Ninguna claridad sobre el futuro de las aspiraciones de Segovia para ser Capital Cultural Europea en 2016 ha arrojado la visita realizada este jueves por los miembros del jurado que el día 28 tomará la decisión final, que no deja de ser una visita guiada -mucho más lenta y detallada que las que realizan los grupos de turistas al uso- por la ciudad, como han hecho ya en cuatro durante toda la semana y rematarán este fin de semana en Las Palmas.
Como no podía ser de otro modo, los calificativos que los visitantes lanzan sobre la propuesta segoviana se agarra a sus aspectos más fuertes pero es suficientemente ambigua como para no aclarar nada. "Emocionante, realista y solvente" se usa para Segovia; "Solida y popular" para Zaragoza; "Bien planteado" vale para el proyecto de San Sebastián y "Solidez de apoyo institucional", para Córdoba.
Tampoco se podía esperar otra cosa, que hay que mantener la tensión hasta el día 28, el de la gran decisión.
La candidatura de Segovia 2016 ha llegado ya al final de su trabajo en esta etapa que tendrá su colofón festivo con la celebración de la Noche de la Luna Llena, dentro de algo más de una semana pero que ya poco o nada puede hacer para variar el camino recorrido hasta aquí.
A juzgar por las iniciativas realizadas por el resto de las candidatas y el respaldo ciudadano sin fisuras que se ha cosechado, el trabajo del equipo que dirige Nuria Preciado puede considerarse aprobado con nota, más teniendo en cuenta los mimbres con los que ha contado para hacer el cesto, muy débiles en lo de "la unidad institucional" y ausente de infraestructuras como el Palacio de Congresos que podrían considerarse "básicas" pero cuya ausencia ha tratado de suplirse con alternativas.
En la incertidumbre que provoca la cercanía de la fecha de la decisión, los impulsores de la candidatura incluso han analizado los resultados electorales del pasado día 22 albergando la esperanza de que un Gobierno de color socialista en la ciudad (para el día 28 ya está aclarada esa cuestión) significaría una ventaja en esta carrera, aunque el discurso oficial en este asunto es que los colores políticos no influyen...
Pasaron los señores de 2016 y la suerte está casi decidida mientras toda una ciudad se despide de ellos, no con la mano abierta, sino con los dedos cruzados.
Las aguas siguen corriendo en el asunto de la candidatura a la Capitalidad Cultural de 2016 con un acuerdo en el Parlamento regional donde, en forma de iniciativas, se ha acordado algo que simplemente debía ser obvio: el Gobierno regional apoyará por igual, también y sobre todo económicamente, a Burgos y Segovia.
El acuerdo parece ser satisfactorio para todas las partes pese a que no lleva explícitamente ningún tipo de compromiso de inversión concreta -lo que significa que los presupuestos de este año pueden moverse o no, ya que ya reflejan partidas de algo más de 70.000 euros para cada una de las ciudades candidatas- por mucho que responsables políticos como el regidor Arahuetes traten de leer entre líneas lo contrario advirtiendo al tiempo que en caso contrario, mantendrán el agresivo tono de las últimas semanas.
Parece lógico por otra parte, al menos desde su prisma, puesto que el hecho de que socialistas y populares se pusieran de acuerdo en este asunto debería suponer el fin del uso de la carrera a la capitalidad como un arma electoral, eficaz por otra parte en manos del alcalde segoviano que opta a su reelección dentro de ocho meses y ha hecho de este asunto su principal bandera.
Un inciso para recomendar la lectura de la entrevista que esta semana publica Gente en León al alcalde socialista de aquella ciudad, Francisco Fernández, titulado con una frase del entrevistado: “La Junta ve a León como una provincia enemiga”. ¿Le suena la cantinela? Pues pregunte a Óscar López.
Sigo. Ajustándose al acuerdo, lo cierto es que nada obliga a la Junta a hacer desde ahora por Segovia más que por Burgos, pese a la ventaja que lleva esta última, sobre todo en infraestructuras y continentes culturales, principal desventaja de Segovia, tal como aclara firmemente el panel de expertos que configuró el jurado en su informe.
En el capítulo de debilidades de ese texto se hace referencia expresa a las obvias dudas que albergan sobre la posibilidad de que esos edificios y espacios puedan estar concluidos a tiempo y la oficina de la candidatura, en aparente apresurada respuesta, dice que puede plantearse seleccionar sólo algunos de esos escenarios, los que estén en tiempo, lo que sería amputar parte del proyecto con el que se ganó el pase a la final.
Una advertencia destaca en el informe de los expertos: Se abusa en la propuesta de exceso de protagonismo, arrogándose incluso la capacidad de ser modelo para otras ciudades.
En el lado positivo están las empresas segovianas que parecen comenzar a asimilar que la inversión en la capitalidad debe ser compartida, como lo serán sus beneficios.
Andaba yo trasteando por casa con la radio de fondo, claro, cuando su sonido me dejó un poco impactado, después de la sucesión de invitados: Desde el Premio Nacional de Poesía, declamándose a sí mismo -me gustó- al eterno Aniceto -me hizo sonreír, pero así, con la boca torcida- con sus canciones "antiguas como modernas", sus "sonis que vienen y van" y sus "animales". Toda una muestra de la tipología segoviana.
Comencé a preocuparme: a ver si la seta esa que cogí en un pinar de El Espinar (de tapadillo, sin permisos ni nada) tenía propiedades que desconocía y lo que me pasaba era que estaba alucinando. El tiempo pareció darme la razón, que luego vi a Alonso ganar y a Hamilton -no sé si le miro mal por su chica, su padre o su dinero- abandonar la carrera (ji, ji, ji).
Si, el día iba de cosas raras, que me dio tiempo a subir a la Plaza y ver la pancarta esa contra la pobreza y el ruido en el balcón Consistorial. Me dije que eso no podía ser, que aparte de la confección casera tirando a cutre del cartel me acordaba de la polémica aquella de los carteles en el Ayuntamiento y apliqué la lógica: O se ponen siempre que se quiera, o ninguna; si se protesta contra una, pues contra todas. ¡Tabla rasa, leche!
Pero allí estaba también la del 2016, que esa es sagrada. Tengo como un reconcome de esos de nervios antes de un examen que no sabes si te sabes bien, que si te caen los temas buenos te llevas matrícula, pero como te salgan los que no has estudiado -en este caso, Teoría de Infraestructuras y Habilidades para el Apoyo Político- te llevas un rosco de los gordos... ¡Qué nervios!
Pues eso, que con ese cacao en la cabeza que yo achaco a la seta recolectada ilegalmente, me fui a casa dispuesto a encerrarme para la tediosa tarea del cambio de ropas del altillo al armario y viceversa por el cambio de estación -qué pasa, no tengo vestidor y mis armarios son limitados-, confiando en que el veranillo de San Martín no me haga sudar ya, que he sacado los pantalones gordos y guardado los de lino (si hombre, esos crema que me hacen tan esbelto).
Con el run run del cuadro surrealista por culpa de una nueva victoria del Atleti que creí ver en la tele acabé el día, sin saber que lo mejor estaba por llegar por la mañana, cuando las concejalas de Patrimonio y Medio Ambiente presentaron a bombo y flash su última ocurrencia: que las bicis esas que el Ayuntamiento alquila a veces tengan nombre individualizado y con placa de animales o plantas de la tierra. Tengo claro que no podré subir en "Cernícalo" porque estará muy demandada e incluso reservada, pero "Vencejo" o "Cigüeña negra" no se me escapan. Perdone, pero la iniciativa me parece de "Segobriganos". Vamos que no hay quien se la fume y me sonroja un poco.
Pero espere, que mis alucinaciones no acaban ahí, que vuelvo a escuchar la radio y sale el Obispo, aunque me enteré luego, cuando me fije, que la cadencia del discurso y las entonaciones me hicieron dudar si Castro o Chaves habían vuelto a soltar una arenga. Me temo que fueron los micrófonos, que me jugaron una mala pasada. ¿Por qué en pleno siglo XXI, con lo que han avanzado los tiempos, las iglesias siguen sonando a iglesia de toda la vida? Escuche, escuche el corte si tiene ocasión.
Pensaba yo que me estaba bajando la cosa, más con la reparadora comida. Pero no, pongo el informativo en el que me cuentan que U2 actuó en San Sebastián -esos también tiran los últimos cohetes, ya ve que de los gordos, para lo de 2016- y para demostrarlo, Bono llena la pantalla cantando a pleno pulmón.
La seta volvió a meterse en mi cerebro, que creí ver al concejal Javier Arranz entre los dos entrevistados tras la actuación, esos que juran que su devoción por el grupo de turno se ha visto colmatada. También es casualidad.
En mi delirio me pregunté si la presencia de un edil segoviano allí, haciendo bulto en un acto de otro ayuntamiento rival para la capitalidad, no será considerado como falta grave por sus mayores. ¡Ca! Supongo que no, que hablamos de gente cabal.
No parecen fruto del delirio, sino acordados, los servicios mínimos para el transporte urbano que ha pasado el Ayuntamiento, que dice que en la jornada de Huelga, "como mínimo" funcionarán cuatro líneas que, mire, me parecen pocas.¡Y encima, la del minibús no está en la lista!
Me temo que hoy no doy más de mi, que ya lo último que me ha saltado en el ordenador, sobre un tipo que se tira cuarenta y tantas veces de una grúa para batir un récord, me ha superado.
Espero que se me pase la cosa para mañana, que es el previo a la jornada de huela esa que le decía, que es el miércoles. Y el jueves lo de la cultura y el viernes, el rebautizo del candidato del PSOE y el sábado fiesta popular en la plaza... Hay que estar fresco.
Hágame caso. Si consume cosas del bosque, que antes lo vea un especialista, que mire lo que pasa por ir por ahí a tontas y a locas.
Publicado el 27 de septiembre de 2010 a las 17:15.
Lo cierto es que si no fuera por las polémicas periódicas basadas en dimes y diretes de unos y otros en torno a la capitalidad cultural europea de 2016, la candidatura que mantiene abierta Segovia quedaría en un plano oculto en estos días. Será que se está trabajando internamente.
El caso es que ahora el enemigo es el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio. Su ciudad aspira también a la capitalidad y su delito ha sido el de expresar en voz alta el deseo de pasar la primera criba de octubre y que en ese camino se queden rivales a las que teme, como es el caso de Segovia.
El regidor burgalés se quejaba públicamente de la falta de apoyo económico a su proyecto por parte de los colectivos económicos y empresariales y también, en curiosa coincidencia con Segovia, pese a que Aparicio es un señor del PP, de lo poco que se está mojando la Junta.
Y ahí es difícil quitarle la razón. No tengo claro que sea por ahorrar unos euros del erario autonómico o por mantener un supuesto equilibrio respecto a las dos ciudades de la región que quieren ser eje de la cultura durante un año, lo cierto es que hasta ahora, es como si lo de la Capitalidad Cultural no interese mucho en el Gobierno regional, que moverse, lo que es moverse... Estarán esperando a que se clarifique el camino.
Esa debe ser la teoría de Aparicio, que en sus declaraciones confió en que la Junta se vuelque con su ciudad después de octubre y dos supuestos: que Burgos sí pase y que Segovia, se quede en el camino.
No me hace ninguna gracia ese escenario que prevé el de Burgos, pero también, si tiro de empatía, llego a entender el deseo de aquel regidor. No sólo eso, espero que se equivoque y que la cosa sea justo al revés. No creo que eso le demonice.
Entiendo menos, fíjese, la reacción de nuestro alcalde, que si se le pregunta dice que no quiere ahondar en el tema, que su homólogo "se descalifica sólo"... pero que lleva una semana llorando esta pena ante cada altavoz que se le ofrece, dando demasiada importancia a algo bastante nímio.
Lo cierto es que a estas alturas me importa un bledo si otras ciudades aspirantes cuentan con competentes alcaldes y gerentes de oficinas; si su oferta está redactada con letra redondilla o fuera de la línea.
A estas alturas me preocupa sólo que Segovia sí esté haciendo bien sus tareas para acudir con un buen proyecto a la criba y me preocupa especialmente qué pondrán nuestros representantes en las casillas que exigen cuentas sobre el apoyo del Gobierno regional y las referidas a las infraestructuras y recipientes culturales.
Y lo que desee Aparicio, para los de Burgos, que aquí ya tenemos regidor propio y la sociedad está totalmente volcada en el proyecto.
La fotógrafa y artista, Ouka Leele, se ha visto metida en la polémica por sus devaneos con la candidatura cultural de Santander mientras ostenta el cargo de embajadora de Segovia. ¡Están los tiempos para decir no a un trabajo!, imagino que diría la creadora cuando Rafael Doctor -el equivalente a nuestra Nuria Preciado pero con una oficina mejor dotada económicamente- le propuso una intervención artística de las grandes.
Ouka Leele asegura que supo muy tarde que el trabajo que le proponían era un proyecto "estrella" de las aspiraciones cántabras para 2016 y que más bien pensaba que aquello tenía como telón la presidencia española de Europa. Hombre. Si viene el responsable de la candidatura cultural a proponerte un trabajo cultural... Blanco y en botella, diría aquel. (Leche Mesenor, que es de Segovia, diría el otro).
¡Estos artistas, que son unos despistados! Recuerde la apertura de Fitur de 2009, cuando la fotógrafa, vestida con camiseta con estampado del logo oficial, fue incapaz de recordar desde el escenario la web de la candidatura o su lema...
Quiero dar credibilidad a la madrileña vinculada por familia con Segovia y por compromiso demostrado a lo largo de los dos últimos años, así que, supongo que ese episodio ya se ha terminado, aunque el trabajo se aceptó y todas las partes, incluida la oficina segoviana, lo asumen.
Claro, que supongo que eso no nos exime de que se puedan dar circunstancias similares en los ocho hiliales -es que me quedé aferrado a lo de "Sin Segovia, no luna"- que aún faltan para la primera criba de aspirantes, porque el "puesto" de embajador, tal como se ha diseñado, parece más buscador de la instantánea del día, que de continuidad.
Y es que entre los catorce que ya ostentan el título -insisto, honorífico y sin retribución directa alguna- hay varios que casi parecen cogidos sobre la marcha, aprovechando que pasaban por aquí "a otras cosas".
Se me ocurre en ese grupo el músico, Premio Don Juan de Borbón, José Antonio Abreu, la periodista y Premio Cirilo Rodríguez, Rosa María Calaf, la escritora establecida en la provincia, Espiro Freire, o "los titiriteros", así en abstracto, porque cada año acuden a Segovia, por no extenderme en los ejemplos.
Quiero decir que no veo a ninguno de los del grupo de seleccionados hacer por ahí siquiera referencia al sueño segoviano y la verdad, no me gustaría pensar que tanto nombramiento sólo sirve para que sus fotos ocupen un recóndito espacio -me ha costado encontrarlos- en la página oficial de Segovia 2016, además del espacio en prensa local el día que corresponde.
Veremos si los embajadores dan el "Do" en la recta final, antes de la primera meta volante, aunque parece claro que si todos soñamos lo mismo, lo mejor será que no nos quedemos mirando, sino que nos convirtamos también en embajadores volantes. Venga, que es un empujón.
Aparece de forma recurrente a lo largo de los últimos días la candidatura segoviana para la capitalidad cultural en 2016 y seguirá haciéndolo: quedan diez lunas hasta que llegue el mes de julio, el de la primera "criba" entre las aspirantes y por tanto, ha llegado ya el momento de arrimar el hombro. Todos y al máximo.
De momento, hay que destacar los esfuerzos que se están haciendo para que la tozuda Junta -al menos en este asunto- preste su apoyo a las aspiraciones, no sólo de Segovia, sino también de Burgos. Para ambas por igual y no sólo a base de declaración institucional. También con dinero y otros soportes y resortes sólo al alcance del Gobierno regional. Claro que hay competencia en esta carrera.
Ambas ciudades quieren llevarse el título de capital cultural, pero es igualmente cierto que para Castilla y León, la presencia de dos candidatas supone una gran ocasión para "venderse" como una región cultural en su conjunto, como bien subraya en cuanto tiene ocasión la gerente de 2016, Nuria Preciado.
Lo sería aún más que ambas pasaran la primera criba hacia la final, pero si eso no ocurriera, es obvio pensar que la Junta debería redoblar su apoyo a la que sería representante de todos los castellanos y leoneses. Pero eso es adelantarse a los acontecimientos y de momento, lo que se requiere es apoyo real por igual a las dos en esta fase previa.
Es imprescindible, ya que lo contrario sería que tanto Burgos como Segovia presentarían al jurado de 13 que hará la primera selección una parte del dossier en blanco: aquella que pregunta explícitamente por el apoyo del Gobierno autonómico.
Con ese apoyo, quizá se pase la ronda. Sin él, las posibilidades se reducen al mínimo. Mientras, la oficina vive una frenética actividad de recogida de apoyos mediante convenios con empresas y medios de comunicación (Gente se adherirá oficialmente en los próximos días aunque ya lo está de hecho) y acciones de captación de la ciudadanía, cada vez más implicada, como demuestran las masivas respuestas a las convocatorias.
Ahora toca hablar en torno a un café imaginando la ciudad dentro de diez años. Tras tener el apoyo de la Junta. Tras ganar y disfrutar la capitalidad. Y suena bien.
A veces uno tiene la suerte de vivir un acontecimiento histórico en primera línea y eso queda en el recuerdo de por vida y claro, se pavonea de ello. Por ejemplo, yo he visto una final olímpica de 100 metros lisos, aquella que ganó Lindford Christie en la Barcelona de 1992. Fue la leche.
Vi más pruebas y otras cosas: puede ver durante los años previos la transformación integral de una gran ciudad como aquella, sus preparativos para llegar al momento mágico aquel de la flecha olímpica -para mi que nunca entró en el pebetero- y un montón de días en el que en la calle se respiraba el espíritu ese de "Amigos para siempre". También vi los beneficiosos resultados que quedaron cuando se fueron los atletas. ¡Qué mayor me hago!
Pero sobre todo, y ahí quería yo ir, pude comprobar cómo la influencia de la cita olímpica se expandía como una onda en todo el entorno de la ciudad sede de las Olimpiadas. El entorno de Barcelona -hablo de 200 kilómetros- obtuvo también enormes beneficios de todo aquello.
Este viernes, Madrid se somete otra vez al examen del COI. Es una prueba complicada, porque aunque te sepas el temario, el jurado es muy caprichoso y las variables que inclinan uno u otro voto dependen de tantos asuntos, que no es fácil controlarlo. No obstante, quiero tener "la corazonada". Sólo suponer que, tan cerca, podrá repetirse esa fiesta de la humanidad, me dispara el pulso.
Pero además, quiero creerlo por puro egoísmo. Mire. Si Madrid es ciudad olímpica desde este viernes, las posibilidades de la Segovia Capital Cultural en 2016 se multiplicarán enormemente. Será un paso de gigante. ¿Podrá alguien del jurado que dentro de menos de un año dirimirá la capitalidad cultural obviar las ventajas de mantener tan cerca ambos eventos? No. Si a Madrid le va bien, Segovia estará mucho, muchísimo más cerca de conseguirlo.
Con ese primer objetivo abriendo la lista, se puede incluso ser más ambicioso si se quiere y buscar el nombramiento de subsede olímpica, que eso es poco menos que acabar de rizar el rizo y asegurar la llegada de miles de personas "extra" y disfrutar de una promoción internacional que durará muchos años. Vamos, un no parar para la economía y la vida social local.
Incluso si me pongo en lo peor: ni subsede, ni capitalidad cultural. Pues incluso así. Supongo yo que para entonces habremos creado suficientes infraestructuras culturales y turísticas -al calor de los preparativos de la candidatura cultural o por mera inercia, esa que hará que al final tengamos Palacio de Congresos, o el Cervantes rehabilitado, o el CAT con formas concretas- que nos permitan ser polo de atracción y capaz de absorber el "excedente" de miles de visitantes a la vecina Madrid.
Digo yo que le habré convencido, aunque también supongo que no hacía falta y que este viernes también estará usted atento y con las manos apretadas esperando a que alguien proclame al mundo que la ciudad elegida es Madrid, que se lo merece y le digo yo que para nosotros es como el gordo. Hasta la pedrea es jugosa.
Publicado el 28 de septiembre de 2009 a las 12:45.
Pese a las recomendaciones, sabias, que recibí durante esos años de bachillerato y universidad en los que unos sueña y planifica su futuro, nunca me he planteado estudiar una oposición, quizá por ver el "sufrimiento" de esos amigos que sí lo hicieron, enterrados entre libros y temarios durante años, muchos de ellos sin saber la fecha exacta de la prueba. Claro, que también me atemorizaba el vértigo que produciría la publicación oficial y datación definitiva de la convocatoria. La cuenta atrás, vamos.
Es el caso del sueño de Segovia 2016, para el que ya sabemos que el primer examen se ha programado para julio próximo, cuando el equipo de Nuria Preciado deberá presentarse ante los "13 hombres justos" (Mensaje a ministras bailaoras y otros creadores del lenguaje: "hombres" es aquí genérico y se refiere a ambos sexos).
Uno confía siempre en la neutralidad de los jurados, pero al tiempo le da vueltas a las fórmulas que podrían inclinar sus tendencias. Sólo se me ocurre ahora recalcar que seis de esos "expertos independientes, sin conflictos de intereses" serán nombrados por el Ministerio de Cultura y esbozo una sonrisa esperanzada porque la relación de Segovia con González Sinde y su equipo es muy estrecha...
No sé, es por agarrarme a algo que nos de ventaja en la difícil competición a la que acuden catorce aspirantes que se quedarán en cuatro o cinco a lo sumo en la primera criba.
Dice la responsable de la Oficina de la candidatura que ya lo tiene todo preparado, que sólo falta plasmarlo sobre el papel, aunque a mi me surgen dudas que creo que son razonables.
Verá: En el cuestionario requerido se pregunta con insistencia sobre el apoyo real que la iniciativa tiene de las administraciones y sus responsables políticos, pero a nadie se le escapa que si el Gobierno regional realmente quiere apoyar a Segovia -puede hacerlo con igual decisión a Burgos en esta fase previa- debería hacer un pronunciamiento mucho más explícito antes del examen de julio. El asunto no es baladí: sin unidad de las administraciones, resultará más que difícil ser Capital Cultural.
Pero es que los convocantes también quieren que se de cuenta de las infraestructuras existentes o a crear hasta 2016 ¡con una programación concreta de las actuaciones!. Pues usted me dirá: en cuanto a contenedores, a fecha de hoy, el teatro Juan Bravo. Ni el Cervantes (Preciado bromea diciendo que espera que para entonces esté), ni el Auditorio. Hay tiempo, pensará usted, pero creo que no es mucho, añado yo.
Y sobre el programa, la publicación oficial del BOE me parece a mi que pide concreciones muy firmes, aunque el la Oficina dicen que no se habla de la creatividad de esas actividades, sino de su espíritu...
Hay además un asunto de pasta que los promotores locales simplifican: el Ayuntamiento, el 25 por ciento; la iniciativa privada, en torno a esa cifra; y las administraciones territoriales (debe ser la Junta, la Diputación y ayuntamientos vecinos que se sumen), hasta el 50 por ciento... Fíjese, no me parece tan fácil la cuenta.
Por cierto, se pide que se fije concretamente el "importe total de los recursos previstos" y sus fuentes de financiación y de paso, se recuerda que hay que sumar a la cuenta un millón y medio de euros para organizar el premio en honor a Melina Mercouri, la ideóloga de las capitalidades culturales.
Nadie dijo que fuera fácil y parece evidente que en Segovia quedan muchas cosas por hacer antes del próximo julio, aunque algo sí parece ya ganado claramente: el apoyo ciudadano (el interno), que parece mucho más decidido que el político, dependiente de tantas cosas que nada tienen que ver con 2016.
Yo les sigo el rollo a los de la candidatura y me sumo a sus báculos selenitas: Dentro de once Lunas sabremos si el sueño continúa.
Publicado el 16 de septiembre de 2009 a las 12:15.
La noche de la Luna Llena, hasta ahora el mejor “invento” (casi el único de cierta envergadura , en realidad) de la candidatura a la Capitalidad Cultural trata desde el mismo día de su nacimiento de lograr la necesaria repercusión mediática en el exterior y se ha optado por buscarlo mediante actos que pretenden ser multitudinarios.
Claro, que no es fácil conseguirlo y la performance de Ouka Leele el año pasado fue una buena prueba, con menos impacto del perseguido y una décima parte de los 2016 participantes que se buscaban en aquel ritual de velas que no juzgaré, que para gustos se hicieron los colores. Y la “cultura”.
Ahora le toca el turno al equipo Ali&cia, con una propuesta culinaria que ya ha puesto en marcha en medio mundo, pero que a la vista de los vídeos, por ejemplo, de Merbourne, no parece diferenciarse demasiado de los intentos de fabricar la tortilla de pimientos más grande del mundo llevados a cabo en la Plaza Mayor de Villariba.
Eso sí. Habiendo comida, es más fácil congregar las 2016 personas de marras.
Quizá es mi profunda ignorancia la que me lleva a tener esta obtusa perspectiva y prometo solemnemente buscar el espíritu catárquico que propone la ideóloga del asunto del mismo modo que ya me entregué en su día a devorar sabiduría taurina en el 7 de Las Ventas, aunque debo decir que entonces los orgásmicos olés de los aficionados “de casta” o siquiera el altísimo precio de las entradas lograron hacerme comprender aquel arte...
Hombre, así, de entrada, imaginarme la ciudad a escala y a base de miga de pan, u hojaldre, o lechugas (dos sextas partes de la maqueta-merienda serán vegetarianas, que a fin de cuentas Alicia Ríos tiene algunos negocios en esta especialidad) no es que me vuelva especialmente loco, aunque más chocante me suena que se paseen en procesión cada una de las seis partes que compondrán la maqueta.
Pues nada, otra que sumar a las carnavaleras, las cabalgatas, semanasantas y paseos de la patrona por la ciudad. ¿Qué se juega a que la acompaña la dulzaina? Bueno, mientras los acompañantes no se pasen el próximo mes ensayando por las calles, acepto.
No, en serio. Espero que todos los gremios del mundo de la alimentación, multitudinarios y de calidad en esta ciudad, se implique de lleno en la propuesta y que el gasto de 20.000 euros destinados a este nuevo intento de explotación del Acueducto -¿Habrá otros marcos en una ciudad que quiere ofrecerse entera a la Cultura europea?- nos acerquen al objetivo final que es ganar la carrera.
Y si no, siempre me han gustado las gárgolas de la Catedral. A ver si tengo suerte y me puedo comer una… siempre que no la rematen con una col de Bruselas, que las odio desde niño.
La satisfacción y el optimismo acompañan a los responsables municipales y de la Oficina de la Candidatura para la Capitalidad Europea de la Cultura tras la jornada celebrada el pasado martes en el Ministerio de Cultura, convocada en principio con la intención de dar a conocer a las ciudades interesadas el proceso de selección y la limpieza del mismo.
Sin embargo, el trabajo de pasillos –y el de autoconvencimiento– aparenta haber sido fructífero, tanto que al día siguiente se convocó una triunfal conferencia de prensa en la que se vino a reducir a tres los rivales para Segovia –y por tanto se dio por hecho que se pasará la primera criba, en 2010–, se pasó por alto la carencia total de infraestructuras y se ratificó la línea de trabajo actual.
Bien está que se venda el optimismo, que todos los candidatos lo han hecho –basta con dar una vuelta a los periódicos del pasado jueves que se editan en esas ciudades para ver mensajes muy similares– aunque mucho tememos que el triunfalismo sobra... por lo menos en este momento.
En aquella “dación de cuentas” del resultado de la jornada se expuso la intención de presentar a Segovia como un “Laboratorio de patrimonio e innovación social y cultural”, un concepto que, pese a no ser demasiado explicado por los responsables de la candidatura –no parece fácil hacerlo– sonaba como novedoso, aunque una vez más parece tener algo de improvisación si se tiene en cuenta que durante las diferentes ponencias el concepto más repetido por los expertos fue precisamente la “importancia de la creatividad y la innovación”.
Apuntado, repetido y fijado por los representantes segovianos como estrategia desde ese momento, no antes. Ahora hay que ver en qué cuestiones tangibles queda reflejado el concepto, que por reciente, es abstracto.
Este periódico comparte los anhelos de la ciudad por lograr la Capitalidad, puesto que el proyecto requiere el empuje sin fisuras de todos, aunque sería bueno que todos también tuviéramos claro que no todo están siendo experimentos.
Publicado el 3 de abril de 2009 a las 08:15.
Fernando Sanjosé
Fernando Sanjosé (Segovia, 1967) es director de Gente en Segovia desde su inicio, en noviembre de 2005, después de más de dos décadas dedicadas al periodismo activo en la ciudad y como corresponsal de la agencia Europa Press. En esta sección sólo se pretende ofrecer la opinión de cualquier asunto de interés, especialmente en el ámbito segoviano, pero también fuera de él. Incluye también las informaciones editoriales que aparecen cada semana. No se busca la confrontación personal, sino el intercambio crítico y libre de opiniones con los lectores.