Archivado en: Crisis grupo municipal PP, comité ejecutivo PP, Francisco Vázquez, Beatriz Escudero
No es novedad explicar la exasperante -quizá también sea aparente- parsimonia del presidente provincial del PP, Francisco Vázquez a la hora de tomar decisiones de trascendencia.
Y es que la degradada situación del grupo municipal en la capital ha generado una incomodísima situación que todos esperan que resuelva el comité ejecutivo, a finales de mes, con el ruego inquisitorio del presidente de que mientras "se guarde silencio", disciplina que quién más, quién menos, trata de cumplir como puede, pese a las ganas y la indignación, que la hay a raudales.
No obstante, si hace unos días se hacía referencia a las heridas que Escudero se ha hecho por su (injusta para muchos) forma de resolver la crisis, hoy el parte apunta que hay poca o ninguna recuperación. Cada vez son más las voces que la cuestionan y a su candidatura en 2011, primera batalla de este asunto, antes del Senado.
También ocurre en su grupo, donde la charla individualizada con los ediles sólo se ha cerrado en cuatro ocasiones con una declaración explícita y espontánea de fidelidad hasta el final con su portavoz, algo que se ha ahorrado el resto.
Volviendo a la papeleta del partido, que difícilmente puede permitirse en este momento escenificar públicamente el final de esta etapa con su portavoz, otro escenario válido pasaría por la solicitud de las actas de los ediles llamados "díscolos" -que en estos días demuestran contar con muchos apoyos en el partido- dejando correr responsablemente la lista en aras a la unidad y el derecho de Escudero a recomponer su negociado, añadiendo algún movimiento público más en cuanto a sus cargos orgánicos, pero dejando a la vez sin pronunciamiento público (seguramente, interno si) la decisión sobre la próxima lista.
El dibujo, nada favorable a Escudero, responde al modo de operar de Vázquez, dice su entorno. Y mientras el PP está pagando el coste de los problemas generados en el Ayuntamiento ante alucinados ciudadanos, hay quien gana: el regidor Arahuetes que ha encontrado en la oposición el parapeto en el que resolver los problemas de Javier Arranz y en el que esconder en segundo plano el aparentemente gravísimo asunto de las obras que Juan Aragoneses hizo en su vivienda.
Claro, que en ese caso la calma es provisional y no siempre hay vacaciones en agosto.
Publicado el 16 de julio de 2010 a las 05:30.

