Lunes 12 de enero: Sira y Nerea
Sira: Voy a resucitar a la tigresa.
Nerea: ¡¿Qué!? ¿Pero no me acabas de decir que estás hasta arriba?
S.: Pues sí, pero la echaba de menos.
N.: ¿Cómo? ¿Pero no me dijiste que...?
S.: Ya. Y te lo dije totalmente en serio. La fulminé sin dudarlo. Bueno, después de pensarlo bastante. Y desde entonces ni releo los post, pero estos años he escrito un par de veces. Sin pensarlo antes. Más que nada para desahogarme.
N.: Pues no tenía ni idea. ¿Y qué contaste?
S.: Uf, luego te lo cuento... si nos tomamos algo. ¿Te puedes quedar un rato más?
N.: Sí, claro.
(Esta vez caen un gintonic, para mí, y una cocacola cero patatero)
S.: Bueno, pues me llamaron y me dejé liar, sin más.
N.: Pues qué puedo decirte, que me alegro, si es lo que te apetece. ¡La tigresa ataca de nuevo! ¡Tiembla, Madrid!
S.: Tampoco es eso. Y no grites, cabrona.
N.: ¿Cómo que no es eso? ¿No te estás afilando las uñas?
S.: ¿Uñas yo? Ni me las afilo ni me las como.
(Eso lo dije hace unos días, mejor no doy más detalles. Otra vez me horrorizan mis manos. Nerea y yo nos vimos el veintiocho de diciembre, día de inocentes, plastas y petardos)
S.: Eso, que no sé muy bien de qué escribiré. Me han dicho que haga lo que quiera, por eso me he vuelto a lanzar a la piscina. Pero esta vez no quiero hablar de mí, la otra vez me divirtía mucho hablando de mis líos pero la cosa se torció, no lo llevé bien. Esta vez quiero hacer otra cosa.
N.: ¿Y qué vas a hacer?
S.: ¡Pues hablar de ti!
N.: ¡Tía, ni de coña! Me-ca-so. De-blan-co. Ni de coña hablas tú de mí.
S.: De ti no. De Nerea, tía.
N.: ¿Nerea? Ni aunque me llames Rosaputa.
S.: Bueno, tampoco te enfades. Era una broma.
N.: ¿Seguro? ¿De verdad?
S.: En serio. Voy a escribir, o eso creo ahora mismo, de lo que vea por la tele, de la gente que me cae fatal, no sé, de lo que pase por la calle, de lo que se me ocurra. Tú tranquila, Nerea.
N.: Vale, si estoy muy tranquila.
S.: Yo también. ¿No habías dejado de fumar?
N.: Ya ves.
(Guarda el paquete y el mechero, busca una cenicero y vuelve a hurgar en el bolso. Me entrega la invitación de boda y cambiamos de tema. Dos horas más tarde me deja contar un orgasmo increíble)
Publicado el 12 de enero de 2009 a las 00:30.

