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Blog de Alberto Castillo

Sin acritud

Sentencias y victimismo

Archivado en: Cataluña, inmersión lingüistica, bilingüismo

El auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que obliga a cumplir la sentencia del Supremo para que el castellano sea también lengua vehicular en la escuela pública, ha provocado una tormenta política en Cataluña que ha hecho sacar a sus dirigentes toda la artillería pesada en defensa del modelo educativo de inmersión lingüística. Ya estaban muy caldeados los ánimos con la reforma constitucional pactada entre PP y PSOE, una reforma que no ha sentado nada bien al nacionalismo, que lo ha considerado  un nuevo motivo de distancia entre España y Cataluña que hace añicos el consenso constitucional. Ahora el fallo del TSJC ha terminado de encrespar los ánimos. La reacción del Gobern de Artur Mas no ha podido ser más desafortunada, ni tampoco menos sorprendente: pasarse por el forro de sus caprichos el auto del Tribunal, calificar de innegociable su modelo educativo y anunciar a bombo y platillo que el monolingüismo se mantendrá caiga quien caiga. Lo ha dicho muy claro la consejera de educación, Irene Rigau: prefiere ser inhabilitada antes que cumplir la ley. Esto es un desacato en toda regla a los tribunales. El Partido Popular ha presentado en el parlamento autonómico una propuesta de resolución en la que insta al Gobierno de Artur Mas a cumplir las sentencias del TSJC y del Supremo. No hace falta ser jurista para entender que la lealtad institucional está por encima de cualquier interpretación de las normas y obliga a acatar las leyes y sentencias judiciales. Lo contrario es una llamada a la insumisión muy peligrosa que cercena las bases del Estado de Derecho. No cabe esperar una reacción voluntariamente sensata por parte del Gobern volviendo a la cordura y acatando en todos sus términos la sentencia del Supremo. Pero tampoco hay que dejarse intimidar por las permanentes amenazas de ruptura de las que se nutre el nacionalismo en su relación con el Estado. No nos engañemos. La cantinela del derecho a decidir y la monserga, cuando conviene, de que "no cabemos en  España",  proporciona pingües beneficios. Jamás habrá ruptura porque al nacionalismo no le interesa y porque sabe que tensionar la cuerda es la mejor política. Pero estamos hablando de preservar los derechos de unos ciudadanos que lo único que reclaman es el derecho a recibir para sus hijos una educación bilingüe. El Partido Popular ha anunciado que actuará con firmeza si la Generalitat incumple las sentencias. Esperemos que así sea, porque los ciudadanos del resto de España ya estamos hartos del chantaje permanente.

Publicado el 7 de septiembre de 2011 a las 18:00.

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Una salida digna y coherente para Camps

Archivado en: Camps, Gürtel, dimisión, corrupción

Una de las razones esgrimidas por el movimiento 15M para justificar sus movilizaciones es la desconfianza en la clase política por su comportamiento alejado del sentir de la ciudadanía. Ante clamorosas faltas de respuesta a problemas comunes que afectan a buena parte de los españoles, la sensación que pesa en los ciudadanos es que la política está más al servicio de los intereses de partido que pendiente de las necesidades de la sociedad. Y no falta razón para esta desafección, aunque lo que hemos vivido estos días con el caso de los trajes del Gürtel y la dimisión del presidente valenciano Francisco Camps al menos supone un gesto de dignidad y coherencia personal y un voto de confianza en la política. Camps siempre ha reiterado su inocencia y mientras no se demuestre lo contrario, lo sigue siendo. Cuando los medios daban por hecho que iba a declararse culpable para evitar ir a juicio, ha sorprendido a todos optando por la decisión más congruente posible. El Partido Popular quería impedir la foto de uno de sus  presidentes autonómicos en el banquillo en plena campaña de las elecciones si finalmente se adelantan a otoño como parece indicar, y así pasar página cuanto antes. No podrá evitar que Camps se someta a un jurado popular, pero al menos no lo hará como presidente. Si Camps aceptaba su culpabilidad, habría reconocido el delito de cohecho impropio -haber aceptado trajes por valor de 14.000 euros de la trama Gürtel- y tendría que asumir la multa de 50.000 euros. Esta solución evitaba un problema, pero con un precio político a pagar demasiado alto, pues era reconocer que había cometido un delito, y que además de delincuente confeso, había estado mintiendo a los ciudadanos. Su única salida digna, por tanto, era dimitir, como así ha hecho. No cabían medias tintas y Mariano Rajoy no podía permitir que se aferrase al cargo. Si aspira a gobernar España tiene que empezar por dar ejemplo apartando a quien no ha demostrado un comportamiento ético. Si Camps ha mentido no es digno de ejercer cargo público alguno y menos aún el de presidente de una autonomía. Por eso, la única salida que tenía era la que ha tomado para poder defender su inocencia en el juicio oral. Necesitamos gobernantes que sepan estar a la altura de la responsabilidad que depositamos en ellos y debemos exigirles mayores cotas de honradez que a cualquier otro ciudadano. El problema más importante no son los trajes, sino la mentira reconocida. No se puede permitir a ningún político, sea del partido que sea, que mienta.

Publicado el 22 de julio de 2011 a las 16:30.

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60.000 familias pueden perder su casa

Archivado en: Hipotecas, embargos judiciales, familias, crisis

Un reciente estudio de la Asociación de Afectados por Embargos y Subastas  (AFES) estima en 7.300 millones de euros la cantidad que los hipotecados adeudan a la banca en la Comunidad de Madrid. De esta cifra, las entidades financieras solamente podrán recuperar 4.900 millones, por lo que la banca perderá en torno a 3.400 millones. Los datos se basan en las 43.000 ejecuciones hipotecarias que se han producido en la región desde 2008. Según AFES la burbuja inmobiliaria tardará todavía tres años en absorberse, por lo que los bancos no tendrán liquidez inmediata. Es un círculo vicioso, los bancos no negocian porque no tienen liquidez y su inflexibilidad provoca nuevas ejecuciones. La bola crece y el drama se traslada a las familias. Me preocupa poco o nada que la banca gane o pierda dinero, pero la gravedad de la situación económica y las dificultades por las que están pasando muchos ciudadanos requiere una reflexión: hay actualmente unas 60.000 familias madrileñas que pueden perder su casa y quedarse en la calle en cualquier momento. Los datos los ha aportado el consejero de Asuntos Sociales, Salvador Victoria. Estamos bombardeando desde los medios de comunicación con el goteo de desahucios que han conseguido ser paralizados por la Plataforma de Afectados por Hipotecas. No es más que un espejismo, pues pasados unos pocos días y sin la presencia de estas plataformas y de los fotógrafos y cámaras de televisión, los desahucios se llevan a cabo sin testigos incómodos. Pero 60.000 familias en riesgo de perder su casa es un problema social de primera magnitud. Estamos en el escenario idóneo para propiciar fórmulas de acercamiento entre las entidades financieras y los hipotecados; fórmulas que permitan al banco recuperar lo prestado y no seguir acumulando patrimonio inmobiliario y que a su vez permitan a las familias en graves dificultades ganar tiempo. Sin olvidar, por mucho que nos duelan las injusticias que sin duda se cometen, que las leyes están para ser cumplidas y las decisiones judiciales para ser acatadas. Nadie de los que tenemos hipoteca estamos exentos de pasar por el trance de perder el trabajo, pero ese riesgo ya lo asumimos al firmar el préstamo, unos con más cabeza que otros que firmaron cantidades imposibles de asumir con sueldos mileuristas. La responsabilidad es tanto de los que se endeudaron muy por encima de sus posibilidades, como de las entidades que facilitaron estas operaciones. El daño está hecho y ahora estamos pagando las consecuencias de la borrachera inmobiliaria.

Publicado el 22 de julio de 2011 a las 16:30.

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Madrid 2020, claro que sí

Archivado en: Editorial, Olimpiadas 2020, Madrid

Dice el refrán que el que la sigue la consigue. Y eso ha debido pensar Alberto Ruiz Gallardón al tomar la decisión de presentar por tercera vez la candidatura de Madrid para organizar los Juegos Olímpicos. Cuenta con el respaldo del Gobierno de la Nación y del Partido Popular; de empresarios, sindicatos y deportistas. Sin embargo no ha conseguido embaucar con los cantos de sirena del sueño olímpico a UPyD ni a IU. Tiene su razón de ser que estos partidos defiendan que no están las arcas municipales como para meterse en este dispendio. Hablamos, como mínimo, de 24 millones de euros aunque el grueso del gasto para las infraestructuras necesarias ya está hecho y el alcalde ha insistido en que no va a gastar un euro hasta que no sepa que Madrid es oficialmente la organizadora de los juegos. Pero no deja de ser una pasta en un momento en que los ciudadanos están apretándose el cinturón hasta límites donde el cuero ya no alcanza y les espera un subidón del IBI para pagar las faraónicas obras de la legislatura pasada. Son muchos los que piensan que las prioridades deben ser otras. En este contexto de obligada austeridad va a ser muy difícil que la ciudad se vuelque masivamente en el apoyo a la candidatura como hizo en la anterior ocasión. Pero hay que ser positivos. La crisis no va a durar toda la vida. La designación olímpica puede suponer un punto de inflexión y un impulso económico importante para la ciudad. Hemos de recuperar la capacidad de ilusionarnos y confiar en que un evento de esta naturaleza puede reportar grandes beneficios. Necesitamos volver a creer en nuestra capacidad para superar las adversidades y no arrojar la toalla así como así. Esa es precisamente la grandeza del deporte, que cobra en el olimpismo su máxima expresión. Lo importante no es ganar, sino participar y tratar de llegar a la meta. Si el esfuerzo para completar las infraestructuras pendientes recae, como pretende el alcalde, principalmente en la inversión privada y no supone un mayor endeudamiento para la ciudad, el esfuerzo merecerá la pena en comparación con los posibles beneficios para Madrid y para España. Según la norma no escrita del Comité Olímpico Internacional, tras una Olimpiada en Europa la siguiente edición se celebrará fuera de ella. Para 2020 tocaría Europa, con el argumento a favor de que Madrid es la única de las capitales europeas que jamás ha organizado unos Juegos. Estamos pues ante el mejor escenario posible para que Madrid sea finalmente la elegida, aunque también en el peor de los escenarios económicos.

Publicado el 15 de julio de 2011 a las 09:45.

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Cambios nimios en situación de alto riesgo

Archivado en: Editorial, remodelación gobierno, candidato Rubalcaba

La mínima remodelación del gobierno para cubrir la salida de Rubalcaba de la vicepresidencia primera, portavocía y Ministerio del Interior para dedicarse a sus tareas como candidato  afianza la tesis de que nos encontramos en la antesala del adelanto electoral. Ha sido un leve retoque, apenas un maquillaje para facilitar la candidatura de Rubalcaba sin el lastre de su pertenencia al Gobierno, lo que de facto afianza la bicefalia que previsiblemente seguirá alimentando mensajes contradictorios que provoquen aún mayor desconfianza en los mercados. Con la única novedad de José Blanco asumiendo las tareas de portavoz, en lo esencial es más de lo mismo, y llegados a ese punto cunde la sensación de que poco puede ofrecer Rubalcaba para generar la confianza necesaria para recuperar la iniciativa política y los votos perdidos. Todo sigue igual salvo que la situación económica es peor cada día. La remodelación que ha hecho Zapatero no ha transmitido la imagen de golpe en la mesa; de hasta aquí hemos llegado. Ya nadie confía en la capacidad de este Gobierno para dar un giro radical y adoptar medidas contundentes que puedan reactivar la economía, entre ellas un compromiso firme de todas las administraciones para  reducir el déficit que convenza a los mercados. Los ataques de los especuladores contra España y la vulnerabilidad contra los mismos no tienen otro origen que la desconfianza en nuestra capacidad real para generar empleo e impulsar la actividad económica. Las razones para la desconfianza de los mercados hay que buscarlas en nuestra propia fragilidad, y las apelaciones a la solvencia de España carecen de sentido si no van acompañadas de las necesarias medidas que por razones electoralistas se han dejado de adoptar. Por eso culpar a Alemania  de la crisis de la deuda se antoja como una maniobra simplista con el objeto echar balones fuera.  Es cierto, en parte, que el Gobierno de Angela Merckel -al igual que el de Sarkozy en Francia- se ha mostrado excesivamente receloso a la hora de abordar los necesarios rescates a Grecia poniendo en riesgo la estabilidad de toda la zona euro al no frenar el castigo de los mercados a Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia. En este sentido, cobra especial importancia el llamamiento del presidente del Banco Central Europeo BCE, Jean Claude Trichet, a la necesidad de crear un Ministerio de Finanzas para la Unión Europea.  Si queremos reconducir la situación económica del conjunto de la zona euro debemos de remar juntos y escenificar una sólida imagen de unidad.

Publicado el 15 de julio de 2011 a las 09:00.

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La verdadera fotografía de España

Archivado en: Editorial, Cáritas, pobreza, riesgo de exclusión social

El último informe que ha hecho público Cáritas es una radiografía que dibuja con terrible exactitud cómo la crisis está golpeando a los hogares españoles. El número de personas que llamaron a las puertas de esta organización para pedir alimentos o ayuda económica ascendió el año pasado a un total de 950.000, lo que supone más del doble que tres años antes, en 2007, cuando los ciudadanos atendidos rondaron los 400.000. Las estadísticas son frías, pero el titular es demoledor: en tres años, la crisis ha duplicado el número de pobres en España. Diez millones de personas -he escrito bien, diez millones- viven actualmente bajo el umbral de la pobreza y otros ocho, en riesgo de exclusión social. Son personas que acudieron a Cáritas para pedir lo más básico, alimentación, ropa y calzado, asistencia sanitaria y también apoyo para el pago de recibos de luz, agua o alquiler. Personas con nombres y apellidos, necesitadas de verdad, que carecen de lo más mínimo y a las que los servicios sociales del Estado han dejado de atender, o nunca lo hicieron. Si tenemos en cuenta que en España hay 40 millones de personas, significa que un 25 por ciento de la población está en situación de necesidad. Una brecha social demasiado alta para un país supuestamente moderno y desarrollado. Antes de conocer el informe de Cáritas hemos escuchado al vicepresidente primero, ministro de Interior y candidato Alfredo P. Rubalcaba -llamadme Alfredo- bromeando acerca del paro. Primero dijo sin inmutarse que conoce la solución. Podríamos pensar en positivo. Al menos alguien en el Gobierno tiene la receta, pero aflora la indignación por el tiempo perdido: ¿A qué ha estado esperando para ponerla en práctica? Su respuesta, al ser preguntado de nuevo, es un insulto a los casi cinco millones de parados: "¿Mi receta? Como en el cine, proximamente..." Está España como para hacer bromas, que se lo cuenten a los que hacen cola cada mañana en los comedores sociales. Los mercados y agencias de riesgo nos evalúan, nos someten a escrutinio y rebajan o elevan nuestra calificación. Insiste Rubalcaba en que los mercados tienen muy claro quién es quién. "No somos Portugal, ni Grecia, ni Irlanda". En eso hay que darle la razón al candidato. Somos España. Para conocer lo que somos y cómo estamos, sobran los sesudos informes y los analistas de salón, cuyo papel en la crisis, por cierto, también habría que someter a examen. Una cuarta parte de la población está pasando por necesidades. Es la realidad que nos enfrenta  a la verdadera fotografía de España.

Publicado el 8 de julio de 2011 a las 09:00.

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El chiringuito de la SGAE

Archivado en: Editorial, SGAE, Teddy Bautista, canon digital

Teddy Bautista

Lo de la Sociedad General de Autores y Editores, la principal entidad que gestiona los derechos de autor en España es un culebrón que huele francamente mal. Esta institución, que ha llevado la necesaria protección de los derechos de autor al límite del esperpento con sus arrogantes métodos recaudatorios, incluida la irrupción de sus inspectores en bodas y cualquier tipo de acto público o privado donde se reprodujera una creación artística, resulta que había montado un chiringuito para desviar fondos. El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz expone en su auto la existencia de una trama empresarial parasitaria que facturaba millones de euros a la SGAE por servicios inexistentes, un fraude que podría superar los 30 millones de euros. El escándalo salpica a los ministerios de Industria y Cultura, que han dado jugosas subvenciones y créditos a la entidad, y que deberían haber sometido a la SGAE a un  control mas estricto, máxime cuando esta institución se ha estado embolsando buena parte del dinero recaudado por el canon digital. El descubrimiento de esta trama corrupta, mas allá de las responsabilidades que habrá que depurar, revela la necesidad de una reforma urgente del modelo de protección de la propiedad intelectual, puesto ya en cuestión por dos sentencias del Tribunal de Justicia de la UE  y de la Audiencia Nacional contra el cobro indiscriminado del canon digital. Una reforma en la que tendrían que participar todos los sectores implicados, incluidos los consumidores. Nadie pone en cuestión la necesidad de compensar a los autores por copias privadas. Lo que se trata de evitar son los abusos y las tasas indiscriminadas que gravan por igual al que compra un CD virgen para guardar sus propios archivos que al que adquiere un disco duro o un teléfono móvil, sin que se menoscaben los derechos de propiedad intelectual de los creadores. Pero al margen de esta cuestión, que el gobierno de turno, ya sea este o el que venga, tendrá que solucionar, resulta cuanto menos sorprendente el mutis de los de los artistas de la Ceja -el silencio de los corderos- a los que les han esquilmado buena parte del dinero recaudado que debería destinarse al pago de sus derechos de autor. Que no hayan exigido en bloque la dimisión de Teddy Bautista, recaudador jefe y que según el auto del juez, "autorizó, consintió e impulsó" la trama que presuntamente se lo ha estado llevando crudo no hay quien lo entienda, salvo que sigan instalados en el discurso de buenos y malos que ha estado utilizando la SGAE  para defender su pésima imagen.

Publicado el 7 de julio de 2011 a las 12:00.

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Los sueldos de los galácticos

Archivado en: Editorial, sueldos banqueros, sueldos Tomás Gómez

Entre los banqueros y los futbolistas galácticos hay  similitudes y diferencias. La principal está en los sueldos de escándalo que cobran ambos. Gracias al fútbol nos hemos acostumbrado a acuñar el millón de euros como unidad monetaria. Se pagan cifras astronómicas a jugadores a cambio de que traigan la gloria a su equipo, aunque aún está por ver en muchos casos su rentabilidad. Pero la afición es la afición y lo perdona todo. También en banca hemos descubierto que hay galácticos. Rodrigo Rato, José Luis Olivas y Francisco Verdú, los tres primeros ejecutivos de Bankia, la entidad fruto de la fusión de Cajamadrid, Bancaja y otras 5 cajas de ahorro, van a percibir una remuneración anual total de 10,15 millones de euros. En conjunto, los 32 principales directivos de Bankia se van a repartir en sueldos 24,19 millones de euros, sin contar la remuneración por pertenecer al consejo de administración. La diferencia entre los banqueros y los futbolistas galácticos es que los segundos meten goles para su afición, y los primeros se los meten a la suya, si por afición podemos entender a los impositores y titulares de cuentas bancarias, con los que no tienen ningún tipo de consideración si se retrasan un día en el pago de su hipoteca. Evidentemente, los directivos de los bancos son libres de repartirse el dinero como mejor entiendan, como también lo son los clientes a los que cobran escandalosas comisiones para cancelar sus cuentas y llevarse su dinero a otro lado. Pero antes de que los indignados vayan a hacer cola en las ventanillas hay que buscar el lado positivo. Hay que felicitarse, porque el salario de los directivos demuestra la buena salud de la entidad, lo que significa que tiene músculo financiero suficiente para volver a facilitar el crédito a las pymes que tanto lo necesitan, que no tendrá que hacer uso del fondo de rescate a la banca que hemos pagado los ciudadanos con nuestros impuestos, o que será más benevolente antes de desalojar al desgraciado que no puede pagar su hipoteca. La cosa va de salarios. El líder del PSM, Tomás Gómez, tras publicarse que acumula cuatro sueldos por importe de casi 200.000 euros, ha anunciado que renunciará al de senador, cuestión que deberán resolver los letrados de la Cámara, porque supuestamente es un sueldo irrenunciable según el reglamento del Senado. Gómez cobrará sólo como portavoz parlamentario con dedicación exclusiva y como profesor de la universidad, pues el sueldo de secretario general del PSM dejó de percibirlo cuando firmó el acta de diputado. Veremos si cunde el ejemplo.

 

vive la vida loca

Publicado el 1 de julio de 2011 a las 09:00.

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Calamidad, calvario estéril y lenta agonía

Archivado en: Editorial, debate estado de la nación

 

Zapatero

Hemos perdido una magnifica ocasión para que nuestros políticos demuestren por una vez que saben estar a la altura de las circunstancias y que son capaces de ponerse de acuerdo para conseguir un objetivo que no entiende de siglas ni colores políticos. Demasiados españoles están angustiados esperando que alguien actúe y afronte con decisión el reto de sacar el país adelante, adoptando las medidas necesarias para devolverlo a la senda de la prosperidad, el crecimiento económico y la creación de empleo. Para eso hace falta un esfuerzo común, sentido de Estado y altura de miras, cualidades que brillaron por su ausencia en la Carrera de San Jerónimo. Lo propuso con acierto Durán i Lleida, que hizo el análisis  más realista al reclamar un pacto de fin de legislatura que aborde las reformas pendientes antes de las elecciones. Salvo ese atisbo de sensatez política, no hemos escuchado del Gobierno ni de la oposición propuestas concretas para salir de la crisis, tan sólo diagnósticos de situación y broncos reproches mutuos. Ambos fueron a vender su libro. Pero lo peor que ha dejado el Debate sobre el Estado de la Nación en el ánimo de los españoles ha sido la confirmación de su previsibilidad, por no decir su inutilidad. Un discurso de despedida por parte de un presidente que no termina de irse, frente al de un candidato de oposición que tampoco aportó mucho más que su reiterada petición de anticipo electoral. Ni alternativas ni nuevas ideas, salvo unas inconcretas promesas para proteger a los que no pueden pagar la hipoteca, una norma para fijar el techo de gasto de las autonomías, y una línea del ICO  para ayudar a la morosidad de los ayuntamientos. Nada que no se hubiera podido poner en marcha mucho antes y claramente insuficiente para lo que el país necesita. Para ese viaje, lo mejor es acabar cuanto antes, reconocer que la legislatura no da mas de sí y anunciar elecciones para el próximo otoño. Así lo reclamó con insistencia Rajoy al preguntar a Zapatero "hasta cuándo va a prolongar esta calamidad, este calvario estéril y esta lenta agonía". Y así pareció expresarlo Zapatero en el final de su discurso, al dirigirse a su grupo parlamentario para agradecer su trabajo con unas palabras que olían a despedida. La conclusión es que estamos ante el final de un ciclo y que nos quedan unos cuantos meses de más de lo mismo. Pero eso ya se daba por descontado. Como en todos los grandes debates, acabamos preguntando quién ganó, y la respuesta la encontramos fuera del hemiciclo. Otra vez perdimos todos los españoles.

Publicado el 30 de junio de 2011 a las 10:00.

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Austeridad, la palabra de moda

Archivado en: Editorial, deudas ayuntamientos

Funcionarios

El alcalde de Leganés, Jesús Gómez, no lleva dos semanas en el cargo y ya ha recibido el primer susto. Un aviso de la compañía eléctrica le alerta de que cortarán el alumbrado público si el ayuntamiento no abona los más de dos millones de euros que adeuda. Sorprende que la patata caliente le estalle en sus manos nada más tomar posesión, pues es de suponer que el equipo de gobierno anterior sabría en qué estado estaban las arcas municipales y debía haber informado a la oposición si la situación era tan grave para, entre todos, haber adoptado medidas. Igual ha ocurrido en Alcorcón, donde Correos ha cancelado el contrato con el ayuntamiento por la deuda contraída por el anterior equipo. Son algunos ejemplos de lo que se están encontrando los nuevos alcaldes a medida que se van adentrando en la realidad de las cuentas municipales. La gran mayoría se van a enfrentar a la legislatura más complicada de la historia, donde a unos les va a tocar gestionar miseria y a otros, además, tapar agujeros. En los próximos cuatro años comprobaremos la talla política de nuestros regidores y si sabrán estar a la altura de lo que se espera de ellos. La situación de la mayoría de los consistorios es dramática, fruto de fastuosas gestiones basadas en gastar a manos llenas lo que no se tenía. Con las arcas vacías, no queda mucho margen de maniobra si no es por la vía de la tijera o por la de los impuestos, pero la principal es la del sentido común. Tan importante es la austeridad como la responsabilidad en el ejercicio del poder. Hay que gestionar los recursos públicos con cabeza, como lo hace cualquier familia que no necesita rodearse de asesores para saber que si tiene 20 no puede gastar 30. Recuerdo una frase de mi padre que he escuchado desde que era pequeño: "Si fuera presidente, haría a tu madre ministra de Economía". Así de simple. Ha administrado el presupuesto familiar con meticulosidad, priorizando los gastos en función de los ingresos. Nada más sencillo ni más grande. ¿Es tan difícil de hacer? Quizás es que se pierde la perspectiva de la realidad cuando se pisa la alfombra de un despacho. Vienen tiempos de apretarse el cinturón. Dos apuntes: el alcalde de Madrid ha anunciado un importante adelgazamiento de la estructura municipal para eliminar un buen número de altos cargos y asesores de confianza. ¿Si se puede prescindir de ellos, a qué se dedicaban? Y el segundo;  cuando todos anuncian recortes, los concejales de Tres Cantos han aprobado un notable incremento de salarios. O vivo en otro planeta, o no entiendo nada.

Publicado el 24 de junio de 2011 a las 11:45.

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Alberto Castillo

Alberto Castillo

Director de Gente en Madrid. Periodista madrileño, de 46 años, cuenta con una dilatada experiencia en medios. Ha sido subdirector general de la Agencia de Noticias Servimedia. Gran parte de su carrera profesional ha estado vinculado a la radio en distintas cadenas. Comenzó en la Cadena Rato en los años 80 y de ahí pasó a la COPE, cadena en la que fue redactor de informativos locales, redactor jefe del informativo matinal "La Mañana" (con el desaparecido Antonio Herrero), redactor jefe de informativos de fin de semana y jefe de prensa. Su última etapa en la radio fue en la extinta Radio España-Cadena Ibérica.

 

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