico- del jurado de la cosa de 2016, circunspecta y demudada la color ante la pregunta que sin duda se formulará sobre las infraestrucuras disponibles para tan magna fecha y el apoyo de las administraciones con el que cuenta. "De eso no tengo nada", dirá la gerente antes de generar un profundo y espeso silencio en la sala.
Pues eso. Quietos todos hasta 2011, año electoral para el que los señores que encabezan las listas se guardan la bolsa de los caramelos que volveremos a chupar con avidez ... Y vuelta a empezar.
No sé para qué pienso en estas cosas. Con lo bien que vivo cuando consigo engañarme.
Publicado el 11 de noviembre de 2009 a las 11:00.


