Embajada volante
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La fotógrafa y artista, Ouka Leele, se ha visto metida en la polémica por sus devaneos con la candidatura cultural de Santander mientras ostenta el cargo de embajadora de Segovia. ¡Están los tiempos para decir no a un trabajo!, imagino que diría la creadora cuando Rafael Doctor -el equivalente a nuestra Nuria Preciado pero con una oficina mejor dotada económicamente- le propuso una intervención artística de las grandes.
Ouka Leele asegura que supo muy tarde que el trabajo que le proponían era un proyecto "estrella" de las aspiraciones cántabras para 2016 y que más bien pensaba que aquello tenía como telón la presidencia española de Europa. Hombre. Si viene el responsable de la candidatura cultural a proponerte un trabajo cultural... Blanco y en botella, diría aquel. (Leche Mesenor, que es de Segovia, diría el otro).
¡Estos artistas, que son unos despistados! Recuerde la apertura de Fitur de 2009, cuando la fotógrafa, vestida con camiseta con estampado del logo oficial, fue incapaz de recordar desde el escenario la web de la candidatura o su lema...
Quiero dar credibilidad a la madrileña vinculada por familia con Segovia y por compromiso demostrado a lo largo de los dos últimos años, así que, supongo que ese episodio ya se ha terminado, aunque el trabajo se aceptó y todas las partes, incluida la oficina segoviana, lo asumen.
Claro, que supongo que eso no nos exime de que se puedan dar circunstancias similares en los ocho hiliales -es que me quedé aferrado a lo de "Sin Segovia, no luna"- que aún faltan para la primera criba de aspirantes, porque el "puesto" de embajador, tal como se ha diseñado, parece más buscador de la instantánea del día, que de continuidad.
Y es que entre los catorce que ya ostentan el título -insisto, honorífico y sin retribución directa alguna- hay varios que casi parecen cogidos sobre la marcha, aprovechando que pasaban por aquí "a otras cosas".
Se me ocurre en ese grupo el músico, Premio Don Juan de Borbón, José Antonio Abreu, la periodista y Premio Cirilo Rodríguez, Rosa María Calaf, la escritora establecida en la provincia, Espiro Freire, o "los titiriteros", así en abstracto, porque cada año acuden a Segovia, por no extenderme en los ejemplos.
Quiero decir que no veo a ninguno de los del grupo de seleccionados hacer por ahí siquiera referencia al sueño segoviano y la verdad, no me gustaría pensar que tanto nombramiento sólo sirve para que sus fotos ocupen un recóndito espacio -me ha costado encontrarlos- en la página oficial de Segovia 2016, además del espacio en prensa local el día que corresponde.
Veremos si los embajadores dan el "Do" en la recta final, antes de la primera meta volante, aunque parece claro que si todos soñamos lo mismo, lo mejor será que no nos quedemos mirando, sino que nos convirtamos también en embajadores volantes. Venga, que es un empujón.
Publicado el 16 de marzo de 2010 a las 13:30.


