Zurrón nuevo y nada con qué llenarlo (Salvo votos)
Archivado en: Casa de la Moneda
No puedo decir que me sorprenda, porque está cantado hace meses, o años, pero si es clarificador que lo diga tan claro y sin retruécanos. Me refiero al alcalde, Pedro Arahuetes, y la Casa de la Moneda, que dice que podrá abrirse en primavera -qué curioso, justo antes de elecciones- eso si "no con todo el esplendor que en su momento pueda tener", matiz importante. Y clarificador.
Vamos, que tendremos continente, pero no contenido y eso sí, que no falte, un establecimiento hostelero, que para eso ya hay inversores (beneficiarios). Del mantenimiento y contenidos "ya habrá tiempo de preocuparse".
Digo yo ¿Cuánto tiempo llevan los Glen Murray denunciando que el proyecto museístico y su financiación se estaban dejando demasiado aparcados? Pues venga, otros cuantos años de pelea hasta que el bonito edificio sirva para algo más que tomar unas cañas o un cochinillo con vistas al Alcázar.
De hecho, las explicaciones de Alonso Zamora en la misma visita sobre el proyecto de Museo y el bosquejo del recorrido de los visitantes fue sumamente escueto, sin detalles. Quizá porque aún están por concretar, según la pasta que tengamos.
Eso sí. Hay grandes méritos añadidos que no quiero dejar escapar: el estudio Arqueológico al que se ha sometido al edificio -que ha disparado su presupuesto- y que desde luego ha significado la multiplicación de las posibilidades del propio museo y el conocimiento de la Real Fábrica que hubo allí.
No se le puede negar a Arahuetes su derecho a sacar pecho por haber sido el alcalde que logró desbloquear el proyecto de rehabilitación de la histórica Ceca -"el cuarto monumento de la ciudad" se dice con pompa, quizá no exagerada- aunque conviene recalcar que la pasta ha salido también del Gobierno central y del regional. Vamos, que no debería capitalizar los méritos. Sólo coger su parte, aunque no sea pequeña.
Y ya que se pone, quizá algunas responsabilidades por el incremento del presupuesto en un 50 por ciento (de 6 a 9 kilos); la dilatación de los plazos de obra o los soberbios bloqueos a la solución definitiva del asunto de las inundaciones, que aunque según la CHD ocurren cada mucho tiempo, curiosamente ya pasaron en plena obra y pese a las advertencias -otra vez, los Murrays- con el resultado de nuevos costes.
Por ejemplo y en este sentido. ¿Por qué se organiza una visita a las obras en las que no hay representantes de la Junta, que ha sufragado un tercio de la obra? Yo lo llamo electoralismo, que puede estar bien para este momento, pero que obviamente ayudará poco cuando de nuevo se abra periodo de recaudación para dotar de contenido a los inmuebles, donde el regidor proclama que hay que implicar "a todo el mundo"... Así no ayuda mucho, la verdad.
Como soy retorcido y barroco como algunos de mis amigos veo la cosa así: tenemos el zurrón, grande, de buena piel y capaz para poder pasar varios días a la intemperie. El problema es que aún no sabemos con qué llenarle y así no hay quien salga al campo.
Pues eso, que tengo mucha alegría por la buena marcha de la obra -yo también he pasado largas horas soñando con ver el conjunto así-; desasosiego por su funcionamiento a corto plazo, más allá de un centro de recreo con bar y restaurante mientras el resto se mantiene con lo justo y a la espera de voluntades o de que acabe la crisis; y resignación por su inmediata conversión en elemento para la campaña electoral que se avecina. ¡Menudo revoltijo!
Publicado el 22 de septiembre de 2010 a las 11:15.


