París, bien vale un aparcamiento
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La anunciada presencia del alcalde, Pedro Arahuetes, a la sede parisina del departamento de la Unesco que entiende del Patrimonio ha generado la queja unánime de la oposición representada en el Consistorio (el PP) y de la que no o está (IU) precisamente tras haber sostenido el anterior Gobierno municipal, con el que partió las peras, ya al final del mandato, precisamente a costa del aparcamiento del Salón.
En este campo, en el que la coalición de izquierdas lleva años en primera línea de trincheras e incluso ha cosechado algunas sonoras victorias -el Gobierno que presidió Ramón Escobar (PP) lo sabe bien-
Luis Peñalosa ha sido más rápido, cuestionando la eficacia en resultados del viaje de marras ante un organismo rígido en sus tramitaciones y poco amigo de las interferencias, de lo que puede dar fe otro alcalde, este de Salamanca, Julián Lanzarote, que ya recorrió este mismo camino y se volvió igual que fue.
La paradoja es mayor cuando en las críticas coinciden PP e IU, pese a que los primeros defienden la construcción -con su proyecto, claro- y los segundos, son sus más fieros detractores.
El punto de unión es el mismo: que las gestiones son inútiles -e incluso pueden ser contraproducentes- y el gesto es, además de caro, un nuevo brindis al sol tan acorde con la forma de entender su relación con la ciudadanía por parte del Presidente de la Corporación.
Claro que Arahuetes argumenta que a lo que va ahí es a agilizar el asunto -probablemente no hará referencia a los plazos electorales y si explicará la "urgencia" de la infraestructura, más ahora, con el asunto de los autobuses eléctricos y el amago de cerrar la circulación en el casco antiguo- y por supuesto, no ha olvidado remarcar que la reunión es con el director general y ha sido gestionada desde el Ministerio "amigo" de Cultura.
Lo cierto es que, al margen de los gastos, -desde luego, no es el mejor momento- no acaba de comprenderse bien la presencia del alcalde, si es para este asunto concreto, en la sede parisina de la Unesco ya que el organismo no ha manifestado aún parecer alguno, sino que quiere "revisar" el proyecto de acuerdo con la normativa existente y donde este tipo de presiones pueden convertirse en un bumerang para quien las ejerce.
Ahora, si se va a otra cosa, que nos lo expliquen.
Publicado el 17 de marzo de 2010 a las 23:15.


