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Blog de Alberto Castillo

Sin acritud

Razones para una retirada de la política

Archivado en: Esperanza Aguirre

Habría que ser Esperanzólogo para saber los verdaderos motivos de la dimisión de Esperanza Aguirre, y sólo un puñado de muy cercanos, entre ellos su fiel Ignacio González, conocen las razones íntimas que le han llevado a apartarse de la primera línea política de manera tan inesperada. Tampoco ella ha querido explicitarlo, y deliberadamente ha dejado abiertas las puertas de la especulación sin explicar claramente los motivos de su renuncia. Sin duda han pesado las circunstancias personales, el cáncer que le detectaron hace dos años y que presuntamente ha superado, el deseo de dedicarse más a los suyos. También el cansancio político, la disconformidad con algunas decisiones del Gobierno que no comparte, la tibieza de Rajoy ante algunos retos políticos, su famoso "no me resigno"... Esperanza Aguirre ha representado mejor que nadie el descontento entre la masa de votantes del PP críticos con la acción de Gobierno y su marcha resume mejor que nada la decepción que sienten. Pero cualesquiera que sean los motivos, y cuáles hayan pesado más, su renuncia le llena de grandeza. La política es su vida, pero no la necesita para vivir. Ha manejado los tiempos como sólo ella sabe hacerlo; su intuición política y sus convicciones personales le han dicho que era el momento oportuno para irse y así ha hecho, fiel a si misma y de sopetón. Quizás en las delicadas circunstancias que atraviesa España hagan más falta que nunca políticos de su talla, pero su renuncia merece todo el respeto. Esperanza Aguirre lo ha sido todo en 30 años dedicada a la política: concejal del ayuntamiento de Madrid, ministra de Cultura, senadora, la primera mujer presidenta del Senado, y presidenta de la Comunidad de Madrid con tres mayorías absolutas. Sólo le quedaba ser la primera mujer presidenta del Gobierno, pero ha sentido que su tiempo político tocaba a su fin y ha tirado la toalla, a pesar de que son muchos los que, dentro y fuera de su partido, piensan que nunca se retirará del todo. En cualquier caso, su rebeldía deja huérfanos de referentes a un sector importante en el PP y un gran espacio vacío en la vida política española. Quizá Rajoy haya respirado. Está en otras peleas y abrir ahora una brecha en Madrid no entra en sus planes, al menos en los próximos tres años, hasta que toque elegir al candidato. Entonces veremos si Génova apuesta por Ignacio González como candidato. Quien sí se ha frotado las manos es Tomás Gómez. Viendo la oportunidad que el destino le brinda, igual se olvida de Rubalcaba y comienza a hacer oposición en Madrid.     

Publicado el 20 de septiembre de 2012 a las 14:30.

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Las chicas de oro de Madrid

Archivado en: Esperanza Aguirre, Ana Botella, Cristina Cifuentes

Tres mujeres ostentan la máxima representación institucional en la comunidad de Madrid. Un trío de ases formado por la presidenta Esperanza Aguirre, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y la última en llegar, la nueva delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes. Las tres tienen maneras diferentes de ejercer la política pero cuentan con el nexo común de la experiencia y la valía profesional demostrada en las distintas responsabilidades que cada una de ellas ha ido asumiendo. Estamos acostumbrados a nombramientos propios de laboratorio del quimicefa que han dado auténticos floreros de la políticos barnizados de paridad, en los que no se tuvo en cuenta la capacidad e idoneidad para el cargo, por lo que es de suponer que esta nueva fase de la política repercutirá positivamente en un mejor servicio a los ciudadanos. La nueva delegada del Gobierno se ha marcado por delante tres grandes retos: acabar con el repunte de la criminalidad y la inseguridad del sector comercial, especialmente el castigado gremio de joyeros; acabar con la impunidad con que los okupas asaltan a su antojo pisos y edificios, y garantizar la convivencia y el mantenimiento del orden público ante la radicalización de los movimientos de indignados. En definitiva, garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos. Para ello va a contar con la máxima colaboración y apoyo del ministro del Interior y del director general de la Policía, que han apostado por convertir Madrid en una de las capitales más seguras de Europa. Este fin de semana y horas antes de tomar posesión, un grupo de radicales ya le anticiparon que tendrá que aplicarse a fondo en sus propósitos, tras un intento de asaltar el metro de Callao respondiendo a la convocatoria del movimiento "yo no pago", que impulsa la desobediencia civil mediante acciones como la de colarse sin pagar en el transporte público. Cristina Cifuentes, en su toma de posesión, se refirió a ello. De cara a alcanzar acuerdos para la  la imprescindible convivencia, el diálogo entre las partes es el mejor instrumento posible, pero esa convivencia se garantizará desde la firmeza de la ley. Un aviso a navegantes de que la etapa que comienza nada va a tener con la de su predecesora Dolores Carrión. Como tampoco será igual la relación institucional entre Comunidad y Ayuntamiento. Este lunes tendrá lugar el primer encuentro entre las dos damas de la política madrileña con el que arranca un tiempo de entendimiento entre las dos administraciones ajeno a tensiones y suspicacias del que sin duda se beneficiarán los ciudadanos.

Publicado el 19 de enero de 2012 a las 15:00.

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La inacción de la delegada del gobierno

Archivado en: Delegada del Gobierno, 11-M, indignados, okupas, Esperanza Aguirre

A la delegada del Gobierno en Madrid, Dolores Carrión, le quedan unos pocos telediarios para ser destituida. No sólo porque a su mandato las encuestas dan fecha de caducidad el 20-N, sino por su manifiesta incapacidad para mantener el orden público, tarea para la que fue nombrada el pasado mes de abril en sustitución de Amparo Valcarce. Que te nombren 8 meses antes de unas elecciones generales es una faena, porque apenas has empezado a disfrutar del sillón oficial ya te lo están moviendo, pero la política tiene estas cosas. El caso es que en los pocos meses que lleva ocupando el caserón de la calle Miguel Angel, la delegada se ha ganado a pulso los méritos para ser destituida y su gestión ha sido ampliamente criticada por no actuar para defender la ley. Por falta de autoridad o por mirar para otro lado, ha permitido que los indignados del 15-M llevaran a cabo concentraciones ilegales, manifestaciones sin autorización y cortes de tráfico, que impidieran la ejecución de desahucios o que interfirieran en la labor de la policía evitando detenciones en Lavapiés. Por no hablar del insalubre espectáculo del campamento de la Puerta del Sol, ejemplo durante semanas de su manera de defender el espacio público de la ocupación ilegal. También ha tenido  momentos de proactividad, lo que ha sido casi peor, como cuando permitió a las asociaciones laicistas y los indignados manifestarse por el centro de la ciudad un día antes de la visita del Papa, cuando  Madrid estaba tomado por cientos de miles de católicos de todo el mundo. Las bochornosas imágenes de los enfrentamientos han quedado para el recuerdo. Su última contribución ha sido permitir la ‘okupación' del antiguo Hotel Madrid, en plena calle Carretas. Por si quedaran algunas dudas, varios sindicatos policiales han denunciado que tienen órdenes de no intervenir. Para defenderse de las críticas a su inacción y de quienes, como Esperanza Aguirre, la acusan de consentir que los ‘okupas' tengan bula para incumplir la ley, Dolores Carrión ha dicho que el desalojo lo debe decidir un juez, al ser el edificio de propiedad privada. Para terminar de atragantársele el cargo, ha tenido la mala suerte de que a Esperanza Aguirre le asaltaran su casa dos individuos que fueron detenidos y puestos en libertad sin ni siquiera ser interrogados. Que a unos individuos que asaltan una casa la policía se los lleve a comisaría y no les hagan ninguna pregunta, sea la casa de Esperanza Aguirre o la de cualquier otro ciudadano, es para echarse a temblar. Sensación total de impunidad ante la justicia

Publicado el 20 de octubre de 2011 a las 19:00.

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¿Y a qué espera el que tiene que poner orden?

Archivado en: Editorial, Esperanza Aguirre, indignados, 15 M

 

Esperanza Aguirre

 

Esperanza Aguirre, ha vuelto a mostrar su sentido común al proponer en su discurso de investidura una reforma de la ley electoral para desbloquear las listas y crear circunscripciones donde los ciudadanos puedan votar directamente a sus representantes. Una medida que parece responder a una de las principales demandas de los indignados del 15 M, la que exige que los políticos representen de verdad a los ciudadanos. Una de cal. La de arena llegó con su crítica al ministro del Interior por no haber evitado las manifestaciones y coacciones a los cargos públicos. La constitución de los ayuntamientos, especialmente aquellos más significativos en los que ha cambiado el partido gobernante ha deparado el lamentable espectáculo del hostigamiento a los concejales por parte de grupos de energúmenos empeñados en tomar las instituciones por la fuerza. Lejos de poder considerarse hechos aislados, produce estupor ver las hordas de radicales pretender asaltar por la fuerza los parlamentos, como si hubiésemos retrocedido 70 años, a las postrimerías de la Guerra Civil. Como ha dicho Artur Mas, se ha traspasado la línea roja. No estamos, afortunadamente, en un escenario ni parecido, pero no hay que minimizar un movimiento que surgió de manera espontánea, fruto de la indignación social ante la falta de respuesta política a la crisis, y que ha acabado por radicalizarse peligrosamente. Capitaneado por oportunistas grupos antisistema, han encontrado en la pasividad de los garantes del orden público el acicate a sus acciones cada vez más audaces y peligrosas. Y no quiero dejar de aprovechar estas líneas para mostrar mi solidaridad con el alcalde de Madrid y mi más absoluta repulsa por el acoso que sufrió por parte de un grupo de radicales organizados cuando paseaba al perro junto a su familia a las puertas de su casa. Los gritos de "no nos representas" reflejan la empanada mental de los extremistas, que olvidan que la mayoría de los ciudadanos de Madrid ha elegido a Ruiz Gallardón para que les represente frente a otras opciones políticas. A Gallardón o a cualquiera que estuviera en su lugar, independientemente de su color político. Estos "indignados" carecen de la representatividad que niegan al alcalde. La radicalidad con que actúan por todo el país está siendo proporcional a la permisividad del Ministerio del Interior, que ha mirado para otro lado ante la ocupación ilegal de los espacios públicos, y ha acabado por envalentonar a estos grupúsculos empeñados en imponer su "indignación" a la fuerza. Hay que aplicar la ley ya.

Publicado el 17 de junio de 2011 a las 09:00.

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Desaire del Gobierno a los madrileños

Archivado en: Editorial, fiestas Dos de Mayo, Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre

 

5.000.000 de parados

Había buen rollo en la fiesta. Exquisiteces de la región regadas con caldos de Madrid.  Cordialidad entre contendientes que esperemos se mantenga en las dos semanas de campaña electoral. La tradicional recepción en la Puerta del Sol con motivo del Dos de Mayo fue de las más multitudinarias que se recuerdan. No cabía un alfiler en la sede del Gobierno Regional entre los más de 1.500 políticos, periodistas, actores, toreros, personajes del mundo de la cultura, el espectáculo, la sociedad civil y los clásicos profesionales del canapé que nunca fallan en este tipo de actos. Pero en contraste, no hubo un sólo ministro. No estaban, aunque se les esperaba, al menos a alguno de ellos, en representación del Gobierno. Siempre ha sido así. Ni en los ocho años de presidencia de Esperanza Aguirre, ni en los de gobiernos anteriores había faltado nunca un ministro a los actos institucionales del Día de la Comunidad, un feo que la propia Aguirre se encargó de recordar y para el que no se encuentra justificación, salvo que dan por perdido Madrid como se comentaba en los corrillos. No era, desde luego, el mejor día para los socialistas. La EPA les acababa de fastidiar el fin de semana con unos datos demoledores de casi cinco millones de parados. Y para terminar de aguar el puente, el lunes amanecía con la publicación de sendas encuestas en El País y Público, dos medios amigos, augurando pésimos resultados para el socialismo en Madrid. Así que optaron por hace mutis por el Foro y dejar solos a Jaime Lissavetzky y Tomás Gómez, que tuvieron que tragar lo indecible para tratar de justificar el plantón institucional, pues la espantada del Gobierno de Zapatero sólo se entiende en el deseo de escurrir el bulto cuando vienen mal dadas, en hacer un desaire a Esperanza Aguirre, o ambas cosas. Lo malo es que el desaire del Gobierno no es a Esperanza Aguirre, es a todos los madrileños, por lo que no puede quedar en la anécdota de la fiesta ni en el enfado de la Presidenta. Sería deseable una disculpa, o al menos una aclaración convincente que justifique por qué nadie acudió a los actos institucionales, que no son actos de partido. Por lo demás, el clima reinante denotaba las buenas relaciones internas que goza el PP en contraste con épocas pasadas. Qué tiempos aquellos en los que la recepción del Dos de Mayo despertaba el morbo del desencuentro entre Gallardón y Aguirre. Por no haber, ni siquiera hubo besamanos de la Presidenta. Ya ni el jamón sabe a jamón...

 

Publicado el 6 de mayo de 2011 a las 10:00.

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Esperanza contra el cáncer

Archivado en: Editorial, Esperanza Aguirre, cáncer de mama

El ejemplo de coraje que ha demostrado la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, al agarrar por los cuernos el toro del cáncer y hacerle frente con la valentía y serenidad de la que una vez más ha hecho gala, junto a la petición, desde su propia experiencia, a las mujeres para que se sometan periódicamente a los controles preventivos como la mejor manera de llegar a tiempo antes de que el tumor se extienda, es el mejor apoyo y la mejor campaña de concienciación que han podido tener las mujeres que sufren o han sufrido un cáncer de mama. Esperanza Aguirre no es una heroína, ni es la primera dirigente política que se ve afectada por la enfermedad, ni será la última. Antes ya lo padecieron, entre otros nombres conocidos de la política, María San Gil, Iñaki Azcuna, Durán Lleida, y con peor suerte, Loyola de Palacio. El cáncer es una enfermedad que iguala a todo el mundo porque nadie está quitado de padecerlo. Pero es una mujer con arrestos, que no ha dado lugar a especulaciones de ningún tipo. Llegó a un acto rutinario, con la misma anunció ante la sorpresa de todos que tenía un bulto en el pecho, que se lo cogieron a tiempo gracias a un temprano diagnóstico, y que se alejaba de la política durante unos días. Sin eufemismos y llamando a las cosas por su nombre. Con ese punto de firmeza y emoción contenida, dicho y hecho, se fue a un hospital público y se sometió a la intervención. Qué mejor mensaje de normalidad, de apuesta por la sanidad pública que pagamos todos, y sobre todo de fuerza para salir adelante, ha lanzado. No es de extrañar la unánime respuesta de cariño que ha recibido, tanto de amigos y compañeros, como de adversarios políticos. Ha mostrado nuevamente la pasta de la que está hecha. La vimos salir bromeando de un helicóptero que se desplomó cuando sobrevolaba la plaza de toros de Móstoles. La recordamos contando los pormenores de su odisea para escapar a través de las cocinas del hotel, de los terribles atentados de Bombay. Es una mujer con suerte, pero sobre todo es una mujer que no se arruga ante la adversidad. También la recordaremos, en unos días, cuando se reincorpore como si tal cosa a su frenético ritmo diario, restando importancia al contar cómo venció a la enfermedad. No sabe bien el cáncer contra quien se la está jugando. Porque esta batalla contra algunas células díscolas de su organismo, también la va a ganar. Tiene el coraje suficiente para plantar cara a la adversidad sin derrumbarse. Nos ha dado a todos un mensaje inequívoco: Esperanza contra el cáncer. 

Publicado el 25 de febrero de 2011 a las 10:45.

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Ruiz-Gallardón enseña los dientes

Archivado en: Editorial, Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz-Gallardón, José Luis Rodríguez Zapatero, Fiesta Nacional, deuda ayuntamientos

Esperanza Aguirre ha sido la  garganta profunda del desfile de las Fuerzas Armadas. Gracias a ella hemos conocido el contenido de la jugosa conversación mantenida entre el presidente del Gobierno y el alcalde de Madrid a cuenta de la financiación local. Más que una conversación, lo que allí hubo fue una bronca de Alberto Ruiz-Gallardón a Rodríguez Zapatero, que si llega a imaginar la que le esperaba el Día de la Fiesta Nacional, con el monumental abucheo que se llevó antes, durante y después del desfile, se habría quedado en casa alegando la misma indisposición que el abanderado de la embajada venezolana. El ambiente ya estaba caliente después de que el presidente manifestara días atrás que el ayuntamiento de Madrid pretendía endeudarse más, lo que calentó a Gallardón que contestó llamándole mentiroso y envidioso. Las espadas están en alto porque los ayuntamientos se sienten discriminados con respecto al Estado y las comunidades autónomas, que sí pueden endeudarse. El alcalde, al que algunos quieren seguir viendo como un verso suelto, ha cogido el toro de la financiación por los cuernos y ha hecho causa común con Esperanza Aguirre frente al Estado en defensa de los madrileños.  Así, le recriminó a Zapatero que de todo el peso de la deuda, la de los ayuntamientos alcanza sólo el 5 por ciento del total de las administraciones, y además les aplica la prohibición de refinanciar la deuda que vence en cada ejercicio. Justo lo contrario de lo que aplica el Estado para sí mismo y para las comunidades autónomas, lo cual es una manifiesta discriminación. Además, los ayuntamientos padecen una asfixia financiera porque están obligados a prestar servicios que exceden de sus competencias, pero que no pueden dejar de cumplir al ser las administraciones más cercanas al ciudadano. Gallardón viene defendiendo que los ingresos de las corporaciones locales estén vinculados a la riqueza que generan en su territorio. Madrid se llevaría la palma al aportar alrededor del 12 por ciento al PIB. En definitiva, Gallardón le ha lanzado el guante al presidente del Gobierno, que se ha comprometido a estudiar la propuesta que le llevará el alcalde de Madrid en un plazo de 15 días, una reivindicación que Gallardón demanda en solitario, pero que debería partir de una posición común de todos los ayuntamientos, independientemente de su color político, pues es un problema que afecta por igual a todos los municipios. Acabado el sueño de las primarias, empiezan a moverse las fichas y llega el momento de tomar la iniciativa.

Publicado el 15 de octubre de 2010 a las 10:15.

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Liberados sindicales y asesores varios

Archivado en: Editorial, Esperanza Aguirre, huelga general, sindicatos, liberados sindicales, asesores

La que ha organizado Esperanza Aguirre con su anuncio de meter mano a los liberados sindicales, esa modalidad tan española de trabajador que no trabaja, pero que cobra tan ricamente. Ha dicho la presidenta que ajustará el número de  liberados sindicales de acuerdo a lo que corresponde a la ley, "lo que además de ser respetuoso con los derechos de los trabajadores y con la ley permitirá un mejor aprovechamiento de los efectivos con los que cuenta la Administración autonómica". Se puede decir más alto, pero no más claro. Quiere Esperanza Aguirre acabar con aquellos que se han tomado la defensa de los trabajadores como excusa para no arrimar el hombro. Aguirre ha puesto el dedo en la llaga, porque no hay nadie, salvo los propios liberados sindicales, que no vea la gran patraña en la que se refugian buen número de zánganos con escasas o nulas ganas de trabajar y de cumplir rigurosamente un horario como el resto de trabajadores, pero que cobran religiosamente su peonada por rascarse la barriga. No es razonable que para defender los derechos de los trabajadores haya que dejar de trabajar. Si los sindicatos quieren liberar a trabajadores en las empresas y organismos oficiales que lo paguen con las cuotas de sus afiliados y con las jugosas subvenciones que reciben con los impuestos de todos los españoles. Pero el problema es que esas subvenciones sólo sirven para alimentar y mantener unos mastodónticos sindicatos apesebrados que han mirado para otro lado ante la destrucción masiva de empleo. La duda que suscita la decisión de la presidenta es por qué adopta ahora esta medida, pues caraduras ha habido siempre. ¿No estaban antes por encima de lo que corresponde por ley? Deberá aclararlo, porque en caso contrario podemos pensar que es un golpe de efecto ante la próxima huelga general. Pero puestos a sugerir medidas de recorte de gasto, le propongo a la presidenta, con acuse de recibo a otros presidentes, ministros, alcaldes y similares, que le den una vuelta a otro de los gastos que asfixia las administraciones públicas, ya sean del gobierno nacional, de los gobiernos regionales, o de las administraciones locales, y es el de los puestos de confianza, también conocidos como asesores, un grupo laboral tan numeroso y gravoso como innecesario, pues se supone que nuestros gobernantes están sobradamente capacitados para tomar por sí mismos las decisiones más justas y necesarias para el bien de los ciudadanos. ¿O no lo están?

Publicado el 17 de septiembre de 2010 a las 09:45.

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Tomás Gómez aprieta el acelerador

Archivado en: Editorial, Tomás Gómez, Esperanza Aguirre, Pepiño Blanco, PSM

Al secretario general del Partido Socialista de Madrid le gusta ir deprisa.  Tomás Gómez es motero y nada le hace disfrutar más que subirse en su moto y apretar el puño para sentir la velocidad en los pocos ratos que le deja libres la política, su otra pasión. La adrenalina que le produce el cuentarrevoluciones cuando roza la zona roja del velocímetro sólo es comparable con el vértigo de la política. Tomás Gómez disfruta de ambas y por eso esta semana ha competido en el 'Gran Premio de Ferraz', en el que salía con desventaja. La encuesta de El País que revalida la mayoría absoluta a Esperanza Aguirre ha sido un jarro de agua fría para sus expectativas como candidato. Pero más duro ha sido el reiterado desdén de Pepiño Blanco hacía su candidatura, explicitado en el mitin de Fuenlabrada donde todo el mundo percibió el escaso afecto profesado por el vicesecretario general socialista y ministro de Fomento hacia el líder madrileño. Tomás Gómez no quiere esperar al otoño para que las federaciones designen las candidaturas ante la tesitura de que Ferraz acabe por imponer un candidato alegando que Madrid es una 'cuestión de Estado', y se ha visto en la necesidad de dar un acelerón. Por eso metió gas en la ejecutiva del PSM y arremetió contra Blanco, echando un pulso a la federal y reivindicando la autonomía de los socialistas madrileños a nombrar sus candidatos. Un arriesgado órdago lanzado a Ferraz que puede acabar arrastrándole. Pero Tomás Gómez es el secretario general del PSM, se sabe fuerte y va a llegar hasta el final sometiéndose a unas primarias si fuera necesario. Cuenta con el apoyo de Leire Pajín y del propio Rodríguez Zapatero, con el que tiene línea directa. En el PSM son muy conscientes de los resultados obtenidos en anteriores operaciones de 'paracaidismo político' con candidatos de renombre que se pegaron monumentales batacazos. Si el PSM reclama unas primarias, veremos qué candidato de diseño se atreve a pasar por ellas. De momento ha provocado el cierre de filas de una treintena de alcaldes socialistas que han suscrito un comunicado de apoyo en el que reiteran el trabajo de la ejecutiva regional en la dirección adecuada "con Gómez a la cabeza" para lograr el objetivo de vencer en las urnas a la 'Valentina Rossi' de la Puerta del Sol. Lo malo es que entre los 'abajofirmantes' no se encuentran alcaldes de municipios tan importantes como Leganés, Fuenlabrada o Collado Villalba. Y que Ferraz perdona, pero no olvida.

 

Publicado el 7 de mayo de 2010 a las 10:00.

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Esperanza con todas las víctimas

Archivado en: Editorial, Esperanza Aguirre, Guerra Civil, Memoria Histórica, Ley de Amnistía de 1977

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, una vez más ha vuelto a dar muestras de su astucia política al anunciar que abrirá un registro para ayudar a todos los madrileños, de los dos bandos de la Guerra Civil, a encontrar los restos de sus familiares muertos durante la guerra si aún siguen desaparecidos. Es inevitable deducir que se tachará a Esperanza Aguirre de oportunista, y es evidente que en esta decisión hay mucho de estrategia política, pero esto es lo que tiene el andar enredando a vueltas con la memoria histórica. La presidenta de Madrid no es de las que deja escapar un gesto que le pueda beneficiar en sus cábalas electorales, ahora que estamos metiéndonos en la precampaña, y más si es a cuenta de un debate que ella no ha comenzado. ¿No queremos abrir las fosas? Pues abrámoslas, y yo la primera, pero todas las fosas, las de unos y otros, no sea que en el proceso nos aparezcan peticiones de familiares de muertos a manos del bando republicano. Porque reconocer que también se cavaron fosas en el bando republicano y que hubo atrocidades de uno y otro lado no es tergiversar la historia. Seamos objetivos, si no es mucho pedir. Podemos encontrar historias, hay a millares, y familias que podrían competir en el horror de relatar los brutales métodos que se emplearon para acabar con la vida de padres, hermanos, mujeres o hijos, hay por doquier en función de la zona en que cada uno tuvo la desgracia de vivir la contienda. Ahorremos los testimonios, son de sobra conocidos, y encaremos el futuro con el mismo espíritu de concordia con el que se cerraron las  heridas gracias a la generosidad de quienes votaron y aplicaron  la Ley de Amnistía de 1977 con la que se reconciliaron las dos Españas. Es justo reconocer que el anuncio de crear un registro para atender las reclamaciones de todas las víctimas, sean del lado que sean, y ayudar a su localización, es un gesto valiente que nos devuelve el sentido común, pues se pone del lado de las víctimas sin distinción ideológica. También políticamente jugoso. Sería oportuno que el resto de comunidades gobernadas por el PP dieran un paso en la misma dirección y facilitaran todos los medios necesarios para localizar a los desaparecidos, igualmente de uno y otro lado, pues sólo cabe hacer una consideración, la de víctimas de la guerra. Cunetas ha habido a izquierda y derecha de la carretera. Que se abran todas ellas, pero sin dejar ninguna en el camino.

 

Publicado el 30 de abril de 2010 a las 11:30.

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Alberto Castillo

Alberto Castillo

Director de Gente en Madrid. Periodista madrileño, de 46 años, cuenta con una dilatada experiencia en medios. Ha sido subdirector general de la Agencia de Noticias Servimedia. Gran parte de su carrera profesional ha estado vinculado a la radio en distintas cadenas. Comenzó en la Cadena Rato en los años 80 y de ahí pasó a la COPE, cadena en la que fue redactor de informativos locales, redactor jefe del informativo matinal "La Mañana" (con el desaparecido Antonio Herrero), redactor jefe de informativos de fin de semana y jefe de prensa. Su última etapa en la radio fue en la extinta Radio España-Cadena Ibérica.

 

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